martes, 27 de septiembre de 2016

Alejandro Gardel corta la primera oreja del Zapato de Oro

Justo Rodríguez
El presidente de la corrida otorga una inmerecida vuelta al ruedo a un noble y manso novillo de Fuente Ymbro

Salvador Arza acumula presidencias, la de la Federación Taurina Riojana y la del coqueto Arnedo Arena, donde lleva unos años haciendo de las suyas, como en en el segundo festejo del Zapato de Oro, en el que sacó de la chistera (es un decir) una vuelta al ruedo zangolotina al toro 'Pardillo', el tercero de la tarde, un 'fuenteymbro' mansito, con alma de carretón y que salía con la carita suelta de la vivaracha muleta de Alejandro Gardel, que vio primero cómo le negó la segunda oreja y después la forma en la que Salvador Arza asomó el pañuelo azul con el que se dictaba la vuelta póstuma para el utrero. Increíble. La faena no fue de dos orejas, de acuerdo; pero tan alto premio para el novillo sonó a castigo severísimo para un jovencísimo espada que se colocó para torear, que se puso derecho y vertical y que se la jugó con la espada. Vuelta al ruedo zangolotina, como escribía Rafael Florez, "de niño melindrero o melindre, caprichoso y delicado en el comer, pasa a muchacho zangolotino". Y así fue el toro, un animal zangolotino, una especie de mozalbete que se ha desarrollado físicamente pero con alma de recental. El público le dedicó a Arza una sonora pitada tras la vuelta y otra más contundente al finalizar la corrida. La novillada de Fuente Ymbro parecía traer el sol en sus pitones tras la negra oscuridad del Hoyo de la Gitana de la apertura del ciclo. Sólo el recibo de Pablo Aguado con el capote al primero tuvo más peso específico que toda la tarde inaugural. Y Aguado estuvo firme y entregado toda la tarde. El toro de la apertura tuvo guasa y fue exigente por el pitón izquierdo, con el que se metía siempre por dentro, y el novillero sevillano tiró de oficio y valor para apostar por la colcación y el toreo con los vuelos. La faena fue un toma y daca y como falló con el descabello tras tirarse a matar muy de verdad, la cosa se quedó en una tibia ovación de unos pocos. El segundo de su lote fue el novillo de mejores hechuras y mayor seriedad de la corrida. Colocaba la cara para embestir, pero se rajó demasiado pronto y la faena acabó rápidamente en las tablas, terrenos en los que realizó un esfuerzo sordo, muy colocado y con algún natural de gran mérito.

Un toro mal construido
Rafael Serna se las vio en primer lugar con un toro mal construido pero de pelaje precioso: chorreado en verdudo y acaramelado de cuerna. Al toro le faltó clase pero Serna estuvo firme y decidido con él en una faena con una serie al natural de honda expresión. Lo buscó siempre por abajo pero el animal echó demasiado pronto la persiana. Aún así, dejó muy buena impresión y dio una merecida vuelta al ruedo. También estuvo muy sincero en el segundo de su lote, pero el toro careció de alma y el joven diestro de Sevilla no pudo sacar nada limpio ante la falta absoluta de raza de un animal que acabó lesionado de la mano derecha. El toro 'Pardillo' fue el de más clase de la corrida, aunque su embestida rayó por momentos una mansedumbre que le hacía salirse suelto del vuelo de la muleta. Un noble mansito con ritmo que aprovechó muy bien Alejandro Gardel, un torero muy nuevo -era su tercer paseíllo con los del castoreño- que se colocó sinceramente por derecho para manejar los trastos con suma facilidad. La faena tuvo ritmo y temple pero le faltó cierta hondura. Gardel gozó una barbaridad en la cara del novillo y lo quiso hacer todo con naturalidad y un empaque que por momentos me recordó en las formas a Talavante, con esa displicencia que atesoran los toreros buenos en sus muñecas. Estocada y oreja con petición de la segunda y vuelta al manso zangolotino de Ricardo Gallardo, que por fas o por nefás anda siempre con la fortuna de cara a pesar del mal juego general de sus novillos. El sexto perdió varias veces las manos y no tenía demasiadas fuerzas. La nobleza le sobraba y Gardel intentó todo para el triunfo, pero con un animal así es imposible sacar nada en limpio.

o 2ª de Feria del Zapato de Oro. Novillos de Fuente Ymbro: bien presentados; los tres últimos con más caja. Sosos, blandos y mansitos en distintas escalas. El tercero, de nombre 'Pardillo', número 34, negro listón, nacido en 03/13, premiado con una exagerada vuelta al ruedo. Pablo Aguado: silencio tras aviso en ambos. Rafael Serna: vuelta al ruedo tras petición y silencio. Alejandro Gardel: oreja con petición de la segunda y silencio tras aviso. o Esta crónica la he publicado en larioja.com

Descenso a los infiernos con Hoyo de la Gitana

Foto: Justo Rodríguez
Los primeros capotazos a 'Distinto', el primer utrero, marcaron dramáticamente el signo pesaroso de la primera tarde del Zapato de Oro de Arnedo

Es difícil explicar cómo una ganadería puede derrumbarse con el estrépito con el que lo hicieron los seis ejemplares del Hoyo de la Gitana en la novillada inicial de la Feria del Zapato de Oro de Arnedo, evento en el que se supone que se dan cita los novilleros punteros con las ganaderías más escogidas del campo bravo. Pero todo fue un espejismo desde la salida de 'Distinto', el primer utrero, que desde los primeros capotazos marcó dramáticamente el signo pesaroso de la tarde. Le cuesta a este cronista rescatar una embestida potable entre los seis cornúpetas, algo sabroso que poder llevarse a la boca, algún detalle que reconciliara el primer festejo del abono arnedano con algo parecido a una corrida de toros. Prácticamente los seis astados, desiguales de tipo y cornamentas, tuvieron similar comportamiento, desinterés manifiesto por cualquier aspecto de la lidia, arreones de manso en el caballo y hasta tres (los primeros) que acabaron echándose rendidos en el ruedo por su absoluta falta de casta. Metían la carita en los engaños y en el segundo tiempo de cada lance, levantaban la 'gaita' poniendo los pitones por las nubes, yéndose sueltos y sin posibilidad alguna de reconducir tan desastrada embestida. Novillada imposible, de las que acaban con la afición y que colocaron a los tres jóvenes coletudos en el espacio ruinoso que genera el absoluto desinterés ante lo que sucede en el ruedo. Y es que era imposible cualquier atisbo, cualquier intento de lucimiento, tal y como le sucedió a Miguel Ángel Silva en el último esbozo de su despedida de novillero, cuando en el sexto intentó un quite último como coda a su carrera en el escalafón de los sueños. Allí se quedó Miguel Ángel, con el capote entre las manos para desistir en el tono de absoluto descenso a los infiernos de una vacada que nunca debió venir a Arnedo. Silva lo intentó con el primero y con el cuarto. El de la apertura, noble y soso, acabó echándose; y el de su adiós al escalafón, terminó sacando geniecillo. Dos regalos inmerecidos para la despedida de un diestro que el año pasado toreó soberanamente al natural. Manolo Vanegas no tuvo mejor suerte en el segundo de la tarde, otro toro descorazonador con el que se estrelló sin otras opciones que salir del trance sin mayores cuitas; el quinto sacó genio y falsa movilidad y a la segunda serie ya se había desentendido de la lidia. La música y la estocada le dieron el premio de la vuelta al ruedo como falsa consolación. Juanito no tuvo tampoco la más mínima posibilidad: se las vio con dos descastadísimos ejemplares y se la jugó con ellos a sabiendas de que era imposible el más mínimo atisbo de lidia. Los amantes del toro de Santa Coloma, entre los que me encuentro, vivieron una tarde amarga, una tarde para recapacitar, tanto por la inasumible presentación de varias de las reses como por lo inasumible de su comportamiento.

o 1ª de feria del Zapato de Oro. Novillos de Hoyo de la Gitana: feos, poco armados, desiguales y altiricones. Descastados, sosísimos, flojos y malos sin paliativos. Miguel Ángel Silva: silencio y silencio. Manolo Vanegas: silencio tras aviso y vuelta al ruedo. Joao Silva 'Juanito': silencio tras aviso y silencio. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los veterinarios Pablo Pérez y Ana Carmen Baroja. Esta crónica la he publicado en larioja.com

El mundial de los novilleros

Comienza en Arnedo la Feria del Zapato de Oro, el certamen novilleril más prestigioso del planeta taurino

Miguel Ángel Silva, Manolo Vanegas y João Silva abren la feria con Hoyo de la Gitana

Comienza una nueva edición del Zapato de Oro de Arnedo, la feria por excelencia del mundo de las novilladas y la pasarela más exigente y a la vez más generosa para los toreros del futuro. El abono se extenderá hasta el domingo dos de octubre, con una jornada, la del jueves 29 en la que no habrá novillada. Cinco tardes con cinco ganaderías de diferentes encastes y procedencias y lo más granado del mundo de los novilleros, con la presencia de Alejandro Marcos, ganador del Zapato de Oro del año pasado que regresará al Arnedo Arena a intentar deshacer la mala suerte que persigue a los ganadores cuando deciden repetir en La Rioja Baja. Los precios serán similares a los del año pasado, en el que ya se ha realizado una fuerte apuesta para atraer al público joven, estableciendo un abono para jóvenes entre 17 y 25 años al precio de 90 euros. A estas entradas, se suma por primer año la posibilidad de que estos jóvenes puedan también adquirir localidades sueltas al precio de 23 euros en la zona especificada para ello. Los niños (entre 6 y 16) también cuentan con el 50% de la entrada en todas las localidades, y a partir de la fila 5 tendrán un precio especial de 40 euros para abonos, y 10 en entradas. Los abonos salieron a la venta el día 19 de septiembre en las taquillas del Arnedo Arena y las entradas sueltas se pusieron a la venta ayer. El abono comienza con la novillada del Hoyo de la Gitana, una de los exponentes en mejor estado de Santa Coloma. Harán el paseíllo Miguel Ángel Silva, que el año pasado se llevó el premio al mejor toreo al natural de la feria, que se acaba de graduar en Periodismo y que recibirá la alternativa en unos días de la mano de Morante de la Puebla; el venezolano Manolo Vanegas y el portugués João Silva 'Juanito'. El miércoles llegan los astados de Fuente Ymbro, una ganadería que dio el salto a las grandes ferias en esta ciudad y que el año pasado llegó a indultar a un novillo. La terna la componen Pablo Aguado, Rafael Serna -que impresionó en su presentación en Madrid, donde resultó herido de gravedad- y Alejandro Gardel, ganador del Zapato de Plata. El viernes se retomará el ciclo con los novillos de Guadalmena. Cartel de campanillas, con el navarro-riojano Javier Marín -que estuvo sensacional en Pamplona-, el mencionado Alejandro Marcos y Juan de Castilla, un novillero colombiano que este año en San Isidro se quedó solo con cinco novillos en Las Ventas y que consiguió cortar una meritoria oreja. El sábado una de las duras, novillos de Escolar para Alberto Escudero, Alejandro Fermín y Diego Carretero. Terminará la feria el domingo dos de octubre con la vacada de Baltasar Ibán, una de las más esperadas, para el hidrocálido Leo Valádez, Daniel García y el francés Adrien Salenc. Este año la apertura de encastes es impresionante: Santa Coloma (Hoyo de la Gitana), Domecq (Fuente Ymbro y Guadalmena, aunque con líneas muy diferenciadas), José Escolar (Albaserrada, que además debuta en Arnedo) y Contreras (Baltasar Ibán). Resulta casi imposible abrir más las líneas ganaderas en una feria que consta de cinco espectáculos. Los novilleros dejarán lo mejor de sí mismo porque el Zapato de Prestigio y abre muchas puertas en el torero.


El toro, gran protagonista

Tres ganaderías repiten con respecto al año anterior: Baltasar Ibán, Guadalmena y la que se llevó todos los honores en 2015, la de Fuente Ymbro, que indultó a un toro y que lidió una corrida de nota sobresaliente. En estas tres ganaderías hay tres encastes diferentes: Contreras, en Ibán; Juan Pedro Domecq en la de Guadalmena y Jandilla en pureza en la divisa de Ricardo Gallardo. Estas dos últimas son las más parecidas entre ambas aunque el ganadero de San José del Valle ha sido capaz de imprimir un sello diferencial a sus astados. Las dos ganaderías que debutan comparten un mismo origen genético: Saltillo, aunque la de José Escolar tiene el toque de Albaserrada (el mismo que los famosos astados de Victorino Martín) y la de Hoyo de la Gitana, que se lidia hoye, es Santa Coloma. Esta divisa es muy curiosa. Fue fundada en 1920 por Graciliano Pérez Tabernero, que adquirió una punta muy importante de vacas al conde de Santa Coloma, línea ibarreña, pero con importantes porciones de Saltillo. Su heredero, Ignacio, decide en 1967 refrescar su vacada, y compró a Joaquín Buendía (puro encaste de Santa Coloma). Esto fue fundamental porque unió el origen de los tres encastes y cerró el círculo de una de las estirpes ganaderas más singulares del toro bravo en la Península Ibérica. En el año 2000 dejó de anunciarse como Hijos de Ignacio Pérez-Tabernero y pasó a denominarse 'Hoyo de la Gitana', un nombre que proviene de la Finca que poseen los hermanos, Ignacio, Joaquín y Fernando. Las reses de esta ganadería pastan en las fincas de 'Galleguillos', en el término municipal de Vecinos en la provincia de Salamanca y en la finca 'Gamonal' en Perales del Puerto en la provincia de Cáceres. Muchos ganaderos han elegido hembras y sementales de esta vacada para refrescar sus ganaderías o iniciar las mismas tanto en España como América. Por su parte, la historia de la ganadería de José Escolar comienza en 1977 cuando Victorino Martín vendió, como favor personal, a Leopoldo Picazo de Malibrán unas veinte vacas y le cedió un toro de nombre 'Molinito'. El propietario falleció y fue en ese momento cuando José Escolar, tras pasar por varias manos, compró esta divisa de origen tan especial.

Los premios del Zapato de Oro
Este trofeo está considerado como el más importante de este escalafón. El año pasado lo ganó Alejandro Marcos. Fuente Ymbro obtuvo el Trofeo Ciudad de Arnedo a la ganadería más completa. Juan de Castilla, el premio Antonio León a la mejor estocada. Jesús Talaván, trofeo Fardelejo de Plata al mejor par de banderillas (Cuadrilla Manolo Vanegas). El astado 'Esmerado, nº 63, de Fuente Ymbro, el premio de las Peñas de Arnedo al novillo más bravo (fue indultado por Joaquín Galdós). Óscar Bernal, trofeo Federación Taurina Riojana al mejor puyazo (Cuadrilla de Luis David Adame). Luis David Adame, obtuvo el trofeo Diego Urdiales al mejor toreo de capa de la feria y Miguel Ángel Silva, el trofeo Afición Joven de Arnedo a la mejor tanda de naturales. o Este artículo lo he publicado en larioja.com

lunes, 26 de septiembre de 2016

RECUERDO EMOCIONADO A CANELA DE SAN ROQUE


Entrevista en Bodegas Ontañón, para su espacio Flamencos en Ontañón

CANELITA EN RAMA
(Crónica publicada en Diario La Rioja el 27-02-10)

Canela de San Roque es un cantaor absolutamente enciclopédico que se sabe al dedillo todos los rudimentos del flamenco clásico, todos los mecanismos imprescindibles para decir la soleá como se dice la soleá, o la siguiriya desnuda de cualquier artificio o andamiaje. No se deposita ni una mota de afectación en su garganta, y canta largo y preciso, canta lentamente sin aparente esfuerzo para llegar como ya no se llega a cotas de inmensa perfección en la malagueña, que la bordó, o la siguiriya telúrica en la que asomaron todos los ecos del cante absorto y negro, del flamenco espeso de las noches sin luna, de aquel alquiler de gargantas por quinientas pesetas de las de antes, y de los que reconocen que saber escuchar es una faceta casi sagrada para un cantaor. Canela, al que apenas conocía de grabaciones y crónicas, sorprendió y emocionó a la audiencia por la desnudez de su eco, por la belleza de una voz que asciende sin esfuerzos por las serranías para bajar después a la bahía onubense y cantar deliciosamente por fandangos. La siguiriya fue extraordinaria, igual que la segunda entrega por soleá o ese romance por bulerías en el que dejó ribetes de singular belleza. El otro triunfador de la noche fue Antonio Carrión, que se presentó por granaínas, pero que dejó momentos inusitados en todos los demás palos acompañando con compás y ternura la voz de Canela de San Roque, que el jueves en Logroño, nos supo a canela en rama por la versatilidad y el conocimiento cabal de cada estilo, por ese soberano compás que atesora y porque canta como ya apenas casi nadie canta, con el rumor auténtico del flamenco por el que no pasan las estaciones, de ese flamenco que ni sabe de modas ni de urgencias y que si fuera francés viviría de lujo en la Sorbona con hornacina y todo.

Canela de San Roque, aromas de la Bahía
(Artículo publicado en Diario La Rioja el 25-02-10)

Alejandro Segovia Camacho 'Canela de San Roque' es el cantaor que esta noche traerá los ecos de la Bahía al Salón de Columnas. Vendrá acompañado por Antonio Carrión y es pariente de Perico Montoya y los Jarrito. Se trata de un cantaor ortodoxo y enciclopédico, y demuestra en cada concierto su predilección por los cantes de Antonio Mairena, Perrate o Juan Talega. Estas influencias se aprecian en sus soleares, siguiriyas, soleá por bulería, y bulerías. Pero 'Canela' no es un cantaor imitador, su cante tiene su sello personal y no se parece a nadie, aunque sí se aprecian las matizaciones de los grandes fenómenos y maestros del buen cante, ya que rezuma en su garganta que tiene vivencias y escuela. Varios críticos explican que pertenece a una generación de cantaores casi en desuso, y a esto seguramente se debería añadir que desgraciadamente porque el flamenco está cambiando, su evolución es inexorable y personajes como 'Canela' acaban siendo eslabones de dos épocas bien diferenciadas, aunque seguramente son eslabones sin continuidad. Son, en definitiva, una generación de artistas a los que les ha tocado vivir el flamenco de una forma distinta a la actual. 'Canela de San Roque' posee galardones como el Primer premio en 1983 en el concurso de Mairena del Alcor, el de la Comunidad de Madrid o el Yunque flamenco de Barcelona. En su último disco, titulado Flamencos en Lavapiés (2006), transitó por los estilos más auténticos del cante: la soleá de La Andonda, la seguiriya de Paco la Luz, pasando por la malagueña de El Mellizo y la bulería por soleá del Sordo la Luz. Y este es el tipo de flamenco que hoy se escuchará en el Salón de Columnas, el cante por el que no pasan las modas ni los años y el que tiene en esta escuela de cantaores a los guardianes de una de las esencias míticas de este arte. El toque vendrá esta noche de la mano de Antonio Carrión, uno de los profesionales más solventes para el acompañamiento flamenco.

El francés Simón Casas, a punto de caramelo en Las Ventas

El productor francés tiene en la mano ser el nuevo empresario de la plaza de Las Ventas

El martes 27 se anunciará oficialmente la adjudicación de la plaza

Chopera y Bailleres quedan fuera de juego con la jugada del francés

Simón Casas, empresario francés que dirige cosos como Valencia, Zaragoza o Nimes, ha dado un espectacular golpe de mano con la presentación unos minutos antes del cierre del plazo de su pliego por la plaza de toros de Las Ventas y está a punto de convertirse en el máximo responsable de la plaza más importante del mundo, lo que lo colocaría en lo alto de la cúspide que dirige las riendas del toreo en España. La jugada de Simón ha sido extraordinaria, ya que de la mano de la empresa ‘Nautalia’, hizo creer hasta el último momento a Manuel ‘Chopera’ (y a su padre José Antonio, que además se habían aliado al multimillonario mexicano Alberto Bailleres) que no se presentaría en la puja por Madrid, con lo que el empresario vasco estructuró su oferta por algo más que los mínimos exigidos con la confianza de que no iba a tener rival. Pero minutos antes de cerrarse el plazo, se presentó Simón con una oferta muy estudiada y que mejoraba sensiblemente todos y cada uno de los apartados exigidos en el pliego, lo que da una idea muy clara de que el francés llevaba tiempo ‘cocinando’ una propuesta que iba a arrebatar a su antiguo socio el cetro de los despachos del toreo. Y además, Toño Matilla, incompatible con Antonio Barrera (el hombre de Bailleres en España) también se sumó al carro del francés. El primer apartado del baño de Casas a ‘Chopera’ y el magnate mexicano es el importe del canon (el dinero que paga el empresario a la Comunidad de Madrid, propietaria del coso). La institución presidida por Cristina Cifuentes exigía un mínimo de 2.100.000 euros. ‘Chopera’ y Bailleres ofrecieron 2.105.000 euros y Casas y ‘Nautalia’ han llegado a los 2.800.000 euros, es decir 695.000 por encima. Otro apartado es la financiación de las Escuelas Taurinas, en el caso de la Escuela ‘José Cubero Yiyo’, la confianza de ‘Chopera’ en ser el único postor era tal que había subido la exigencia económica en un simbólico euro, mientras que Casas lo hizo en 80.000, lo que vuelve a demostrar el gol por la escuadra recibido por los empresarios donostiarras y su aliado mexicano. La inversión en publicidad del pliego se estimaba 850.000 euros. Casas vuele a golear a la vieja empresa al incrementar esta cifra en 2.879.178 euros, mientras que los anteriores gestores se quedan en unos raquíticos 650.000 euros. En el acto de apertura de las ofertas se dio a conocer que la adjudicación de la plaza de Las Ventas será oficial el próximo día 27 de septiembre a las 10 de la mañana en la propia sede de la Comunidad de Madrid en un acto público. Si todo es normal Madrid contará durante los próximos cuatro años con un empresario francés, el productor francés Simón Casas. 

LOS DATOS
Canon: 280.000 euros. Corridas en San Isidro: + 5. Aumento Feria de Otoño: 1. Temporada: Dos corridas de toros y una novillada más, además de cinco novilladas nocturnas en los meses de verano y rejones. Descuentos: En San Isidro, un 10% tanto del abono como del precio de las localidades. En la Feria de Otoño, un 10% tanto del abono como del precio de las localidades sobre el descuento exigido en el pliego. Además, un 0,35% de descuento a los que domicilien cualquiera de los dos abono. Plan de publicidad: valorado en 2.889.178 euros. o Este artículo lo he publicado en la versión en papel de Diario La Rioja.

VINO DE RIOJA Y TENDENCIAS



Una tesis doctoral desarrollada en la Universidad de La Rioja por Izaskun Fernández analiza las factores socioculturales de los gustos y preferencias de los consumidores de vino tinto de la DOCa Rioja

domingo, 25 de septiembre de 2016

Un viaje por el flamenco contemporáneo a través de conversaciones de Pablo García-Mancha



Estas entrevistas, cuidadas en todos los detalles, son un documento excepcional para comprender la evolución del flamenco contemporáneo y el yo más íntimo de personalidades claves de esta manifestación artística tan auténtica y rica en matices. La nómina de artistas que aparece es excepcional, ya que sobresalen nombres como Mayte Martín, Rocío Molina, La Macanita, El Pele, Arcángel, Argentina, Rocío Márquez, Guadiana o Rafael Riqueni, entre muchos otros. 

El conservatorio flamenco 'Casa Patas' acogió en Madrid una velada en la que se unieron dos mundos universales: el vino de Rioja, a través de Bodegas Ontañón, y el cante jondo, con la presentación de un canal de entrevistas en las que el crítico de Diario LA RIOJA, Pablo García-Mancha, conversa en la sala de barricas con más de 30 cantaores, guitarristas y bailaores. «Nombres esenciales del cante contemporáneo que han venido a Logroño en los últimos años al calor de los 'Jueves Flamencos' y que han sido entrevistados en la sala de barricas de nuestra bodega-museo de Logroño, con el Centauro de Miguel Ángel Sáinz, o en el botellero, al lado de Perséfone», tal y como explicó durante el acto la directora de la bodega Raquel Pérez-Cuevas. Bodegas Ontañón siempre has sentido un especial sentido de afinidad por el arte: «Nos comentó Pablo García-Mancha que tenía este proyecto tras haber sido en un principio un programa de televisión y nos encantó la idea. El trabajo de grabación lo ha realizado la empresa JPEG y estamos muy agradecidos tanto a Gabriel Radeff, responsable técnico de las entrevistas, como a Justo Rodríguez, uno de los miembros de la productora». A la presentación acudieron periodistas de cuatro sectores de la información: vino, flamenco, gastronomía y toros. «Buscamos unir mundos que nos apasionan», además Madrid hierve con San Isidro y por la noche hubo un concierto en solitario en la Sala García Lorca de Rafael Riqueni, que hace apenas unos días entusiasmó a la afición de Logroño merced a su magnífica actuación en el colofón de los Jueves Flamencos.

«Me gusta llamarlas conversaciones»
Pablo García-Mancha presentó su proyecto en el acto: «Me gusta llamarlas conversaciones porque más que entrevistas se han producido diálogos emocionantes con personajes maravillosos como Chano Lobato, Mayte Martín, Arcángel, Rocío Márquez, Guadiana... Me es imposible definir qué momento ha sido más inolvidable. Agradezco profundamente a Ontañón su apoyo, al igual que a Antonio Benamargo, productor y Jorge Quirante, director del Teatro Bretón, por sus facilidades para sacar todo el proyecto y convertirlo en una realidad». El periodista riojano cree que el trabajo tiene dos singularidades: «Hablar de flamenco en una bodega, en el silencio de una nave de barricas, supone hacer convivir dos mundos que se encuentran a través de enormes afinidades. Estilos, aromas, el peso de una tradición increíble que, contrariamente a lo que muchos puedan pensar, hace que la vanguardia sea aún mucho más interesante. Hay un sentimiento de creación en las nuevas voces que, a su vez, se inspiran en las formas más antiguas. Se abrazan dos fenómenos para generar nuevas perspectivas y metas que además significan buena parte de cómo se nos ve a los españoles en el mundo, mucho más allá de manidos tópicos y de lugares comunes». o Este artículo apareció en Diario LA RIOJA

El Arnedo Arena se dispone a vivir una de sus ferias más abiertas

El abono comenzará con la novillada del Hoyo de la Gitana, una de los exponentes en mejor estado de Santa Coloma, una línea ganadera que gusta mucho en Arnedo

El martes comienza una nueva edición del Zapato de Oro de Arnedo, la feria por excelencia del mundo de las novilladas y la pasarela más exigente y a la vez más generosa para los toreros del futuro.  El abono se extenderá hasta el domingo dos de octubre, con una jornada, la del jueves 29 en la que no habrá novillada. Cinco tardes con cinco ganaderías de diferentes encastes y procedencias y lo más granado del mundo de los novilleros, con la presencia de Alejandro Marcos, ganador del Zapato de Oro del año pasado que regresará al Arnedo Arena a intentar deshacer la mala suerte que persigue a los ganadores cuando deciden repetir en La Rioja Baja. Los precios serán similares a los del año pasado, en el que ya se ha realizado una fuerte apuesta para atraer al público joven, estableciendo un abono para jóvenes entre 17 y 25 años al precio de 90 euros. A estas entradas, se suma por primer año la posibilidad de que estos jóvenes puedan también adquirir localidades sueltas al precio de 23 euros en la zona especificada para ello. Los niños (entre 6 y 16) también contarán con el 50% de la entrada en todas las localidades, y a partir de la fila 5 tendrán un precio especial de 40 euros para abonos, y 10 en entradas.  Los abonos salieron a la venta el día 19 de septiembre en las taquillas del Arnedo Arena y las entradas sueltas se pondrán a la venta a partir del día 26, víspera del inicio de las fiestas.
El abono comenzará con la novillada del Hoyo de la Gitana, una de los exponentes en mejor estado de Santa Coloma. Harán el paseíllo Miguel Ángel Silva, que el año pasado se llevó el premio al mejor toreo al natural de la feria, Manolo Vanegas y Joao Silva ‘Juanito’. El miércoles llegan los astados de Fuente Ymbro, una ganadería que dio el salto a las grandes ferias en esta ciudad y que el año pasado llegó a indultar a un novillo. La terna la componen Pablo Aguado, Rafael Serna -que impresionó en su presentación en Madrid, donde resultó herido de gravedad- y Alejandro Gardel, ganador del Zapato de Plata. El viernes se retomará el ciclo con los novillos de Guadalmena. Cartel de campanillas, con el navarro-riojano Javier Marín -que estuvo sensacional en Pamplona-, el mencionado Alejandro Marcos y Juan de Castilla, un novillero colombiano que este año en San Isidro se quedó solo con cinco novillos en Las Ventas y que consiguió cortar una meritoria oreja. El sábado una de las duras, novillos de Escolar para Alberto Escudero, Alejandro Fermín y Diego Carretero.
Terminará la feria el domingo dos de octubre con la vacada de Baltasar Ibán, una de las más esperadas, para Leo Valádez, Daniel García y el francés Adrien Salenc. Este año la apertura de encastes es impresionante: Santa Coloma (Hoyo de la Gitana), Domecq (Fuente Ymbro y Guadalmena, aunque con líneas muy diferenciadas), José Escolar (Albaserrada, que además debuta en Arnedo) y Contreras (Baltasar Ibán). Resulta casi imposible abrir más las líneas ganaderas en una feria que consta de cinco espectáculos. Los novilleros dejarán lo mejor de sí mismo porque el Zapato de Prestigio y abre muchas puertas en el torero.

LOS CARTELES
Martes, 27 de septiembre; Novillos de Hoyo de la Gitana, de encaste Santa Coloma, para los novilleros Miguel Ángel Silva, Manolo Vanegas y João Silva ‘Juanito’.

Miércoles, 28 de septiembre: Repite la ganadería triunfadora del 2015, Fuente Ymbro, para Pablo Aguado, Rafael Serna y Alejandro Gardel (Zapato de Plata 2016).

Viernes, 30 de septiembre: Novillos de Guadalmena para Javier Marín, Alejandro Marcos (Zapato de Oro 2015) y Juan de Castilla.

Sábado, 1 de octubre: Novillos de José Escolar (Albaserrada) debutarán en Arnedo, para Alberto Escudero, Alejandro Fermín y Diego Carretero.

Domingo, 2 de octubre: Novillos de Baltasar Ibán, de encaste Contreras y con un palmarés envidiable en esta plaza, para Leo Valadez, Daniel García y Adrien Salenc.

EL ORO Y LA BISUTERÍA

Más que triste salí ayer de La Ribera por el malísimo juego de los toros de Ricardo Gallardo que echaron por tierra cualquier posibilidad de lucimiento a pesar de la nobleza encastada del sexto, un toro con el que Castella dibujó una de sus clásicas faenas con un inicio de gran explosión en el centro del ruedo pero de mínimo contenido artístico, a pesar de la soberbia embestida del único animal potable de un deslucidísmo envío ganadero. Cuando se anunció que se repetía -sobre el papel- la histórica tarde del año pasado, mascullé hacia mis adentros que redoblar aquella jornada de tan intensas emociones iba a resultar una empresa harto difícil, especialmente porque los aficionados que siguen con interés el discurrir de la temporada taurina conocíamos al dedillo el deplorable año de la vacada dirigida por Ricardo Gallardo. Un año funesto en cuanto a juego y bravura que no pueden salvar algunos toros buenos que le han embestido de forma esporádica, tal y como aconteció ayer, en Sevilla o en Mont de Marsan. El porcentaje de toros inservibles de Ricardo Gallardo de esta temporada supera de largo el noventa por ciento, pero a los aficionados nos gusta creer en los Reyes Magos y siempre vamos a la plaza con la ilusión de que en cualquier momento puede aparecer el milagro. La corrida, además, no estuvo ni bien presentada, algunos astados fueron muy justos de cara y la mayoría de ellos por debajo de lo esperado. Toros flojos, dos devueltos y algunos como el primero que se sostuvieron en pie por la calidad de la muleta de Urdiales, que lo toreó al ralentí y que compuso los lances más artísticos y sentidos de la tarde. Pero no sé si por que era el primero o cualquier otra razón esquiva para mi inteligencia, la realidad es que el público de La Ribera no se enteró de lo que sucedía en el ruedo en esa faena inicial. Era el toreo y pasaba desapercibido; era un ejercicio de sutil estética, de muñecas rotas y antiguas, y la gente aplaudía mucho más en los pases de pecho que en los lances lentísimos del arnedano, en varios muletazos en redondo de cartel. El drama es que no sucede sólo en Logroño, llena más el movimiento y la ligazón que la templaza, por eso el toreo de Urdiales va a contrapelo de los gustos actuales y son los toreros de antes, como Curro Romero, los que lo paladean y hacen kilómetros para constatarlo, tal y como sucedió de nuevo con la nueva visita del Faraón de Camas a La Ribera. Así están las cosas en el toreo, donde se quiere vender al mismo precio el oro y la bisutería, la velocidad que el temple, el alma que la rutina. Artículo publicado en Diario La Rioja el 21 de septiembre de 2016

jueves, 22 de septiembre de 2016

Fuente Ymbro arruina el mano a mano

Diego Urdiales logró los mejores muletazos en el primero y no tuvo opciones de redondear la feria. Castella cortó una oreja al sexto, el único potable del encierro de Ricardo Gallardo

Los toros del maíz volvieron a hacer de las suyas esta temporada y arruinaron por completo el mano a mano del final de la Feria de San Mate oentre el riojano Urdiales y el galo Castella, que logró la única oreja del festejo ante el sexto, el único toro potable de la corrida tras una faena clásica del francés rematada con una estocada traserísima. La corrida fue mediocre en todo, anovillada, de poca cara (excepto el tercero, que fue el de menos peso) y mansa y débil en todos los sentidos.
Excepto el mentado sexto de la tarde, a los toros de Fuente Ymbro les faltó de todo, básicamente la raza necesaria para sostenerse en pie cuando los matadores les bajaban un poquito la mano para galvanizar sus muletazos con una leve hondura; se expresa leve porque no resistían la menor de las apreturas, cuando se quedaban en el sitio para obligarles a repetir, los animales acababan desinflados hasta vaciarse segundos después. Hubo de devolver hasta dos cornúpetas, el segundo del lote de Castella, que no se tenía en pie, y el último de Urdiales, que fue reemplazado por un toro cabezón y viejo de la acreditadísima ganadería de Juan Manuel Criado. Castella se las vio con un sobrero feísimo del hierro titular y el riojano se la jugó con el cabezón castaño, un animal venido a menos que se movía con el mismo estilo que los cabestros que minutos antes se habían llevado a los corrales a los toros inválidos.

Desastre anunciado
La verdad es que sorprendió poco el juego de los toros del maíz de Ricardo Gallardo porque siguieron el camino marcado por la práctica totalidad de las corridas lidiadas esta temporada: Sevilla, Madrid, Pamplona, San Sebastián, Mont de Marsan y Dax, cosos en los que dieron tardes para el olvido, aunque saliera algún toro suelto como sucedió ayer con el sexto de Castella. Los mejores muletazos de la función los dibujó Diego Urdiales con 'Libélula', el primer toro de la corrida, un animal especialmente estrecho de sienes que tuvo nobleza pero muy poca fuerza. El torero de Arnedo dibujó muletazos al ralentí con ambas manos, especialmente en redondo, y pudo haber cortado una oreja si la gran estocada que recetó no hubiera estado precedida de un pinchazo. El toro se tambaleaba de los cuartos traseros y el riojano quiso asegurar la espada llevándose a los medios al toro para materializar el espadazo. A partir de ese momento la corrida entró en barrena porque el francés no se entendió ni con el manejable segundo ni con el feísímo sobrero que hizo cuarto. La gente asistía a los muletazos del torero de Bèziers con desencanto. Diego brindó la muerte del bien armado tercero a Francis Paniego, cocinero del Echaurren, sonó la música, lo hizo todo a favor del toro llevándolo suave y a media altura, pero el animal acabó por apagarse muy pronto y fue muy desagradecido con el trato que le había dispensado el diestro de Arnedo. Salió el sobrero mular de Criado y la tarde ya pesaba mucho en La Ribera. El toro apretó hacia los medios en el caballo y se movía sin interés por el ruedo. El diestro riojano le dio sitio, le ganó terreno y logró muy buenas series a pesar de que el animal llevaba la cara por las nubes y pasaba sin el más mínimo interés por el camino que le dictaba la muleta. Le dio espacio al natural y alguno resultó mecido, pero el público de La Ribera no fue capaz de aquilatar las condiciones del toro para medir la faena. La media estocada en lo alto fue suficiente para que el toro acabara por fin rendido a los pies de un torero que había dado una gran tarde, una tarde de gran compostura a pesar de que para muchos pasara desapercibida. La única oreja de la corrida llegó en 'Valdivia', en único toro potable de la tarde y el último de la feria. Castella logró series con ambas manos en una faena marcada por la embestida de un animal aprovechada por el oficio de un torero que se mostró a medio gas con él porque era de cante grande, de faena de poder. Le dieron una oreja de público tras una estocada traserísima. Publicado en larioja.com

o Toros de Fuente Ymbro (el cuarto como sobrero) y uno de Juan Manuel Criado, que remplazó al quinto de la tarde. Mal presentados, anovillados algunos y de nulo juego, excepto la feble calidad del primero y la importante embestida del sexto. Diego Urdiales: ovación con saludos tras aviso, silencio y silencio tras aviso. Sebastián Castella: silencio, silencio y oreja Entrada: Dos tercios de plaza. Quinta y última corrida de la Feria de San Mateo. 21 de septiembre de 2016.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Susto tremendo en La Ribera

López Simón resulta ileso de una pavorosa voltereta y Garrido ofrece una gran dimensión con un encastado toro de Jandilla en una tarde gris de Pablo Hermoso de Mendoza 

Tarde de emociones fuertes en La Ribera, que por tercer día consecutivo presentó un excelente aspecto en los tendidos. Este cronista se pregunta a sí mismo qué sucedería si la empresa pusiera precios más acordes a los tiempos en los que vivimos. Y se decía que emociones fuertes puesto que el segundo toro de la tarde, 'Latoso' de Jandilla, volteó de mala manera a López Simón y una vez en el suelo, le asestó un derrote asesino a la altura de la nuez. Fueron unos instantes de una inusitada violencia porque el toro lo levantó con una fuerza descomunal prendiendo al torero de un lugar terriblemente delicado. Alberto López Simón quedó inerte y desmadejado y las asistencias se lo llevaron a la enfermería mientras los miles de espectadores congregados en el coso aguantaban la respiración impactados con lo que se acababa de vivir. El toro se quedó solo en el ruedo, en compañía únicamente de la muleta y la ayuda del torero que quedaron olvidados y solitarios desparramados sobre el albero como una metáfora de lo que le había sucedido unos momentos antes a su dueño. La mejor noticia es que no se veía ni una gota de sangre en el rostro del matador cuando se lo llevaron hacia le enfermería, pero nadie estaba seguro de que se había vivido un verdadero milagro. Apenas unos minutos después comenzaron a llegar buenas noticia desde la enfermería. No tenía cornada, y el reguero de la buena nueva se fue extendiendo primero por el callejón para trepar después hasta los tendidos, fila a fila, aficionado a aficionado Y salió López Simón, blanquecino el rostro, perdida la mirada, como desmadejado, pero en torero, con el chaleco pero sin la chaquetilla. Sin hacer un ademán, como si no quisiera pensar que había resucitado o que acababa de nacer. Tremendo el torero, gran respiro para todos y una nueva demostración de que los toreros son tipos de otra pasta, verdaderos héroes incomprendidos y clandestinos en una sociedad rendida a la parafernaria. Pinchó al toro y dio una vuelta al ruedo entre el respeto y el alivio de los espectadores. Otra gran emoción de la tarde se vivió en el encuentro entre el toro 'Gabarro' -tercero de la tarde- y el extremeño José Garrido. El de Jandilla ha sido el astado con más fiereza de cuantos se han jugado este año en La Ribera y uno de los toros más importantes de la temporada. Pedía los papeles, el carné de identidad y hasta el pasaporte de torero a Garrido, que lejos de echar las tres cartitas se la jugó a carta cabal con él desde el principio.

Sin dudas
La faena de Garrido estuvo en el límite opuesto de la corrida del lunes. El toro marca el toreo y 'Gabarro' no permitió el más mínimo respiro. Era un volcán, un animal encastado que se venía a los vuelos como una locomotora y que no permitía la más mímima duda. Y Garrido aceptó el reto, se puso en el sitio y resistió con torería la exigencia del toro. Lo prendió al natural y lejos de arredrarse, continuó por ese palo hasta que remató la tanda. No fue fácil la faena, quizás no muy vistosa, pero toda ella tuvo el sabor de la emoción. Oreja de peso, una de las orejas importantes de la feria.
López Simón cortó la suya en el quinto, en una faena larga que tuvo los mejores momentos en los muletazos circulares del final. El pitón izquierdo del toro fue bueno pero a Simón le costó acoplarse. José Garrido remató la tarde con una nueva oreja en una faena desigual por la informalidad de la embestida del sexto de Jandilla, un astisfinísmo astado que no tuvo dos embestidas similares en toda la lidia. El extremeño se la jugó de nuevo y arrancó la oreja tras un final de faena de máxima exposición. Gran tarde de Garrido en La Ribera.
Hermoso de Mendoza pasó sin pena ni gloria y perdió una oreja en el cuarto por matar muy mal, muy trasero. Lo mejor de su actuación llegó con 'Disparate' en ese cuarto toro, pero el rejoneador navarro estuvo lejos del nivel de otras actuaciones en este coso, donde ha dejado un buen fajo de obras de arte.

o Dos toros de Los Espartales, despuntados para rejones, con movilidad y nobleza, especialmente el cuarto. Cuatro de Jandilla para lidia ordinaria. Bien presentados y de buen juego. El 3º Gabarro, muy encastado Pablo Hermoso de Mendoza: silencio y silencio. Alberto López Simón: vuelta al ruedo y oreja. José Garrido: oreja y oreja tras aviso Incidencias: Algo menos de tres cuartos de plaza. Se guardó un minuto de silencio por la víctima del accidente de autobús ocurrido en Soria y que cubría la línea Logroño-Madrid. Martes, 20 de septiembre de 2016. Este artículo lo he publicado en larioja.com

martes, 20 de septiembre de 2016

LÓPEZ SIMÓN NACIÓ AYER

Alberto López Simón nació ayer. Lo vi muerto, desmadejado e inerte tras los angustiosos momentos de la voltereta en la que el pitón derecho del toro de Jandilla lo prendió del cuello y lo levantó después como un estilete al estilo de los ganchos de los carniceros. Brutal el envite del que milagrosamente salió vivo ante la mirada alucinada de los miles de espectadores que asistieron al coso logroñés para acudir al rito del toreo, donde unos tipos se juegan la vida sin ambages, sin trampa ni cartón persiguiendo un sueño. La muleta de López Simón quedó tendida en el ruedo, abandonada, solitaria, rota... Fue una imagen impactante: el diestro en la enfermería, la plaza con el corazón encogido y todo el mundo esperando la buena nueva mientras el toro permanecía inquietamente quieto atento a un capotillo lejano. Fueron unos minutos inacabables; la tensión se masticaba hasta que el torero de Barajas regresó al ruedo, caminando lentamente, sin chaquetilla pero con ese valor indescriptible para volver a la cara del toro como si no hubiera pasado nada, como si cualquier pensamiento se hubiera desvanecido; eso sí, con un rostro blanquecino que contrastaba con el color sangre de toro de su vestido. No llevaba corbatín y en su cuello quedó impresa la huella del pitón como un arañazo a la altura de la nuez. Milagro, puro milagro. El toro de la importante corrida de Jandilla fue el tercero, ‘Gabarro’, castaño, albardado, acaramelado de cuerna e imponente de estampa con los pitones levemente levantados, con sus puntas mirando al cielo y con una soberana expresión de fiereza. Fue un gran toro, un ejemplar encastado, serio, que demandaba por delante un torero capaz de ponerle la muleta con plena confianza porque olía cualquier duda y se palpaba en el ambiente que no iba a perdonar. Y no perdonó porque al natural se le metió por dentro a Garrido y lo volteó sin consecuencias. Y lo que es más importante, Garrido ni dudó, no lo había hecho en un sensacional recibo a la verónica, y continuó por ese pitón para imponerse a un toro exigente al máximo que no consentía ni posturas ni mecanicismos. Oreja importante, de las más importantes de esta feria. En el sexto volvió a sacar Garrido su casta y dejó un final de faena de los que quitan el hipo. Se la volvió a jugar y redondeó la tarde como lo hacen las figuras del toreo. López Simón logró una oreja de menos entidad en el cuarto, labrada básicamente con dos circulares al final de una actuación mecánica en la que no terminó de entenderse con el buen pitón izquierdo del Jandilla. La mayor decepción de la corrida llegó con la actuación de Pablo Hermoso de Mendoza. No estuvo mal el jinete navarro con ninguno de los dos toros, pero a su labor le faltó la brillantez a la que nos tenía acostumbrados. Y además, mató fatal. Artículo publicado en Diario La Rioja el 21 de septiembre de 2016

Enrique Ponce: «Lo que ha hecho el presidente es una falta de respeto a mi carrera»

El diestro de Chiva carga contra Manuel González, presidente de la plaza de toros de Logroño, por negarle ayer la puerta grande de La Ribera

«Nunca critico a un presidente, tengo por norma tratar de entender sus decisiones, pero lo digo con toda la sinceridad: no encuentro una justificación a la forma a la que me ha cerrado la puerta grande. Puedo entender que en el primero no me las haya dado, pero en el segundo que me las quite otra vez... Sólo encuentro una explicación: que el presidente se sienta orgulloso de que no salga a hombros hoy yo aquí. Es una falta de respeto tremenda a un torero que lleva 27 años en la profesión, lo digo sinceramente». Así se expresaba Enrique Ponce, muy dolido con la decisión del presidente del coso de la plaza de toros de Logroño, Manuel González, de no concederle la segunda oreja. Y Ponce reconocía que en otras ocasiones había podido existir alguna duda, pero en esta ocasión no encontraba matices: «No hay una razón justificada. Los he matado bien, los he pulseado a los dos y más allá de toda la técnica, los he toreado con el alma. No lo entiendo. Esto no debería ser así porque es muy injusto». Y remarcaba Ponce que lo decía desde la frialdad más absoluta: «La calentura se me ha pasado y he estado muy quemado porque llevo toda la vida buscando una tarde así en Logroño. Y además matando los toros, como me he entregado, una tarde de cuatro orejas rotunda». Enrique Ponce decía, además, que «estará satisfecho el hombre con lo que ha logrado y ha conseguido. He tenido ocasiones en las que he cuajado toros y los he pinchado, pero hoy ha sido todo distinto. Que un presidente lo niegue de esa manera no tiene ninguna explicación». El diestro valenciano avisó que no sabía si iba a volver a Logroño el año que viene: «A estas alturas no sé si voy a seguir toreando, pero la realidad es que el presidente se ha hecho el señor en el paco y no se puede agarrar a ninguna justificación para negarme los trofeos. Sólo hace falta ver la forma en la que he entrado a matar al segundo toro de mi lote». El torero confesó que estaba «triste porque creo que me merecía la salida por la puerta grande en una tarde en la que podría haber cortado hasta cuatro orejas. Son cosas incomprensibles que no tienen sentido y que van, además, contra el sentimiento generalizado de la mayor parte de los aficionados y el público» que acudió a La Ribera. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

Gran bronca contra el palco por negar la puerta grande a Enrique Ponce

El diestro valenciano firma una gran tarde y cuaja dos faenas de entidad ante dos nobilísimos toros de El Pilar

Bronca agria en La Ribera como hacía tiempo que no se recordaba. Bronca concreta, sonora, efervescente y unísoma de toda la plaza contra el presidente del coso, Manuel González, que aguantó impávido el segundo pañuelo y no le permitió a Enrique Ponce descerrajar la puerta grande de Logroño, un afán que lleva casi treinta años persiguiendo y que se le resiste como casi nada en esta vida. El diestro valenciano tuvo que cambiar el paseo a hombros por dos vueltas al ruedo clamorosas, la primera de ellas con la única oreja concedida en su mano y con un más que evidente ademán dirigido directamente al habitante del palco, que no se inmutó.
¿Pero fue la faena de dos orejas? La petición de la plaza fue unánime, los pañuelos parpadearon en los tendidos sin apenas discrepancias y el índice sonoro no dejaba lugar a la más mínima duda. Otra cosa es el toreo y ahí entramos en un terreno matizable, el fango de la discrepancia. Enrique conoce las ganaderías como pocos toreros y como el pupilo de El Pilar carecía de energía para una de esas faenas poderosas que tanto conmueven a los aficionados, tiró por el camino de la inteligencia y de la suavidad. El maestro de Chiva sacó a relucir todas sus capacidades y esa técnica lidiadora que lo ha colocado en el pódium de los privilegiados del toreo: jugó magistralmente con las alturas, paladeó a su manera el natural y estiró la obra con esos inicios suyos de lenta maceración para lograr una obra que fue a más y que logró los momentos de mayor intensidad al final. Tanto es así que antes de cuadrar para la estocada ya le había sonado el aviso presidencial. La obra poncista tuvo temple y por momentos el torero se llegó a abandonar de lo feliz que estaba en la cara del toro. Se tiró con una enorme rectitud y logró una estocada en todo lo alto que por sí sola valía una oreja. Eso sí, faltó emoción porque el astado no la tenía, pero Ponce sacó petróleo. Para este cronista, la faena era de dos orejas, mucho más redonda y maciza que la de El Cid que este mismo presidente sí premió en la corrida que inauguró feria.
El primero de la tarde fue el típico toro perfectamente ideal para Enrique Ponce, noble, nobilísimo, dulzón como un pastelito conventual, soso como una redacción de octavo de EGB y tan de mazapán que se diría de él que el filo de una lámina de hojaldre podría arañarle su bien medida anatomía. Y con este material sacó Enrique su proverbial arsenal terapéutico para labrar una faena larga y templada, a media altura y con esa manera suya de ir haciendo embestir al toro sin que el propio toro fuera consciente de lo que le estaban haciendo. Todo el trajín lo desarrolló en territorio de chiqueros, con el argumento de la media distancia y esa la cinturita quebrada al paso del bombón. Sonó el pasodoble valenciano y la faena ya fue de recreo del maestro para solaz suyo y de sus seguidores. La estocada traserilla le valió una oreja, y aunque hubo petición del segundo apéndice no llegó a la intensidad de la que generó la bronca en el cuarto.
Se devolvió el segundo por lastimarse una mano. Una pena puesto que tenía buen aire aunque mejor resultó el sobrero, un excelente toro de El Pilar (el mejor de toda la corrida. Era bajo, coqueto de pitones y con un temple natural como para soñar el toreo. Cumplió en varas, brindó El Cid a Ponce con un largo y locuaz parlamento y le dio dos tandas al natural en el platillo. El toro fue entre superior y de escándalo y el toreo del diestro de Salteras tan superficial como ligado y falto de profundidad, sólo se salvó de la quema algún pase de pecho... El toro pisó mal, se lastimó la mano y la faena terminó por difuminarse ya del todo. Un gran astado que quedó en ese baúl donde habita la desmemoria. La segunda faena de El Cid no tuvo apenas historia como lánguido fue el paso de Perera por Logroño. Con el tercero de la corrida logró algún muletazo largo y mandón pero la exigencia del extremeño fue demasiado para un toro que acabó desfondado. En el último la corrida ya parecía interminable y el escaso vigor del animal hizo imposible cualquier lucimiento.

o Tercera corrida de la Feria de San Mateo. Toros de El Pilar. El segundo jugado como sobrero tras devolverse el titular por lastimarse la mano. Desiguales de presencia, muy nobles, pero escasos de fuerza y raza. Enrique Ponce: oreja con petición de la segunda y oreja con fuerte petición de la segunda tras aviso y dos vueltas al ruedo. El Cid, que sustituía a Alejandro Talavante: ovación con saludos y silencio. Miguel Ángel Perera: silencio en ambos. Dos tercios de entrada. Se desmonteró Curro Javier, de la cuadrilla de Perera, tras parear al tercero. Este artículo lo he publicado en larioja.com

lunes, 19 de septiembre de 2016

TARDE INAPELABLE DE PONCE

Enrique Ponce cuajó una de sus tardes más completas en La Ribera: dos faenas parecidas ante sendos toros muy nobles a los que logró sujetar primero y hacerles embestir después al ralentí para torearlos a placer y con desmayo. Tarde increíblemente poncista en Logroño, con un público entregado al de Chiva desde que se abrió de capote. Todo el mundo estuvo por la causa de que 27 años después de tomar la alternativa lograra la única muesca que le faltaba a su carrera: abrir de una vez por todas la puerta grande de Logroño. Todo el mundo menos el presidente de la plaza, Manuel González, que tuvo hasta dos oportunidades para hacerlo: en el primer toro, en el que ya se pidió el segundo trofeo –bien es verdad que con cierta sordina–, y especialmente en el cuarto, con el que se declaró la rebeldía de la plaza contra la máxima autoridad de la corrida. La bronca fue tremenda, imponente, de las que ya no se estilan. La primera oreja cayó pronto y a pesar del paso lento de las mulillas, estaba clarísimo que no iba a salir el segundo moquero. Y se lió. Ponce le ofreció la oreja al presidente y se vio obligado a dar dos vueltas al ruedo entre el clamor y la incredulidad de la gente. ¿Fue de dos orejas la faena al cuarto? El maestro de Chiva sacó a relucir todas sus capacidades y esa técnica lidiadora que lo ha colocado en el podium de los privilegiados del toreo: jugó magistralmente con las alturas, paladeó a su manera el natural y estiró la obra con esos inicios suyos de lenta maceración para lograr una obra que fue a más y que logró los momentos de mayor intensidad al final. Tanto es así que antes de cuadrar para la estocada ya le había sonado el aviso presidencial. La obra poncista tuvo temple y por momentos el torero se llegó a abandonar de lo feliz que estaba en la cara del toro. Se tiró con una enorme rectitud y logró una estocada en todo lo alto que por sí sola valía una oreja. Eso sí, faltó emoción pero Ponce sacó petróleo. Para este cronista, la faena era de dos orejas. El primero de la tarde fue el típico toroperfectamente ideaL para Enrique Ponce, noble, nobilísimo, dulzón como un pastelito conventual, soso como una redacción de octavo de EGB y tan de mazapán que se diría de él que el filo de una lámina de hojaldre podría arañarle su bien medida anatomía. Y con este material sacó Enrique su proverbial arsenal terapéutico para labrar una faena larga y templada, a media altura y con esa manera suya de ir haciendo embestir al toro sin que
el propio toro fuera consciente de lo que le estaban haciendo. Todo el trajín lo desarrolló en territorio de chiqueros, con el argumento de la media distancia y esa la cinturita quebrada al paso del bombón. Sonó el pasodoble valenciano y la faena ya fue de recreo del maestro para solaz suyo y de sus seguidores. Para todo el público menos para el presidente, que lo debió de ver de otra forma y por lo visto, muy distinta a la inmensa mayoría. Artículo publicado en Diario La Rioja el 20 de septiembre de 2016

LA VIRTUD DE CONMOVER

A veces el toreo tiene la virtud de conmover, el poder de la ensoñación, la capacidad del
ensimismamiento; a veces, en contadas ocasiones, el toreo traspasa el alma y ayer en Logroño, para que se sepa, Julián López ‘El Juli’ desnudó su alma, apartó de sí cualquier artificio, cualquier artimaña y se entregó al toreo. Así, sin afectación alguna, sin miramientos para consigo mismo y con una verdad como hacía tiempo que no le había visto. Es más, confieso que había perdido toda esperanza con él y su tauromaquia. Lo vi en San Sebastián y en Valladolid frente a José Tomás y aunque en aquellas dos tardes cortó cuatro orejas ante la impresionante presencia del maestro de Galapagar, su toreo me pareció vacuo de corazón, repleto de fuerza, inapelable en el marcador de triunfos eso sí, pero sin el alma maciza de ayer, sin esa huella que te arrasa, en la que no caben imposturas ni tratados de nuevas tauromaquias retorcidas hasta la desesperación. Ayer ‘El Juli’ toreó mecido y a compás, hubo momentos con más de media muleta arrastrada por el ruedo, instantes de cintura rota, de una expresividad refinada por la lentitud, esa lentitud que marca la duración del muletazo mucho más allá de su largura. Lo vio con el capote, donde ya comenzó a afinar su sueño, le replicó Urdiales de manera soberana por chicuelinas de seda, y a partir de ahí, la eclosión lenta de su tauromaquia más profunda, con sitio, con espacios que fue llenando entre serie y serie jugando al toro sin el toro, dando importancia a la obra sin ademanes de batalla, sin ese ardor volcánico que lleva marcando su tauromaquia de unos años a esta parte. Ayer fue todo distinto merced a la maravillosa embestida de ‘Español III’, un toro de generosa embestida, un superclase, un animal de alta nota que con el que fundido el torero, salió ese toreo preciso y precioso, sublime, emocionante; el mejor de su temporada. Y es que el toro marca el toreo y ayer, ‘Español III’ emergió de una pestosa corrida del Vellosino definiendo para el ganadero la línea y el camino con el que debe seguir su empeño como criador. Morante de la Puebla, que fue el que trajo estos toros de la mano, pasó como alma en pena. No quiso ni ver al primero, un animal que le exigió un dominio del que careció, y pasó inadvertido con el cuarto. Morante o la nada misma, a pesar de dos verónicas y una media belmontina y barroca. Su tarde en Logroño fue el reflejo de su decepcionante temporada. Urdiales estuvo por encima de la corrida, cortó una oreja al tercero, en una faena basada en su inteligencia y gusto ante un toro muy rajado al que logró correrle la mano por la derecha en dos muletazos extraordinarios. Con el sexto nada pudo hacer, a pesar del esfuerzo y que lo intentó todo. Artículo publicado en Diario La Rioja el 19 de septiembre de 2016

El Juli borda el toreo en una faena marcada por la lentitud

Puerta grande para el madrileño, una oreja para Diego Urdiales y tarde para el olvido de un Morante que se mostró apático

Julián López ‘El Juli’ bordó el toreo en La Ribera, posiblemente realizó la mejor faena de su temporada merced a la despaciosidad de sus muletazos y la naturalidad que desparramó ante un toro extraordinario de una corrida vulgar de Vellosino, una corrida de mal juego de la que emergió señorialmente ‘Español III’, el toro más bajo y mejor hecho del envío, un precioso ejemplar que demostró el valor de su diferencia ya con el capote, con la cara hundida en la arena y con un ritmo sostenido en su dulcísima embestida. 'El Juli' lo vio pronto y lo lanceó con una suavidad maravillosa en el capote, con la punta del percal y la muñeca rota le dibujó tres lances cadenciosos que fueron replicados por Urdiales por lentísimas chicuelinas. Había ese 'run run' de faena grande, de faenón. Y así fue, y así lo toreó 'El Juli' con las muñecas muy sueltas, muy desmayadas desde el principio en redondo y también al natural, con un cambio de mano al ralentí, mecido el viaje y rota la cadera para llevar al toro hasta el final del lance. Torear despacio, sin imponerse como un vendaval tal y como hizo en San Sebastián o como un torrente en Valladolid, torear para él, flotar de toreo en el albero de La Ribera disfrutando en cada serie, en cada embestida, en cada remate. No busquen en esta faena de Julián luquesinas u otras zarandajas, busquen temple y calidad en el toreo, sentimiento e inspiración. Faena gorda y faena que marca la diferencia de forma radical con el resto de su temporada, al menos de lo que ha visto este cronista y lo que ha podido discernir entre la selva de las crónicas, de hagiografías y de laudatorios habituales a su tauromaquia. La faena de Logroño ha sido otra cosa, otra pasta, otra entidad; fue el toreo, el que se reivindica con la clase y el alma, el que surge a borbotones del corazón, el que hace de esta expresión artística algo diferente y única, no un marcador como si de un partido de fútbol se tratara. El Juli de Logroño se reencontró con aquel de 'Cantapájaros' de Madrid o con el ya lejanísimo de San Martín con el que hace más de una década comenzó a cambiar todo en su alma de torero.
 Dicen los calendarios que ayer Julián cumplía 18 de alternativa y el regalo que ofreció a Logroño y a sí mismo fue de categoría, de oro macizo, de toreo puro que hace que cada lance se sienta en las muñecas y en la punta de los dedos. El estoconazo, una vez más con su irrefrenable salto, quedó desprendido y un pelín atravesado, pero la muerte del toro tuvo la solemnidad que tan bien describía 'Juncal' en sus memorables diálogos con 'El Búfalo'. Dos orejas de ley que marcaron ayer el pulso de la corrida en La Ribera. Y es que el resto de los toros de Vellosino fue una filfa, bien presentados, justos de cara y vacíos de bravura. Sólo la capacidad de Urdiales para inventarse una faena medida al tercero rescató a los aficionados del tedio de la tarde y del pasotismo increíble de Morante, que pasó como un naufrago en su anodina tarde. El primero tuvo sus teclas, había que exponerle mucho, y el de La Puebla se lo quitó de encima con una velocidad inaudita. Sólo dos verónicas y una media abelmontada recogiendo el capote tuvo interés, el resto fue para el olvido. Diego Urdiales toreó muy bien a la verónica al toro de la oreja, ganando terreno y rematando con una preciosa media en la boca de riego. La faena fue una verdadera lección de colocación y sitio; el toro se iba, y Diego con su imán logró arrebatar le muletazos superiores en redondo, con dos especialmente buenos al final de la faena. Este artículo lo he publicado en larioja.com 

o Toros de Vellosino, bien presentados, altos y de juego muy pobre. El quinto tuvo una clase extraordinaria. Morante de la Puebla: pitos y pitos. Morante: pitos y pitos El Juli: silencio y dos orejas Diego Urdiales: oreja tras aviso y silencio tras aviso. Tres cuartos de plaza. Logroño, domingo, 18 de septiembre 2016

domingo, 18 de septiembre de 2016

PLANTEADITO, UN VICTORINO DE BANDERA

Planeadito fue un toro de bandera, uno de esos astados que te reconcilian con el toreo. Duró una barbaridad, tuvo una profundidad legendaria en la muleta y cada una de sus arrancadas fue un verdadero espectáculo. El toro era recortado, afilado, nacido para embestir. Se comía literalmente la muleta arrastrando el hocico por el albero de La Ribera. Di más de un salto con esa manera impresionante de dejarse el alma en cada viaje. ‘El Cid’ hizo un esfuerzo con él. Y eso que lo vio desde el capote, a pesar de que el toro le echara la cara por la nubes en las verónicas que ensayó demasiado cerca de las tablas. A partir de ese momento, el cuello flexible del Victorino comenzó a hacer la goma y aquello se fue disparando hasta alcanzar cotas impresionantes. Mediada la faena de ‘El Cid’, desde varios sectores de la despoblada plaza comenzaron a blandir pañuelos. ¡El indulto! Manuel Jesús muleteó de manera desigual y los mejores lances de sus despegadas y superficiales tandas llegaban en el último compás, sobre todo en el muletazo inmediatamente anterior al pase de pecho. En esos momentos el torero de Salteras logró las ovaciones más profundas de una plaza, y mientras arreciaba la petición y la faena se demoraba, el toro rompió a embestir más y mejor, cada vez con más clase, cada momento con mayor ritmo. El torero seguía a lo suyo y Planeadito, hermano del ya inmortal Cobradiezmos, iba mejorando su ritmo, su calidad, su temple. Pero Manuel González, presidente ayer, tuvo muy claro que el irregular juego del toro en el caballo iba a vedarle su regreso a la finca de Las Tiesas. ‘El Cid’ toreaba y Manuel González no sacaba el pañuelo naranja, aunque el blanco de los avisos salió hasta dos veces antes de que el torero se cuadrara para la estocada. La decisión estaba muy clara. No era de indulto para él ni tampoco para el que esto suscribe porque en el caballo el toro fue uno más, un toro que incluso se salió suelto de uno de los puyazos. Ahora bien, la seguridad de esta decisión contrasta con tantos indultos mediocres que se viven por esas plazas de Dios; por eso determinados portales de Internet dedicaron ayer epítetos lamentables a un presidente que se limitó a cumplir con su obligación, que exigió lidias ordenadas y que se mantuvo fiel a sus principios en el palco. Yo le aplaudo, aunque el toro Planeadito fue un animal inolvidable, uno de esos toros que hacen grande a esta fiesta tan inmemorial como amenazada. Artículo publicado en Diario La Rioja el 18 de septiembre de 2016

«Lo único que espero es que me embistan los toros»

Diego Urdiales vuelve a La Ribera tras las seis orejas y las dos puertas grandes de la última feria Matea: «Quiero que el público vuelva a gozar»

«La feria del año pasado fue inolvidable; pero mucho más allá de los triunfos, más allá de las orejas y de las puertas grandes..., pude torear como siento y noté un cariño del público y un respeto de los aficionados increíble. La tengo en la memoria y por eso este año acudo con más responsabilidad si cabe», explica Diego Urdiales unas horas antes de realizar el paseíllo en la primera de sus dos tardes de la Feria de San Mateo
- Para comenzar un cartelazo con Morante y 'El Juli'.
- Desde luego, son dos máximas figuras y siempre es un orgullo torear a su lado.
- ¿Se acuerda de aquel año 2007 en la primera de feria con la de Cebada Gago?
- Claro que sí, miro hacia atrás y siento mucho orgullo del camino recorrido, del esfuerzo y de mi progresión como torero.
- ¿Siente más presión ahora o cuando en aquella corrida se jugaba su ser o no ser en la profesión?
- Es diferente, aquella tarde era casi mi última tabla de salvación, pero venía de triunfar en Alfaro en una corrida y en un festival y unos días antes había toreado en Autol. Estaba lleno de moral y con una confianza enorme. Ahora llego de Bilbao, Dax, Málaga... Las cosas han cambiado mucho y la presión es absoluta porque estoy en casa y quiero dar a los aficionados lo mejor que llevo dentro.
- Cree que tiene mala suerte en los lotes...
- Ni lo pienso. En Logroño me han embestido muchos toros y espero que siga la racha.
- Se habló de su participación en la corrida de Victorino Martín en un mano a mano con Castella o Paco Ureña...
- Me hubiera gustado mucho porque es una ganadería que me encanta y con la que me he entendido bien. Yo lo pedí cuando supe que la empresa tenía una corrida de Victorino y fue mi apoderado a verla al campo. Luego no salió, pero yo estoy encantado de torear toros de Victorino.
- Dicen que ya no quiere ver a los grises...
- Bueno, pueden decir lo que quieran, pero los he toreado en todas las plazas: Madrid, Bilbao, San Sebastián, Logroño, Dax, Mont de Marsan, Zaragoza, Santander o Ceret, entre muchas otras. En Madrid pedí la de Adolfo y no pudo ser tampoco, pero que nadie piense que rehuso estos encastes.
- ¿Y el Vellosino?
- Es una buena ganadería, yo la toreé de niño en Calahorra cuando era propiedad de Manuel San Román, un hombre extraordinario que además era el empresario del coso de La Planilla. Es una ganadería que tiene un origen muy bueno. Yo lo único que espero es que me embistan los toros.
- Luego llegará el mano a mano con Castella y toros de Fuente Ymbro. Lo del año pasado fue muy grande. ¿Se repetirá?
- Nunca se sabe. Repetirse es imposible porque cada corrida es diferente. Un escritor nunca escribe dos libros iguales; esto es un poco lo mismo.
- ¿Tiene confianza en la ganadería de Fuente Ymbro?
- Claro, es un hierro de los de arriba, con toros muy importantes. El año pasado dio una gran tarde. Quizás esta temporada no está siendo tan redonda pero cada corrida es diferente. Tengo esperanza en que embistan, eso nunca se pierde.
- ¿Es Logroño la plaza que más le presiona?
- Torear en casa siempre te hace estar muy reponsabilizado.
o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

El toro Planteadito, de Victorino Martín, roza el indulto en la primera de la feria

El Cid cortó dos generosas orejas tras dos avisos y Curro Díaz abrió el casillero de La Ribera tras una faena aseada al buen primero

Planteadito, el segundo toro de Victorino Martín, rozó el indulto. El toro era hermano de Cobradiezmos, el maravilloso astado que pasó a la historia en la Feria de Abril de Sevilla por su bravura infinita, por su grandiosa embestida. Y en esos términos, la realidad es que el que finalmente desorejó 'El Cid' no le anduvo a la zaga, ya que planeó humillando por ambos pitones en una faena muy larga del torero de Salteras, en una faena que tuvo sus momentos de más intensidad al final, cuando varios sectores de aficionados comenzaron a hacer flamear sus pañuelos solicitando al palco el mayor premio al que un toro puede optar sobre el ruedo. El toro reunió fijeza, acometividad, humillación; sin embargo, en la prueba de la suerte de varas no se empleó con bravura en ningún puyazo y en uno de ellos se marchó suelto del peto. Por eso, la decisión del presidente del coso de La Ribera, Manuel González, estuvo marcada por el acierto a pesar de la petición del público, que aunque tuvo fuerza no llegó a tener la intensidad que merece un acontecimiento tan extraordinario como se supone que debe ser convertir a un toro en inmortal. El Cid estiró la faena como un chicle y dio tiempo a que la presidencia le llegara a sacar hasta dos pañuelos con sus correspondientes recados de tiempo. El torero de Salteras montaba la espada, cuadraba al toro y un segundo antes de precipitarse en la estocada, se descuadraba y seguía toreando. Fue como una especie de guerra secreta entre el torero y el palco, que aguantó sin inmutarse la petición del público, sin duda, alentada también por la sobreactuación del torero. La faena de El Cid fue de menos a más, aunque el toro comenzó embistiendo con una profundidad enorme por ambos pitones en la primera serie genuflexa. El Cid se fue calentando poco a poco pero a su labor le faltó profundidad y ajuste, aunque las tandas fueron largas y mandonas, especialmente en redondo. Al final, tras una estocada trasera y un descabello, se llevó las dos orejas y el toro una merecidísima vuelta al ruedo, un premio importante porque fue de verdad aunque a muchos aficionados les supo a poco. El segundo toro de El Cid, llamado Hebijón, fue el animal más encastado de la corrida, un toro que tuvo emoción porque se venía recto pero sin humillar. Los viejos aficionados decían de esta clase de toros te quitaban la respiración, y es verdad, aunque mediada la faena, se fue apagando y aquel ardor guerrero inicial se fue diluyendo poco a poco. La primera oreja de la feria se la llevó Curro Díaz tras una aseada faena a Baratero, un toro con mucha clase que tuvo un excelente pitón izquierdo. Fue una faena desigual, con algún muletazo suelto muy bueno y alguno de esos remates con el clásico sabor del torero de Linares, que se las vio con un cuarto muy descastado que apenas le dio opciones. El peor lote de la corrida, con diferencia, fue a parar a las manos de Paco Ureña, un toreo en sazón que mereció mejor suerte. El tercero tuvo una virtud sobresaliente pero demasiados defectos: humilló una barbaridad desde el capote pero le faltó fondo después para perseguir los vuelos. El astado que cerró la tarde fue uno de esos toros de Victorino difícil de definir. Le faltó claridad, tuvo importancia porque no regalaba nada y exigía mucho, pero a esas alturas de la corrida estaba ya todo más que visto y los intentos que hizo el murciano se perdieron en los muchos amagos del último victorino.

o Ficha, Plaza de toros de La Ribera. Toros de Victorino Martín, bien presentados y de juego desigual. Destacó Planteadito, negro entrepelado, de 512 kilos, nacido en diciembre de 2012, que premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre y al que se le pidió el indulto. El primero también fue bueno y noble. El 5º pidió los papeles. El resto, de poco juego. Curro Díaz: oreja y silencio. El Cid: dos orejas tras dos avisos y saludos. Paco Ureña: silencio tras aviso y silencio. Entrada: Menos de media plaza. Primera de la Feria de San Mateo. Sábado, 17 de septiembre de 2016. Este artículo lo he publicado en larioja.com

sábado, 17 de septiembre de 2016

La Ribera anhela disfrutar con el toreo

Comienza una feria con las máximas figuras y las novedades pero con la incógnita del toro, gran juez y señor de la fiesta

Comienza la Feria Taurina de San Mateo con una corrida de Victorino Martín, las legendarias reses de la 'A' coronada, el único renglón ganadero que se sale del habitual relato del encaste habitual de Domecq (y sus múltiples desinencias) en este abono y en la mayor parte de los ciclos taurinos de España y Francia. Llegan los 'victorinos' y lo hacen, sobre el papel, con tres toreros que no ocupan los espacios de élite del escalafón pero que tienen un notable conocimiento de la forma tan especial de embestir que tienen los cárdenos. Abrirá la feria Curro Díaz, de Jaén y apoderado por Joxin Iriarte, presidente de la Comisión Taurina de Azpeitia. Curro es veterano y estilista, un torero de una pieza que debutará en Logroño abriendo camino a otros dos matadores bien diferentes: 'El Cid' y Paco Ureña. El de Salteras viene tras indultar a un 'Adolfo' en Santander y el murciano en su mejor temporada tras cuajar una gran feria de San Isidro y una más que notable temporada. Es un cartel para aficionados y se espera mucho de la corrida inaugural del ciclo mateo. A partir de ese momento, la feria entrará en la dinámica de las figuras, cuatro tardes en las que se anuncian los principales y en las que sólo va a repetir Diego Urdiales, que el año pasado logró dos puertas grandes en La Ribera, todo un hito. Y para comenzar, el domingo se vivirá una de las funciones más esperadas con Morante, Julián López 'El Juli' y el arnedano. Los toros serán de Vellosino, la misma ganadería que ha acompañado al de la Puebla es sus dos anteriores comparecencias en La Ribera. Cuando Óscar Martínez 'Chopera' desveló que serían los 'vellosinos' los toros de este festejo los periodistas y aficionados que asistieron a la rueda de prensa fruncieron el ceño. ¡Otra vez!
Vellosino es una divisa corta, heredera del hierro de Manuel San Román, una ganadería a la que José Tomás le cortó dos orejas en La Manzanera con una sensacional faena al natural, pero un hierro poco contrastado que como ha demostrado en Logroño en sus anteriores comparecencias ha estado por debajo del límite en juego y presentación. 'Chopera' aseguró en la presentación que la corrida de este año es «seria».
Morante llega a La Ribera en un año parco en corridas y triunfos, en un año irregular con varias tardes excelentes (Sevilla, Lisboa y la primera de Valladolid) y unas cuantas para el olvido, como las de Bilbao, Málaga y la segunda del coso del Pisuerga, donde protagonizó uno de los momentos más estrafalarios de la temporada. Pero Morante es Morante y nada se puede decir a priori porque es capaz de lo más inaudito.
'El Juli' viene en un año cargado de triunfos -como siempre- aunque con los matices de un inicio de temporada sin demasiado relieve en cosos como Madrid y Sevilla pero con un verano en su línea con las dos orejas de Illumbe y Valladolid ante José Tomás. Julián ha retorcido su toreo sacrificando la estética por la largura y el dominio. Es una de las referencias del toreo contemporáneo y casi siempre se le ha dado muy bien la plaza de Logroño. Cierra la terna Urdiales en un año en el que no se han consumado las expectativas marcadas al principio de temporada pero que renació en tres tardes muy importantes: Vitoria, San Sebastián y especialmente Bilbao, donde volvió a abrir la Puerta Grande con una magistral faena a un toro de Alcurrucén.
El lunes el mayor atractivo es Talavante, quizás el torero más en forma del escalafón en un año mágico. Ponce abre para ver si puede abrir la puerta grande y Perera intentará confirmar su gran segunda parte de la temporada. Los toros de El Pilar casi siempre han funcionado en Logroño, como los de Jandilla del día 20, con la mixtura de Hermoso de Mendoza y el duelo de Roca Rey y López Simón. La feria terminará el día de San Mateo con el 'mano a mano' entre Urdiales y Castella conmemorativo de la gran tarde del año pasado. Todo lo marcarán los toros de Fuente Ymbro, que llevan una temporada muy preocupante. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

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