martes, 21 de mayo de 2013

DIEGO URDIALES EN VIC, EL TOREO ES ESTO

Faenón de Diego Urdiales a un toro de La Quinta en Vic-Fezensac (2013) from Pablo García-Mancha on Vimeo.

Traducción de la crónica de Zocato en SUD OUEST. Esta corrida matutina que debía celebrarse el sábado fur trasladada al lunes debido a las inclemencias del tiempo. Los ausentes se mordieron los labios por lo que se perdieron. A la postre fue el primero toro el único que invitó al público y los aficionados. Hasta tal punto que algunos pidieron su indulto. Cada uno juzgará. Se llamaba 'Bolero', n ° 173, del hierro de La Quinta. Pelaje moteado, orgulloso paso, cuernos hacia el cielo y una humillación permanente y dulce que se suele encontrar en las ganaderías mexicanas de origen Saltillo.

Picado de modo ideal, justo y preciso, por Manuel Burgos, que montaba a 'Lancelot', 'Bolero' le permitió a Diego Urdiales subir un escalón superior en su carrera. Es tan difícil como un gran toro encuentra sobre el camino a un gran torero. Después de los tres picos de su lancier, muy bien dirigidos, el torero de Arnedo (Rioja) encadenó con una veintena de naturales templados, al ritmo del toro, a marcha lenta sin forzar jamás el paso ni la postura.

Repitamoslo, un gran toro y un gran torero. Hubo al final de los muletazos por el bajo, molinetes y dos trincheras volviendo hacia las tablas. Bolero no había movido una ceja, era fijo, fiel, sincero. Es lástima que un pinchazo hubiera privado a Urdiales de la segunda oreja. El torero que le había dedicado a Bolero a Alain Briscadieu, estaba tan conmovido como todos nosotros.

http://www.sudouest.fr/2013/05/21/-1059703-4583.php

domingo, 19 de mayo de 2013

TALAVANTE, RELATO DE UNA FRUSTRACIÓN

En estos momentos todavía no sé qué fue más decepcionante, si la descastada corrida que envió Victorino Martín a Las Ventas o la incapacidad de Alejandro Talavante para responder a las impresionantes expectativas que se habían generado en torno a su gesto.

La corrida no fue fácil ni buena, le faltó fondo, gracia, celo, bravura y clase para haber podido ofrecer más opciones reales de triunfo al torero extremeño. Sólo uno fue realmente claro, el tercero, con el que logró naturales de buen trazo en una faena muy rápida a la que le faltó el reposo que un tarde así merecía. Quizás le pudo el ansia, pero Talavante no se dio un respiro y la faena ni tuvo compás ni asiento para que levantara el vuelo que por momentos pareció que iba a tomar.

La corrida fue mala sin paliativos y hubo varios victorinos de esos ramplones y pajunos que apenas dicen nada pero que suelen agradecer toques suaves y mucho temple para terminar de romper. Con una tarde así también vienen a la memoria los pocos toreros que son capaces de torear despacio y en tardes de responsabilidad a animales de procedencia Albaserrada. Un respeto para ellos porque dos máximas figuras actuales en el plazo de un mes (Manzanares y Talavante) se han ahogado con estos toros y no han sido capaces de solventar los problemas que esgrimen con esa forma suya tan característica e imprevisible de embestir.
Talavante dijo al final de la corrida que era una tarde más de las que no pasa nada en Madrid. Y llevaba razón, una más de tantas malas o malísimas. Sin embargo, el hecho de verle tan a merced de las circunstancias -se pongan sus partidarios y propagandistas como se pongan- llama la atención cuando se recuerda aquel faenón que hizo en 2008 a un toro de Adolfo Martín en el centro del anillo en aquella tarde en la que El Fundi entró definitivamente en Madrid.

¿En qué medida ha progresado Talavante? ¿Qué queda de aquel concepto suyo del toreo? ¿Es mejor ahora, mucho más dinámico e imprevisible pero menos profundo? Talavante presentó en varias ocasiones la muleta oblicua a los ojos de los victorinos en los compases iniciales de las primeras faenas. ¿Con qué fin? En las imágenes del Plus se le vio toda la tarde tensionado al máximo sí, pero como sin recursos y buscando el centro del ruedo con un automatismo que le acabó perjudicando porque el viento fue inmisericorde con sus telas. Ayer pasaron muchas cosas en Las Ventas, un torero solo en un gesto envidiable que muy pocos son capaces de hacer y que él ha ofrecido con una dignidad impresionante. Gracias maestro por su autenticidad.

o Addenda: las declaraciones de Victorino después del pertardo de ayer con no sé que de la dulzura me parecen fuera de tono. Una corrida tan mala se explica por sí misma y se defiende con mejor presentación y más bravura.

miércoles, 15 de mayo de 2013

MATADOR ON THE ROAD

Alejandro Talavante abre un camino


El torero protagoniza y financia el primer spot televisivo de un diestro en la historia

«El paseo de Alejandro por la calle de Alcalá lo sacamos de una película de Lee Marvin»

Alejandro Talavante ha dado un paso sin precedentes en la historia del toreo financiando y protagonizando por vez primera en la historia un anuncio en televisión sobre la encerrona con seis victorinos que va a llevar a cabo el próximo día 18 de mayo en Las Ventas. El torero extremeño le encargó la dirección del trabajo a Agustín Díaz Yanes y ha sido el actor Juan Echanove en poner la voz en una obra en la que también sobresale la música de Javier Limón. Esta iniciativa viene a demostrar una vez más que en el toreo se dan paradojas increíbles, ya que Alejandro Talavante se ha gastado mucho más en promocionar una corrida que la empresa de Las Ventas en toda la feria, máxime cuando el festejo con los seis astados de la A coronada ya tiene todas su localidades agotadas y la empresa del coso capitalino ha perdido más de 2.000 abonados. La empresa sigue anclada en los pasquines, en la cartelería y el torero se ha introducido de lleno en la modernidad con un esfuerzo que va a marcar un antes y un después porque define a la pefección el camino que ha de darse para acercar de nuevo el toreo a la sociedad. El Juli, en plena recuperación de su cornada de Sevilla, recibió con alborozo en su twitter esta iniciativa: «Talavante ha abierto un nuevo camino en la profesion y difusion del toreo, algo impensable hace tiempo y en lo que creo mucho». Y dijo más: «Coloca al toreo y al torero en el lugar en el que siempre debió estar., como eje y reclamo pricipal del toreo. Promocion, difusion e inversion. Todo a largo plazo y con una idea clara de lo que significa y lo que debe representar un torero en la sociedad». Alejandro Talvante explicó así las razones por las que ha dado este paso: «Fue una idea muy personal, la he producido yo y quería hacerlo yo. Ya que me iba a gastar dinero quería hacerlo con gente con quien yo estuviera cómodo y bien. Es un guiño a lo que representa el toreo. Me resultó fácil, disfruté del rodaje y fue un día bonito. Al plantear un reto así uno siempre quiere que le faciliten las cosas y pude disfrutar». Y es que ‘Se hace camino al andar’, que es el nombre del spot, es un producto del propio Talavante, quien también asumirá la emisión publicitaria con anuncios y patrocinios en las principales cadenas de televisión desde ayer hasta el próximo 17 de mayo. Agustín Díaz Yanes explica que este paso «es algo muy bueno para integrar el toreo en la sociedad. Talavante me convenció y ha sido una de las cosas que he hecho en la vida que más me han gustado. Los toreros son buenos actores y con Alejandro no tenía preocupaciones. El paseo de Alejandro por la calle de Alcalá lo sacamos de una película de Lee Marvin. Grabamos en el Hotel Palace, y buscamos un rascacielos para poder contemplar Madrid en toda su dimensión». En el spot la voz de Echanove recuerda que un torero es un ser «diferente, para quien las cicatrices no son heridas y el peligro no es su enemigo, que respeta al miedo y que piensa que una hazaña es solo un gesto, una etapa más de un largo viaje, otro paso en el camino». A partir de ahora el reto de otros muchos compañeros y de las empresas está sobre la mesa: la promoción y el cambio a lenguajes actuales es uno de los caminos para matener viva la fiesta. / Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

sábado, 11 de mayo de 2013

LOS OJOS ATÓNITOS DE ALFREDO LANDA

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Ésta es la crónica que publiqué el viernes en Diario La Rioja sobre la primera corrida de San Isidro, día que coincidió con la desaparición de Alfredo Landa

Diego Urdiales se topa otra vez en Madrid ante dos toros imposibles en una corrida crepuscular

MADRID. Cuando el segundo toro de Diego Urdiales echó la persiana en el tercer muletazo de la faena me acordé de los ojos atónitos de Germán Areta en El Crack, aquella extraordinaria película negra de José Luis Garci en la que Alfredo Landa acabó con el landismo y se reveló como un actor de género memorable. Germán Areta era un tipo descreído, lacónico; un detective esencial y minado por el desencanto. Garci trabó un guión repleto de incontinencias; marcado por nuestros demonios interiores y también por esos miedos a veces fascinantes que nos retratan a casi todos con una rara perfección pero con sutil perspicacia. Germán Areta se mostraba inflexible con aquellos rateros abusones con los que topó en un mugriento bar de carretera en el que sonaba a lo lejos una radio con José María García. «Devuélveme el mechero o te quemo los huevos», les espetó con su mortecina voz sin pronunciar ni una palabra más sonora que otra. Pero a Areta también se le ponía cara de pánfilo con aquella hija suya que voló al final por los aires en un atentado salvaje obra de unos gánsters recónditos con las solapas de sus trajes tan descomunales como la negra obviedad de lo que supone una corrida de toros en Madrid. Pasaportes para la nada es lo que entregan en Las Ventas adosados a estos bureles nacidos en el crepúsculo de la ganaderías. Los ojos atónitos de Urdiales eran clavados a los de Germán Areta cuando le traicionó el Moro (Miguel Rellán), aquel raterillo simpático y flacucho que le hacía las operaciones en los bajos fondos y las pesquisas de puticlub de aquel Madrid de los ochenta. Bien mirada, la metrópoli actual no se parece un comino a la que retrató Garci en su melancólico film. Aquella despertaba a la realidad de un mundo que se le venía encima, en ésta hasta los bordillos parecen pesados y se hunden en una mediocridad que ha alcanzado definitivamente a ese santuario del toreo que es el templo venteño. A mí me parece desvencijado en su alma, sin criterio, repleto de gente de paso que no distingue un toro de un caballo y que en la mayoría de los casos desconoce hasta el nombre de los toreros. Los ojos atónitos de Urdiales son la mejor expresión de lo que supone intentar ser como se ha de ser y convertirse en algo tan frío como un ejercicio de estilo. No pudo ni mancharse el vestido, ni estirarse, ni ensayar un mero atisbo de verónica. Quizás Germán Areta supiera antes que el mismísimo guionista de El Crack que el Moro había nacido para traicionarle; y a estas alturas mascullo que el propio Urdiales sabía que los toros de Madrid son en realidad una traición al toreo. ¿Atónita la mirada? No lo sé, aunque sí absolutamente descreída, rayana en la desesperación, absorbida por la mole de un coso gigantesco en el que a pesar de su insolente magnitud, el viento se cuela por no se sabe dónde para convertir el ruedo en un espacio imposible para el toreo. Germán Areta se afeitaba en una peluquería que estaba en un frontón y con un peluquero que le hablaba de míticas hazañas de Rocky Marciano en el Madison Square Garden. Obviamente, el tipo nunca había estado en Nueva York pero se pavoneaba de conocer los rincones de la Gran Manzana y sus garitos como si hubiera celebrado mano a mano con Marciano sus pírricas victorias en noches de whisky, humo y Duke Ellintong. Me imagino que Urdiales habrá escuchado los mismos relatos (no sé si de su peluquero) de hazañas increíbles de toreros como Andrés Vázquez, Ostos, El Viti y tantos otros que ahora mismo caerían rendidos ante la realidad del toro actual, de la fiesta actual y de este Madrid imposible donde casi todo está alejado del toreo, en contra del toro, enfrentado como nunca con el arte. Y el toreo, además de un negocio, conviene recordar que es un hecho artístico. O arte o nada, digo yo. Alfredo Landa murió ayer y un poco de mi afición a los toros también se va poco a poco desvaneciendo con este ritual desconsolador de las corridas previsibles de Madrid. No sé lo que pensará Diego, pero no pienso decir yo mucho más de lo que hizo en el ruedo porque apenas pudo hacer otra cosa que jugársela, como Germán Areta ante la vida hosca, ante el viento traicionero de los amigos que fallan, ante el impresionante rumor del silencio abstraído de un Madrid liofilizado, de una afición que acude en masa pero que no es tal cosa. Landa murió ayer y yo me acordé del indomable Germán Areta cuando veía a Diego bregar ante lo imposible a sabiendas de que con cada muletazo hueco se iba una victoria. El cine acabó por poner a Alfredo Landa en el sitio que se merecía porque fue capaz de matar a un recluta con niño y aquel viejo verde cazurro y rufián para que emergiera un actor indomable. Mi última confianza reside en que Diego también mate los precipicios que le rodean porque para matar los toros se basta él solito -como hizo ayer-. Es más, para matarlos y antes habernos deleitado con su toreo, como le fue imposible hacer en su primera comparecencia en una feria que no ha hecho nada más que empezar y que parece marcada desde el minuto uno por el fracaso. Descansa en paz, Alfredo, estés donde estés.

FERIA DE SAN ISIDRO  Toros de La Dehesilla y José Luis Pereda (encaste Núñez) bien presentados, mansos, descastados y muy parados. El mejor fue un chorreado que se lidió en quinto lugar y que desbordó sin matices a Leandro. El lote de Diego fue desesperante: plano y simple el incierto primero y desconectado de cualquier atisbo de bravura el cuarto. Diego Urdiales: silencio tras aviso en ambos. Leandro: silencio con aviso y silencio. Morenito de Aranda: silencio y silencio. Plaza de toros de Las Ventas. Primera corrida de la Feria de San Isidro. Más de tres cuartos de entrada en una tarde templada y muy ventosa.

jueves, 9 de mayo de 2013

Diego Urdiales: «Salgo con tensión, pero es hora de que me embista un toro en Madrid»

Foto Tomás Blanco

El diestro arnedano inaugura hoy la feria de San Isidro en una tarde en la que se auncia con toros de José Luis Pereda con Morenito y Leandro

Diego Urdiales vuelve esta tarde a Las Ventas. Se juega mucho y él lo sabe. No es la primera vez que comparece en el ruedo madrileño con la necesidad de triunfar y está plenamente convencido de sus posibilidades: «Salgo con tensión, pero es hora de que me embista un toro en en esta plaza», asegura el matador riojano horas antes de inaugurar la feria más importante del mundo.
- Madrid, otra vez en la plaza más crucial del planeta de los toros...
- Así es. Tengo ganas de que llegue el momento de hacer el paseíllo porque estos días y las horas previas son horrorosas. Aunque llevo muchas tardes en esta plaza la verdad es que se vive con una angustia impresionante por muchas cuestiones, por la responsabilidad inherente de una feria de este calado, por la trascendencia que tiene el más mínimo detalle y en mi caso porque necesito triunfar.
- ¿Le sobrevuela el miedo?
- Claro, como a todos los toreros. Sé que voy a jugarme la vida pero eso lo asumimos porque es parte esencial de nuestra profesión. Hay miedo, pero el riesgo físico no me paraliza. Se trata de algo mucho más emocional. Necesito triunfar pero sé que no me puedo permitir el lujo de amontonarme, no puede sentir el espectador que te supera el ambiente, ni que tienes prisa y quieres hacerlo todo a la vez. Es como un juego de contrapesos, como una balanza muy difícil de calibrar.
- ¿Le pesa mucho ese afán?
- Más que pesarme es la tensión que me provoca el hecho de no tener oportunidades de expresar mi toreo en Las Ventas. A veces pienso que ya es hora de que me embista un toro en Madrid aunque sea por una cuestión de probabilidades. Cuando estás delante tienes que ser capaz de olvidarlo todo para dar lo mejor de sí. Me rondan por la cabeza muchas preocupaciones, piensas en lo que te juegas en un año tan complicado y lo que trato es de evadirme de todo para llegar a la plaza lo más concentrado posible en el toreo, que es lo más gratificante.
- ¿Tiene alguna receta para lograr esa concentración?
- He toreado bastante en el campo, pero necesito tranquilidad. Paseo mucho, pienso, descanso, entreno. No hay receta.
- ¿Cree que es crucial la suerte?
- No lo sé. Tampoco me lo planteo. Personalmente sé que llego en un momento profesional excelente; digamos que con todos los deberes hechos.
- Dicen que usted no tiene nada de suerte.
- Se equivocan, es una suerte ser torero, estar dos tardes en Madrid. No me preocupa eso que dicen.
- ¿Cómo se imagina el triunfo?
- Toreando. Mi concepto es el cimiento de mi forma de expresar el toreo en el ruedo. Quiero ser totalmente fiel al toreo tal y como lo siento y lo que sueño es triunfar expresando mi tauromaquia con la máxima fidelidad a ese concepto. Si lo consigo estoy convencido de que va a ser algo diferente a todo.
- ¿Qué tipo de toro le gustaría que le saliese?
- Uno muy bueno... Claro, pero hay que ser realista. En esta ocasión por lo menos torearé lo anunciado porque se ha aprobado toda la corrida de José Luis Pereda. En Madrid con la exigencia de trapío y volumen que existe es muy complicado que un toro termine de romper de verdad. Pero salen todos los años unos cuantos y lo que quiero es que uno me toque. En cuanto a lo que me pregunta, lo que sueño es que salga uno que se mueva y que tenga ritmo, que aquello fluya. Las cosas en Madrid se ponen prácticamente imposibles con toros parados o sosos. Cuando salen así una gran parte del público se desconecta y otra lo protesta. Me ha pasado bastantes veces últimamente y aunque te estés entregando al máximo casi nadie te hace caso.
- ¿Le influye el que sea la primera corrida de San Isidro?
- Me da exactamente lo mismo. Madrid es una plaza en la que pueden suceder cosas realmente imprevisibles. Cuando uno menos se lo espera llega un acontecimiento. Éstas cosas suelen pasar en esta plaza.
- ¿Qué referencias tiene de la ganadería?
- Muy buenas, ésa es la verdad. Este año ha lidiado varias corridas con éxito y el año pasado en Las Ventas echó varios toros muy buenos.
- ¿Ha visto los ejemplares?
- Sólo en fotografías y la verdad es que es una corrida seria y aparentemente bien hecha, cerrando las caras y con buena expresión. Me gusta lo que he visto.
- ¿Ha decidido el terno que llevará?
- Hay varias posibilidades, quizás me ponga el que estrené en Arnedo, pero todavía es demasiado pronto.
- ¿Le preocupa que la siguiente tarde en Madrid sea ya en junio?
- Ahora mismo tengo en la cabeza a Las Ventas y a la corrida de mañana (por hoy). A partir de ese momento ya se verá. # Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja.

José Tomás destinará los 50.000 euros del Premio Paquiro a 100 familias necesitadas de cuatro pueblos de la sierra de Madrid

Madrid, 9 may (EFE).- El torero José Tomás ha asegurado en Madrid que en la gloriosa tarde de los seis toros en Nimes (sur de Francia), en la que cortó once orejas y un rabo, además del indulto de uno de los astados, no buscaba "conseguir ningún récord", sino "más tiempo para alcanzar la perfección".
Así lo confesó hoy el torero de Galapagar en el acto de entrega de su cuarto trofeo "Paquiro", que concede el semanario cultural del diario "El Mundo" al acontecimiento taurino más relevante de la temporada pasada, y que tuvo lugar en la Bolsa de Madrid. Un galardón, que este año cumple su séptima edición, dotado de 50.000 euros, que este año irá destinado en su totalidad a un proyecto conjunto entre la Fundación José Tomás y Cruz Roja para ayudar a 100 familias necesitadas de cuatro pueblos de la sierra de Madrid: Galapagar, Valdemorillo, Colmenarejo y Navalagamella. Tomás llevó a cabo una emotiva intervención en la que habló largo y tendido sobre las sensaciones de aquella apoteósica mañana del 16 de septiembre del pasado año en el coliseo romano de Nimes, los motivos que le llevaron a aceptar tal gesta y la repercusión que ha tenido a nivel mundial. "El día de Nimes ya lo había soñado antes, un sueño que me transportaba una enorme sensación de paz mientras embarcaba un toro tras otro con capotazos y muletazos cada cual más perfecto y eterno. Yo quería que ese sueño se hiciera realidad, quería percibir esa paz que había sentido, y reconstruir así la obra que ya había elaborado en mi imaginación", dijo Tomás. "Quería además poner en escena dos guiones que había elaborado mentalmente para esa tarde, demostrar que, aunque no soy un torero de seis toros y a pesar de la fama de que me suelen coger mucho los toros, podía salir indemne y triunfal con un repertorio variado y con una espada eficaz, algo fundamental para este tipo de corridas, pero también lograr la perfección en todos su cánones". José Tomás, que pronunció una frase tan impactante como "sin Aguascalientes no habría existido Nimes", agradeció también a todas y cada una de las personas que hicieron posible que su sueño "se hiciera realidad". "Gracias a toda mi cuadrilla, a los ganaderos, a mi hombre de confianza, Joaquín Ramos, por el gran trabajo que realiza día a día, a la organización, en especial a Simón Casas, todo un ejemplo de profesional, y, sobre todo, al público, a toda esa gente que vino de todas partes del mundo, y que torearon y soñaron también conmigo", señaló. Por último, Tomás presentó en exclusiva el lanzamiento de un libro sobre la gesta de Nimes, titulado "Diálogo con Navegante", en referencia al toro que le hirió de gravedad en la plaza de Aguascalientes en 2001, una obra que recoge varios textos elaborados por numerosos escritores como Vargas Llosa, François Zumbiehl, Natalia Radepich o Luis Abril, entre otros. En el multitudinario acto, moderado por el crítico taurino del diario "El Mundo", Vicente Zabala de la Serna, estuvieron presentes la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, el director de "El Mundo", Pedro J. Ramírez; Luis María Ansón, Luis Abril y numerosas personalidades del mundo del toro. Los más destacados, los matadores de toros César Rincón, los Capea -padre e hijo- Dámaso González, Manuel Caballero, Cristina Sánchez, los ganaderos Victorino Martín, Victoriano del Río, José Luis y Pablo Lozano, Juan Pedro Domecq, Borja Domecq, Justo Hernández, Moisés Fraile, Silvia Camacho, los empresarios Manuel Martínez Erice, Simón Casas, Ramón Valencia, entre otros. El premio "Paquiro" cada vez va adquiriendo mayor prestigio dentro del panorama taurino, y en sus anteriores ediciones recayeron en Sebastián Castella, "Morante de la Puebla", Vargas Llosa y Pere Gimferrer, que lo recibieron de manera conjunta, además del propio José Tomás.

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