domingo, 19 de mayo de 2019

Pablo Aguado, el toreo sostenido en el tiempo




















Tiene Pablo Aguado un acento de compleja facilidad en su expresión. Muñecas lánguidas que sostienen el tiempo a puro vuelo de muleta. El toreo le brota sin artificio. Llega al toro y torea sostenido por un principio antiguo que él nos lo devuelve moderno y puro.

jueves, 16 de mayo de 2019

AHÍ VA UN TORERO

Hay muchos toreros buenos, como vinos buenos, como músicos buenos. Pero grandes toreros, como grandes vinos o grandes músicos no existen tantos; es más, se cuentan con los dedos de una mano. Tenemos la suerte de que en La Rioja haya nacido y se haya macerado uno de los grandes artistas del toreo contemporáneo, una excepción cultural de una manifestación artística contracultural, resignada a la incomprensión aplastante y aplastada que vive ahora en la penosa contradicción de la horrenda diatriba política y de un cerco mediático incomprensible e interesado. De ahí la importancia de este galardón, que reconoce a un torero y su arte, su arte total y absoluto en el que a cambio de expresarse con su alma pone en almoneda su existencia. Curro lo vio y lo bendijo. Curro es urdialista como fue currista Camarón, que de vivir ahora sería también urdialista como Curro. Gracias a Urdiales también comprendí que la verdadera mediocridad es estar al lado de la grandeza y no darse cuenta, o no querer darse cuenta. O negarla y acorralarla en el silencio. Yo le sigo por el orbe taurino desde hace décadas y he encontrado gentes de toda condición que le persiguen donde torea porque en cualquier momento puede brotar ese no sé qué, esa música, ese cante, ese melodioso eco que escuchamos con los ojos y con los oídos vemos, que escribió el comunista peregrino de exilio español, insigne y escuchimizado José Bergamín. He visto a Diego detener el tiempo en Bilbao. Lo he visto roto y desmadejado, harto de torear y toreando en mi ascensor. Lo he visto solo y rodeado de personas nobles y sencillas como él, de tipos en México DF que le perseguían pidiéndole retratarse a su lado con un taco pastor en el bar Villamelones, al lado de una foto de David Silveti, que también adoró a nuestro Diego. Enhorabuena maestro.

o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja tras conocerse la concesión a Diego Urdiales de la Medalla de las Beellas Artes de La Rioja

Entrega y dureza de Urdiales en Madrid

El riojano fue silenciado ante un lote crudo y seco y Perera salió a hombros con división de opiniones

Tarde seca y dura para Diego Urdiales ayer en la primera de sus tres comparecencias en este San Isidro que ayer celebró su segunda función con un impresionante lleno de ‘no hay billetes’ en una tarde de calor africano. Parecía un verdadero milagro aguantar al sol y con el culo en el granito hirviente de los tendidos atesados en el gran día del patrón labrador de la capital de España. Volvía el riojano a Madrid tras su histórica actuación de la Feria de Otoño y la afición venteña lo recibió con una gran ovación al deshacerse el paseíllo. Y exactamente eso fue lo que le duró el goce ayer a Diego, porque se las vio con dos imponentes torazos de Ricardo Gallardo que apenas le regalaron media embestida para hacer el toreo. Y se fajó con los ambos en sendas faenas sordas, en dos actuaciones con las zapatillas ancladas en el ruedo en las que tiró de repertorio técnico para sobreponerse primero y ahondar en la desesperada búsqueda del lucimiento. Pero era una meta imposible, ciclópea; apenas un milagro podía cambiar las nefastas intenciones de sus dos morlacos, dos toros sin acometividad y clase que acabaron defendiéndose y sin recorrido. El primero fue un Fuente Ymbro especialmente incierto que expresó desde los primeros lances con el capote sus intenciones: derrotes y nula entrega y con la sensación de que se reservaba el motor y las fuerzas para cuando se sabía ganador de la partida. Derribó espectacularmente el caballo de Óscar Bernal, el picador de Urdiales. El varilarguero voló literalmente por los aires y cayó de muy mala manera al suelo: de cabeza y sin apenas poder amortiguar el empellón con las manos. Se quedó a merced y por esos milagros que de vez en cuando suceden en la tauromaquia, el toro no hizo por él y se libró de una cornada que parecía segura.
No mejoró la cosa en banderillas, donde el calagurritano Víctor García ‘El Víctor’ se la jugó de verdad en un par de máxima exposición. El toro seguía derrotando y Urdiales se empeñó en la medicina del toreo mandón y severo por abajo. Toreo estético y con fondo para poder a un toro sin clase al que le fue buscando las vueltas por ambos pitones sin conceder ni un milímetro a la galería. Faena de torero no muy bien comprendida porque el riesgo que asumió fue máximo, sin concesiones, sin nada que fuera bisutería. Pero no hubo el eco que se merecía la apuesta. Lo fue sobando y hubo una serie en redondo en la que Urdiales logró ligar tres muletazos muy templados y rematados por abajo que dejaron al toro ‘listo de papeles’. No hubo más y ahí terminó el primer capítulo y casi la corrida entera para el de Arnedo, ya que el quinto fue otro monumento a la belleza del toro de lidia que se quedaba a mitad de la suerte cuando no se iba directamente al pecho.
Diego lo recibió con el capote en los terrenos del tendido siete buscando el refugió ante un viento molesto y racheado que aunque no era muy fuerte condicionó el toreo con los vuelos. En banderillas el toro comenzó a escarbar y aunque su condición no presagiaba nada bueno, Urdiales lo brindó a Don Juan Carlos, el Rey emérito, que ocupaba una localidad con la Infanta Elena en el tendido de preferencia que se sitúa sobre los chiqueros. Diego ordenó a su cuadrilla llevar al toro a los terrenos del seis y allí planteó la faena. Lo sacó al tercio y en la segunda serie con la mano derecha se le vino cruzado directamente al pecho. Intentó alagar la embestida con el sutil vuelo de los engaños, pero el toro se quedaba siempre a mitad del muletazo. La faena no terminó de despegar y el público despidió al astado con una sonora bronca.
El premio de la corrida se lo llevó Miguel Ángel Perera con el gran toro Pijotero, un encastadísimo ejemplar de Ricardo Gallardo con el que se empleó en una faena mandona y espectacular con la mano derecha en la que logró tres emocionantes tandas basadas en la distancia y la ligazón. La estocada fue fulminante y cortó dos orejas (protestada la segunda) que le sirvieron para abrir la puerta grande.


o Feria de San Isidro. Toros de Fuente Ymbro: muy serios, armados y hondos; una corrida imponente de proa a popa. Destacó el 3°, Pijotero, un astado de gran empuje que fue a más durante toda la faena y que embistió siempre por abajo y de forma incansable. El lote de Urdiales apenas dio opciones: reservón e incierto el primero y sin clase y con peligro sordo su segundo. Finito de Córdoba: silencio y pitos. Diego Urdiales: silencio tras aviso y silencio. Miguel Ángel Perera: dos orejas tras aviso (muy protestadas) y silencio. Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Segunda de abono. Lleno de no hay billetes. Miércoles, 15 de mayo de 2019.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Diego Urdiales: «Sé que me esperan instantes de grandes emociones»

El diestro de Arnedo lidia hoy su primera corrida de San Isidro ante toros de Fuente Ymbro y colocará el primer ‘no hay billetes’ en Las Ventas de la feria

Diego Urdiales vuelve esta tarde (19 horas, ‘Movistar Toros’) al ruedo de Las Ventas, la plaza en la que el año pasado cuajó la faena más importante de la temporada (y de su vida) a un gigante de Fuente Ymbro llamado ‘Hurón’. Hoy se las verá con la misma ganadería gaditana en el San Isidro más esperado de su vida y que coronará bien metido el mes de junio con la corrida de Beneficencia. Se pondrá el primer ‘no hay billetes’ de la feria.
-¿Parece que haya pasado un suspiro entre la feria de Otoño y la corrida de hoy?
-Puede ser, es complicado explicar las sensaciones vividas y los recuerdos que se agolpan de aquella corrida y de las dos faenas.
-¿Cómo espera que le reciba Madrid?
-Serán momentos de muchas emociones. Vestirse en el mismo hotel, la llegada a la plaza, el paseíllo. Se van a acumular muchas cosas pero quiero tomármelo con serenidad porque estoy muy centrado en el presente, en estas tres tardes que me espera en Madrid. Y en principio en la de mañana (por hoy).
-¿Es tan grande la presión de torear en Las Ventas?
-Es una plaza muy especial; es única. La he vivido desde todas las perspectivas. Desde fuera como aficionado impone por su grandiosidad, por el toro que sale, por el público. Como torero las sensaciones son diferentes cada día. El viento te obsesiona, la corrida, los lotes, lo que te cuentan en la habitación después del sorteo. Puede ser una rutina pero cada tarde es diferente, cada una tiene su historia.
-Su debut en San Isidro fue en una sustitución. En ese momento no hubo tiempo para nada.
-Fue tremendo, el día anterior me fui a tentar a una ganadería de Jaén. Toreaba poco y presentarse en Las Ventas era como sobreponerse a una agonía. Fue al año siguiente de indultar a ‘Molinito’. Pues bien, llegué a Madrid por la lesión de un compañero e hice una de las mejores faenas de mi vida.
-Un día dijo que a lo mejor no volvía a torear en Madrid como aquella tarde de 2008.
-Lo dije porque lo sentía así. Fue el primer toro de Carmen Segovia, lo pinché y luego corté la oreja al segundo.
-¿Tras sus triunfos de Madrid y Bilbao y la gran tarde de Pablo Aguado en Sevilla parece que está cambiando el paradigma del concepto del toreo bueno?
-Yo siempre he buscado mi forma de torear que era el que marca mi sentimiento como torero. En los últimos años se ha prodigado otras formas distintas en las que imperan el movimiento y la largura. Mi idea es esperar al toro y llevarlo con la máxima naturalidad. Es lo que he ha llenado como aficionado y lo que he visto en los toreros a los que he admirado toda mi vida.
-¿Quiénes son?
-Muchos. Paco Camino, Pepín Martín Vázquez, Rafael Ortega, Curro Romero, Rafael de Paula, 'El Viti'. Me gusta mucho ver sus vídeos, cómo andaban por la plaza y por la vida. Son referentes en todo y son artistas que toreaban con su corazón. Y además, eran en cierta manera imprevisibles, sorprendentes y personales. Creo que eso es lo que marca las diferencias. Nunca sabías lo que iba a suceder en la plaza.
-El año pasado no estuvo en San Isidro y este año va tres tardes. ¿De locos?
-No me ofrecieron lo que pienso que merezco y no vine. No hay más.
-¿Es duro decir que no?
-No me ha quedado más remedio que decirlo muchas veces y aún lo sigo diciendo.
-Llegó a Sevilla en un cartel con los dos toreros más aclamados de La Maestranza y marcó su tarde con una gran faena. ¿Esperaba más?
-La espada me privó de una oreja, pero hubo toreo y me pude expresar. El toro estaba casi cogido con alfileres y me vi capaz de torearlo muy despacio. La gente y la prensa lo vio y yo sentí momentos muy profundos.
-¿Es muy diferente la plaza de Madrid a Sevilla?
-Sí y es hermoso, es una de las grandezas del toreo, la personalidad de cada público. Madrid y Sevilla son plazas muy exigentes, creo que con Bilbao donde más responsabilidad sentimos los toreos.

martes, 14 de mayo de 2019

Comienza hoy San Isidro, con 34 tardes de toros seguidas en Las Ventas

Diego Urdiales actuará en tres corridas y comenzará mañana su periplo con el regreso a la capital de España tras la histórica Puerta Grande de Otoño

Treinta y cuatro corridas de toros, 15.268 abonados a todos los festejos, y once tardes camino del lleno completo en Las Ventas en el primer día de venta de entradas sueltas (en el que se despacharon la friolera de 48.000 entradas) marcan los números de la feria más importante de la temporada taurina: San Isidro, que comienza esta tarde con toros de La Quinta para Rubén Pinar, Javier Cortés y el francés Thomas Duffau. Hasta el próximo 16 de junio van a desfilar las principales figuras de a tauromaquia en una edición marcada por el sorteo al que acudieron diez toreros con la posibilidad de apuntarse a dos tardes en la feria en un elenco concreto de ganaderías. Lo nunca visto, tanto es así que tres de las principales figuras declinaron la oportunidad de jugarse un hierro y elegir otro después. Fueron Morante de la Puebla, José María Manzanares y ‘El Juli’, que tras la grave lesión de Ponce en Valencia fue rescatado como salvador del abono y que finalmente actuará dos tardes: el 24 de mayo con la corrida de Juan Pedro Domecq, y la Beneficencia (12 de junio) con Diego Ventura y Diego Urdiales. Al diestro riojano le esperan dos corridas más. Mañana ante astados de Fuente Ymbro con Finito de Córdoba y Miguel Ángel Perera, y el 7 de junio, ante toros de Alcurrucén y con Antonio Ferrera y Ginés Marín. Tres tardes en las que en dos se colocará el cartel de aforo completo con toda probabilidad. Roca Rey, que firma todas sus actuaciones con llenos en las plazas en las que actúa (Valencia, Sevilla, Madrid...) se apuntó al bombo y su apuesta deparó uno de los carteles más esperados de la feria, ya que el 30 de mayo se las verá con los astados de Adolfo Martín, una divisa muy exigente que se sale diametralmente de los cauces ganaderos que acostumbra el joven torero peruano. Su presencia en Las Ventas es uno de los grandes alicientes de un elenco en el que aparecen muchos toreros llamados a dar el relevo a la actual generación de figuras.

o Números que marean. 34 festejos (corridas, novilladas y rejones); 15.268 abonados; 48.000 entradas sueltas vendidas el primer día y más de once llenos ya de no hay billetes.
o Tres tardes para Diego Urdiales. 15 de mayo. (Fuente Ymbro) con Finito de Córdoba y Perera; 7 de junio. (Alcurrucén), con Ferrera y Ginés Marín y 12 de junio, Beneficencia. (Núñez del Cuvillo) con Diego Ventura y El Juli.

lunes, 13 de mayo de 2019

Palhas nobles y toreo vulgar

Sánchez Vara fue el gran triunfador de la tarde con tres orejas y Pacheco se conformó con una

Javier Sánchez Vara es un coletudo veterano de mil batallas, bregado en pueblos y talanqueras y perito máximo en la ganadería portuguesa de Palha, a la que le estuvo a punto de cortar una oreja en Madrid. Hace tres años se las vio en Las Ventas con ‘Cazarrrata’, de Joaquín Moreno Silva, y sobrevivió a uno de los morlacos más difíciles y ásperos que se han lidiado en el coso más importante del mundo. Ayer compareció en la plaza de Santo Domingo de la Calzada, con su terno gris y oro (prudente en alamares) y sin despeinarse se fajó con el torazo que abrió la corrida. Un animal cinqueño con pinta de reviejo de Rosa Rodrigues, que contrastaba con la fragilidad del coso por su enorme corpachón. Pero el gigante fue más fachada que otra cosa y tras parearlo con soltura (con un par al violín incluido) lo lanceó con precisión por ambos pitones en una faena lidiadora en la que fue deshaciéndose de las tarascadas del animal con la muleta como prenda defensiva. Las buenas gentes del lugar le premiaron con una oreja por su profesionalidad y rigor táctico. El tercero fue otra cosa: bizco, escurrido de los cuartos traseros y silleto, embistió con alegría y prontitud desde que compareció en el ruedo. Sánchez Vara lo recibió a la verónica a toda velocidad y después fue intercalando otras suertes como chicuelinas y una media en el platillo. El toro se empleó en el caballo y Vara volvió a demostrar su superioridad con los palitroques. Pareó sin despeinarse y encontró toro en todos los terrenos. El morlaco luso tenía emoción, ritmo y embestía por abajo aunque sin demasiada clase. Y el torero alcarreño, que no es un exquisito, planteó una faena efectista colocándose siempre en la pala del pitón en la que pasó una y otra vez al toro en una sucesión de series bastante ramplonas en las que destacó algún pase de pecho. Vara estuvo profesional y digno, pero sin embraguetarse con una embestida que merecía mucho más. Sin embargo, el público se conformó son su trasteo y tras una buena estocada le dieron dos orejas pedidas con clamor. Hubo quien solicitó la vuelta al redondel de toro, especialmente el grupo de amigos que acompañó al criador portugués. Miguel Ángel Pacheco es un diestro gaditano muy nuevo y apunta al toreo largo contemporáneo. El primero de sus oponentes, que cerraba la cara con los dos pitones mejor presentados de la tarde, fue realmente noble. Un toro muy humillador, demasiado castigado en varas, que acabó rajado pero que tuvo varias series más que notables por ambos lados. Pacheco dio una serie muy buena con la mano izquierda templando al animal con los vuelos. Pero se lo sacó al tercio, retrasó la pierna contraria y se empeñó en el toreo monocorde y monocromo habitual de casi todas las tardes. El toro se puso tardo pero cuando metía la cara repetía en cinco o seis arrancadas muy por abajo y más que potables. Pudo cortar oreja, pero pinchó. El último de la corrida fue el peor y la lidia tampoco ayudó a que mejorara la cosa, especialmente en el tercio de banderillas, donde ya se vio la mansedumbre del animal. Pacheco tiró de cercanías una y otra vez en un trasteo gris que sólo se salvó por la estocada efectiva aunque trasera y desprendida que le sirvió para cortar el último trofeo de la tarde.

o Toros en Santo Domingo de la Calzada. Toros de Palha (Joao Folque de Mendoza) y un remiendo cinqueño de Rosa Rodrigues (encaste Murube). Corrida seria, honda, aunque dispar de hechuras y comportamiento. El de Rosa Rodrigues que abrió plaza fue un torazo enorme pero de escaso fuelle que embistió con muy mala clase. Manejables el resto; destacó por su acometividad el tercero. El segundo humilló mucho aunque se desfondó y cantó la gallina, y el que cerró la corrida fue el de peor nota ya que acabó parado y reservón. Javier Sánchez Vara: oreja y dos orejas tras aviso. Miguel Ángel Pacheco: silencio y oreja tras aviso. Plaza de toros de Santo Domingo de la Calzada, alrededor de mil personas en los tendidos. Como sobresaliente actuó Enrique Martínez ‘Chapurra’ (al que no se le dio la opción ni de dar un quite) y la presidencia tardó en demasiadas ocasiones en los cambios de tercio. Tarde soleada y fresca. Domingo, 12 de mayo de 2019.

martes, 7 de mayo de 2019

El toreo lento se mece con el alma

Clamor por la lentitud del toreo del arnedano tras una faena para la memoria que no logró el premio al caer a espada baja pero que ratificó su momento

Es difícil asomarse, siquiera, a la lentitud que imprimió Diego Urdiales a su toreo en La Maestranza. Tan lento, tan conmovedor y tan roto de torería que el público recibió con asombro aquel racimo de naturales finales enfrontilado y a pies juntos ante ‘Nebli’, el Juampedro bellísimo al que redujo su velocidad a la mínima expresión de la cinética. Se diría que como aquella encina que antaño plantó ‘El Viti’ en esta misma plaza, ayer Diego dibujó el aire mecido de una vid de garnacha en ese minúsculo espacio de la divisoria del sol y la sombra donde fue macerando una faena rica en antoncianos, sin el más mínimo retorcimiento: compás desnudo de adjetivaciones, la cintura, las yemas de los dedos, los vuelos, la tela como líquida, todo resumido en tal naturalidad que lo que estaba sucediendo rayaba con lo imposible, con lo inaudito de su propia excepción como torero. Un tipo de Arnedo al que Curro Romero ha designado como su plentipotenciario embajador en el presente, como el genuino depositario de la esencia. Hubo tanto toreo, tanta expresión, tanto asiento como bellezas sueltas. Un soberbio trincherazo, tan redondo y fluido que retaba a la forma del agua de sus dos capítulos a la verónica. Primero en las de recibo, mirando a los ojos a Pepín Martín Vázquez por su hondura gravitacional y después, acordándose de Rafael en las del quite, con dos medias: la primera de recurso para aliviar el viaje que se le vino por dentro, y la segunda vibrante con efluvios de Antoñete. Urdiales se recreó, en fin, en redondo y al natural, con tiempos para el toro, ahondando en la paciencia para traerse al animal embebido desde los embroques y afianzar el escaso fuelle que desarrolló desde su comparecencia en el albero. No hubo música; sonó el estremecedor compás del crepitar de sus telas rozándose con el albero. Tiempo y compás; compás del tiempo. Y Diego bordando el natural; con el medio pecho o como al final de la faena, a pies juntos, homenaje al toreo de frente, a una forma de ser y sentir la tauromaquia. Una belleza desplegada sin una mota de afectación. Sevilla asombrada y una pena la estocada baja que le privó de la oreja pero le puso en bandeja una vuelta al ruedo aclamada y sentida como pocas. La faena más armónica de lo que llevamos de feria, la sustancia del toreo marciano en una época en la que la velocidad esconde todos los defectos del arte como el exceso de frío escamotea los aromas más profundos de nuestros vinos blancos más legendarios. Esta faena tendrá la virtud de crecer con el tiempo, de saborearse y recrearse con ella en los predios de la memoria. Urdiales se sintió en Sevilla y la cátedra del Baratillo literalmente se emocionó con su naturalidad por encima de pasajeras modas. El quinto fue un toro rebrincado por el que Diego Urdiales apostó más allá de lo necesario dejándoselo crudo en el caballo y al que le ofreció todas las ventajas. Se quedó muy quieto y expuso más de la cuenta. Salió rebotado, afortunadamente sin consecuencias, del espadazo y escuchó un aviso. Morante ofreció momentos también sublimes. Disfrutó con un sobrero al que se empeñó en torearlo en terrenos de chiqueros tras embarrar el albero con un inoportuno manguerazo en mitad de la corrida. El diestro de La Puebla salió arreado y planteó una faena de bragueta y colocación en la que logró momentos extraordinarios al natural. Morante salió espoleado por el toreo de Urdiales. Retar al artista máximo del toreo con la naturalidad de los vuelos tiene estas maravillosas consecuencias. Y aunque marrara con los aceros, el público asistió embelesado a una gran tarde de toreo. Dos diestros diferentes en el palo de la misma expresión, frente a frente. Ojalá vengan más tardes para descarrilar la monotonía que nos abruma y revolver los cimientos del toreo con la imprevisibilidad del arte.

FICHA Seis toros de Juan Pedro Domecq, corrida preciosa de lámina, noble, con clase pero justos de raza y fuelle. El cuarto, devuelto; sobrero del mismo hierro. El mejor de la corrida fue el sexto, que derrochó clase y calidad por ambos pitones. Morante de la Puebla: silencio y ovación con saludos tras aviso. Diego Urdiales: vuelta al ruedo y silencio tras aviso. José María Manzanares: silencio y palmas Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería: lleno de no hay billetes. 8° de abono; lunes, 6 de mayo de 2019.

lunes, 6 de mayo de 2019

Diego Urdiales torea hoy en Sevilla con Morante y José María Manzanares

La Maestranza coloca el cartel de 'No hay billetes' y se lidiarán toros de Juan Pedro Domecq en una de las corridas más esperadas de la feria

Diego Urdiales regresa hoy al ruedo de La Maestranza en uno de los carteles más rematados de la Feria de Sevilla en plena semana de Farolillos. Toros de Juan Pedro Domecq para una terna en la que el riojano irá emparedado entre Morante de la Puebla y José María Manzanares, dos diestros predilectos de la afición hispalense y un riojano de Arnedo que aspira a dejar sobre ese legendario albero momentos de belleza insuperable como los que destiló el año pasado en Madrid y Bilbao. «No he tenido muchas opciones de triunfo en Sevilla, he sentido el olé pero no he podido redondear», explica el diestro riojano desde Carmona, un pueblo cercano a la capital de Andalucía en el que se ha concentrado con Víctor García 'El Víctor' para preparar a fondo la corrida. El diestro riojano lleva varias semanas con problemas en el cuello y la espalda que se desataron tras sus tardes de Valencia y Arnedo: «Es una lesión en las vértebras que me producen dolor y me paralizan bastante el brazo. Llevo varias semanas de tratamiento y me encuentro bien, sobre todo después de realizar varios tentaderos y notar cómo las molestias no me han impedido torear en buenas condiciones». La terna le motiva mucho: «Es maravilloso, con dos máximas figuras y con una ganadería que atraviesa un momento extraordinario. Es como un sueño poder hacer el paseíllo en una corrida así. Desde pequeño soñaba con tardes como ésta, en Sevilla, su feria... Es algo inenarrable lo que siento». El cartel ha desatado tanta expectación que desde principios de la semana pasada no había entradas disponibles en la página web del coso. Al diestro riojano le han realizado diferentes entrevistas en los principales rotativos de Sevilla. Se le denomina «torero de culto» y se hace un especial énfasis en su relación con Curro Romero: «Llama mucho la atención. Pero la verdad es que nos hemos convertido en muy buenos amigos, es una persona extremadamente jovial y respetuosa y en el toreo está considerado lo máximo. Le he admirado siempre como torero y como persona es alguien muy especial». La ganadería de Juan Pedro Domecq es uno de los hierros clásicos de Sevilla y una de las predilectas de las figuras: «Sólo pido que me embistan», dice el torero.

sábado, 13 de abril de 2019

ISRAEL GALVÁN, UN GENIO

Lo más complejo en un artista es ser capaz de crear un lenguaje propio, un estilo que sea único, tuyo y particular. Hacerlo en el flamenco es aún más complicado porque en esta expresión artística la tradición y el respeto a las formas canónicas tiene un peso gigantesco. Sin embargo, en determinadas ocasiones de la historia han aparecido maestros de talla gigantesca que han sido capaces de crear nuevas modulaciones y fórmulas que partiendo del conocimiento de la urdimbre de cada uno de los palos, de sus ritmos y de sus variantes, han evolucionado el arte con sus personales creaciones. Los ha habido en el cante, desde Don Antonio Chacón, Caracol, Camarón, Morente; en el toque: Sabicas, Montoya, Ricardo, Paco y Rafael Riqueni y, desde luego, en el baile. Y el último de ellos, es Israel Galván, que dejó el jueves en el Bretón (en el último concierto del ciclo) una actuación tan intensamente personal como bella y cuajada de momentos verdaderamente mágicos, con el cante de David Lagos y la guitarra absolutamente melismática de su hermano Alfredo, que dio un soberbio recital de elegancia por todos los palos, por soleá, por alegrías, por siguiriya, por donde usted quiera que vaya, Alfredo lo borda, como demostró el año pasado con Rosalía en el Salón de Columnas.

Israel baila, canta y toca la guitarra con su cuerpo. Se deshace en un paseo vibrante por los cantes del flamenco en una sucesión inmarcesible y única de encuentros y desencuentros con su anatomía, que crepita con el misterio de la intensidad, del ritmo frenético, con las disonancias de las reverberaciones de ese tablado negro y conmovedor que parecía que el propio teatro, sus cimientos, se sumaban a su danza negra y luminosa a la vez. Israel es único, diferente a cualquier bailaor de la historia porque su sintaxis es distinta. Baila en el contrapunto, en el alambre de todos los alambres (’Man on wire’) y hace precisamente de su derrumbarse por todos los precipicios sin perder ni un ápice de su personalidad buena parte de su inalcanzable herencia.

Baila en la silla, sentado baila. Se encarama en la silla y baila. Pisa la silla y sigue bailando como un cóctel de todas las danzas. Es puro sincretismo, adIvinación de bailes. No respira. El público respira por él conteniendo sus bocanada de aire cuando se sube por las paredes de la danza y hace que crepiten sus nudillos, la falanges, no existe hueso de su cuerpo que no vibre cuando baila. Su taconeo va más allá del taconeo. No sé si es más rápido que aquel genial Ramírez, pero ametralla a compás como pocos. La Edad de Oro es su mejor obra. La más radical aunque formalmente sea la más parca en motivos. El cantaor, el tocaor, una silla y el negro infinito del escenario. Un juego de luces para romper el fondo inmensamente negro y toda la creatividad gigantesca del más personal de los bailaores. Me cautivó en 2008 con Fernando Terremoto y el jueves nos volvió a dejar a todos entusiasmados.

o XXIII JUEVES FLAMENCOS Obra: La Edad de Oro. Solista de baile: Israel Galván. Cante: David Lagos. Toque: Alfredo Lagos. Séptima a y última gala del abono. Teatro Bretón de los Herreros. Jueves, 11 de abril de 2019.

jueves, 11 de abril de 2019

El regreso a la Edad de Oro

Israel Galván cierra esta noche los Jueves Flamencos con su obra más excelsa

El bailaor sevillano vuelve doce años después de presentar esta obra en el Bretón con la voz de Fernando Terremoto

Acaba esta noche (20.30 horas) en el Teatro Bretón la XXIII edición de los Jueves Flamencos, un ciclo que por el nivel de sus protagonistas, categoría artística y respuesta de público se ha consagrado como una de las principales citas de lo jondo en el panorama nacional. Y como no podía ser menos, el cierre de hoy viene por todo lo alto, con la presencia de Israel Galván (Sevilla, 1973), el bailaor que está en las cimas del escalafón de la danza flamenca contemporánea y que no deja a nadie indiferente con su particular visión del baile, en la que afloran perfiles en ocasiones ásperos y tortuosos y momentos extraordinariamente sublimes y únicos.

Galván, que se presentó en Logroño en 2007 con esta misma Edad de Oro, lo hizo de la mano de Fernando Terremoto al cante y Alfredo Lagos a la guitarra. Aquella actuación fue memorable, con el prematuramente desaparecido cantaor de Jerez en absoluta sazón y un Galván en una secuencia de bailes en los que dio la dimensión exacta de lo que supone ser un artista de época. Tan grande es su recorrido y tantos incondicionales tiene en el mundo, que hace tres años la Presidencia de la República Francesa le concedió la insignia oficial en la ‘Orden de las Artes y las Letras’ por los lazos privilegiados que mantiene con Francia y su relevancia al propagar el flamenco en el país vecino.
La realidad es que Israel Galván tiene una forma de bailar que produce un estremecimiento desde la cadera hasta la coronilla, desde el dedo meñique del pie hasta el dedo gordo de la mano. Así explica el propio bailaor las claves de su peculiar estilo: «Es un proceso muy largo. No creo que exista un punto de inflexión. Me di cuenta de que era mi cuerpo el que me hablaba y que mi forma de bailar era la que expresaba mi yo más íntimo. Yo no me expreso hablando, lo hago con el cuerpo».

La Edad de Oro del flamenco corresponde al periodo que va del último tercio del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Y precisamente a esta época histórica se refiere principalmente al cante y al baile, ya que la guitarra tardaría aún muchos años en desarrollar su auténtica valía.
Desde este punto de vista, ningún cantaor o bailaor de hoy, salvo casos excepcionales, podría igualar en calidad, pureza y creatividad, a aquellos que, llevando el flamenco a su apogeo, han firmado esta Edad de Oro. Aparece entonces un declive de los cánones formales del arte flamenco tal y como quedó establecido en esa época dorada: Empobrecimiento, simplificación, mestizajes y fusiones, así como pérdida de contenidos, de sentido y del espíritu que animaba a este arte.
Con David Lagos, cantaor que atesora con mimo los cantes de las épocas doradas, y Alfredo Lagos, el tocaor que acompañó el año pasado a Rosalía en este ciclo, Israel Galván se amarra a las referencias buscando la aproximación a los cánones estilísticos de aquella época pero imprimiendo su personalidad más absoluta. Pedro G. Romero explica que con Israel «siempre se escapa un brazo de su ángulo, se desdibuja el suelo debajo del zapato, el equilibrio está a punto de perderse y casi se ve el cuerpo ya caído, extendido a lo largo del suelo».

Israel recuerda la personalidad de Fernando Terremoto, que tantas veces hizo esta obra con él y que le acompañó en Logroño: «En todos estos años de la Edad de Oro sobrevuela el recuerdo de mi admirado y desaparecido Fernando Terremoto, un recuerdo imborrable porque fue el cantaor que más veces me acompañó con esta obra». Romero ofrece otra clave de esta obra: «Por un lado remite a la época dorada del flamenco y de cualquier arte deberíamos decir, el tiempo áureo. Pero también, por la singularidad del Israel Galván de entonces, –un heterodoxo–, remitía a la famosa película de Luis Buñuel y sus intenciones de hacer protagonistas a los gusanos que devoraban la gran manzana del flamenco». El bailaor lo tiene muy claro: «Busco mi propia libertad, asumo riesgos; lo sé, pero me emociona caminar al lado del precipicio. Quizás sea mi sino», concluye. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

domingo, 7 de abril de 2019

SOÑAR EL FLAMENCO

El concierto tuvo tintes de ensoñación. Fue una de esas noches en las que se junta todo. El cante, el toque, la gente. Una atmósfera increíble para soñar el flamenco en su virtud máxima de belleza, elegancia, fuerza y asombro. Porque fue asombroso el paseo que hizo por las geografías del flamenco Paco del Pozo; del metal de su voz en los cabales a la policromía de una una guajira en la que con Paquito Vidal a la guitarra deslumbraron por los senderos de la más bella sutileza que imaginarse puedan. Hizo Paco orfebrerías con su garganta destilando los tonos por abajo –y por arriba– con la sensación absoluta de que todo era de verdad, sin la más mínima superchería, ni afectación, ni engolamiento. Vidal a la guitarra se salió y entre los dos la obra resultó sencillamente magnífica: los prodigiosos confines de Marchena aguardan de exploradores con el talento de Paco del Pozo para dar gloria a unos cantes a los que los funestos guardianes de la esencia quisieron arrumbar a los pabellones del olvido. Fue hermosísima la malagueña, en la que comenzamos a disfrutar del talento de un Paquito Vidal que fue capaz de poner a todo el público en pie en una de las ovaciones más grandes que se recuerdan en Logroño a un guitarrista. Si la memoria no me falla hay que remontarse a la excelsa actuación de Riqueni con Estrella Morente para sentir un calor así. Paco del Pozo hizo un concierto de figura máxima: bordó las alegrías con aroma a Chano, las dos soleares; aunque la de Triana me pareció conmovedora y todo lo que hizo destiló una clase de cantaor al que le adorna una sabiduría y un compás inabarcable. Es uno de los grandes.

o XXIII JUEVES FLAMENCOS. Cante: Paco del Pozo. Toque: Paco Vidal. Teatro Bretón de los Herreros de Logroño. Sexto concierto del abono (localidades agotadas). Jueves, 4 de abril de 2019.

jueves, 4 de abril de 2019

«Con veinte años no escuchaba a Marchena, ahora hasta me atrevo a hacer sus cantes»

Ganador de la Lámpara Minera en 1997, Paco del Pozo debutó al año siguiente en Logroño y hoy vuelve con el toque de Paco Vidal

«Ha pasado mucho tiempo desde que me presenté en Logroño, pero la esencia es la misma y la ilusión permanece intacta», explica el cantaor madrileño Paco del Pozo, que actúa esta noche (20.30 horas) en el Teatro Bretón en el penúltimo concierto de los Jueves Flamencos. Paco del Pozo debutó en Logroño en 1998, con su flamante Lámpara Minera y en la segunda edición de un ciclo que encabezó Chano Lobato, con nombres extraordinarios como Pepe Habichuela, Tino di Geraldo, Duquende, y Vicente Soto, entre otros: «Qué gran cartel».
-¿Qué queda de aquel joven cantaor?
-En el fondo soy el mismo, aunque tengo mucha más experiencia y una enorme madurez. Sigo con ese temperamento que me ha definido desde siempre como cantaor.
-¿Qué recuerdos tiene de Logroño desde sus inicios?
-Preciosos, he actuado varias veces en la gira del norte y siempre me quedo con la sensación de que he dejado muchos amigos. Antonio Benamargo me dice siempre que vuelvo es por aclamación popular. Llegué con 23 años a la primera actuación y el público me recibió con un calor especial. La afición de Logroño me gusta porque es agradecida y a la vez exigente. Notas como los oles son siempre a tiempo y se nota que tantos años de ciclo flamenco ha creado una gran base de aficionados.
-¿En qué medida ha evolucionado su expresión artística?
-Siempre digo que el cante no es ajeno a la evolución personal y emocional de cada uno. Hay una cosa que me ha hecho crecer que es mi parte pedagógica. Llevo diez años de profesor en la fundación flamenca ‘Casa Patas’ y tres en el Conservatorio de Madrid dando clases. Este trabajo me ha hecho cambiar mucho porque veo el cante de otra manera; soy mucho más analítico porque tengo que explicarlo a los alumnos. Pero destaco por encima de todo mi evolución personal. Con veinte años no escuchaba a Marchena quizás porque no me sentía identificado con su cante o no me sentía capaz de hacerlo. Sin embargo, ahora le escucho e intento hacer sus cantes. Todo eso tiene un proceso. El cante está vivo y como artista no te puedes cerrar a ninguna influencia. Ahora tengo más registros y puedo cantar de formas diferentes.
-Antes parecía que algo así era un sacrilegio...
-Eso lo dicen hoy en día los que no tienen otra cosa que ofrecer. Quizás los cantaores que no nos hemos desarrollado en entornos absolutamente propicios para el cante nos hemos dado cuenta de que el cante mismo hay que desarrollarlo en todas sus facetas. Fíjese, muchas veces me han dicho que soy un cantaor largo y estudioso. Y la verdad es que yo no he estudiado nunca. Lo he escuchado siempre por gusto, por placer, siempre estoy escuchando cante. Eso es lo que te mantiene y te hace evolucionar.
-Usted es profesor. ¿Se puede aprender a cantar flamenco?
-Desde luego, es un arte trasmitible. Los alumnos que vienen con el perfil de preaficonados tienen mucho ganado. Yo siempre digo que es una música culta que requiere de un cierto acercamiento antes de ponerte a cantar. Todo el mundo puede aprender; yo tengo alumnos de todas las edades. Luego la expresión va dentro de cada uno. Los mitos se van cayendo poco a poco y a las pruebas me remito con muchas de las primeras figuras del cante contemporáneo.
-¿Qué piensa de la crítica?
-Se ha perdido mucho con la digitalización. Me da pena, pero las grandes cabeceras de la prensa española que siempre tenían sus críticos apenas hacen referencia al flamenco. He tenido malas experiencias con alguna crítica y me las tomaba como constructivas para seguir mejorando.
-¿Cómo será el concierto?
-Como una actuación clásica pero con matices diferentes. Se suele cantar por siguiriyas, pero yo haré tres cabales seguidas y diferentes para romper un poco con la tonalidad habitual; o la guajira al calor de la evolución que me llevó a escuchar más a Marchena y a endulzar el cante.
-¿Hay riesgo de convertirse en ‘cantante’, como diría algún crítico?
-José María Gallardo me dijo que yo era un grandísimo cantaor y también un grandísimo cantante. Esas cosas hay que tomárselas con humor, siempre con humor. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

lunes, 25 de marzo de 2019

Miguel Aguilar se alza con el Zapato de Plata

Importante y bien presentada novillada de Miranda y Moreno y vuelta al ruedo al quinto

Miguel Aguilar, novillero mexicano de Aguascalientes que se encuentra enrolado en el Centro Internacional de Tauromaquia y Alto Rendimiento (CITAR), se hizo ayer con en Zapato de Plata de Arnedo tras las deliberaciones del jurado instantes después de terminar la novillada. Los tres diestros actuantes cortaron una oreja por coleta ante una interesante, seria, corajuda y movida novillada de Miranda y Moreno, que regaló infinidad de embestidas a lo largo de toda la función. La presidencia premió con la vuelta al ruedo al quinto, un novillo serio y con mucho motor, que no paró de embestir, aunque el de más calidad saltó en tercer lugar y le correspondió a Guillermo García, que logró los mejores lances del festejo, especialmente una serie con la mano izquierda en la que dibujó algún natural acompasado.
La realidad es que los tres jóvenes diestros se emplearon al máximo. Miguel Aguilar labró su triunfo en el quinto, en una faena de buen corte en la que consiguió dos tandas con buen gusto por ambas manos. Era el último novillo sin caballos de su carrera y si lo desea podrá elegir ganadería en la próxima Feria del Zapato de Oro. En el primero de su lote comenzó de rodillas y terminó por manoletinas en una faena compleja por la velocidad con la que embestía el animal. Con el capote entró en quites y dejó momentos de mucho lucimiento.
Uno de los momentos más curiosos de la novillada fue el salto al callejón del quinto, que provocó el terror entre los que se encontraban fuera del burladero y que se tuvieron que lanzar al ruedo para salvarse de una segura cogida en en anillo interior de la plaza. Uceda Vargas también cortó una oreja tras una faena voluntariosa al primero.

domingo, 24 de marzo de 2019

Triunfos, torería y gran entrada

Diego Urdiales con tres orejas y Tomás Campos con dos, salieron a hombros

La corrida de 'Toros de la Plata' decepcionó porque se apagó demasiado pronto y Cayetano toreó muy bien al segundo de la tarde, al que cortó una oreja de peso

Tarde de triunfo en la apertura de la temporada en La Rioja. Extraordinario aspecto en el Arnedo Arena con más de 3.500 espectadores en los tendidos y mucho más allá de las orejas y de la salida a hombros de Diego Urdiales y Tomás Campos, hay que poner de relieve las buenas sensaciones que desprendieron los tres matadores, incluido Cayetano que lo bordó con su primer toro, y la maestría de un Diego Urdiales que, sin apenas toros, cuajó dos actuaciones repletas de torería, de recursos y de sabrosos pasajes en los que conviene detenerse. El primero de ellos fue el añejo galleo por chicuelinas para poner en el caballo al segundo de su lote. Caminar despacio y torear a la vez; componer en movimiento. El vuelo del capote girando como un lirio en torno al diestro. Una belleza. Si sucede en Sevilla se arranca la música. Y después, el soberbio volapié con el que despenó al astado. Una verdadera obra de arte por la pureza de la ejecución. La colocación, entrar en la suerte en absoluta rectitud y todo a cámara lenta. Hubo como un encuentro con Antonio León, aquella espada inmemorial que pareció asomarse unos instantes a Arnedo, con el torero al que tanto quiso y que cuando nadie contaba con él dijo que iba a ser torero de Madrid.

Y todo sucedió con un lote a contraestilo. El primero, grande como una catedral y feo como un paquebote. Un toro extraño al que había que conceder mucho para equilibrar su descompensada anatomía. Y lo consiguió Urdiales con la mano izquierda en varios naturales de enorme calidad. El quinto fue un animal contradictorio: tuvo buen son con el capote y después del tercio de banderillas echó el freno de mano y sólo a base de maestría terminó embistiendo merced a la capacidad del riojano, que logró la mejor serie al final en redondo y sometiendo por abajo a un toro que ya no quiso más.

Tomás Campos también rayó a gran nivel. No fue nada fácil la construcción de la primera faena. Se puede decir que se la inventó porque el toro era tardo y embestía sin demasiada entrega. Pisó el de Llerena –afincado en Arnedo– los terrenos que queman y se la jugó para darse un atragantón a milímetros de los pitones. También estuvo muy bien en el sexto, el toro de más empuje del gordísimo envío de Toros de la Plata, un burraco salpicado que peleó bien en el caballo, y con el que demostró su capacidad en series de buena factura por ambas manos. Tomás tiene una gran oportunidad en San Isidro y cuenta con argumentos para dar un golpe de atención en la capital de España.

Cayetano sólo tuvo un toro que le dio opciones, el segundo de la corrida, quizás el más claro en la muleta. Y lo toreó francamente bien, con la yema de los dedos sobre todo por el pitón derecho y en redondo, que es el espacio por el que este diestro se siente verdaderamente a gusto. El quinto debió ser devuelto a los corrales por inválido, el presidente no lo entendió así, y sólo le dio opciones para brindárselo a Diego Urdiales.

o Feria de San José. Ganadería de Toros de la Plata: corrida demasiado gorda, poco ofensiva y de baja nota. Diego Urdiales: oreja tras aviso y dos orejas tras aviso. Cayetano: oreja y silencio. Tomás Campos: oreja tras aviso y oreja. Plaza de Toros 'Arnedo Arena': Más de tres cuartos de plaza (unos 3.500 espectadores). Sábado, 23 de marzo de 2019. Primera de feria. Diego Urdiales y Tomás Campos salieron a hombros de la plaza.

o Festejo de hoy: Final del Zapato de Plata. Seis novillos de Miranda y Moreno para Uceda Vargas, Miguel Aguilar y Guillermo García. Comienza a las cinco y media de la tarde.

sábado, 23 de marzo de 2019

Ventura, 'El Juli' y Diego Urdiales, cartel de la Beneficencia el 12 de junio

El diestro de Arnedo actuará dos tardes más (15 de mayo y 7 de junio) ante las divisas de Fuente Ymbro y Alcurrucén

Diego Urdiales ya tiene marcadas en su agenda las fechas de la próxima Feria de San Isidro, la más importante de la temporada taurina que fue presentada ayer en una gala en la Plaza de Las Ventas a la que asistió el rey emérito Don Juan Carlos. Este año la feria superará todos los récords, ya que contactará con 34 espectáculos: 27 corridas de toros, tres novilladas picadas y cuatro festejos de rejones. Es decir, más de un mes de toros que gravitarán las espaldas de diestros como 'El Juli', Urdiales, Roca Rey, Castella, Miguel Ángel Perera o Paco Ureña, que se antojan fundamentales tras las bajas de Morante y Manzanares -por decisión propia- y la de Enrique Ponce, lesionado de gravedad en su rodilla en las Fallas de Valencia. Así que la salida forzosa del diestro de Chiva de las combinaciones ha propiciado la entrada de 'El Juli', que no quiso someterse al bombo pero que finalmente actuará en la Beneficencia y en la corrida de Juan Pedro Domecq junto a Paco Ureña y la confirmación de David de Miranda.

Diego Urdiales va a tres tardes de verdadero lujo. La más grande llegará el 12 de junio en su debut en Beneficencia, con toros de Cuvillo y Ventura por delante. Su debut en la feria madrileña será el 15 de mayo (segunda corrida del abono) en la que lidiará toros de Fuente Ymbro (con los que triunfó en la Feria de Otoño) en un cartel en el que hará el paseíllo con Finito de Córdoba y Miguel Ángel Perera. La segunda tarde del torero de Arnedo será ya en pleno mes de junio, el día 7, con la ganadería con la que ha salido tres veces por la Puerta Grande de Bilbao, los Núñez de Alcurrucén. En dicho festejo compartirá terna con dos matadores extremeños: Antonio Ferrera y Ginés Marín.

La gran 'vedette' de San Isidro es Andrés Roca Rey, que actuará en las corridas de Parladé, Victoriano del Río y la de Adolfo Martín, festejo que va a ser uno de las más esperados del abono puesto que será la primera vez que la figura peruana se las verá con una de las ganaderías del ámbito más torista del campo bravo. La corrida de Victorino será lidiada por Daniel Luque, Octavio Chacón y Emilio de Justo; y la 'Del Arte y la Cultura' (15 de junio) la lidiarán Sebastián Castella, Roca Rey y Paco Ureña, que se las verán ante astados de Victoriano del Río.

Los datos de San Isidro
o Las tres tardes de Diego Urdiales. 15 de mayo: Finito de Córdoba, Diego Urdiales, Perera (Fuente Ymbro); 7 de junio: Antonio Ferrera, Diego Urdiales y Ginés Marín (Alcurrucén) y la Corrida de Beneficencia, el 12 de junio, con Diego Ventura y 'El Juli', con toros de Núñez del Cuvillo.
o Principales toreros: Julián López 'El Juli', Andrés Roca Rey, Sebastián Castella, Perera.
o Ausencias: Morante de la Puebla y José María Manzanaes. Ponce, baja por lesión
o 34 festejos: La feria de San Isidro comienza el martes 14 de mayo y se extenderá hasta el domingo 16 de junio. Está compuesta por 27 corridas de toros, tres novilladas picadas y cuatro festejos de rejones.

Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos abren la temporada taurina

El festejo comenzará a las 17.30 horas, se lidian astados de 'Toros de la Plata' y se espera muy buena entrada en el Arnedo Arena

El Arnedo Arena abrirá sus puertas esta tarde (17.30 horas) para levantar el telón de la temporada taurina riojana con una corrida de toros en la que harán el paseíllo Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos, el torero extremeño que ganó el Zapato de Oro y que después decidió afincarse en Arnedo. Tomás se ha convertido en un vecino más de la ciudad del calzado y el año pasado, además de triunfar por todo lo alto en plazas francesas de la importancia de Dax, confirmó su alternativa en Las Ventas con una faena en la dejó muy claras sus excelsas formas de sentir e interpretar el toreo. La corrida es de 'Toros de la Plata', una ganadería propiedad del empresario Pedro Trapote, y en la que lleva por separado dos líneas ganaderas diferentes, una más encastada en Núñez y la otra en Juan Pedro Domecq.

Abrirá la terna Diego Urdiales, que regresa a Arnedo tras los triunfos del año pasado y en los albores de una temporada muy importante en su carrera puesto que su presencia estará asegurada en un buen número de ferias y en los carteles más decisivos del año. Urdiales ofreció un gran nivel en Valencia a pesar de que los toros de Jandilla que le correspondieron en suerte no fueran demasiado propicios para el lucimiento. Este año cumple veinte temporadas de alternativa y su ciudad tendrá la posibilidad de disfrutar de su toreo en un momento de extraordinaria madurez.

Cayetano hará el paseíllo mañana en el Arnedo Arena tras no poder hacerlo el año pasado como consecuencia de una lesión que lo mantuvo apartado de los ruedos en los primeros festejos de la temporada. El torero de Madrid fue sustituido en aquella ocasión por Juan José Padilla, y este año viene precedido por un búsqueda que ha emprendido por apurar mucho más su estilo en una tauromaquia muy alejada de la de su hermano. En Valencia coincidió en el cartel con Diego Urdiales y acusó mucho el viento en una corrida en la que volvió a demostrar su amor propio y profesionalidad. No es un torero de excesivo repertorio, pero siempre da lo máximo en la cara del toro. Tomás Campos se ha planteado esta temporada como una de las más esperanzadoras de su carrera puesto que tiene aseguradas dos plazas en la feria de San Isidro y la tarde de hoy es un punto de partida necesario para albergar las mejores sensaciones posibles de cara a futuros compromisos. El año pasado dio un excelente nivel en esta corrida y logró salir a hombros. Se espera una muy buena entrada y la presencia de muchos aficionados de fuera de La Rioja.

MARÍA TERREMOTO, TESORO DE CANTAORA

Entrevista con María Terremoto en Bodegas Ontañón
La jovencísima María Terremoto (19 primaveras) se subió al escenario del Teatro Bretón dos años después de su presentación en los Jueves Flamencos en el concierto previo que se celebra en Bodegas Ontañón. Había llegado a Logroño con el premio ‘Giraldillo Revelación’ de la Bienal de Sevilla bajo el brazo. Su nombre comenzó a sonar de una manera muy llamativa y los que habían escuchado su cante lanzaban aleluyas por la figura que se presumía. El concierto de la bodega tuvo tintes premonitorios. Recuerdo que  titulé aquella crónica como el flamenco que viene y el jueves tuve la íntima sensación de que ya había llegado, de que su flamenco es irreversible y estamos ante una chica que ya es una excelente cantaora. La realidad es que María estuvo sensacional en toda la actuación. La ves y uno se rinde a la evidencia de que existe una parte genética innegable en su condición de cantaora. Hija de Fernando Terremoto, una de las voces más misteriosas del cante contemporáneo, y nieta de Terremoto de Jerez, una de esas fieras más indomables del cante flamenco histórico, una auténtica leyenda. Estoy convencido de que María tiene capacidad para amalgamar los dos registros, la sutileza absolutamente magistral de su progenitor y la valentía instintiva del abuelo. El jueves dio prueba de que es capaz de moverse por esos dos alambres del flamenco con notoria capacidad. He ahí la malagueña, que fue un prodigio de hondura con un remate por abandolaos sencillamente delicioso; o la siguiriya, o la creatividad de la que hizo gala homenajeando al maestro Enrique Morente y su versión de la lorquiana ‘Leyenda del tiempo’, que constituyó un verdadero dechado de clase, conocimiento y compás. La voz perfectamente controlada por abajo en los tercios más misteriosos. Y cuando había que romperse por arriba, no tuvo problema en acordarse de La Paquera en una tanda de bulerías bellísimas y melismáticas del final de la actuación. María es un prodigio y también un tesoro del cante. Tiene un punto de modernidad y un aroma de clasicismo jerezano innegable. Tiene todo el futuro por delante y sabe, además, llenar el escenario con una fuerza natural y sin gesto alguno que pueda parecer sobreactuado. Sus registros vocales son muy ricos, tanto en los tercios hondos en los que sabe masticar y deglutir su voz de bronce como cuando se aferra a la esperanza del grito, que le sale sobrio y elegante, sin crujido alguno. Dirán que puede ser una voz en formación; apenas es una adolescente, pero canta con el conocimiento de generaciones como si llevara su mochila sin que le pesara un ápice. Pero ha estudiado, conoce el secreto del compás, el porqué de las cosas. Y se nota. Además, lleva a su lado a un tocador excelente, Nono Jero, sobrino del Niño Jero, que hace unos cuantos años nos deleitó al lado de Juanito Villar. Fue una noche la del  jueves maravillosa, una noche que más que una revelación ha dado paso a la realidad palpitante de que María Terremoto es una voz para soñar el cante.

o XXIII JUEVES FLAMENCOS Cante: María Terremoto Toque: Nono Jero . Teatro Bretón de los Herreros de Logroño. Quinto concierto del abono (localidades agotadas). Jueves, 21 de marzo de 2019. Crónica publicada en Diario La Rioja

martes, 19 de marzo de 2019

Detalles, torería y resignación


Urdiales apenas tuvo opciones en Valencia en una corrida de Jandilla con un toro de bandera para Castella

El riojano escuchó una gran ovación en el primero y Castella se encontró con el toro de su vida en el coso de la calle Xátiva

Tarde de detalles y torería en Valencia de Diego Urdiales ayer ante un lote con escasísimas opciones de lucimiento. Una corrida bajo mínimos de Jandilla y Vegahermosa sin apenas fondo de casta que salió suelta y mansona y que se acabó precipitando en el hondo sumidero de la irrelevancia. Excepto el quinto, ‘Horroroso’, que fue un toro de bandera y para el que el público valenciano pidió con fuerza el indulto del ‘bou’ tras una faena de Sebastián Castella marcada por la velocidad, la aliteración de series en redondo que prologó con sus característicos pases cambiados clavado como una estaca en el centro del ruedo. El jandilla, premiado con una apoteósica vuelta al ruedo, lució acucharadas defensas y las mejores hechuras de la corrida. Derribó en dos ocasiones al picador y embistió con soberana clase por ambos pitones, aunque el gallo francés no terminara nunca de acoplarse al natural. Estiró la faena buscando el indulto, el presidente le envió dos avisos desde el palco y despenó al toro de una estocada en los bajos. Dos orejas de poco fuste en comparación con la inmensa calidad del morlaco de Borja Domecq, que salvó los muebles gracias a este grandioso toro, un ejemplar con el que se desataron todas las controversias sobre si merecía o no el más alto premio. Este cronista se emocionó con su bravura y su entrega en todos los tercios. Claramente yo lo hubiera mandado a la dehesa. Pero no... Ninguno de los cinco cornúpetas restantes tuvo el trapío ni las hechuras que merecen un coso como el de la calle Xátiva ni una afición que llenó en más de tres cuartos un edificio bellísimo y señorial sobre el que ayer cayó la canícula del ferragosto en pleno mes de marzo. Treinta grados marcaban los termómetros cuando Urdiales se abrió de capote con el primero de sus galafates, un vegahermosa sin cuello llamado ‘Fantasía’, que tuvo buenas intenciones pero que echó la persiana tras la segunda serie con la mano derecha. Lo toreó con gusto a la verónica a pesar de las desigualdades de su embestida y abrochó la tanda con dos medias ceñidas en el platillo. La faena prometió con un inicio de doblones muy toreros del arnedano y dos series en redondo que catapultaron los olés y el arranque musical de la banda. Hubo dos cambios de mano primorosos, uno para abrochar una serie de derechazos y otro, mecido por la lentitud, tras el intento del toreo al natural, que deshabitó la faena de emoción y ritmo porque el toro comenzó a defenderse con cabezazos y frenazos en su embestida. Abrochó la faena con una extraordinaria estocada.
El segundo del lote del riojano fue, con diferencia, el peor toro de la corrida. Un animal que reponía, que salía huido de los engaños y con el que poco pudo hacer a pesar de que lo lidió con soltura con el capote y lo intentó una y otra vez con la mano izquierdo. El segundo mejor toro de la corrida también le correspondió a Castella, con el que se empeñó en una faena insustancial y kilométrica. Cayetano, por su parte, no tuvo su tarde. El lote tampoco le dio demasiadas opciones pero al diestro madrileño se le vio muy incómodo desde la lidia del dificultoso tercero hasta la porfía con el parado sexto.

o FERIA DE FALLAS. Toros de Jandilla-Vegahermosa, una escalera de presentación. De muy baja nota en líneas generales, excepto el quinto, ‘Horroroso’, un toro extraordinario que peleó con bravura en el caballo y que embistió con inmensa clase y profundidad en la muleta. El lote de Urdiales fue desesperante: el primero tuvo cierta calidad pero se acabó muy pronto y el cuarto fue astado impresentable, huidizo, manso y muy deslucido. Diego Urdiales: gran ovación con saludos y silencio tras aviso. Sebastián Castella: silencio tras dos avisos y dos orejas tras dos avisos. Cayetano: silencio en su lote. Plaza de Toros de Valencia, más de tres cuartos de entrada. 9º de abono. Calor bochornoso y viento racheado que influyó para mal durante toda la corrida. El banderillero de Cayetano Javier Gómez Pascual, fue prendido de forma dramática por el segundo de la tarde. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

domingo, 17 de marzo de 2019

Diego Urdiales: «Me repugna profundamente que politicen el toreo»

Diego Urdiales. Foto: Miguel Pérez-Aradros
Diego Urdiales abre hoy su temporada «más ilusionante» en las Fallas de Valencia con Cayetano y Castella, ante toros de Jandilla y Vegahermosa

Urdiales vuelve a los ruedos hoy en el coso de la calle Xátiva de Valencia. «Estoy ilusionado, no cabe duda, es un año precioso, una temporada importante en mi carrera. Cumplo veinte años el próximo mes de agosto desde que tomé la alternativa en Dax y tengo ganas de torear, de sentir esas sensaciones que me hacen feliz desde que era un niño». Así se expresa el torero de Arnedo unas horas antes de que esta tarde realice el primer paseíllo del año en las Fallas de Valencia, con Cayetano y Sebastián Castella en el cartel y ante astados de Jandilla y Vegahermosa.
–Parece que ha pasado mucho tiempo desde el final de temporada y sus triunfos de Bilbao y Madrid. ¿Se acuerda?
–Claro. (Sonríe). Me los recuerdan casi todos los días, en la calle, los ganaderos cuando voy al campo, los compañeros y yo los llevo muy dentro.
–¿Le cambiaron?
–No, pero es verdad es que han sido como dos catalizadores increíbles para mi carrera. Bilbao fue algo mágico, sentí tantas cosas en la plaza que fue como un sueño.
–¿Y Madrid?
–Lo veo ahora y pienso que es una tarde en la que se resume mi vida. La dureza del frío, el viento, parecía que todo estaba a la contra. Y fíjese.
–¿Cree que los aficionados le ven de otra manera después de aquellas dos tardes?
–En ese sentido han cambiado muchas cosas, aunque los aficionados saben cómo siento e interpreto el toreo desde hace mucho tiempo. Quizás ha servido también para reivindicar la naturalidad, la imprevisibilidad y, de alguna manera, el camino que me tracé hace muchos años.
–¿Se refiere a las empresas?
–El año pasado me quedé fuera de San Isidro y de muchas ferias más. Tras la corrida de marzo en Arnedo y un festival en Ricla una semana después, no volví a torear hasta mediados de agosto en Alfaro. Y de allí a Bilbao. Pero fueron muchos meses sin torear.
–¿Cómo vivió aquella etapa?
–Muy tranquilo. Ésa es la verdad. Me iba a entrenar y paseaba. Trabajaba en el campo y me descomprimí del todo. Mis amigos me decían que se me veía demasiado tranquilo. Claro, la procesión iba por dentro, pero estaba convencido de que obraba conforme a mis principios y no podía traicionarme.
–Aceptó el bombo de la feria de Otoño y antes de los triunfos de Bilbao y Madrid ya había firmado dos tardes para este San Isidro. ¿Eso es arte?
–Yo tenía muy claro lo que tenía que hacer y el empresario de Madrid parece que también lo entendió… Es mi camino, ser dueño de mi futuro, tomar las decisiones en las que crees y defender lo que siento por esta profesión. Para decir que no tienes que tener muy claro que te puedes quedar en casa y asumirlo y ser coherente.
–¿Ganas de Valencia?
–Tengo ganas y deseos de torear donde quieran contratarme. Valencia es una feria de primerísimo nivel. Hace unos años perdí un triunfo grande por la espada, pero siempre he tenido muy buenas sensaciones en el coso de la calle Xátiva. Claro que tengo ganas y voy con mucha ilusión.
–Toros de Jandilla.
–Es una ganadería excelente y lo que sé es que ha pasado si problemas el reconocimiento veterinario. Vienen los toros que ha decidido el ganadero y eso me tranquiliza.
–Un cartel con dos figuras. ¿Ése es el sitio que persigue?
–He buscado siempre estar en esos carteles que son los de más categoría. Todos los toreros los buscamos.
–¿Por dónde torea mejor, por la derecha o por la izquierda?
–Es curioso, durante muchos años he sentido la mano derecha de una forma especial y la izquierda la ha perseguido casi siempre. Ahora creo que se dan la mano.
–¿Es tan diferente?
–Por completo. Al montar la ayuda hace que en redondo la muleta pese más y tenga un vuelo que no es el natural que se da con la izquierda. Son matices técnicos muy importantes que suelen pasar desapercibidos para el público, que no para los aficionados. Y no sólo eso, también influye la forma de montar la espada, la tela. Es como la tensión de la raqueta de un tenista o los palos de un jugador de golf.
–¿Qué pensó cuando le llamaron para la Beneficencia?
–Es difícil expresarlo. He estado muchas tardes en Madrid en esa corrida, que además es la que preside el Rey de España. Es la única vez que suena el himno nacional en Las Ventas y dese hace muchos años había soñado hacer el paseíllo en ella. Me siento muy español y estoy muy ilusionado de participar en la corrida que siempre es la más importante de la temporada y poderle brindar un toro a su Majestad.
–¿Se politiza el toreo?
–Odio todo eso. De un lado y de otro. El toreo es un arte, un mundo en el que hay personas de todas las ideologías, de todos los países, de todas las condiciones sociales. Que se politice como lleva pasando desde hace varios años es algo que me repugna profundamente.
–¿Qué tal su escuela con los niños del aula?
–Fenomenal. Ésa es la realidad que más me gusta. Los chavales se hacen personas, son felices, aprenden una serie de valores y entienden lo que supone amar un animal único como es el toro bravo.
–Y después de Valencia..., Arnedo.
–Siempre es algo especial torear en casa. Me alegro de volver a torear con Tomás Campos y repetiré paseíllo con Cayetano. Creo que es un carel precioso y espero que venga  mucha gente a la plaza.
–Sigue con Luis Miguel Villalpando...
–Hay una relación que va más de lo profesional. Estamos muy identificados y ha estado a mi lado desde que era novillero. Creo que con eso está todo explicado.
–¿Cuántas corridas va a torear esta temporada?
–No es algo que me preocupe excesivamente. Nunca he sido muy amigo de los números ni de valorar a un torero por esas circunstancias. Hay muchas plazas en las que no he toreado nunca y ferias a las que me apetece volver, desde luego.
–¿Habrá algo especial para conmemorar los veinte años de alternativa?
–Todavía no puedo decir nada porque se están hilvanando cosas.
–¿Cuantos vestidos nuevos ha encargado?
–Cuatro.
o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

sábado, 9 de marzo de 2019

UNA SIGUIRIYA FABULOSA

La cuarta sesión de los Jueves Flamencos constituyó un verdadero espectáculo en todos los sentidos, una noche redonda de cante donde sobresalió el poderío ancestral de Jesús Méndez y especialmente el cante y la modulación de Antonio Reyes, que dejó sobre las tablas del Teatro Bretón una siguiriya inolvidable, un monumento al flamenco más desnudo gracias a un sentido de la interpretación en el que se dieron citan en su garganta todos los colores y matices que pueden sostener a una voz vibrante y melismática como pocas. Antonio Reyes dibujó la segunda parte de a actuación, la de los puertos, la que según el programa y el sentido del flamenco histórico discurre desde las murallas de Cádiz pasando por San Fernando, Puerto Real, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Chiclana de la Frontera, desde donde llegó a Logroño un cantaor henchido de inspiración y matices, de solera y de duende. Por su parte, Jesús Méndez, trajo al ciclo el sentido del cante de Jerez, el más valiente de todos los cantes, y su actuación fue la más ensimismada de las tres veces que ha actuado en nuestra ciudad. Seco, Jesús, firme, sin contemplaciones, cante de Jerez rancio, como esos vinos que se asoleran en las botas y los suelos de albero de sus asombrosas bodegas en las que se produce un milagro al que se define como crianza biológica. Pero Chiclana también es tierra de vinos, del marco de Jerez, pero sin poder embotellar sus caldos con el nombre de la tierra madre. Quizás por eso se conozca menos su tradición flamenca y vinatera y quizás, también por lo mismo, nos dejó a todos ensimismados cuando se lanzó en la toná inicial por el camino de melisma más fino y después con unos tangos con una entrada tan hermosa que daban ganas de aprenderos al momento, de grabárselos y salir del teatro cantándoselos al personal para presumir de que a uno, por muy torpe que sea, también se le pega la magia del cante sin aditamentos, del cante rendido a su puro ser, a su encanto precioso, primigenio y preciso. Concierto con dos partes, la Mendez sin concesiones, con su poderío heredado de La Paquera, en la que logró momentos muy hermosos por soleá, sobre todo en el remate de las coplas. Y después Antonio Reyes, que reclamó la herencia de su tradición cantaora con dos cumbres, la sonoridad de sus tangos la belleza hermética, rotunda y genial de la soleá, en la que se pudo disfrutar también de la profundidad creativa del toque de Manuel Parrilla, que parapetado tras su guitarra, y sin querer nunca robar ni una brizna de de protagonismo a nadie, demostró su ciencia, su compás, su conocimiento y ese mecer la guitarra para acunar los cantes. La actuación acabó con el públicó que prácticamente llenó el Teatro Bretón puesto en pie tras un paseo por bulerías en dos turnos sucesivos de Jesús Méndez y Antonio Reyes. Cada uno co sus compás: el de Jerez y el de los puertos y con el tañido de Parrilla. ¡Casi ná!

o XXIII JUEVES FLAMENCOS  ‘De Jerez a los puertos’ Cante: Jesús Méndez y Antonio Reyes Toque: Manuel Parrilla Teatro Bretón de los Herreros. Quinto concierto del abono. Jueves, 7 de marzo de 2019

miércoles, 6 de marzo de 2019

Tres pilares para una evocación

Las voces de Jesús Mendez y Antonio Reyes y el toque de Manuel Parrilla traen el compás de Jerez y los Puertos

El concierto se celebra en el Bretón, comienza a las 20,30 horas y se citarán dos estilos muy personales de cantaores  

De Jerez a los puertos. Es decir, desde la capital maestra y señera de la siguiriya –donde nació Jesús Méndez–, al compás de Cádiz, San Fernando, Puerto Real, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Chiclana de la Frontera, –de donde es Antonio Reyes–, los dos cantaores que junto a Manuel Parrilla (nieto de Tío Parrilla, hijo de Juan Parrilla, sobrino de Parrilla de Jerez y de Ana Parrilla), llevarán a los espectadores esta noche en el Bretón a la mismísima ‘zona cero’ de la jondura. Jesús Méndez lo tiene clarísimo: «En un espectáculo tremendo, muy flamenco, porque en Logroño el público respira el cante y lo respeta. Lo sentí la primera vez que vine al Salón de Columnas con Manuel Valencia; después al Bretón con Tomasa y ahora estoy deseando que llegue el momento del concierto porque con semejantes artistas como Antonio Reyes y Parrilla da gusto actuar», confiesa un cantaor que ha cuajado en muy poco tiempo como una de las voces más reconocibles de Jerez y una de sus máximas figuras.
Y además, no ahorra en elogios con sus compañeros de terna de esta noche: «Antonio para mí es genial; él sabe que disfruto mucho escuchándole porque tiene una facilidad asombrosa en la voz para hacer lo que él quiera en cada momento. Posee un registro precioso y una voz muy dulce y canta muy gitano. La verdad es que uno de los cantaores con los que más disfruto escuchando ahora mismo».
Y tampoco para Parrilla: «Es un maestro absoluto, por su compás, por su sonido y por su creatividad. Un lujo cantar a su lado porque te lleva mecido».
Jesús Méndez se presentó en el Salón de Columnas en 2010: «Cuando mi familia me escuchó cantar mi padre se partió la camisa». Es exponente de una de las sagas más importantes que ha dado ese rincón de Andalucía, la de los Méndez, cuyo nombre más importante fue la de la Paquera de Jerez, una de las voces más atávicas de lo jondo. Y explica cómo prepara una actuación como la de esta noche en la que compartirá escenario con otro cantaor: «Cuando cantas en solitario haces el repertorio clásico y cantas lo que quieres; en el caso de un concierto compartido con otro artista cada uno elegimos los cantes según el momento y cómo te sientas. Pero la responsabilidad al final es la misma, puesto que se canta por soleá, por alegrías, por siguiriyas. Cantes lo que cantes, hay que dar el máximo posible y dejar el cien por cien sobre el escenario. Somos profesionales y eso es lo máximo para nostros», subraya. Y la admiración que sienten los dos cantaores es mutua, puesto que cuando a Reyes le dieron en Giraldillo del Cante de la Bienal, no tardó en confesar su admiración por el jerezano: «Jesús Méndez es un gran cantaor. Estoy seguro que también tendrá su Giraldillo». Antonio Reyes nació en Chiclana y pertenece a otra dinastía flamenca de máxima solea y en la que sobresalen dos cantaores:  Jarrito y Pansequito. En 1982, con sólo seis años, debutó en público y un año más tarde participó en los Jueves Flamencos que organizaba el guitarrista Manuel Morao en la Plaza de Toros de Jerez. «Sentir el calor del público me gusta más aún que cantar», explica un cantaor que ha llegado a una de las cumbre del flamenco actual con la grabación del disco en directo en el Círculo Flamenco de Madrid con la guitarra de Diego del Morao.

Isabelita de Jerez
Jesús Méndez, al igual que hizo Ángeles Toledano en el inicio del ciclo, recuerda la voz de Isabelita de Jerez y la coloca en el frontispicio de sus influencias: «Admiro su eco, su afinación, el registro... Es una verdadera maravilla y eso que para muchos es una auténtica desconocida. Murió en Zamora cuando estaba de gira con Pastora Imperio en 1942. Es una de esas voces que merece la pena escuchar pero que quizás por muchas cuestiones no sea conocida como se merece por su altura artística».

El toque genial de una de las grandes guitarras de Jerez
Manuel Fernández Gálvez –Manuel Parrilla– (Jerez, 1967) grabó en 2015 su primer disco ‘Pa mi gente’, una obra de arte que supuso un verdadero alegato a la guitarra de concierto y un recorrido por su amplia memoria como tocaor, ya que ha acompañado a maestros como ‘El Torta’ y hasta llegó a tocarle a ‘Tío Borrico’, uno de los nombres que alumbran el flamenco de Jerez merced a su legendaria personalidad. Es un lujo la presencia de Parrilla en un ciclo en el que debutó con Fernando Terremoto en el año 2000.

jueves, 28 de febrero de 2019

Giro torista en el Zapato de Oro

La Comisión apuesta por ganaderías 'duras' para la feria de septiembre

La Comisión organizadora del Zapato de Oro ha hecho públicos los nombres de las cinco ganaderías que compondrán el cartel de la próxima Feria de Novilladas de Arnedo y el giro torista del abono es la característica principal de un elenco ganadero en el que debutará una de las divisas históricas del campo bravo: Partido de Resina, los toros 'guapos' que antes componían el hato de Pablo Romero y que ahora buscan un nuevo espacio en este tipo de festejos en el que el toro redobla su protagonismo. Y no queda ahí la cosa, ya que también se suman a los hierros elegidos los astados de Cebada Gago, una ganadería gaditana con un gran cartel en la ciudad del calzado pero que llevaba muchas temporadas fuera de la selección de utreros para la feria. Cebada Gago fue durante muchas temporadas uno de los hierros predilectos de las aficiones de Arnedo y Logroño y tiene fama por su encestada bravura y por la exigencia que desarrolla siempre durante la lidia. Éstas son las principales novedades de un conjunto de ganaderías en el que repiten José Escolar, Baltasar Ibán y Fernando Peña, un hierro que se sale de la filosofía del resto de las ganaderías y que será la divisa por la que habrá codazos entre los novilleros más destacados del escalafón. Escolar e Ibán son las divisas que mejor juego han dado en los últimos años y acumulan un buen número de premios a las ganaderías más completas y los toros más bravos de cuantos se han lidiado en las últimas ferias del Zapato de Oro. Otro de los detalles de más gusto para los aficionados toristas será la diversidad de encastes del abono, ya que cada ganadería representa una diversidad genética única y la sangre predominante en el campo bravo, la de Juan Pedro Domecq, sólo estará presente diluida con Contreras en Baltasar Ibán, y con Núñez tanto en Cebada Gago como en Fernando Peña, aunque con porcentajes muy diferentes y criterios de selección radicalmente diferentes. Por su parte José Escolar es encaste Albaserrada y está íntimamente emparentada con Victorino Martín, con diversas incorporaciones de Santa Coloma, y Partido de Resina es un encaste único lejanamente familiar con los míticos toros de Miura. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

Ganaderías: Baltasar Ibán (encaste Contreras), José Escolar (Albaserrada-Santa Coloma), Fernando Peña (Torrestrella), Cebada Gago (Núñez-Torrestrella) y Partido de Resina (Pablo Romero)
Novedades: Debuta Partido de Resina y vuelve, tras varios años de ausencia, Cebada Gago.
Bajas con respecto al año pasado: Pedrés y Casasola.

domingo, 24 de febrero de 2019

DOS REFLEXIONES SOBRE ARNEDO

UN PLIEGO ABSURDO
(Cuando se publicó el pliego)

Si usted es empresario taurino y quiere licitar a coste cero por la plaza de toros de Arnedo para la Feria de San José y quiere llevar un cartel con José Tomás, Morante de la Puebla y Diego Urdiales y otro empresario propone al rejoneador Luis Rouxinol y a los matadores Álvaro Lorenzo y Ginés Marín lo tiene crudo. Le ganan por goleada de puntos administrativos. El pliego que acaba de colocar el gobierno municipal en la sección ‘Perfil del Contratante’ en la web del Ayuntamiento no le da la más mínima opción. Veamos: 5 puntos entre los 10 primeros del escalafón; 3 para los del 11 al 53 y un punto para los restantes. José Tomás acabó el año pasado el 126; Morante el 12 y Urdiales el 52. Total: 7 puntos. En cambio, su competencia se llevaría el contrato con el rejoneador Luis Rouxinol, (4 del escalafón de rejoneadores y 5 puntos según el pliego), Álvaro Lorenzo (7º del escalafón y 5 puntos) y Ginés Marín (8º y 5 puntos). Total: 15 puntos. Es decir, ocho más que su propuesta, imaginario amigo empresario. Así son las cosas en el mundo taurino cuando se meten por medio muchos ayuntamientos que no se sabe muy bien cómo le dan valor a un escalafón para las contrataciones saltándose (mucho peor que a la torera) el valor del arte. En Arnedo burocráticamente tiene más importancia para su ayuntamiento una pléyade casi incontable de toreros que Diego Urdiales, máximo e incontestable triunfador de la temporada pasada tras sus históricas tardes de Madrid y Bilbao, en las que puso el toreo del revés y dio un golpe en la línea de flotación de un sistema anquilosado e injusto al que arrasó con una torería que parecía haber pasado a los anaqueles de la historia. Es absurdo. Me atrevería a decir que es hasta bochornoso. Ya ha sucedido más temporadas y nadie, o casi nadie, ha dicho nada. Pero no es de recibo hacer las cosas de esta manera amparándose en el coste cero y, a la vez, endosando a la empresa que se quede con la plaza (si es que alguien lo hace) la novillada del Zapato de Plata, que a costa de regalarla se le ha quitado cualquier valor comercial que pudiera tener. Va muy tarde el Ayuntamiento de Arnedo en esta feria. Quedan menos de dos meses para los festejos y todo está absolutamente verde limón. Yo me pegunto por qué es tan difícil hacer las cosas con tiempo. Por qué cuesta tanto sentarse y hablar. Llamar a Urdiales, que va a estar en las principales ferias del mundo taurino, que vive en Arnedo y preguntarle cómo hacer las cosas lo mejor posible y más en este año que cumple 20 desde su alternativa.

ESTABA CANTADO
(Cuando se quedó desierto)

El concurso quedó desierto el lunes pero el Ayuntamiento comenzó a intentar salvar los muebles hace unos días ante la posibilidad –cierta y avisada desde aquí– de que ningún empresario iba a querer asumir los costes de la novillada a cambio de nada. El modelo ‘sirvió’ dos años y los dos empresarios desistieron de repetir. El Ayuntamiento organizará el Zapato de Oro y la corrida correrá a cuenta de Ignacio Ríos, que ha demostrado tanto en Alfaro como en Calahorra que es una persona solvente y con seriedad en todo lo que hace. Tiene apenas un mes para sacar adelante la corrida, la promoción, el trabajo de los palcos, la búsqueda de patrocinadores. Y no es tarea fácil. Yo me pregunto una cosa: ¿por qué el consistorio ha dejado prácticamente hasta el último momento todo el proceso de concesión de la plaza que al final se ha visto abocado al fracaso más absoluto? No lo sé, pero me imagino que habrán tenido muchas y más importantes cuestiones por resolver que plantearse con tiempo la Feria de Marzo, la necesidad de un modelo atractivo para un empresario que le ofrezca la posibilidad de trabajar con dos o tres años para amortizar los esfuerzos del primero. La fórmula de los puntos también ha demostrado su inoperancia. Ahora tenemos cartel, dos festejos por delante y un montón de retos para hacer. Ojalá que este fracaso sea la piedra angular de una época de renacimiento. o Ambos artículos los he publicado en Diario La Rioja

TOMASA DE LEY

Tomasa Guerrero ‘La Macanita’ abre a boca y te coloca en el Barrio de Santiago de Jerez como un caleidoscopio absolutamente extraordinario. Le miras los ojos a Tomasa y aparecen dos lunas negras, las lunas de la Tomasa que acarició con esa siguriya suya tan indescifrable, en la que canta sin el más mínimo aparato, solo con el vestigio que domina su universo sonoro. La luna, el toque de Manuel Valencia y la garganta lírica de Tomasa apoderándose de todos los registros. Canta a un naufragio del alma desde de lo alto del mástil de un bajel morisco con el que recorre la bahía, desde Cádiz a los puertos con esa cantiña suya tan dulce que se labró en su presentación de una noche que en realidad era un reencuentro con un público que siempre se ha dejado seducir por la elegancia y el misterio de su garganta lorquiana y su mirada de india, de gitana bella y poderosa que ha heredado la fragancia de las voces de su tierra y que le gusta pasearse por el cante sin añagazas ni facilidades melismáticas que nos conduzcan al pozo negro de los gorgoritos para la galería. Tomasa es una voz de ley y de fragua, de compás, de azogue como esa verdadera maravilla que constituyó la malagueña en la que penetró en el Jardín de Venus a buscar la flor que tato amaba. Y ahí me acordé de don Antonio Chacón, el zapaterito de Jerez, con ese cante iluminado al que hay que arrebatar segundos al tiempo y al aliento para no quedarse sin respiración, sin fuelle, gracias a ese prodigio de compás que demostró en una soleá en la que sacó a relucir toda la técnica que atesora pero a la que le faltó ese punto de emoción que hace que un tema pase de lo correcto a lo que te rasga el alma. Y es que un concierto, de naturaleza tiene que ser un punto guadianesco y desigual. Los cantaores ni son máquinas ni nadie espera que lo sean. Ni mejor ni peor. Quizás fue un respiro en el tiempo que se ofreció a sí misma para abordar los cantes de su tierra, la bulería o la siguriya con una interpretación sublime de Manuel Valencia, uno de esos tocaores que asustan por lo jóvenes que son y hasta dónde se puede adivinar que serán capaces de llegar cuando comiencen a asomarse al balcón de la madurez. Tiene cara de niño, le sueña afilada la guitarra, lírica, tremebunda cuando es necesario el rasgueo roto y electrizante. ¿Y qué me dicen del compás guajiro del Macano y Chicharito? Dos metrónomos con alma y guasa, dos gigantes de ritmo de este rito que es el cante y con el que Tomasa nos hizo vibrar este jueves cuando caía la tarde. Y no se me puede olvidar el final y las pataítas. ¿Qué es bailar? Lo van a ver ustedes con Israel Galván cuando termine el ciclo, pero bailar también es coserse a las olas del mar (los faldones de la camisa) y hacer cosas que parecen imposibles. Y hacerlas con gracia, y que te cante al lado la Macana mientras te sale eso que llevas (los que lo llevan) en el fondo del alma.

o XXIII Jueves Flamencos. Cante: Tomasa Guerrero ‘La Macanita’. Toque: Manuel Valencia. Compás: Chícharo y Macano. Teatro Bretón de los Herreros (localidades agotadas). Cuarto concierto del abono. Jueves, 21 de febrero de 2019. o Esta crítica la he publicado en Diario La Rioja

jueves, 21 de febrero de 2019

Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos torearán en Arnedo el 23 de marzo

Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos harán el paseíllo finalmente en el Arnedo Arena el próximo sábado 23 de marzo en el primero de los festejos de la Feria de San José. Tras quedar en blanco la licitación del pliego de condiciones propuesto por el Ayuntamiento de Arnedo, la corrida finalmente la organizará el empresario aragonés Ignacio Ríos, que el año pasado dio los festejos de Calahorra y Alfaro. El lunes se acabó el plazo de presentación de propuestas sin que ningún empresario licitara por la organización de la corrida de marzo en Arnedo, que llevaba implícita los costes de la novillada de final del Zapato de Plata. El cartel es el mismo que se organizó el año pasado pero que finalmente no se pudo concretar por una lesión que impidió a Cayetano hacer el paseíllo en Arnedo. Fue sustituido por Juan José Padilla y tanto Diego Urdiales como Tomás Campos salieron a hombros. El domingo se celebrará, organizada por el Ayuntamiento de la Ciudad del Calzado la final de la XVIII edición del Zapato de Plata de Arnedo. Actuarán los novilleros sin caballos Miguel Aguilar, Uceda Vargas y Guillermo García , que lograron sus puestos en las semifinales celebradas el pasado fin de semana en las ganaderías de Los Ronceles y Baltasar Ibán. Las ganaderías de ambos festejos se harán públicos próximamente, ya que la premura en la organización del festejo ha impedido poder presentar los hierros con el conjunto de las combinaciones. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

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