jueves 26 de enero de 2012

De Megaupload a Guantánamo

Veo al tipo de Megaupload, el tal Kim Dotcom, con esa cara de melón con jamón adosada a una flotilla de helicópteros, tres mansiones en Auckland -sí, hombre, allí por Nueva Zelanda-, y con más coches de lujo que la plantilla del Real Madrid, y me pregunto qué diablos tiene que ver este detestable personaje con cualquier cosa que se pueda asociar a la libertad, a los derechos artísticos y hasta el talento. He de confesar que cuando me bajé el primer disco de su plataforma sentí un no sé qué raro por el teclado. El cd era 'Triodion', una obra muy rara del estonio Arvo Part (minimalismo sacro, le dicen) que encontré en un ignoto blog musical argentino. Esta web enlazaba a Megaupload y a varios destinos más donde se depositaban los discos y las películas. El negocio de Dotcom era evidente con los usuarios 'Premium', a los que incluso llegaba a pagar cuando subían las pelis de estreno mucho antes de aparecer en las salas comerciales. Es decir, que el tal Kim Dotcom se había hecho de oro pirateando a compositores estonios apenas conocidos y a todita la industria del cine norteamericana. En éstas llegó el FBI y cerró el asunto sin miramientos, me imagino que a expensas de la Metro Goldwyn Mayer y sus afectos y no tanto por el atentado que cometí con el sacro minimalismo de Part y de otros grandiosos maestros por el estilo. Durará poco el silencio, en una semana, otro zampabollos habrá inaugurado nuevas plataformas de carga y descarga a ver si logra emular a Kim con una nueva flotilla de helicópteros. Y así una y otra vez. Porque por mucho FBI que tenga Obama, es más fácil cerrar Megauopload que Guantánamo. ¡De aquí a Auckland; sí, hombre, allí por Nueva Zelanda! 

o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una serie que aparece los jueves y que se titula Mira por dónde.

Aurora Vargas inaugura los conciertos flamencos del Salón de Columnas

La actuación comienza a las diez de la noche y la cantaora sevillana actuará de la mano del toque de Diego Amaya

Tras la inauguración de hace dos semanas del ciclo por parte de José Mercé en el Teatro Bretón, el flamenco regresa al Salón de Columnas gracia a la sevillana Aurora Vargas, que viene a Logroño secundada por el toque de Diego Amaya y el compás Rafael Junquera y 'El Eléctrico'. Aurora Vargas es una fiel representante del cante clásico y de ese espíritu irrenunciable de las que hacen gala las flamencas de ley, como es su caso. Nació en el sevillano barrio de la Macarena, con raíces familiares en Cádiz y Sevilla, y debutó cantando por tangos y bulerías en los tablaos 'Los Canasteros' y 'Los Gallos', de Madrid y Sevilla, donde tomó muy pronto una gran reputación como intérprete de los cantes de fiesta. Su primer éxito con resonancia tuvo lugar en 1984, en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, durante los espectáculos de la Quincena de Flamenco. A partir de esta fecha fue contratada para los principales acontecimientos flamencos: Cumbre flamenca de Madrid, Bienal de Arte Flamenco de Sevilla y otros festivales importantes. Sus cantes por bulerías, tangos, y los cantes festeros poseen una gran pureza flamenca. Aurora Vargas participó junto a Plácido Domingo en una película sobre la ópera 'Carmen' y durante varios meses formó parte de la compañía de Antonio Gades cuando representaba en París esta misma obra en el escenario de los Campos Elíseos. Su intervención en la película 'Flamenco' de Carlos Saura refleja a la perfección su personalidad única de su cante y la fuerza que emana cuando se sube a un escenario. Es una cantaora más bien festera y en este campo está reconocida como una de las mejores de todos los tiempos. Diego Amaya no pudo venir el año pasado con Pansequito y es un tocaor extraordinario. o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja.

miércoles 25 de enero de 2012

Convivencias, con Laura Vital, Rocío Márquez y Niño de Elche, en Nimes



El espectáculo Convivencias fue presentado en el Festival de Nimes 2012, en cuya primera parte el maestro de la guitarra Manolo Franco estuvo rodeado por los jóvenes artistas Laura Vital, Rocío Márquez y el Niño de Elche quienes cantaron uno tras otro con el acompañamiento de la guitarra.

«No concibo mi vida sin ella»

Foto: Miguel Herreros
Maite Fernández y Abel Mendoza nos descubren el origen de su bodega y de una relación en torno a sus vinos

«No concibo mi vino sin ella», dice Abel Mendoza de Maite Fernández. Y va más mucho allá: «Ni mi vino ni mi vida», atornilla la frase Abel con una mirada que se hace líquida pero que sobrevuela el aire de su pequeña bodega para clavarse después en los ojos de Maite (su Maite), que se hizo enóloga por Abel; es decir, por amor a un personaje que en la corta distancia te supera por el vigor y la energía con la que se toma la vida para sonsacar de la Sonsierra varios de los vinos más borgoñeses y auténticos de La Rioja, vinos pequeños que duermen en un parque de barricas diminuto, pero vinos grandes porque resumen la esencia de una filosofía despiadada con la concentración y con los escandallos, con los números amplios que sólo entienden la existencia o la empresa por la acumulación de resultados financieros.

Con Abel y Maite se siente el olor de la tierra, la sencillez de un estilo y de una búsqueda de vinos que quizás se pueda resumir con ese blanco impresionante llamado ‘5V’, por las cinco variedades con las que se aliña: viura, malvasía, garnacha blanca, tempranillo blanco y torrontés. Adivinar tanta complejidad en un sorbo es un ejercicio para los privilegiados que se acercan a su bodega y se los imaginan a los dos alumbrando la idea de vinos tan misteriosos, tan peculiares, tan definitivamente hermosos.

Abel Mendoza es viticultor y llegó al vino por consecuencias familiares. Maite, también es de San Vicente de la Sonsierra, pero de una familia que nada tenía que ver con el líquido elemento riojano por excelencia, aunque sí con el oro negro de los combustibles: «Mi padre llevaba la gasolinera de San Vicente y yo de vino yo no tenía ni idea. Pero conocí a Abel, me fui a Inglaterra a estudiar, regresé, entendí su pasión y decidí estudiar enología para completar una especie de círculo que nos habíamos trazado entre los dos».

La bodega se llamó Abel Mendoza por influencia de Quim Vila, de Vila-Viniteca: «Él me dijo que mi nombre sonaba muy bien para un vino y así fue». Los inicios fueron muy duros: «Veníamos de una situación familiar económica muy complicada -relata Abel- y cuando decidimos montar la bodega lo hicimos de forma mancomunada con varios socios y con estructuras de producción diferenciadas para los tres en el mismo edificio. Esto era el solar de las piscinas y tuvimos la suerte de contar con un arquitecto extraordinario que en esos momentos nadie podía ni imaginar hasta dónde iba a ser capaz de llegar años después: Jesús Marino Pascual.

La verdad es que hizo un trabajo buenísmo; le tenemos un cariño enorme». Recuerda Maite que en 1985 hicieron 2.000 botellas y dos años después la primera elaboración en lo que hoy es la planta baja de su actual bodega: «Al principio todo es muy complicado y no sabíamos muy bien dónde íbamos a llegar, pero es curioso, fueron unos clientes de Mallorca, unos de los primeros que tuvimos, los que nos animaron a embotellar nuestros  vinos y a crear la marca. Les debemos mucho», recuerda. Una de las cuestiones que más enorgullece a la pareja es la manera en la que se ha extendido en el mundo el conocimiento de sus vinos: «La publicidad siempre nos ha resultado imposible. La clave ha residido siempre en el boca a boca.

La incomprensión que me he encontrado en muchas ocasiones en el sistema y en la burocracia ha sido exactamente lo contrario de los mensajes que me ha enviado el mercado. Se pueden encontrar nuestros vinos en países como México, Estados Unidos, Puerto Rico, Canadá, Reino Unido... Eso es lo que más orgullo nos deja, la respuesta de nuestros clientes». Maite es la conciencia crítica de Abel: «Le pongo un poquito los pies en el suelo». Y Abel sonríe: «Yo no sería nada sin ella, ni los vinos, ni nada de nada».

o Maite Fernández / Sobre Abel. «Es una persona muy persuasiva, tozudo y con las ideas muy claras. Pero lo que más aprecio de él es su nobleza».  / Sobre la bodega. «Tenemos 20 hs., hacemos unas 70.000 botellas y nuestras variedades son las cinco blancas del 5V, más graciano, tempranillo y garnacha».

o Abel Mendoza / Sobre Maite. «Es la mejor aliada que puedo tener en la bodega y en la vida. Es un martillo pilón, incansable y trabajadora al máximo». o Sobre la bodega. «Lo que más me enorgullece es que haya sido el boca a boca y la personalidad de nuestros vinos lo que nos haya colocado en el mundo». (Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

martes 24 de enero de 2012

Libros para bebérselos, por Noelia Jiménez

Libros / 'Una copa para dos' y 'Santísima Trinidad' rinden homenaje al mundo del vino
 

Advertencia: no abran ninguno de los libros de los que voy a hablarles si tienen hambre o sed. Van a sufrir. Porque sus páginas son un auténtico festín de buenos platos y ricos caldos y la gula se desata cuando ves comer y beber al de al lado y tú no puedes catar ni gloria.

Dicho esto, prosigo: hay libros que son para bebérselos. Y ahora que el vino de Rioja está tan de moda que crece hasta en crisis ("¿crisis? ¿Qué crisis?", se preguntan allí los bodegueros) algunas bodegas apuestan por ir más allá de la barrica y trasladan al papel la exquisita experiencia de echarse al paladar un buen vino. No hablo de libros sobre los mejores vinos, las añadas más resultonas o las bodegas con más pedigrí: hablo de volúmenes que integran el vino en la narración y lo subliman. Como "Una copa para dos. Relatos de mujer y vino", una colección de siete narraciones cortas que editan la Fundación Dinastía Vivanco y la editorial Everest. Coordinados por Espido Freire, en sus páginas se deleitan con el elixir de la uva autores de la talla de Lorenzo Silva, Juan Manuel de Prada, Rosa Regás, Juan Cruz, Vetle Lid Larssen, Boris Izaguirre o la propia Espido. Un auténtico homenaje a aquellas mujeres que de uno u otro modo han roto moldes y han hecho del vino un estilo de vida, bien como bodegueras, bien como catadoras de pedigrí (incluso en privado). La edición, magnífica, incluye ilustraciones y fotografías "vintage" del todo deliciosas.

Dinastía Vivanco se suma así a una tendencia literario-vinícola que abrió Ontañón con "Santísima Trinidad: flamenco, toros, vino", un valioso volumen en el que el periodista Pablo García-Mancha hace, sin quererlo, erudición (no pedante) sobre sus tres pasiones, tres universos místicos del que él sabe como pocos y que tienen un claro punto de unión: "El vino bueno sale de la tierra, como el cante del corazón, como el toreo brota de la yema de los dedos", nos explica García-Mancha en la introducción.

La historia del vino desde la Grecia antigua hasta la actualidad o cómo personajes de la talla de Francisco Umbral vivieron la experiencia de una buena copa de Rioja ("Beber vino es un acto de hedonismo por principio", confesaba en una entrevista a Pablo García-Mancha) son algunas de las perlas del extenso e intenso capítulo dedicado a la cuestión vinícola en un libro que se ha convertido en imprescindible para todo aquel que quiera saber, siquiera un poco, de esa Santísima Trinidad inescrutable, que apenas se atisba con los ojos encriptados de un corazón abierto en dos.

o Mi admirada Noelia Jiménez ha tenido a bien escribir este maravilloso artículo en Diariocritico.com y se lo agradezco infinitamente.

gracias por visitar toroprensa.com

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