lunes, 24 de diciembre de 2018

PASEO POR GRAÑÓN

MASCOTAS Y ESTÉRILES

La ley animalista que acaba de aprobar el Parlamento de La Rioja –con el voto contrario del Partido Popular y con la diputada de Ciudadanos Rebeca Grajea como impulsora, entusiasta y defensora a ultranza de la misma– desnaturaliza de tal forma a los animales a los que pretende defender que no hace otra cosa que degradarlos y convertirlos únicamente en mascotas esterilizadas que acabarán mirando con conmiseración y tristeza a las señorías que han perpetrado semejante articulado. Es tan absurdo el asunto que la policía gatuna y canina que a buen seguro tendrá que habilitar el Gobierno autonómico nos podrá multar hasta con 5.000 euros de vellón por la grave infracción que a partir de ahora constituye «el traslado de gatos domésticos y cualquier otro animal de compañía a parcelas, huertos o terrenos situados fuera del casco urbano donde se mantengan en estado de libertad o de forma incontrolada». (Punto 22, del artículo 54). En la exposición de motivos nos inundan con una perorata animalista absolutamente discutible en la que se une la bondad del hombre al trato con los animales y punto. En la Alemania nazi los animales tenían más ‘derechos’ que los judíos y tal y como escribió el filósofo Fernando Savater es pueril decir que los animales son inocentes puesto que no pueden ser culpables. Resulta asombroso que la palabra que más aparece en la ley es ‘esterilización’, unida a sanción y divulgación. Estoy convencido de que la mayoría de nuestros diputados no la han leído, aunque la han votado (eso sí). Y también cómo se han dejado colar un gol por la escuadra por las grandes multinacionales de las ‘mascotas’ traicionando a esa Rioja rural y campesina que dicen defender y a la que desconocen como parece que les sucede con su fauna. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

ESPECIAL FINAL DE TEMPORADA EN SOL Y SOMBRA DE TVR

SOL Y SOMBRA 19-10-18 1ª PARTE / ESPECIAL FIN DE TEMPORADA DIEGO URDIALES 2018 from Pablo García-Mancha on Vimeo.

Programa Sol y Sombra de TVR, dirigido por Pablo García-Mancha. Especial fin de temporada con Diego Urdiales. Con Isabel Virumbrales e Isidro del Pino.

Especial Diego Urdiales y Bilbao en 'Sol y Sombra'



Sol y Sombra de TVR (22 h.) realiza esta noche un programa especial de una hora de duración sobre la histórica actuación del riojano Diego Urdiales en las Corridas Generales de Bilbao. El espacio cuenta con la participación del actor Juan Echanove, periodistas como Chapu Apaolaza, Elena Salamanca o Juanma Lamet, además de aficionados como el enólogo Agustín Santolaya. Se hace un repaso a los mejores momentos de la faena, el recuerdo a las dos puertas grandes precedentes o el reflejo en las crónicas de los principales medios de comunicación. Pablo García-Mancha dirige el espacio en el que también participan los colaboradores habituales de Sol y Sombra: Isabel Virumbrales e Isidro del Pino. (EMITIDO EL 30 DE AGOSTO DE 2018)

domingo, 23 de diciembre de 2018

ENTRE VENUS Y JUAN BELMONTE

Montaingne escribió en ‘Los Ensayos’ que el verdadero ejercicio de la caza es la persecución de la presa; es decir, la venación del venado. Esta hermosa palabra ha desembocado en el Román Paladino desde el latín ‘venatus’, que es el animal cazado, la pieza que persigue el cazador y de la que también surge la designación del arma con la que se cobraba: el venablo. Escarbando en la etimología, el origen más remoto hay que buscarlo en el indoeuropeo, esa lengua ideal e imposible que nadie habló pero que construyeron los arqueólogos de la palabra para explicarse entre los filólogos el humus más profundo de nuestra forma de comunicarnos. Pues bien, parece que procede de una raíz (wen) que expresa deseo, esfuerzo y búsqueda. Y precisamente Venus, la diosa del amor y del sexo, comparte el mismo origen, al igual que el veneno y lo venial, que significa hasta cierto punto lo perdonable. No he ido a cazar en mi vida, ni estoy seguro de que los cazadores sepan que en el fondo cuando se escurren por esas veredas persiguiendo venados, tórtolas o perdices tengan muy presentes las diatribas de Michel de Montaigne y que ni mucho menos estén con la cabeza en la Diosa del amor y sus efluvios carnales. Los cazadores están –como lo estamos los taurinos– en el punto de mira (nunca mejor dicho) de los humanos que han patrimonializado la «conciencia animal» hasta tal punto que sólo es moral su contemplación o su castración preventiva. Existen casi un millón de licencias de cazadores, que más o menos son las mismas almas que llenan Las Ventas durante un mes de San Isidro. Como se ve no somos casi nadie pero no queremos que ningún partido utilice nuestra pasión. Dejen de perseguirnos, déjennos entre Venus y Juan Belmonte. o Este artículo lo he escrito en Diario La Rioja

martes, 9 de octubre de 2018

Diego Urdiales, figura máxima del toreo



El histórico triunfo de Madrid, cantado al unísono por críticos y aficionados, ha colocado al arnedano en la cúspide

Pablo García Mancha

PABLO GARCÍA MANCHALogroño


Diego Urdiales marcó un antes y un después en su carrera y en el toreo contemporáneo el domingo en Madrid con su inapelable triunfo de tres orejas, dos vueltas al ruedo y la gloriosa puerta grande. Supuso un acontecimiento que no se vivía en el coso de Las Ventas desde hace diez años con la reaparición madrileña de José Tomás y que labró el riojano poniendo a todos los cronistas de acuerdo en la verdad, clasicismo y belleza de su toreo. La salida por la puerta grande fue absolutamente descomunal, tanto por la cantidad de gente que se arracimó alrededor del riojano como por el deseo de muchos aficionados de llevarse alamares y trozos mayores del vestido del riojano.
Tras la tercera puerta grande de Bilbao y la apoteosis de Madrid, Diego Urdiales ha dado un salto impresionante en su carrera y en el año en el que menos tardes ha toreado desde su primer triunfo en Madrid en 2008, ha logrado situarse en máxima figura con todas las ferias de España, Francia y América abiertas de par en par de cara al año que viene. El consenso se ha instalado en todos los periodistas especializados de los medios generalistas. Por ejemplo, Patricia Navarro en La Razón no dejó resquicio a ninguna duda: «Tuvo que dar dos vueltas al ruedo una vez cortadas las dos orejas del buen cuarto, porque la torería había llegado a las entrañas, porque ocurre, muy de vez en cuando, faenas absolutamente extraordinarias, mágicas e inolvidables y he aquí, con todos ustedes, la tarde en la que Urdiales se consagró con una de ellas en la mismísima plaza de Las Ventas».
Carlos Illán en 'Marca' tituló su crónica 'Diego Urdiales encumbra el toreo en Madrid' y se deshacía en elogios al torero de Arnedo: Detallar la faena de Urdiales sería prosaico porque el conjunto, el de naturales eternos y redondos infinitos y la forma de salirse de la cara del toro, como los viejos maestros componían una armonía de pureza y una lección del toreo, con mayúsculas'.
'Y Madrid lloró con el toreo absoluto de Urdiales', tituló su crónica Zabala de la Serna
Zabala de la Serna le dedicó una crónica en 'El Mundo' apoteósica a la que tituló 'Y Madrid lloró con el toreo absoluto de Urdiales'. El periodista madrileño, que acaba de publicar un libro titulado 'Crónicas Volcánicas', comenzó así su relato: «Y Urdiales soñó el toreo. La pureza de lo antiguo. Que en sus muñecas es nueva. La gente se frotaba los ojos. Y lloraba. No daba crédito. Caía el otoño y brotaba la primavera. Así ya no se torea. Diego enloquecía Madrid a cámara lenta. Como nacía el sentimiento en su colosal izquierda. Que desprendía una hondura descomunal, una gravedad cristalina. Los naturales nacían del clasicismo perdido».
Antonio Lorca en 'El País' tampoco se ahorró ningún adjetivo: «Diego Urdiales hizo el toreo, el clásico, el verdadero, el que emociona y arrebata; explicó en ocho minutos el misterio del arte de un hombre frente a un toro, y como premio paseó la gloria de las dos orejas, le obligaron a dar dos vueltas al ruedo y a hombros se lo llevaron por la puerta grande. Y lo que dijo no se puede explicar; hay que verlo y sentirlo. Es un asunto de valor, inteligencia, estética, personalidad, sensibilidad, inspiración, armonía... Una mezcla de sentimientos que exige que el cielo y la tierra se pongan de acuerdo para que sea posible una obra de arte. Y cuando tal suceso acaece, la gente disfruta, enloquece y siente algo muy parecido a eso que llaman felicidad».

lunes, 8 de octubre de 2018

Urdiales rinde Madrid toreando para la eternidad

Histórica actuación de Diego Urdiales ante una serísima corrida de Fuente Ymbro con la que consagra el toreo más puro como sello absoluto 

 El riojano corta tres orejas, realiza la mejor faena de toda la temporada en Las Ventas y se encarama en la cúspide del toreo

 Tarde para la historia de Diego Urdiales ayer en Las Ventas: consumó el toreo, lo destiló con su prodigiosa mano izquierda en una faena sublime al gigantesco 'Hurón' de Fuente Ymbro y reventó la plaza de toros de Madrid con una afición puesta a sus pies que le obligó a dar dos vueltas al ruedo mientras le aclamaba ¡torero!, ¡torero!, ¡torero! Hacía muchos años que la Monumental no se rendía ante un matador como lo hizo ayer con el diestro de Arnedo. Yo vi aquella apoteosis de José Tomás hace diez años; la del riojano no le anduvo a la zaga ni un milímetro. Dos tardes para la memoria: la del de Galapagar y la de Arnedo unidas para siempre por el vínculo inapelable de la máxima verdad. Y es un orgullo para La Rioja taurina que el diestro más puro del escalafón haya nacido en el valle del Cidacos y aromatice con su verdad el bello arte del toreo. Se dice que Diego Urdiales puso boca bajo la plaza de Madrid pero visto lo visto, también la temporada taurina por completo en un año de extrema dureza en el que su negativa a ser una veleta de las empresas lo condenó a las tinieblas exteriores y al ostracismo más absoluto en un verano que fue un sindiós, un territorio yermo de contratos para un diestro que vivía un peculiar momento de pura sazón. Pero fue a Bilbao y acabó con el cuadro en una tarde inspiradísima e inspiradora; y llegó ayer a Madrid y se encaramó a la cúspide misma de la torería; no cabe duda de que de sus muñecas han brotado las dos mejores faenas de la temporada, las más profundas, auténticas y bellas, porque sus naturales al cuarto los dictó al puro ralentí en los terrenos del tendido cinco, quizás los únicos en los que el viento no batía las telas con la violencia de una tormenta a mar abierto. Faenón absoluto a un morlaco hondo y de un trapío inconmensurable en el que no asomó otra cosa que naturalidad y temple desde los doblones iniciales hasta que le dejó la muleta lacia y muerta en los belfos para que a 'Hurón' no le quedara otra sino que perseguir el engaño exactamente ahí dónde le mandaba Diego sin el más mínimo retorcimiento de su cuerpo, que ya enviaba señales absolutas de que la faena que estaba macerando era de cante grande. La plaza se conmovió con los tres últimos naturales de la primera tanda. El toro comenzó a descolgar su gigante arboladura y Urdiales se lo pasó tan lentamente a la vera de sus espinillas que aquello comenzaba a tener aires y perfiles de ensoñación. Madrid suspiraba, el toreo brotaba para la eternidad arrasador y ardiente en una tarde de un invierno que parecía haberse echado ayer sobre la capital de España. Daba igual, allí se había plantado un arnedano de perfiles enjutos y ensimismados que se paseaba entre las brasas en las que se cimenta la gloria. No quedaba otra que atravesar el Rubicón y Diego Urdiales lo hizo con esa muleta que parece brotarle de las manos como si fuera una prolongación natural de su mismo brazo. Y siguió la faena por ese lado; absolutamente asentado, con la yema de los dedos mientras Madrid rugía con esos oles roncos que nacen de la fibra más íntima de los aficionados. Faenón rotundo que fue creciendo más allá por ambas manos, en los terrenos del tercio y después al abrigo de las tablas para ofrecerse en dos tandas más con la mano izquierda de verdadero prodigio. Parecía que se hubieran citado allí la armonía de Pepe Luis, la maciza hondura del Viti, el señorío de don Antonio Bienvenida; todos los genios de la tauromaquia conjurados allí mismo con el crepitar de los lances del riojano, que parecía flotar por el albero como un dios semiótico de la tauromaquia actual en que concitaban todos los reflejos del ayer para hacer con su toreo una perfecta escultura de sí mismo. Se esculpe a sí mismo cuando torea, escribimos en Alfaro; ayer volvió a hacerlo y era en Madrid y como colofón al año más surrealista de su vida. Diez temporadas después de aquella oreja a 'Dormidito' en su debut en la feria de San Isidro, sale de Las Ventas disparado a la cima del toreo.

Consumó el toreo y lo destiló con su prodigiosa izquierda en una faena sublime Madrid suspiraba, el toreo brotaba para la eternidad, arrasador, ardiente y único 

Cortó tres orejas y no conviene olvidar la que arrancó al primero de la corrida cuando el vendaval arreciaba de una manera que a todos nos parecía injusta. No le quedó más remedio que llevárselo a un terreno poco propicio, pero Madrid le supo esperar y el de Arnedo lo entendió a las mil maravillas en una faena cadenciosa que fue de menos a más. Le sonó el primer aviso antes de perfilarse, pero estaba tan seguro y convencido de sí mismo que ayer no había imponderable alguno capaz de coartar la magia de su toreo: ése por el que suspira Curro Romero y que ayer se hizo eterno en Madrid. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja



lunes, 24 de septiembre de 2018

La ausencia del toro condicionó la feria

Dos astados del mano a mano del día 21 estuvieron como segundos sobreros en Valladolid y Salamanca

La Feria Matea congregó a 32.500 espectadores entre los cinco festejos y las tardes de mayor afluencia fueron las corridas del día 20 y 21

La feria de San Mateo no pasará a la historia por nada relevante. Una feria intrascendente y mediocre marcada por el irregular juego de las dos divisas de la ‘almendra’ central del ciclo, las dos corridas de tipo ‘A’ (más caras) que congregaron en total a 17.500 espectadores en la plaza los días 20 y 21 y que se quedaron totalmente en el limbo. La divisa de Juan Pedro, de sólo correcta presentación, jugó tres ejemplares aceptables (los primeros) y partir de ese momento se desplomó hasta llegar al sexto, una raspa inválida que el presidente del festejo, Víctor Marchena, mantuvo en el ruedo de forma incomprensible, decisión que desató una enorme bronca en los rebosantes tendidos.  Pero la tarde en la que la plaza tocó fondo en el capítulo ganadero fue en el mano a mano entre ‘El Juli’ y Diego Urdiales, en la que se lidiaron astados de tres hierros: Zalduendo, Garcigrande y José Vázquez. El conjunto ganadero tardó más de un mes en desvelarse tras la presentación del cartel en julio y lo que resulta sorprendente es que dos de los toros que saltaron al ruedo ese día en Logroño hubieran estado como sobreros antes en las plazas de Salamanca y Valladolid. ‘Soñador’ nº 69 (07/14), de José Vázquez, que abrió el mano a mano, fue como segundo sobrero en la segunda del abono de la feria de Salamanca, en la corrida de Ferrera, Castella y Ginés Marín. Este toro, antes de ser lidiado en Logroño en una corrida de tanta expectación, había sido reseñado también como segundo sobrero el ocho de septiembre en Valladolid en una tarde en la que estaban anunciados Padilla, Ferrera y El Fandi. Pero no quedó ahí la cosa, puesto que el toro  ‘Cómico’, nº 66 (11/13), de Garcigrande, que salió en sexto lugar el 21 de septiembre, también se reseñó como segundo sobrero en la quinta de abono de la Glorieta salmantina en una corrida en la que actuaron Enrique Ponce, el propio ‘El Juli’ y Andrés Roca Rey. La empresa ‘Chopera’ desplazó hasta Logroño otros dos de Alcurrucén como sobreros, que en el origen del mano iban como titulares e hicieron el viaje en balde. También hubo trasiego en el camión que trajo a los toros de Zalduendo, ya que antes de llegar los que se acabaron lidiando, de la finca inicialmente salieron otros dos, aunque el conductor recibió la orden de dar la vuelta y reemplazarlos.

Heridas y despedidas
En esta Feria de San Mateo se han despedido dos toreros: Juan Bautista, en la corrida de Victorino,  que resultó herido ‘menos grave’ como consecuencia de una herida  en tercio medio del muslo derecho con una trayectoria descendente de unos 13 centímetros, y Juan José Padilla, que cortó una oreja en la corrida de Zalduendo.
La feria, además, ha deparado tres presentaciones: Manuel Escribano en la corrida de Victorino Martín (cortó una oreja); y los rejoneadores Lea Vicens, que logró tres, y Guillermo Hermoso de Mendoza, que se fue de vacío de la plaza. No se ha devuelto ningún toro; todas las corridas se han lidiado completas y no ha habido ninguna baja ni ninguna sustitución en los carteles anunciados, algo novedoso en Logroño en las últimas temporadas. Una feria con más público que en muchos años pero con escaso contenido taurino.El toro estuvo ausente y se notó.

El Club Taurino y el Taurus dejan desiertos sus trofeos 
El Círculo Taurus y el Club Taurino Logroñés han declarado desiertos sus respectivos trofeos. El del Club Taurino Logroñés es a la lidia más completa de la feria y el del Taurus al toro más bravo. En una nota remitida por el propio ‘Taurus’ se expresa «la decepción que siente la afición logroñesa ante el escaso juego y la mejorable presentación del conjunto de hierros lidiados en esta feria». También desean instar a la empresa de la plaza  a «recuperar la ilusión por la Feria de San Mateo y a trabajar con mayor ahínco en la selección de las ganaderías y la presentación de sus astados». ‘Taurus’ también subraya «la gran afluencia de jóvenes a los cuatro festejos de a pie». Así mismo han alabado la labor de los propietarios del coso de La Ribera en lo relacionado a la apuesta por el abono joven y al encuentro que se realizó con ellos para presentar la feria. Del mismo modo, explican, «el Círculo Cultural Taurus seguirá tendiendo la mano a la ‘Casa Chopera’ para  trabajar juntos por el futuro de la afición en la ciudad».  Por otra parte, el diestro Diego Urdiales ha sido galardonado con el Trofeo al Mejor Quite 2018 por su quite el pasado día 21 al toro ‘Cómico’, de la ganadería Garcigrande. También ha concedido la Mención Especial 2018 al Centro Riojano en Madrid por su apoyo continuado a la Fiesta de los Toros.

LOS DATOS DE LA FERIA
o 32.500 espectadores entre los cinco festejos. 1ª corrida (4.000); 2ª (4.000); 3ª corrida (9.000); 4ª corrida (8.500) y 5ª (7.000). Datos de la empresa. (Sin contar concurso de recortes).
o Orejas. Manuel Escribano (Victorino); Juan José Padilla (Zalduendo); Enrique Ponce, José María Manzanares y Andrés Roca Rey (Juan Pedro Domecq) y El Juli y Diego Urdiales (mano a mano). En la de rejones, Pablo Hermoso de Mendoza y Lea Vicens, (tres cada uno).
o Juego y presentación de los toros de la feria. Victorino Martín (la corrida mejor presentada de la feria y con dos toros notables; volvió a marcar diferencias en La Ribera); Zalduendo (muy desiguales de tipo y romana y en el límite de presentación; cumplió en varas pero acabó mansenado y desfondada); Juan Pedro Domecq (correctos de presencia. Los tres primeros dieron juego y destacó el segundo por su calidad y nobleza. El último debió ser devuelto por su invalidez); (José Vázquez, Zalduendo y Garcigrande en el mano a mano del día 21) seis toros que no respondieron por sus hechuras, trapío, presencia ni juego a la categoría de la plaza Logroño; (Ángel Sánchez y Sánchez para rejones) una corrida de gran juego, con dos toros de mucha clase y un novillo, el primero del lote de Guillermo Hermoso, que fue bravísimo, encastado e incansable.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Hermoso toca el cielo de San Mateo

Guillermo Hermoso de Mendoza rayó a gran altura pero perdió los trofeos por la espada ante una gran corrida de Ángel Sánchez y Sánchez Pablo Hermoso de Mendoza y Lea Vicens salen por la puerta grande en la última de la Feria de San Mateo

Pablo Hermoso de Mendoza dejó ayer sobre el albero de La Ribera una verdadera obra de arte. A muchos de los miles de espectadores que se volvieron a citar por tercer día consecutivo en el coso logroñés quizás le pilló de improviso porque fue en el primero de la tarde, un toro llamado 'Botinero', badanundo en Murube clásico, con su quilla como la de un carguero, con sus manos cortas y finas y su mirada fija en los caballos del jinete estellés desde que desembarcó en la candente desde el túnel de chiqueros. El toro derrochó un temple exquisito, una embestida que parecía sostenerse de forma casi ingrávida y que le dio opción al centauro estellés para dibujar el toreo de una forma sencillamente única, con su elegancia proverbial; una danza en el filo del toro sin un solo desajuste. El toreo le fluyó ayer a Pablo sin el más mínimo ademán innecesario, sin ningún recurso que no tuviera radicalmente que ver con la pureza del arte de Marialva.
Ya comenzó toreando de salida a lomos de 'Manizales'; en redondo, apoyándose en los posteriores y como si lo detuviera imantándolo en su grupa con las manos delanteras del caballo soportando el peso en un imaginario compás. Un solitario rejón -ésa fue la tónica de la tarde- y con el negro 'Berlín' comenzó a torearlo de costado a dos pistas, por momentos mirando al tendido con la rienda suave como si estuviera tocando el violín. Parecían flotar los tres como si fueran una escultura en movimiento, como un asombro, algo parecido a la pefección. Tres banderillas y galope con el toro al estribo del jinete en una vuelta completa al anillo. Todo temple, un ejercicio íntimo del torero navarro en pos de la donosura. La maestría absoluta debe de ser algo parecido a lo que vimos ayer en Logroño merced a la perfecta conjunción de la bravura de un toro y el crepitar sosegado del mejor y más longevo torero a caballo de la historia.
El rejonazo cayó trasero y lo ejecutó en dos tiempos. Pero la obra estaba consumada y Logroño le pidió dos orejas que Pablo celebró con intensidad pero en ese tono suyo de absoluta elegancia. Faenón que merecía la puerta grande.
Y a ese sino del triunfo también se aupó Lea Vicens tras una gran actuación ante el quinto de la tarde, 'Zapatero', el otro ejemplar de extraordinaria nota de la buenísima corrida de Ángel Sánchez y Sánchez. Un toro de una calidad soberbia, de un compás que compitió con el primero en nobleza y ritmo. Y la debutante amazona lo bordó a lomos de 'Gacela', una montura castaña que dio una dimensión excepcional porque todo lo que hizo frente al toro lo sublimó en tono de belleza. Lea sorprendió al público porque no era ninguna convidada de piedra, porque reclamó su sitio ante la afición con una cuadra completa y con una inteligencia lidiadora que la han situado en la cima del escalafón. Grandioso tercio de banderillas coronado al final con un rejón fulminante. Dos orejas pedidas por aclamación del público.
Y Guillermo, que también debutaba en Logroño, se fue a pie porque marró con la espada una excelente faena al primero de sus novillos, 'Aldeano', un ejemplar incansable que no paró de embestir. Y Guillermo tiró de recursos, de raza y de talento desde los primeros giros a lomos de 'Churumay'. No era nada fácil porque el utrero arreaba de lo lindo y porque el joven navarro le ofreció pelea cara a cara primero con 'Brindis' y después con 'Disparate', con el que se lució por hermosinas en dos banderillas con sus prolegómenos de toreo caro a dos pistas alrededor del anillo del coso. Falló con los aceros y perdió la oreja que le hubiera posibilitado acompañar a hombros a su padre y la rejoneadora gala. Con el sexto, el más dificultoso del encierro, le costó más acoplarse a una embestida que requería un oficio que todavía no tiene. Pero llegará.


sábado, 22 de septiembre de 2018

Urdiales hizo el toreo

El riojano y ‘El Juli’ cortan una oreja por coleta en una tarde de toros mal presentados y una gran entrada 

El Juli logró sus mejores muletazos con el primero de José Vázquez y a partir de ese momento se quedó sin opciones de triunfo ni de toreo 

Urdiales consumó un faenón al mansísimo ‘Acastañado’, un toraco de José Vázquez manso de solemnidad en los primeros tercios que se rebotaba de najas de los piqueros tirando coces pero que dentro de su corpachón tenia un fondo de nobleza y de casta que sólo toreros en sazón, como hizo ayer Diego Urdiales, son capaces de ver, entender y después torear. Se dice torear, no pasar los toros por allí; se dice someter, se dice, incluso, sentirse con la avalancha de embestidas a las que domeñó -rodilla en tierra- con un fajo superlativo de muletazos primordiales para dejar claro en los compases iniciales de la faena quién mandaba allí. Y a partir de ese momento, la sinfonía en un terreno escogido por el de Arnedo con resuelta inteligencia. Un poquito más allá del tercio en la cercanía de los chiqueros, donde el toro podía embestir sometiéndose a la muñecas de hierro y las yemas de seda del riojano, que comenzó en redondo, dando aire al morlaco en los primeros lances de cada serie para obligar a partir del tercero con la plomada puesta y el toro viajando allí donde le dictaba el torero. Hubo inteligencia en los tiempos que dejó entre serie y serie; la forma de citar, la muleta lacia, la torería en fin, consumada sin aspavientos y haciendo de la naturalidad el frondoso árbol de su tauromaquia. La faena se fue intercalando de remates de la casa, unos airosos, como la giraldilla; otros más profundos, como los del desprecio con el compás abierto y la ayuda como nervio central de la escultura del toro y el torero. La plaza rugió y se entregó al máximo con ‘su’ torero al natural. Dos series largas y hondas, a compás, sosteniendo el empuje del toro que lo quería siempre todo por abajo. Tenía las dos orejas en la mano. Se fue a por la espada, y cometió el error de querer redondear la faena (ya estaba hecha) con tres naturales a pies juntos en el platillo. El toro se descompuso, se acordó de aquella mansedumbre de la que hizo gala al principio de la lidia, y el riojano se atascó con la espada. Sonaron dos avisos. El triunfo se esfumó, pero el toreo estaba hecho. Acabábamos de vivir la faena de la tarde y de la feria. ‘El Juli’ cortó la oreja a su primer toro, el que abrió la corrida; un ejemplar de José Vázquez sin trapío ni presencia alguna. Suelto y flojo en la primera parte de la lidia pero al que el torero de Velilla comprendió maravillosamente en una faena limpia, muy templada, y que remató por luquesinas cuando el astado ya se mostraba completamente reacio a embestir. La estocada fue fulminante y la petición de oreja, unánime. Ya no pudo hacer más El Juli puesto que el resto de los toros que le cupieron en suerte no le ofrecieron la más mínima opción. Lo intentó con el noble Zalduendo al natural, pero no existió la más mínima posibilidad de que la faena tomara vuelo. El de Garcigrande fue una birria. El segundo de Urdiales salió como un buey y de la misma forma se comportó. Era el de mejores hechuras pero resultó el más deslucido. Y salió el sexto, un Garcigrandre cariavacado y con engañosa movilidad. Un toro como alocado que no paró de moverse por el ruedo y de soltar la cara desde los embroques hasta la consumación de las suertes como un molinillo. Era un reto comprometerse con él como lo hizo Urdiales para torearlo de verdad. Y además, su principal defecto fue la incomodísima tendencia de no parar de gazapear entre serie y serie. Urdiales le plantó cara en redondo en los medios, para liberarle de querencias. Lo pudo por abajo y lo intentó al natural alargando la embestida con la muleta en la mano izquierda en un ejercicio de compromiso con la plaza de Logroño, a la que tanto quiere. Cortó una oreja para las estadísticas, pero el toreo, su verdadera sinfonía había surgido con el manso de José Vázquez, la ganadería que luce el histórico hierro de Aleas.

o 4ª de la feria de San Mateo Toros de distintas ganaderías: José Vázquez (1º, mal presentado, noble y soso; 2º, grandón, manso pero de encastada nobleza); Garcigrande (3º sin trapío alguno, canijo, estrecho, sin cara, rebrincado y sin fondo; 6º, lavado, sin presencia, con genio y movilidad, el más difícil de la tarde); Zalduendo (4º, bien hecho pero manso como un buey, intoreable; 5º se tapaba por la cara, afligido y pesaroso, aguantó dos series). En conjunto, seis toros que no respondieron por sus hechuras, trapío, presencia ni juego a la categoría de la plaza Logroño. Julián López ‘El Juli’: oreja; silencio y silencio. Diego Urdiales: silencio tras dos avisos; silencio y oreja tras aviso. Plaza de toros de La Ribera, más de tres cuartos. 8.500 espectadores (datos de la empresa). Corrida presidida por Manuel González, asesorado por Salvador Arza y José Matías Hernández (vet.). Cuarta corrida de abono. 21 de septiembre de 2018.

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