sábado, 16 de junio de 2018

Urdiales entra en el cartel estrella de Bilbao con Enrique Ponce y El Juli

El riojano actuará el sábado 25 de agosto con las dos máximas figuras y los toros de Alcurrucén, con los que ha salido dos veces a hombros

Diego Urdiales actuará en la corrida estrella de las próximas corridas generales de Bilbao el próximo sábado 25 de agosto. El diestro de Arnedo compartirá el cartel con Enrique Ponce y Julián López ‘El Juli’ para vérselas ante los toros de la divisa de Alcurrucén, el hierro con el que ha logrado salir dos veces consecutivas por la puerta grande del coso de Vistalegre. Esta corrida significa el regreso a la élite del toreo de un diestro que se encuentra atravesando un verdadero desierto de contratos tras su negativa a acudir a la feria de San Isidro en unas condiciones que consideraba inaceptables.
Bilbao ha sido históricamente su gran tabla de salvación y tras muchos años actuando una sola tarde ante astados de Victorino Martín y triunfando un año tras otro, se consagró hace tres temporadas con la memorable faena al toro ‘Favorito’ de Alcurrucén. Aquella tarde cortó tres orejas pero toreo tan despaciosamente y con tanta alma que nadie ha podido acercase al nivel artístico que ofreció sobre la negra arena del ‘botxo’. Al año siguiente volvió a anunciarse con Alcurrucén en una tarde que compartió cartel con Morante de la Puebla. Se las vio con el berrendo ‘Atrevido’ y volvió a cortar dos orejas. Algo casi inaudito en una plaza de la exigencia de Bilbao. El año pasado toreo las de Victorino y la del Puerto de San Lorenzo y volvió a triunfar con sendas orejas.
Ahora, una vez más en su carrera, Bilbao significa casi todo y las esperanzas de su temporada se depositan en un coso y en una ganadera que casi siempre han sido sinónimos de éxito para el riojano.
El apoderado del diestro, Luis Miguel Villalpando intentó que Urdiales entrara en la corrida de Victorino Martín, pero las negociaciones con la Junta Administrativa no llegaron a buen puerto.
Las combinaciones de ganaderías fueron presentadas ayer en un acto en el que estuvieron presentes los empresarios Pablo Martínez Labiano y su hijo Manuel Martínez Azcárate así como Javier Aresti, presidente de la Comisión Taurina de la Junta Administrativa de la plaza de toros de Bilbao.
Los matadores que actuarán dos tardes en la feria bilbaína serán Enrique Ponce, El Juli, José María Manzanares y Roca Rey. En el capítulo de novedades se presentarán los diestros Pepe Moral, Gonzalo Caballero, Luis David y Octavio Chacón y el rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza, que con toda probabilidad también estará en el cartel de la Feria Taurina de San Mateo.
Sobresalen por encima de todas dos ausencias: Diego Ventura y Alejandro Talavante. El empresario Manuel Martínez declaró a ‘Mundotoro’ que al rejoneador sevillano se le ofreció un puesto de apertura en una de las corridas con un solo toro y que lo desestimó. En cuanto a Talavante, «estaba casi cerrado en una corrida estrella de la feria. Al concluir su relación con su anterior apoderado se habló de nuevo con él y pidió un cambio de ganadería como condición para estar en Bilbao».

Corridas Generales de Bilbao 2018
18 de agosto. Toros de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez para Pablo Hermoso de Mendoza, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza.
19. Victorino Martín para Manuel Escribano, Fortes y Álvaro Lorenzo.
20. Torrestrella para Román, Gonzalo Caballero y Luis David.
21. Núñez del Cuvillo para Enrique Ponce, José María Manzanares y Roca Rey.
22. Garcigrande y Domingo Hernández para Juan José Padilla, El Juli y José María Manzanares
23. El Parralejo para Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Ginés Marín.
24. Victoriano del Río para Sebastián Castella, Cayetano y Roca Rey.
25. Alcurrucén para Enrique Ponce, El Juli y Diego Urdiales.
26. Miura para Octavio Chacón, Pepe Moral y Juan Leal.
Ausencias. Diego Ventura, que ha cortado este año un rabo en Madrid y acumula 16 puertas grandes de Las Ventas, y Alejandro Talavante, triunfador oficial de la Feria de San Isidro.
Toreros que van dos tardes. Enrique Ponce, El Juli, José María Manzanares y Roca Rey.
Presentaciones. Pepe Moral, Gonzalo Caballero, Luis David y Octavio Chacón y el rejoneador navarro Guillermo Hermoso de Mendoza.

sábado, 9 de junio de 2018

CÁLLESE SEÑOR AZNAR

Existen personajes en el mundo de la política que crecen con el tiempo. Creo que Mariano Rajoy será uno de ellos a pesar de lo inquietante de su salida del gobierno y su extraña coincidencia con Sánchez, Iglesias y Ortúzar en posponer lo máximo posible en el tiempo la celebración de unas elecciones generales; por cierto, este gobierno de Pedro Sánchez es consecuencia de la inacción de Mariano y su negativa a dimitir, cosa que ha hecho dos o tres días después de la derrota parlamentaria. Por el contrario, también hay figuras que tienden a concentrarse en sí mismas de tal manera que no hacen más que menguar y menguar en cada una de sus apariciones públicas. Figuras que se ciernen y que se nos aparecen desde el pasado con un aura fantasmal, tétrica, terrible. Y no estoy pensando en Zapatero y su impresentable comportamiento en Venezuela, me refiero a Aznar, cada vez más revenido y ajado por el círculo de amigos que tenía en su insondable cuaderno azul y por la montaña de corrupción que se instaló pestilente bajo sus pies y de la que fue incapaz de enterarse de nada. Rajoy ha caído por Aznar. El dedo aquel que lo colocó ha venido desde el pasado en forma de Gürtel y lo ha enviado a la jubilación prematura como un curioso algoritmo del destino. Y sale Aznar desde su catacumba de la FAES y explica en qué consiste la regeneración, «la indispensable y necesaria reconstrucción de la centroderecha nacional» y tal. Él, precisamente él, que no puede colocar ninguna foto de su consejo de ministros sin ruborizarse de alguno de sus nombramientos y que fue el primero en venderlo todo al PNV de Arzalluz y a la CiU de Pujol. Cállese señor Aznar, y hágalo para siempre. O escriba libros, pero no nos regenere ni un tanto así, por favor. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

miércoles, 6 de junio de 2018

La nueva empresa de Alfaro cuenta con Diego Ventura y Diego Urdiales para agosto

Ignacio Ríos, que también dirige la plaza de Calahorra, presentará en unos días el cartel definitivo de la próxima feria alfareña 

Alfaro contará con un gran cartel en la corrida de sus próximas fiestas de agosto. Aunque todavía no es oficial y está previsto que se anuncie a bombo y platillo por parte de la nueva empresa (Ignacio Ríos S. L.), la oferta que ha presentado al ayuntamiento es un cartel mixto con la presencia del rejoneador sevillano Diego Ventura y los matadores de toros Diego Urdiales y posiblemente Álvaro Lorenzo. La ganadería no está cerrada, pero para los toreros de a pie se baraja que se lidien cuatro astados de la divisa de Alcurrucén. Ignacio Ríos dirigirá el coso de la ciudad de las cigüeñas esta temporada y también se ha adjudicado la plaza de toros de Calahorra, donde ha presentado un cartel con Miguel Ángel Perera, Cayetano y Alberto López Simón. Uno de los principales atractivos del cartel es la presencia del rejoneador Diego Ventura, máxima figura del toreo a caballo tal y como atestiguan sus quince salidas por la Puerta Grande de Madrid y que apenas ha toreado en el norte de España. En La Rioja sólo ha realizado el paseíllo hace dos años en la plaza de toros de Arnedo en una corrida de inicio de la temporada, y a pesar de estar en lo más alto de escalafón, no ha debutado en cosos como Pamplona o Logroño, territorio de Pablo Hermoso de Mendoza y donde no se le ha dado nunca opción al rejoneador sevillano de origen portugués. Para los aficionados al toreo a caballo, la presencia de Ventura en Alfaro es uno de los grandes alicientes de la temporada. El otro nombre confirmado es Diego Urdiales, triunfador del año pasado, y que vive una de las temporadas más extrañas de su carrera con su sonada ausencia de los carteles de San Isidro. El torero riojano sólo ha hecho una vez el paseíllo esta temporada, en la corrida de marzo de Arnedo, donde salió a hombros. Urdiales ha toreado varios festivales y hace unas semanas indultó un novillo de Espartaco en un festejo en Constantina (Sevilla). Para sus seguidores la tarde de Alfaro será un verdadero reencuentro con el diestro de Arnedo. El tercer hombre En tercer lugar se baraja el nombre de uno de los triunfadores de la temporada en Madrid, el joven Álvaro Lorenzo, que salió por la Puerta Grande de Madrid el Domingo de Resurrección y que hace unos años años logró el Zapato de Oro de Arnedo. Álvaro Lorenzo ha estado siempre en la órbita de la familia Lozano, propietaria del hierro de Alcurrucén y, en estos momentos, apoderados de ‘El Juli’ (Luis Manuel Lozano) y Diego Ventura, al que dirige su carrera Pablo Lozano, que fue el encargado de recoger hace unos meses el premio al toro más bravo de la Feria de Alfaro. Diversos sectores de aficionados de la ciudad se mostraban inquietos por la tardanza de la salida del pliego de licitación de la plaza y el hecho de que al estar muy avanzada la temporada las contrataciones con tantos festejos a mediados de agosto podría verse perjudicada. En unos días se presentará el cartel. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

ASOMBROSOS BRAZOS

Se diría que María Pagés es todo brazos. Los mueve con el acento de las mareas, se precipitan sinuosos o duros como el marco de una ventana. María y sus brazos son pura poesía líquida de un flamenco que con ella se convierte en un arte incandescente. Llama siempre viva que no se consume ni muere, danza de unos codos sin aristas que se convierten cuando ella quieren en celosías inaccesibles que compiten con la mismísima naturaleza por sostener los quejíos cuando lo detiene sin respiración al compás de un martinete oscuro que se pierde en la noche de los tiempos: «Que el amor es mi ley, es mi fe y voy adonde me llevan sus monturas», que escribió el místico sufí murciano Ibn Arabi y con el que la artista sevillana se presentó en la anochecida del sábado en las tablas del Bretón. Llegaron los fandangos musitando el Cantar de los Cantares de Fray Luis de León, y María Pagés deshaciendo una madeja imposible de palabras con sus brazos, los mismos pero diferentes otra vez, y sus piernas infinitas que se sujetan ingrávidas como columnas celestiales en una bailaora total y cabal que recupera el sonido de sus pies alejándose de cualquier prosopopeya estética para hilvanar con singular belleza las esperanzas que conmueven a los espectadores cuando la observamos deslizarse por el cielo sin alas pero sostenida por el invisible eco de las Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo, aquel de Alquibla y de las Virtudes del Pájaro solitario, de los poemas malditos resistentes al silencio y al oprobio de los profetas. Y después, la Malagueña del Mellizo, que es la mismísima zona cero de las malagueñas: «Siempre bailo en mis desiertos». Y entre tanta alma y desconsuelo llegó para el espectador la sorpresa jovial de la velada: ‘Los tangos del autobús’. Un jeribeque cómico a guisa de entremés y de diálogo en la parada y en bus de una señora y su amiga. O de una amiga y su señora. Puro teatro, con el coro de los seis músicos convertidos también en actores en una especie de oasis en mitad de la danza en las dunas compuestas por El Arbi El Harti por tientos, tangos y un zorongo gitano. Y la cumbre de la noche llegó al final: el martinete con la letra de Mario Benedetti ‘dame tu mano', y unas alucinantes granaínas compuestas por El Arbi El Harti en las que María Pagés bailó con un vestido negro sencillamente increíble con un vuelo a guisa de derviche en una suerte de catarata de imágenes sin solución de continuidad que inundaron todo el teatro de un velo negro y oscuro por donde aparecían los brazos de María Pagés ahora convertidos en ríos y afluentes de su cabeza de diosa de la danza. Impresionante actuación de una de las más grandes bailaoras de la historia del flamenco. Una mujer que parece contener dentro de su cuerpo todas las metáforas del arte, todas las conmociones del alma que se pasean sin esfuerzo desde la punta de su meñique del pie al anular de cualquiera de su dos manos, manos donde desembocan los brazos más gigantescamente esculpidos del flamenco. Brazos que son ríos y que se mueven como si navegaran por cualquier mar en calma.

o Óyeme con los ojos. Dirección, coreografía, diseño de vestuario y baile: María Pagés. Cante: Ana Ramón y Bernardo Miranda Luna. Compás y baile: José Barrios. Toque: Rubén Levaniegos. Violonchelo: Cary Rosa. Violín: David Moñiz. Dramaturgia y textos: El Arbi El Harti. Teatro Bretón de los Herreros, de Logroño. Sábado, dos de junio de 2018.

sábado, 2 de junio de 2018

María Pagés y su danza espiritual

La sevillana presenta hoy en Logroño su obra 'Óyeme con los ojos'

La obra 'Óyeme con los ojos' se construye en torno a ocho escenas marcadas tanto por la coreografía como por la poesía y la música

María Pagés (Sevilla, 1963) lleva en la cumbre de la danza flamenca varias décadas tanto por su maestría como por su absoluta capacidad para definir su propio lenguaje estético sin abandonar la esencia de su sentido del flamenco. Esta noche (20,30 horas) presenta en el Teatro Bretón una de sus obras más personales y espirituales, 'Óyeme con los ojos', en la que la bailaora y coreógrafa danza acompañada por seis músicos y se adentra en otra dimensión enlazando el flamenco con poemas de Sor Juana Inés de la Cruz y otros textos de Fray Luis de León, Ibn Al Arabi, Ben Sahl, Mario Benedetti, José Agustín Goytisolo y Tagore. María Pagés narra la vida y las inquietudes espirituales y existenciales de un personaje femenino cuya vida está marcada por el baile y la coreografía surge como vocación ética. Si hay algo que pueda definir la singularidad creativa poliédrica de María Pagés es su arraigado sentido ético de la cultura. La madurez del personaje le aporta la distancia y la valentía de revelarse tal como es; una mujer que no le sorprende ni le asusta su humanidad. La obra 'Óyeme con los ojos' se construye en torno a ocho escenas marcadas tanto por la coreografía como por la música que constituye por sí sola un personaje dramático fundamental. Su singularidad reside en que la historia y la palabra, el ritmo y el cante, la melodía y el zapateado, la percusión y la voz, que interactúan con fluidez alimentados por sutiles pinceladas de humor e ironía. Uno de los grandes admiradores de María Pagés fue el premio Nobel de literatura José Saramago, de la que escribió que con ella «el suelo adquiere un misterioso poder de levitación, como si a la tierra le fuera imposible desprenderse de la tierra y diluirse en los aires siguiendo los caminos que sus brazos señalan. Que en María Pagés habita el genio del baile, todos lo sabemos y lo proclamamos. Pero hay algo más en esta mujer: ella baila y, bailando, mueve todo lo que la rodea». María Pagés comenzó a bailar a los cuatro años comenzó a bailar y eso que no contaba con ninguna clase de antecedente flamenco en su familia. Su padre era matemático y su madre empresaria sevillana. A los quince años tomó la decisión de trasladarse a la Escuela del Ballet Nacional y cuatro años después comenzó una carrera internacional que con los años la ha consagrado como una de las más grandes bailaoras de la historia. Una carrera grandiosa Comenzó su carrera profesional con Antonio Gades y en 1990 fundó su propia compañía para poder dar rienda suelta a todas sus necesidades creativas y tener la suficiente libertad para poder desarrollar todos sus proyectos, algunos tan curiosos como el que realizó tras el accidente nuclear en la central de Fukushima. María Pagés realizó un gira por Japón y para su actuación abrió en dicho punto tan candente un teatro próximo a la central nuclear. Según cuenta la propia María Pagés «fue una de las cosas mas hermosas que hemos hecho. Asistieron unos trescientos cincuenta niños con sus padres y abuelos», explica. La actuación de esta noche es una oportunidad única para acercarse a una de las mejores bailaora de la historia.

sábado, 28 de abril de 2018

PEPE TORRES, FLAMENCO TOTAL

Adiós a los XXII Jueves Flamencos. Parece que fue ayer y no me refiero al primer concierto de este año, con el fantástico Ezequiel Benítez; me remonto al inicio de esta andadura de más de dos décadas con José Mercé y el desparecido Moraíto chico en el Salón de Columnas como una experimentación de una aventura que a la postre ha sido inmensamente pródiga y hermosa. 22 años de camino repletos de noches para el recuerdo que han consolidado a este evento como uno de los más importantes del calendario flamenco español, merced a su apuesta inteligente y sin concesiones por lo bueno, más allá de las modas pasajeras y de los intereses creados. Y buena prueba de esta senda fue la puesta en la carretera de ‘Juncales’, un espectáculo de baile sin la más mínima pretensión comercial: cante, danza, toque y encuentro de dos mundos, Morón y Jerez, el baile más clásico y la fiesta de un cuarto. Dos familias, o tres, diversos acentos y sentimiento del bueno para todo el mundo. Pepe Torres es un bailaor suspendido en el tiempo. Alejado de cualquier atisbo de apostura. Baila como los ángeles, en hombre, como mandan los cánones del clasicismo puro y duro de los grandes nombres por los que siente devoción. No es un atleta juvenil ni apolíneo; parece más mayor y baila como los viejos, con la chaqueta en un ovillo, con las manos simples y sin agitaciones que conlleven al desvarío. Me conmueve su disciplina, su talento, su sencillez; una hondura para nada desdibujada con extraños artificios. Baila como baila el Güito, baila en un clásico compás de rajo en las caderas y de potencia infinita en su taconeo acompasado por el toque. Me alucinó su entrada con la guitarra de Morón de la Frontera. El toque de Diego del Gastor, ese pulgar que distribuye la pulsación y que arranca de la guitarra un sonido que crepita porque es único. Ahí va un guitarrista de Morón, me dije, con Diego y su sobrino Dieguito, uno de esos genios que habitan el flamenco alejado y refractario a cualquier enciclopedia. Qué maravilla esas falsetas, que cuando las conocí pensaba que se las había inventado Raimundo Amador, pero que en realidad, el gitano de Pata Negra había peregrinado a Morón a ver a los tocaores de la tierra para arrebujar su primera ‘Gerundina’ con una musicalidad que parecía heredera de Jimmy Hendrix. Hubo quien salió del Teatro Bretón si saber quién era el que había abierto el concierto a la guitarra. Pepe Torres, les respondí, aquél que hace unos años os impresionó tanto cuando actuó en el Salón de Columnas con Son de la Frontera, que para el que esto suscribe es junto al grupo de los Amador dos referencias indelebles de la experimentación flamenca. El espectáculo, el encuentro o la reunión, que de las tres formas se puede denominar ‘Juncales’ pecó un tanto de monotonía. Todo el mundo bien, sin duda, pero la repetición obsesiva de la fórmula restó brillo a la sucesión de números. Me gustó el compás de El Perla, la energía de Gema Moneo y las dos voces, que sin embargo resultaban demasiado iguales entre ellas. Mucho rajo y menos brillo.

o XXII JUEVES FLAMENCOS ‘Juncales’ Baile, toque y cante: Pepe Torres Cante: Luis Moneo y David ‘El Galli’ Toque: El Perla Bailaora invitada: Gema Moneo Compás: Miguel Téllez Última gala de los XXII Jueves Flamencos del Teatro Bretón de Logroño. Jueves, 26 de abril de 2018.

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