domingo, 24 de enero de 2016

Tauromaquias universales

Un documental ahonda en la relación entre el hombre y el toro desde el paleolítico

El objetivo, según el director de la obra, André Viard, es ofrecer una visión global de la cultura taurina con argumentos sólidos para defenderla

Hace unos días se estrenó el documental 'Tauromaquias universales' en el teatro de Mont de Marsan (Francia) con un gran lleno de público y enorme éxito. Escrito y realizado por André Viard en el marco del plan de fomento ideado por el Observatorio de las Culturas Taurinas, y financiado por la Unión de Ciudades Taurinas de Francia con la colaboración del sector profesional, esta obra de 65 minutos cuenta la relación entre el hombre y el toro desde el paleolítico hasta la actualidad, a través de una imponente labor de investigación y de una iconografía muy completa, reunida por la revista 'Tierras Taurinas'.El objetivo de este documental, que acompañará al 'Museo itinerante de las Tauromaquias universales' en su viaje por las ciudades taurinas francesas, es ofrecer a los aficionados una visión global de su cultura, dándoles de esta manera argumentos para defenderla, al mismo tiempo que enseñar a los que no lo son los valores de la cultura taurina.Como explica el director de la obra, el periodista André Viard: «La fiesta taurina es, en realidad, el espectáculo más culto del mundo. Y el más antiguo. Por un lado, no casa con ideologías, pues representa una conquista del pueblo sobre los privilegios de la nobleza; por otro, hunde sus raíces en los orígenes de la Humanidad». Y va más allá: «Mientras que el tigre pueda matar a la gacela, el tiburón al besugo, la zorra a la gallina y el gorrión al gusano, negarle al hombre su derecho a enfrentarse al toro en una lucha épica, estética y ética equivaldrá a despojarle de los derechos que tienen las demás especies, atentando contra su propia naturaleza» Viard subraya que «como mucha gente en Europa, no pertenezco a ningún partido político: siempre he votado a aquellos que garantizaban la libertad de pensar y de emprender. De ahora en adelante, aunque parezca increíble en pleno siglo XXI, habrá que votar a aquellos que respeten la libertad cultural de cada cual, sin pretender imponer a los demás su propia ideología. La democracia no otorga a la mayoría el poder de aniquilar a la minoría, sino que, al contrario, defiende el respeto. Desafortunadamente, en este contexto, a los taurinos nos ha tocado el papel de chivos expiatorios, hasta que encuentren otro grupo mejor que les permita maquillar su incapacidad para solucionar los verdaderos problemas de los ciudadanos». El escritor francés cree que no debemos pecar de inocentes: «De nada sirve explicarle a esta gente que la fiesta no es ni de izquierdas ni de derechas, sino que, al contrario, favorece la convivencia pacífica y apasionada entre todas las sensibilidades de la sociedad, que es el espectáculo más democrático que existe -donde un pañuelo tiene el mismo peso en una barrera de sombra y en una andanada de sol-, y que, para muchos chavales de origen humilde, sigue siendo un ascensor social inmejorable: de la miseria a la gloria, cualquiera tiene la oportunidad de cambiar su vida... si es capaz. En una sociedad que ha convertido el enchufismo en su regla de oro». o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

domingo, 17 de enero de 2016

LA BÚSQUEDA DE LA EMOCIÓN

Gran entrada e importante concierto de la onubense Argentina para descorchar el XX aniversario de los Jueves Flamencos, un ciclo que comenzó siendo algo así como un experimento sociológico y que se ha consolidado como una de las grandes referencias culturales de los inviernos de Logroño. Y es que es una verdadera gozada ver el teatro con tanta gente y con la máxima expectación para disfrutar de una música que cada vez cuenta con más seguidores o más partidarios, que es como se nombra en la jerigonza flamenca a los aficionados. Argentina realizó un esfuerzo titánico en una noche larga y en un actuación atrevida y arriesgada en el que paseó su voz por más de doce palos en cantes largos y exigentes en los que la artista dio todo lo que tiene en cada momento para contentar el hambre de los aficionados como si supiera que llevábamos varios meses ávidos de flamenco. Es impresionante el conocimiento que posee de los cantes; una mujer sorprendentemente enciclopédica para su juventud y a veces da la sensación de que se siente obligada a cantar mucho como en una especie de ‘horror vacui’ a no dejar ni una pincelada de la noche sin dar; ni un respiro, ni una tregua para consigo misma. No lo sé, pero quizás por eso hubo algún pasaje en los que abundó más el cante por el cante que la emoción misma. Tiene Argentina talento a raudales, una voz preciosísima y un poderío impresionante. Y es curioso, cuando ella se doma, cuando se dulcifica en el cante más íntimo, más libre de ataduras, es cuando crece, se recrece y emociona. Al menos es lo que me sucedió a mi, y especialmente en dos momentos de la actuación: en la serrana que hizo, a dos tiempos, lenta y conmovedora al principio y embalada como un tren de alta velocidad al final, y en la siguiriya, sencillamente majestuosa, con ese punto de afligido hermetismo de este cante inmemorial y bello que acerca los corazones a todos los infinitos. La bordó con un toque extraordinariamente sutil de ‘Bolita’, que volvió a demostrar que es un tocaor de novísimos perfiles, en los que se adivina no sólo una técnica superior, sino como una búsqueda para obtener nuevas sonoridades en el toque, como en ese inicio melismático de la alegría con apenas tres notas trufadas de bellísimos silencios. Argentina cantó sublime en estos dos cantes y mantener ese nivel en una actuación tan larga es, sencillamente, imposible. Cantó por Cádiz y sus cantiñas; recordó a Chano Lobato, paseó por bulerías y por Lole y el gran Manuel, canto por cantes de Trilla, por soleá, por tangos... Fue un concierto que tuvo, además, dos finales. El de María la Portuguesa, que la hizo por bulerías, y que fue preciosa, y el aclamado por fandangos, rememorando su tierra, la Huelva cantaora que ahora pasean por el mundo jóvenes voces como la de Argentina, voces comprometidas con el flamenco más auténtico pero que además rebuscan en el fondo del cante el nuevo lenguaje de una música que siempre está en constante evolución. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja

jueves, 14 de enero de 2016

Argentina «Lo más importante es que sigo queriendo aprender y descubrir nuevos cantes»

Explica la cantaora Argentina María López Tristancho –Argentina de nombre artístico–, que «hagamos la música que hagamos, la realidad es que al final los flamencos llevamos las cosas a nuestro terreno, que es el de cante, el de nuestro sentimiento más hondo y emocionante». De esta manera se expresa la joven cantaora onubense que tiene esta noche (Teatro Bretón; 21 h.) el privilegio y el compromiso de inaugurar la XX edición de los Jueves Flamencos. «Me acuerdo mucho de Logroño, de cuando me presenté en esta gira del norte y el respeto y el silencio de los aficionados». Fue en 2009 en el Salón de Columnas y con el toque de Eugenio Iglesias.
-¿Ha cambiado mucho como cantaora?
-Llegué muy nueva, con poca experiencia, pero con esas ganas de agradar y emocionar que espero que no se me vayan nunca. Obviamente, la vida da muchas vueltas y me siento una verdadera privilegiada porque he podido hacer mi carrera como soñaba, grabar cuatro discos y continuar esa búsqueda que emprendí siendo una niña en pos de cante. Sigo soñando con eso, con ser una gran cantaora.
-¿En qué momento artístico se encuentra?
-Lo más importante es que sigo queriendo aprender y aprendiendo cantes que ni los he hecho en directo ni los he grabado y que deseo incorporar a mi repertorio con el tiempo. Me gusta buscar letras nuevas y escuchar cantaores que me puedan aportar matices a mi personalidad como artista. Todo eso es fundamental para no estancarse y crecer al máximo. Estoy preparando mi quinto disco que va a ir en la onda de los anteriores, cante tradicional y mucho sentimiento. Me emociona coger cantes que están en desuso y retomarlos a mi manera.
-¿Cómo comenzó en el cante flamenco?
-Fue en una academia de baile donde iba a clase; pero siempre me gustaba cantar y me hicieron una prueba por fandangos, que es el cante de nuestra tierra. Estuve nueve años formandome y conociendo el universo de este palo que tiene tantas variaciones. Después fui a la fundación Cristina Heeren a seguir formandome. Allí aprendí a cantar flamenco de manera más meticulosa, técnica vocal, y el acercamiento a todos los estilos: soleá, sigiuriya, malagueña...
-Es curioso que Huelva viva un momento excepcional en el flamenco con tres de las voces más señeras de las nuevas generaciones, la suya, Rocío Márquez y Arcángel.
-Desde Paco Toronjo hasta la irrupción de Arcángel se han perdido varias generaciones de cantaores; pero Huelva ha sido siempre muy flamenca, lo que sucede es que salir de tu tierra y darte a conocer es muy complicado. Pero es que además de nosotros hay una cantera excepcional. Yo creo que tiene que ver con la enorme expresividad que tiene el fandango como base y forma de conocer los cantes, gracias a sus tonalidades, los graves, los altos, las cadencias. Cuando escuchas otro palo que no es el fandango da la sensación de que hay muchas cosas de él en la estructura más íntima de muchos cantes.
-¿Qué voces le inspiran como artista?
-Me gustan todos los cantaores y de todos y de cada uno de ellos se puede aprender. Es otro consejo que me dieron, que no bebiera sólo de una fuente, que abriera mi mente y mi alma. Pero, obviamente, como aficionada tengo mis preferencias, mis querencias. Por ejemplo me suelo mirar mucho en Jerez: Terremoto (padre e hijo), Caracol, Antonio Mairena, Manuel Vallejo... Pero no me puedo olvidar de Manuel Pavón, ni de la Niña de los Peines o la Paquera de Jerez, tan diferentes entre ellas pero tan necesarias para amar el flamenco. No nos podemos encerrar en un sonido o en un estilo porque el flamenco es muy grande y tiene una biodiversidad interior increíble. Su riqueza es máxima y extraordinaria, por eso es tan hermoso y complejo y es capaz de llegar a descubrir tal número de matices.
-El cante suele ser también un reflejo de la personalidad y del momento que vive el artista. ¿Cuál es el suyo?
-Ahora mismo el del disfrute de cada concierto. Cuando comienzas en el mundo profesional vives cada actuación con un sentido de la responsabilidad enorme; no dejas nada al albur de la improvisación. Ahora, con el tiempo, las cosas las percibes y las canalizas de otra forma. Es decir, tú te instalas en la responsabilidad porque eres consciente de lo que vas a hacer y de lo que la gente espera de un concierto. Es un verdadero placer sentirse esperada y saber que la gente quiere disfrutar de tu arte.
-¿Y sigue existiendo espacio para que cada actuación sea diferente?
-Sí. Y llega exactamente en el primer cante, en el que se da el contacto inicial contigo mismo, con los espectadores, con la noche. Es muy significativo y aunque no suela ser el más redondo marca un poco cómo va ir el resto de la actuación. Me gusta ir descubriendo cosas nuevas y diferentes en cada cante. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

martes, 12 de enero de 2016

Dos décadas de cante universal

Mañana comienza la XX edición de los Jueves Flamencos de Logroño que arracaron en 1997

El Teatro Bretón ha acogido las principales figuras del cante, toque y baile en un formato que le acompaña el éxito desde el primer momento 

Cuando mañana ‘Argentina’ comience su actuación en los Jueves Flamencos será el concierto 124 de una aventura musical que comenzó en 1997 y que sitúa sus orígenes en un encuentro que protagonizaron el director del Teatro Bretón, Jorge Quirante, y Paco Benamargo, vendedor de discos que acompañaba a los artistas flamencos en sus actuaciones por toda España con una pequeña tienda ambulante. Tal y como relata Quirante, comenzaron a hablar tras un concierto y Benamargo puso en contacto al director con su hermano Antonio, que es productor y director de ‘Flamenco de Hoy’, además de haber estado muchos años al lado de Enrique Morente: «Se vino a Logroño, le mostré el Salón de Columnas y luego nos fuimos por la calle Laurel». Así se pusieron los cimientos de un ciclo que se ha convertido en una verdadera referencia del flamenco contemporáneo y que, además, se comparte con otros esecenarios de Baracaldo, Burgos y Vitoria, por lo que en el mundillo ya se conoce como la gira del Norte, e incluso, como la gira del «papeo» por lo bien que se come. Veinte años de éxitos, de grandes y memorables conciertos y por los que han pasado los principales espadas de este arte a sabiendas de la calidad de las actuaciones y del respeto con el que Logroño vive el flamenco. La primera edición fue excepcional y la abrió en la vieja sala Rex una fría noche de enero José Mercé, que estaba a punto de fichar por la discográfica ‘Virgin’ y convertirse en el cantaor con más discos vendidos de la historia. Cuenta Antonio Benamargo que le dijo a Mercé que quería que fuese él quien comenzara la aventura: «No preguntó el caché, llamó al difunto Moraíto de Jerez para que le acompañara a La Rioja y me dijo, vámonos a comer carne al norte». No se llenó en Salón de Columnas, pero faltó poco. En aquel ciclo se anunciaron además María Vargas, un entonces casi desconocido Miguel Poveda, Rancapino y un concierto de guitarra con Rafael Riqueni y María Esther Guzmán, con la obra ‘Suite Sevilla’. El éxito fue tremendo y al año siguiente se agotaron las localidades el mismo día que salieron a la venta, cosa que sigue sucediendo en la actualidad con los abonos, ya que ahora se dan conciertos en la sala grande del Teatro Bretón, por lo que la oferta de entradas es mucho más amplia.

Chano Lobato, el cantaor inolvidable
En 1998 debutó en el ciclo Chano Lobato, verdadero ídolo de la afición y que un año tuvo que dar dos conciertos (miércoles y jueves) al agotarse las localidades para el primero. Nadie ha olvidado ni su forma de cantar, ni su ternura ni las surrealistas historias que contaba de Ezpeleta o Pericón. El cantaor gaditano se convirtió en el flamenco de referencia para los asistentes a los conciertos y muchos cantaores de la actualidad lo recuerdan cuando se suben al escenario. Carmen Linares actuó en el Salón de Columnas el mismo día que recibió el Premio Nacional de la Música y tras venir de triunfar en el Madison Square Garden de Nueva York. Otro de los grandes fue el maestro Enrique Morente, que cerró el ciclo de 2006 con la guitarra de Rafael Riqueni y el compás de ‘El Bandolero’. Aquella fue una actuación inolvidable y uno de los conciertos señeros de estos veinte años. Morente, Chano ya han fallecido, al igual que otros flamencos que han pasado por este ciclo, como Enrique de Melchor, el genial Fernando Terremoto, El Torta, Canela de San Roque, Mariana de Cádiz y Moraíto de Jerez, aquel primer guitarrista que acompañó a Mercé, que vino después con Fernando de la Morena y que es ahora su hijo el que continúa con la guitarra como uno de los más grandes del toque.  Y es que los guitarristas que han pasado por Logroño han sido siempre de máxima categoría: Riqueni, Cañizares (que debutó con Duquende en 1998), Juan y Pepe Habichuela, Niño Josele (que vino con El Cigala en 1999), Tomatito, Vicente Amigo, Jerónimo, Manolo Franco, Enrique de Melchor o Juan Ramón Caro, entre muchos otros. Desde 2007 se incorporó el baile con Israel Galván (que vino con Terremoto) y la nómina ha sido espectacular: El Güito, Manolete, Rocío Molina, Belén Maya, Manuela Carrasco, Alfonso Losa y José Maya. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

domingo, 3 de enero de 2016

Los toros y su defensa jurídica, por la plataforma de acción 'Ignacio Sánchez Mejías'

Nace una plataforma para la salvaguarda cultural del toreo en la legislación

La entidad quiere impulsar la declaración de los toros como 'Manifestación del Patrimonio Cultural Inmaterial español'


Un grupo de aficionados ha puesto en marcha en Sevilla la plataforma de acción 'Ignacio Sánchez Mejías' (nacida en la estela del VII Seminario de la Cátedra Ignacio Sánchez Mejías de la Universidad de Sevilla, que tuvo lugar en la Real Maestranza de Sevilla los días 27 y 28 de octubre de 2015), con un plan de trabajo basado en dos campos de acción jurídica que requieren la adopción de medidas inmediatas: en primer lugar el pleno desarrollo de la consideración de la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial para defender esta condición ante las Administraciones públicas, y un segundo estadio basado en la protección jurídica de los aficionados y los profesionales del toro frente a las conductas agresivas y difamatorias de los antitaurinos.

Un ejemplo es Francia, donde la legislación taurina nació marcada por el signo del proteccionismo de una tradición minoritaria y territorialmente localizada. En el 2011 se logró la inscripción de la tauromaquia en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado francés, como paso previo a que éste lo hiciese ante la Unesco en el marco de la Convención Internacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad del 2003. Para la nueva plataforma, la tauromaquia cumple sobradamente todos y cada uno de los elementos diferenciales que las manifestaciones culturales han de acreditar para poder ser consideradas como bienes integrantes del patrimonio cultural inmaterial en el marco de la Ley 10/2015. Lo que se necesita para ello es que el Ministerio de Cultura, por petición motivada de personas físicas o jurídicas que esgriman un interés legítimo para ello, inicie un expediente de declaración de la Tauromaquia como 'Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial', que es la fórmula legal concreta que permitiría proteger la Tauromaquia desde el Estado y adoptar medidas de salvaguardia frente a su menoscabo. Al tiempo que se tramita esa declaración ante el Ministerio de Cultura, debería instarse a la Administración central que elevase a la Unesco una propuesta para la inclusión de la tauromaquia en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y, más concretamente, en la Lista de bienes que requieren «medidas urgentes de salvaguardia», que reflejen de los principios y objetivos de la Convención Unesco. Para esto último sería conveniente recabar el apoyo y el compromiso de los ocho países que cuentan con una tradición taurina acreditada (Portugal, Francia, México, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela, además de España), ya que el único que ha logrado esta inscripción, y sólo para la vivencia de la tauromaquia en dicho país, es Francia.

El pleno desarrollo de la consideración de la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial permitiría un auténtico blindaje jurídico frente a declaraciones abolicionistas u obstruccionistas a la fiesta que las propias administraciones públicas, sobre todo las locales, están continuamente haciendo, ya sea desde la retirada de fondos públicos a la fiesta y a las escuelas de formación, ya desde el rescate de concesiones de plazas de toros de titularidad municipal, ya sea prohibiendo la exhibición de publicidad anunciadora de festejos. Todas estas decisiones, que tiene la naturaleza jurídica de actos administrativos, se pueden y se deben impugnar ante los Tribunales para garantizar el derecho de los aficionados al disfrute de un bien considerado patrimonio cultural inmaterial.

De hecho, los aficionados que integran esta plataforma dicen estar convencidos de dos cosas: «Que la defensa de la fiesta de los toros ha de librarse hoy desde el mundo del Derecho y de los Tribunales y que ello no será posible sin un liderazgo claro de la afición, que es el único colectivo que no tienen intereses económicos en la fiesta, ni directos, ni indirectos; el único que no participa de las corroídas luchas intestinas del sector (sino que más bien las padece) y cuyo único ánimo es la reivindicación, defensa y preservación de un bien cultural que estiman como algo esencial a sus vidas e íntimamente propio». El propósito de la Plataforma, en este sentido es doble: recabar el mayor número de apoyos posibles para impulsar ante el Ministerio de Cultura el expediente de declaración de la tauromaquia como una 'Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial' español. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

domingo, 27 de diciembre de 2015

El debate de cargar la suerte y el sitio

Muchos cronistas expresan sus diferencias técnicas al valorar el toreo por la colocación de las piernas

El análisis del toreo siempre ha sido un caldo de cultivo para la polémica y la discusión sobre la pureza en la ejecución de las distintas suertes, especialmente en las de muleta, piedra angular y eje de la evolución de la tauromaquia desde la gran revolución planteada por Joselito y Belmonte en la segunda década del siglo XX. A grandes rasgos, el Gallo trajo la ligazón de los muletazos por el mismo pitón. Es decir, el toreo en redondo y las faenas estructuradas en series. El gran hallazgo Belmontino fue el sitio: la colocación del torero en un espacio que parecía imposible hasta su llegada (aunque él nunca toreó en redondo) y algo quizás trascendental, el desgarro que imprimía a su tauromaquia. Con él explosionó el concepto del toreo como arte que brota de un sentimiento. Ambos diestros introdujeron el toreo en la modernidad ética y estética de la tauromaquia. Además, como se imponían a ellos mismos que había que torear cada vez más despacio y con mayor belleza, el toro casi salvaje del XIX estaba irremediablemente destinado a dar paso a las castas actuales mucho más atemperadas y con la bravura suficiente para responder a una lidia infinitamente más exigente. El toro pasaba de defenderse a atacar hasta el final. Así que con esta estructura: toreo ligado por el mismo pitón y colocación en el eje del viaje del toro, aparecen nuevos conceptos en los que casi nadie se pone de acuerdo porque casi cada cronista lo explica (o lo ve) de diferente forma.

¿Qué se entiende por cargar la suerte?
Para muchos este concepto significa adelantar la pierna de salida de toro; es decir, la pierna correspondiente a la mano que torea tiene que estar un paso más allá de la otra. Sin embargo no es exactamente así y la cuestión es mucho más compleja, ya que con la pierna adelantada se puede desviar la embestida hacia afuera y pasarse el toro tan o más lejos que con la pierna retrasada. José Alameda escribió que «en el toreo de línea natural, en redondo, lo adecuado es la colocación de perfil con la pierna de salida alineada o retrasada respecto a la otra, tal y como hacía el maestro Antonio Chenel ‘Antoñete’, quien toreaba en líneas paralelas con el toro. En este modo de torear, la suerte no se carga adelantando la pierna de salida sino quebrando la cintura para hacer gravitar el peso del cuerpo sobre aquella». Como describe José Morente en ‘La Razón Incorpórea’, para muchos aficionados ‘cargar la suerte’ se considera como piedra angular del toreo. De tal manera que no se concibe torear sin que la suerte se cargue. Hasta el punto que se afirma que torero que no carga la suerte al torear no torea sino ‘destorea’. Esta es la tesis oficialista en uso. Pero la realidad es otra. Pepe Hillo escribió que la suerte se cargaba con los brazos «sin menear los pies». Y es que como abunda Morente, «el toreo clásico es el que se hace sobre los brazos, no sobre las piernas».

Belmonte se fue al pitón contrario a la hora de citar, y además, mucho más cerca que todos los toreros que le habían precedido. Ésta es la base actual del toreo clásico: cite yéndose al pitón contrario –levemente cruzado- y toreo alrededor del cuerpo ligando los muletazos. Así lo explicaba hace unos años Paco Camino en ‘6 Toros 6’: «Para ligar los muletazos es imprescindible dejar la muleta puesta y quedarse en el sitio. Ésa es la única manera. No hay que rectificar la posición ni cruzarse, ni tampoco adelantar todas las veces la pierna, sino que el torero debe quedarse en el sitio, quizás un poquito al hilo, pero nunca fuera de cacho». En el toreo antiguo, según Fernando Cámara, cargar la suerte consistía en desviar la embestida informal del toro, lo que se podía hacer tanto con los brazos como con las piernas. Pero en la actualidad, como explica Morente, «cargar la suerte es agravar la exposición de los toreros ante un toro y además, de forma estética. Es decir, cargar el peso del cuerpo primero sobre una pierna y luego sobre la otra, desde el inicio del pase acabando en el remate o, lo que es lo mismo, acompañar la embestida del toro durante el muletazo, pasando el peso del cuerpo de una pierna a la otra, aportando al pase temple y profundidad».

Otra forma de cargar la suerte, según José Morente, es cuando el torero marca la trayectoria al toro y la pierna más retrasada, sin modificar el viaje del toro, modifica su posición ligeramente antes de que el toro meta la cabeza. De esta forma el torero se acerca a dicha trayectoria, ajustando el espacio entre torero y toro y obligando a que el toro pase lo más cerca posible.
o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

El toreo se organiza

La Fundación ha iniciado las acciones legales y de comunicación necesarias para preservar los derechos de aficionados y de los profesionales

Toreros, ganaderos y empresarios crean la Fundación del Toro de Lidia para defender sus derechos

Toreros, ganaderos y empresarios están impulsando la Fundación del Toro de Lidia, constituida con los objetivos de normalizar la presencia de la tauromaquia en la sociedad a través de la divulgación de su patrimonio social, medioambiental, cultural y económico, y de reivindicar las libertades de los aficionados de acuerdo a la ley. El patronato fundacional ha promovido la estructura económica adecuada para iniciar el proyecto con la idea de sumar a todos, profesionales y aficionados, y a cuantos quieran ayudar a la consolidación de esta Fundación. Su patronato está integrado por Manuel Martínez Erice, en representación de los empresarios; Juan Diego Vicente en representación de los toreros y Carlos Núñez en representación de los ganaderos. En un comunicado dirigido a profesionales y aficionados, la Fundación reivindica «nuestra libertad de elegir», y manifiesta que «exigimos respeto para los miles de personas que trabajan alrededor del toro de lidia. Reclamamos nuestro derecho a organizar y asistir a festejos taurinos sin censuras ni imposiciones». La Fundación también se quiere consolidar como altavoz potente y participativo para el apoyo y la promoción de la tauromaquia en el ámbito nacional e internacional. La Fundación ha iniciado las acciones legales y de comunicación necesarias para preservar los derechos y la reputación de profesionales y aficionados. De hecho, lleva trabajando desde hace meses en una estrategia jurídica que proteja a profesionales y aficionados taurinos frente a los distintos ilícitos de los que vienen siendo objeto, tanto en derecho penal como civil y procesal administrativo, y que ya está preparando. El objetivo es que no queden impunes los actos ilegales ya cometidos contra la tauromaquia, así como desarrollar en adelante una estrategia común frente a todos aquellos actos que vulneren la ley. En ese sentido, la Fundación nace con vocación de convertirse en herramienta jurídica al servicio de todos quienes se sienten agredidos y ven vulnerados sus derechos respecto a su profesión o afición taurina.

La vía jurídica
El despacho elegido para encargarse de proteger la fiesta por la vía legal es Cremades-Calvo Sotelo, uno de los bufetes más importantes de España. Entre las medidas que se van a impulsar, destacan la siguientes, tal y como analiza 'La economía del toro': se endurecerá el castigo a quienes interrumpan los espectáculos y se iniciarán expedientes sancionadores frente a este tipo de conductas, susceptibles de sanción en tanto en cuanto perturban la seguridad del espectáculo y/o pretenden impedir la celebración del mismo. Además, se invocará la Ley 18/2013, que regula la Tauromaquia como Patrimonio Cultural, para impugnar leyes autonómicas que atenten contra la Fiesta. También se recurrirán aquellas declaraciones adoptadas a nivel local o provincial que proclamen a una jurisdicción como 'ciudad antitaurina' o 'provincia antitaurina'; la actuación se volcará en hacer valer la legislación de régimen local y la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. En el ámbito penal, se anuncia una batería de medidas que incluye denuncias a conductas constitutivas de amenazas, coacciones, injurias y calumnias. También se perseguirán los ataques que atenten contra el derecho al honor, la intimidad personal y familiar o la propia imagen, de acuerdo con la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo. La tauromaquia es el segundo espectáculo de masas en España después del fútbol. Los festejos taurinos congregan anualmente a unos 17 millones de personas y es la actividad cultural que más ingresos proporciona al Estado. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

gracias por visitar toroprensa.com

Blog de ideas de Pablo G. Mancha. (Copyleft) –año 2005/06/07/08–

Queda permitida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta bitácora, en cualquier forma o modalidad (Siempre y cuando se cite al autor)