viernes, 21 de septiembre de 2018

Y el presidente se cargó la corrida

Enrique Ponce volvió a demostrar su capacidad como torero y José María Manzanares no terminó de aprovechar la bondadosa embestida del primero de su lote 

Roca Rey perdió la puerta grande por la espada en el tercero y el palco se negó a devolver al inválido sexto

El presidente se cargó la corrida. El sexto toro apenas se sostenía en pie –ya flojeó nada más salir al ruedo– y se empeñó en mantenerlo a pesar de sus claudicaciones antes de llegar al caballo y especialmente en banderillas, donde perdió las manos de forma flagrante. Don Víctor Marchena dialogaba y dialogaba con el asesor veterinario. Vaya a usted a saber los registros de su conversación, los matices formales y áulicos ante la constatación de que el animal era absolutamente inútil para la lidia y que la expectación y el ansia de volver a ver a Roca Rey pasearse por todos los abismos de la tauromaquia se iban a transformar sí o sí en una bronca al palco descomunal y lo que es peor, en una enorme decepción para los miles de espectadores que ayer casi llenaron La Ribera.
El cambio del toro era una minucia; era una decisión sencilla e inteligente ante lo que estaba por venir. Y había que sumar a todo eso el deseo del público logroñés de emocionarse de nuevo con la alucinante tauromaquia de la roca limeña. Pero no. Don Víctor Marchena se enrocó en una jugada absurda e incomprensible y destruyó buena parte del espectáculo, la ilusión de muchos espectadores y el sabor final de una corrida que había levantado una expectación sin precedentes.
Y fue una verdadera lástima porque el torero peruano anda con la hierba en la boca y ahora mismo se ha convertido en el matador con más arrastre de público, en el diestro con más tirón popular y en la gran y fecunda alternativa a las figuras que llevan en la cúspide veinte años. La pura verdad es que ha tardado en salir dos décadas una figura de su magnitud, de su capacidad y del carisma que atesora un insultantemente joven matador que da la sensación que no se le pone nada ni nadie por delante. A no ser que se suba al palco un caballero tan testarudo como demostró ser don Víctor Marchena.
Pudo haber cortado Roca dos orejas aplastantes a su primero, ‘Napoleón’, un toro colorado, bien hecho y con tendencia a buscar las tablas. Estaba en el filo de esa mansedumbre con un fondo de casta suficiente para sostener la pelea. Eso sí, con movilidad y poder básico para aguantar la lidia de un torero que no se da tregua ni un instante. Lo buscó de salida a la verónica, intercaló delantales y después chicuelinas. El primer puyazo se lo llevó en una de sus búsquedas de la querencia y Roca lo volvió a domar por chicuelo rematando el quite con una templadísima brionesa.
Gravitaba por la plaza un presagio de faena grande. Comenzó con dos cambiados por la espalda. Hieráticos, ensimismados, con esa verticalidad que impone en sus inicios de faena. Se sacó al toro por arrucinas después de prologar la serie con un pase de las flores dictado al ralentí.
Roca lo templó en redondo exigiendo al toro fondo del bueno para perseguir la pañosa. El animal punteaba, pero la capacidad de su temple se impuso a un defecto que pasó totalmente desapercibido para el público, que sencillamente estaba rendido a la aplastante superioridad de su tauromaquia. Hubo un inicio de una serie al natural catatónico: presentó el envés de la muleta en el último instante cambiando el viaje del toro de una forma asombrosa. Y Roca Rey pétreo, inconmovible, con la sensación de que estaba ausente de cualquier riesgo mientras pisaba brasas ardientes. Huboun pase de pecho absolutamente enroscado al toro, interminable. Y no paró ahí, se fue a chiqueros y allí jugó con un fajo de bernadinas cambiando el viaje en el último instante que hicieron rugir a la plaza. Pinchó antes del espadazo definitivo y perdió una puerta grande apoteósica.
El resto fue otra historia, a pesar de la gran tarde de toros que dio Enrique Ponce y del buen segundo ejemplar que dispuso José María Manzanares en la apertura de su lote. Ayer la corrida fue de Roca Rey. De cabo a rabo. De principio hasta el final. Y eso a pesar del palco y su obstinación en el error.

3ª DE FERIA DE SAN MATEO
Toros de Juan Pedro Domecq (2º, 3º, 4º y 6º) y de Parladé (1º y 5º), correctos de presencia. Los tres primeros dieron juego y destacó el segundo por su calidad y nobleza; manseó el tercero, aunque se entregó en la muleta de Roca Rey; los tres últimos, sin fondo. El 6º, inválido, debió ser devuelto a los corrales. Enrique Ponce: oreja y ovación con saludos tras aviso. José María Manzanares: oreja y silencio tras aviso. Andrés Roca Rey: oreja y silencio tras una descomunal bronca a la presidencia. Plaza de toros de La Ribera, casi lleno. Más de 9.000 espectadores (datos de la empresa). Corrida presidida por Víctor Marchena, asesorado por Salvador Arza y Javier Puértolas (vet.). Tercera corrida de feria. 20 de septiembre de 2018. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja, la foto es de Justo Rodríguez

jueves, 20 de septiembre de 2018

Ginés y la sombra de Roca Rey

Juan José Padilla cortó la única oreja de la tarde ante una corrida vulgar y noble de Zalduendo

Ginés Marín emborronó con la espada la faena de más contenido de la función ante el sexto, el mejor toro con diferencia de la corrida

A veces los toreros parecen movidos y conmovidos por resortes improbables, por mecanismos aleatorios o por escaramuzas antiguas que pueden aparecer en cualquier momento y cuando casi nadie lo espera. Doblaba el segundo toro de Antonio Ferrera y apareció Andrés Roca Rey con uno de sus hombres de confianza buscando un sitio en el callejón. Poco a poco fue avanzando hasta llegar al palco de la empresa, donde Ginés Marín aguardaba impaciente su turno con el sexto. Roca y Ginés protagonizaron hace unos años una batalla torera en el Zapato de Oro de Arnedo. Se lo calzó el extremeño sin salir a hombros y el peruano se fue descalzo pero aupado por los capitalistas tras una faena heroica; eso sí, Ginés había hecho el toreo. Roca jamás lo entendió y ese fulgor íntimo prendió como una mecha en los dos jóvenes espadas desde aquel instante. Esta temporada en Pamplona, el limeño no tuvo piedad y Ginés acusó el castigo en un año que se le estaba comenzando a poner cuesta arriba tras no revalidar la puerta grande de Madrid. Roca se instaló de inmediato en la rampa que lleva hacia la corona de la tauromaquia y Ginés deambulaba sin saber muy bien qué diablos sucedía a su alrededor.  Así que estimulado por la presencia de ese rival que se está escapando de todo el mundo; o vaya usted a saber por qué, se plantó Ginés con el sexto de rodillas tras brindar a Padilla, le sopló dos airosas trincherillas, el pase del desprecio y un molinete cuajado de torería. Se le notaba caliente el torero, que se había percatado de que ‘Botarate’ era bueno de verdad y le iba a permitir expresarse con ese trazo largo y bello de su toreo.
Estuvo templado en redondo en series limpias, con descarada falta de ajuste en los embroques y vaciando la embestida hacia las afueras. La faena fue creciendo en emotividad porque el toro era alegre y respondía a los cites siempre al primer estímulo. Se echó la muleta a la mano izquierda y el zalduendo viajaba más largo y más templado que en las anteriores tandas. Hubo desigualdad, es cierto. Apretaba más en los dos lances finales de cada serie, aunque la sensación que flotaba en el ambiente es que había demasiada velocidad en el conjunto de la faena. Abrochó un mecido circular con sabor con un pase de pecho muy largo, de pitón a rabo. La plaza estaba con él y se rindió completamente con las cuatro bernadinas finales cambiando el viaje en el último momento al toro en la más pura escuela de oca Rey.
La obra había prendido en los tendidos y la desilusión fue mayúscula al fallar con la espada. Ginés buscó la reivindicación y que no había venido a Logroño a pasear su palmito, pero los aceros convirtieron todo el esfuerzo en frustración.
Al final la oreja y el único triunfo ante la plana corrida de Zalduendo fue para Juan José Padilla, que había rozado el triunfo en el primero, un toro en límite de todos los límites: hechuras, pitones y bravura. Eso sí, no paró de moverse en toda la lidia, desde las dos largas cambiadas que le asestó de recibo en el tercio hasta la coda de su desplante final. Un animal plano que planeó al final de la faena en la única serie que le dio por el pitón izquierdo. El jerezano, a destajo puro, lo molió a derechazos de la casa con la muleta dura y tiesa como un pedernal.
Y en el quinto rozó la puerta grande, quizás más por el deseo de la gente de sacarlo en volandas que por los méritos de la obra. No se le puede pedir más a un torero que se entregó desde el primer momento y que apostó por un toro noble en una faena en la que no hubo recato para sus seguidores: rodillazos, desplantes, naturales mirando al tendido..., en fin, el arsenal emotivo de su tauromaquia en los capítulos finales de su carrera.
Antonio Ferrera apenas dispuso de opciones. Con el torancón segundo, de aspecto abueyado, hizo mucho más de lo que nadie podía esperar y con el quinto, noble pero renqueante de atrás, intentó sujetarlo con su armonía. Pero no hubo más, el toro se terminó pronto y la faena se disipó como el conjunto de la tarde.

2ª FERIA DE SAN MATEO  
Toros de Zalduendo, muy desiguales de tipo y romana y en el límite de presentación. El tercero fue un galafate. La corrida cumplió en varas pero acabó mansenado y desfondada. El mejor fue el 6º, un toro noble, repetidor y con clase, el único aplaudido en el arrastre. Juan José Padilla: vuelta y oreja. Antonio Ferrera: ovación y silencio tras aviso. Ginés Marín: silencio y ovación tras aviso Plaza de toros de La Ribera, unos 4.000 espectadores (datos de la empresa). Corrida presidida por Manuel González, asesorado por Salvador Arza y Javier Lamata (vet.). Segunda corrida de feria. 19 de septiembre de 2018. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja, la foto es de Juan Marín

martes, 18 de septiembre de 2018

Desigualdad y leves brotes verdes

Comenzó la feria con una corrida desigual y bien presentada de Victorino con un segundo toro encastado y con bravura en el caballo

Solitaria y generosa oreja para Manuel Escribano y cornada «menos grave» a Juan Bautista

Corrida desigual de Victorino para abrir la feria de San Mateo y 4.000 almas en los tendidos. Pueden parecer pocas para lo que parece que se avecina los días 20 y 21, pero en realidad no está nada mal para el escaso tirón de los tres diestros anunciados. De la desigualdad de los toros de Albaserrada también hubo espacio para que brotara la emoción y hasta la exigencia máxima que planteó ‘Jacarando’ –el segundo de la victorinada– a Manuel Escribano, un toro bajo, astifino, abierto de cornucopia y que empujó por derecho en una sensacional vara de ‘Chicharito’ tras la que comenzó a descolgar en el capote del sevillano. En el segundo encuentro arreó desde casi los medios y el varilarguero volvió a dar otra lección de doma torera y precisión con la puya. Se fue el piquero ovacionado a lomos de su ligero caballo francés antes de que Escribano arriesgara con su peculiar inercia en el tercio de banderillas. Y no fue fácil ‘Jacarando’, puesto que se revolvía con las manos haciendo casi imposible la ligazón. Comenzó por abajo con unos doblones antes de sacárselo a los medios y plantear las primeras tandas en redondo. Era complicado sostener la embestida con el vuelo de la muleta; lo llevó a su altura en dos series correctas pero sin querer asomarse al abismo. Al natural le robó tres lances en los medios pero daba la sensación de que faltaba gobierno. Cobró una buena estocada antes de pinchar y la cosa se quedó en una tibia petición y una favorable ovación logroñesa para el distinguido cárdeno.
El segundo ejemplar con verdadera historia de la tarde fue el cuarto, llamado ‘Bostecillo’, armado, certero, astifino, una belleza de Victorino que lo quería todo por abajo. A Juan Bautista se le vio más confiado que con el primero y lo lanceó por chicuelinas galleadas en su turno de quites; Escribano le respondió por el mismo palo y el francés brindó al público en señal de despedida de su efímero paso por Logroño. El año pasado cortó tres orejas y hace unos días avisó en Arles de que ésta iba a ser su última temporada en activo. El arlesiano es un diestro extraordinariamente técnico y probó en redondo una embestida que comenzó a quedarse corta desde el principio. No lo vio demasiado claro por ese pitón. Sin embargo se templó en tres naturales muy buenos –los mejores de la tarde– y regresó a la cara del toro con la muleta en la mano derecha pero sin armarla con la espada. Volvió el toro a apretar, se revolvió y lo cogió de mala manera. Una vez en el suelo, el astado hizo por él y le propinó una cornada de trece centímetros en el muslo derecho, aunque la mayor parte del público no se dio cuenta de que en realidad el diestro galo estaba herido. Mató al toro y pasó a la enfermería.
El quinto fue el cornúpeta más curioso de la corrida. El voluminoso ‘Dirigible’, el menos asaltillado de todos sus hermanos, hizo cosas de manso de libro de salida: escondía la cara entre las manos, se refrenaba en el capote y salió despavorido en el primer puyazo. Luego se empleó y llegó a derribar al piquero con inusitada entrega, mas cuando nadie daba un duro por él, comenzó a embestir de dulce por el pitón derecho. La belfos por el suelo, humillado hasta el estrépito y caminador con recuerdos mexicanos. Lo imprevisible de la casta, oiga. Escribano lo entendido bien por ese lado y se puso a continuación por el izquierdo, por el que el animal parecía tener otra alma distinta y contradictoria. El público agradeció la entrega y le correspondió con una generosa oreja, la primera de la feria y la única de la tarde.
Joselito Adame se llevó el peor lote de la corrida. Al diestro hidrocálido se le vio ausente del festejo casi desde el inicio del mismo. El primero de su lote se le desfondó en cuanto comenzó con la muleta y el sexto fue un toro que dio la sensación de que le vino demasiado grande.

1ª FERIA DE SAN MATEO
Toros de Victorino Martín, serios y con leña por delante aunque dispares de hechuras y comportamiento. Varios ovacionados de salida. 1º, corto de embestida; 2º encastado y exigente; 3º, desfondado; 4º encastado y con genio; 5º manso y cambiante pero con un buen pitón derecho y 6º, deslucido. Juan Bautista: silencio y palmas. Manuel Escribano: saludos tras leve petición y oreja. Joselito Adame: silencio en su lote. Plaza de toros de La Ribera, 4.000 espectadores (datos de la empresa). Corrida presidida por Víctor Marchena, asesorado por Salvador Arza y Julián Somalo (vet.). Primera corrida de feria. 18 de septiembre de 2018.

Parte médico de Juan Bautista: Herida por asta de toro en tercio medio del muslo derecho con una trayectoria descendente de unos 13 centímetros. Trasladado a la Clínica Los Manzanos, de Logroño. Pronóstico menos grave. Firmado por el doctor Antonio Domínguez. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja, la foto es de Juan Marín

lunes, 17 de septiembre de 2018

«El animalismo conduce a nuestra sociedad directamente a la caverna»

Victorino Martín será el ganadero encargado de abrir la feria de San Mateo, pero además de criador de toros bravos, es el presidente de la Fundación del Toro de Lidia, surgida del encuentro del ámbito profesional y de los aficionados para divulgar el toro de lidia y la tauromaquia  como cultura y disciplina artística en todos los ámbitos. «Es una locura lo que estamos realizando. Un trabajo con una parte menos pública y que tiene como objetivo dar a conocer, normalizar y colocar el toreo en el lugar que le corresponde en la sociedad, sin complejos y con respeto a todo el mundo».
-Siempre dice que el animalismo es un peligro para la sociedad. ¿Por qué?
-Pretende nada más y nada menos que cambiar la relación que ha tenido el hombre con el entorno en el que vivido en los últimos 30.000 años. Es una corriente filosófica que nació en el mundo anglosajón y que tiene como objetivo poner en animal como la medida de todas las cosas. Lo más terrible es que una parte de la sociedad ni ha detectado ni es consciente de lo que conlleva esta forma de ver el mundo. Esto nos conduce a las cavernas.
-¿Y la visibilidad del toreo?
-Éste es otro de los propósitos del trabajo de la Fundación. Somos con diferencia el segundo espectáculo de masas del país y no existimos en los medios generalistas. Se nos acusa de vivir de las subvenciones y sólo hay en los Presupuestos Generales del Estado una partida para la tauromaquia. 30.000 euros para el premio nacional. Tenemos derecho a una subvención de la misma forma que cualquier otra manifestación artística lo tiene.
-El sábado pasado se veía al alcalde comunista de Arles feliz y sin complejos en el coso de su cuidad. Esa imagen parece imposible en España. ¿Por qué la izquierda ha dado la espalda al toreo?
-Me dan mucha envidia los políticos franceses y cómo está organizada la fiesta en el país vecino. Han superado los complejos, todo lo contrario de lo que sucede en España. Es curioso, uno mira la historia y se da cuenta de que la tauromaquia siempre ha sido un punto de apoyo de los grandes intelectuales de la izquierda, desde Bergamín a Tierno Galván, por decir dos ejemplos señeros y menos conocidos. Y funcionaba como una forma de ser y de entender la vida relacionada con nuestra cultura mediterránea. En estos momentos la izquierda tiene el tiro completamente equivocado: menosprecia y ataca la fiesta de los toros y hace el juego al imperialismo anglosajón. Es decir, se encuentra en el lado opuesto de su espacio histórico.
-¿Cómo viene la corrida del miércoles?
-Es un reto porque llevamos dos años seguidos tremendos en Logroño. Hay toros de varias de las mejores familias de nuestra casa. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

jueves, 13 de septiembre de 2018

Joselito: «Lo que engrandece al toreo es ir a la plaza y no saber nunca qué va a suceder»

El diestro madrileño, favorito de la afición logroñesa en los años noventa, ofrece hoy el pregón taurino a las 20 horas en el Ayuntamiento 

Recuerda José Miguel Arroyo ‘Joselito’ aquellas tardes pasionales suyas en la La Manzanera en los años noventa: «Tengo enormes recuerdos de Logroño, eso que las cosas no comenzaron nada bien porque en mi debut tuve que salir escoltado por los antidisturbios… Luego se convirtió en una de mis plazas y llegué a torear varias veces muy a mi gusto, sobre todo en la vieja». El torero de Madrid pronunciará esta noche el pregón de San Mateo organizado por el Club Taurino Logroñés, a partir de las 20 horas en el Auditorio del Ayuntamiento.
-Se anunciaba usted casi todos los años dos tardes y había una leyenda extendida por toda la ciudad en la que se creía que una no hacía nunca nada y en la otra se marcaba el faenón de la feria. ¿Era algo premeditado?
-En absoluto..., iba a dos corridas y a lo mejor se cambiaba el orden de la bronca y el triunfo, pero no, las cosas salían así de forma natural.
-Usted es un torero que gravitaba siempre en la imprevisibilidad y su forma de ser hizo que mucha gente se aficionara a los toros a través de su figura. ¿Era consciente de todo aquello?
-Tenía la suerte de poder conjugar un punto de macarra y de chaval de barrio con la persona educada y tímida que también era. No sé, funcionaba como un cóctel curioso que visto desde fuera se hacía apetecible para la gente. Lo que siempre intentaba era obrar por lo que me dictaba el corazón. No hacía casi nada con premeditación y lo que salía era lo que en cada momento llevaba dentro. Eso sí, a veces era maravilloso y otras veces una castaña.
-¿Es diferente el toreo actual al de su época?
-Hay una evolución constante. Me retiré hace 15 años y cuando reaparecí aquel día concreto en Istres (Francia) noté que me había estancado. Ahora hay mucha verdad, mucho valor pero falta improvisación. Da la sensación de que se sabe todo lo que va a pasar antes de la corrida, como si se hubiera perdido ese punto de magia que tenía no saber por dónde iba a tirar el torero.
-¿A qué se debe?
-Los toreros salen con la idea de estar perfectos todos los días. Y eso no se puede. Al final se cae en la monotonía y que el espectáculo tenga un carácter predecible. Lo que engrandece al toreo es la sensación de imprevisibilidad. Yo he recibido broncas descomunales y esos que me pitaban un día, al día siguiente volvían con más ganas de emocionarse con mi toreo. La pasión es esencial.
-¿Y eso se puede enseñar?
-He sido director de la Escuela Taurina de Madrid y toda mi ilusión era poner mi experiencia a trabajar en favor de los chavales... Y después de dos años me di cuenta de que en el fondo les había perjudicado porque les enseñé cosas que debían descubrir por sí mismos.. Les quieres allanar el camino y es contraproducente. Cuando era becerrista me decían que andaba muy bien. Ahora ves a cualquier chaval que está empezando y lo primero que decimos todos es que anda como un matador de toros. Eso es un error, el becerrista tiene que andar como tal y cometer errores. Ya aprenderá si vale para esto. Si algún día vuelvo a la escuela no les enseñaremos nada a los chavales, que lo descubran. Les hablaremos del toreo, de lo que es, pero no de cómo se hace, les pondremos películas antiguas, fotos, historias. El resto lo tienen que aprender y sentir ellos.
-¿Le ha cambiado su forma de ver el toreo ahora que es ganadero?
-No. El fondo es el mismo. Lo que sí me ha hecho es respetar más a los toreros. Quizás cuando estaba en activo no era consciente de lo que suponía ponerse delante y no valoraba todo lo que hacían mis compañeros porque sólo estaba pendiente de mi mundo.
-¿Sigue siendo de izquierdas?
-A mi modo porque tengo los mismos ideales de igualdad y de rebeldía. Pero con esta izquierda no me identifico nada porque no es nada aperturista ni progresista, excepto con lo que ellos quieren. En el fondo persiguen la dictadura de imponer al resto sus ideas.
-¿Cómo fue eso de torear con el Himno del Amor de Edith Piaff?
-Maravilloso.
o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

martes, 28 de agosto de 2018

El 'urdialismo' inunda las crónicas

Foto: Gonzalo Basilio
Los principales cronistas de la prensa española se rinden al toreo del diestro de Arnedo y señalan su clasicismo

«Corría por sus venas el alboroto de una brisa olvidada. Ese repente de la belleza. Cuando el aire se hace transparente. Y una torrentera de oles afónicos caía como un solo sombrero a sus pies». Así describía en su crónica Zabala de la Serna en 'El Mundo' el suceso del sábado en Vista Alegre protagonizado por Diego Urdiales en Bilbao. Tres orejas y puerta grande ante dos de las principales figuras de la tauromaquia contemporánea: Enrique Ponce y Julián López 'El Juli'. Todos los cronistas taurinos se han hecho eco con palabras mayores de lo vivido el sábado en la penúltima función de las Corridas Generales de Bilbao.
Patricia Navarro, en 'La Razón' tituló su crónica 'Diego, la inmortalidad del toreo a pesar del sistema'. La periodista madrileña no escatimó en elogios: «Cabe todo un manual de la tauromaquia en un miserable muletazo que muere al segundo. Naturales de fuego, a la cadera, la mano baja, el empaque... Ese sabor. Cuajó al toro, que perdió ese ímpetu al verse dominado, y disfrutó Diego para eclipsar Bilbao de nuevo». Y remató explicando que había logrado «la inmortalidad de su toreo a pesar de la mediocridad del sistema. La cabeza viajaba también a la felicidad de ese Villalpando, al apoderado, de los de antes y de los de verdad, que le había liado el capote de paseo como un padre».
El cronista de la redacción central de Vocento, Ignacio Álvarez Vara, 'Barquerito', trazó la intrahistoria de la faena en una pieza titulada 'Diego Urdiales, un botín y un toro de bandera': «A Diego le tenía el destino preparado al cabo de tanto zipizape ese último toro tan bravo. Tan bravo, pero solo la electricidad precisa, y con él vivir en Bilbao por tercera vez en los últimos tres años una apoteosis. Las tres, con toros de Alcurrucén». Carlos Ilián, que escribe de toros en el futbolero 'Marca', se rompió con fuerza ante la calidad del toreo del diestro riojano: «Llegó Diego Urdiales y mandó callar. Se plantó como indica la más pura tauromaquia, la de siempre, no la que ahora corean por esos desdichados portales taurinos, se plantó firme, cargando la suerte y fue dictando la más pura y bella lección del toreo eterno. 'Gaitero' derrotaba, calamocheaba, exigía una muleta fuera de serie para templarlo y esa muleta era la de Diego Urdiales que tejió la más bella y rotunda lección. Redondos solemnes y naturales de antología. Pureza en el cite, lentitud y tersura en el muletazo y remate a la cadera. Lección enorme. Pinchazo, estocada en todo lo alto. Dos orejas. Gracias, Diego Urdiales». Antonio Lorca, periodista taurino de 'El País', tampoco tuvo reparos en ahorrarse el más mínimo elogio hacia la faena del torero de Arnedo en una pieza periodística que tituló 'La torería excelsa, según Urdiales'. El cronista sevillano, que no suele ser pródigo en adjetivar las faenas de los toreros y que destaca por un punto de vista muy crítico con la mayor parte de las figuras, dejó clara su visión de la tarde: «Inició su labor andando hasta los medios con destellos de inspiración, y se plantó ante el exigente toro rebosante de pundonor y empaque. Los derechazos fueron largos, sentidos, trazados con la cintura, y los naturales, dibujos imaginarios del más puro arte de toreo. Fue una explosión de verdad, de calidad, de personalidad estética... Fue un toreo de armonía y desgarro entre un toro de clase suprema y un torero de creativa inspiración». Zabala de la Serna ya lo había anunciado con su crónica titulada 'El gozo eterno de Diego Urdiales'.

«Si hay una palabra que define mi estado es la felicidad»
«Si hay una palabra que define mi estado ahora mismo es la felicidad. No sabría expresar mejor lo que siento después de lo que ha sucedido en el ruedo», declaraba ayer el diestro riojano antes de abandonar su cuartel general bilbaíno antes de emprender rumbo a Arnedo. «Tengo una barbaridad de mensajes en el teléfono. Me va a ser imposible responder a tanta gente y a tantos amigos que me han felicitado. Estoy muy agradecido al público de Bilbao, a todos los aficionados que llegaron de cualquier parte de España, de Francia y especialmente a toda la gente de Arnedo y del resto de La Rioja». El torero de Arnedo recibió varios mensajes de figuras de época como son Curro Romero y Santiago Martín 'El Viti': «Les admiro mucho, han estado muy pendientes durante estos meses y la verdad es que también se han mostrado muy felices por lo vivido». Urdiales también reparó en la salida por la puerta grande: «Era increíble la cantidad de gente que había; me han enseñado fotos y es alucinante. Me han pasado cosas preciosas como dos chicos que se presentaron en el hotel y me decían que habían venido desde Málaga sólo para verme. No se puede explicar todo lo que he sentido; ha sido muy grande y muy íntimo». o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

sábado, 25 de agosto de 2018

La reserva espiritual del toreo

Diego Urdiales vuelve a dinamitar Bilbao y arrasa con tres orejas en Vista Alegre 

El diestro de Arnedo se reivindicó a sí mismo y al torero puro en una tarde histórica en la que sumó su tercera puerta grande 

Tres orejas en Bilbao, dos faenones y un triunfo histórico de Diego Urdiales en una plaza en la que ya acumula la friolera de tres puertas grandes en cuatro ferias; tres reivindicaciones absolutas de la pureza del toreo y de la dignidad ante un sistema que lo ha condenado toda la temporada al más injusto de los ostracismos y que ayer cayó literalmente desplomado a sus pies. Urdiales, ante las superestructuras del toreo, ante los enjuagues, ante la pura mafia que derrite este maravilloso arte, sacó la muleta al natural en el centro mismo del platillo al buen sexto de Alcurrucén y lo imantó en dos series dictadas con tanta lentitud que aquello parecía de otra galaxia. Es imposible torear más reunido, más puro, más profundo. La plaza absolutamente entregada, sin toques, sin ventajas. Toreando con el alma, con las yemas de los dedos acariciando la muleta y la embestida. Faena redonda al sexto, plena de empaque, de inspiración, de esa torería tan imposible de definir cuando le sale a Diego con naturalidad y se produce esa acongojante emoción que trepaba desde el negro y ferruginoso ruedo hasta los multicolores tendidos del ‘botxo’. Se demostró que el Bilbao taurino respira al compás del maestro de Arnedo, al calor de su clasicismo. Oiga, ni un aspaviento, ni un retorcimiento, toreando con la cadera, con la plomada recta desde las hombreras hasta las puntas de unas zapatillas que siempre miran al toro, que pisan sin derretirse esos terrenos indescifrables donde se produce el milagro de la tauromaquia. Faena preciosista, con bellos molinetes, el cambio de manos, el pase de la firma, la trincherilla honda como remate por abajo de la serie última antes de cuadrar al toro. La reserva espiritual del toreo ha nacido en La Rioja, es de Arnedo y su toreo llega a esos límites artísticos en los que aflora una emoción que va mucho más allá de la estética; es la pura ética del toreo. Su triunfo de ayer supera el urdialismo, es un golpe brutal contra la mediocridad, el toreo de supermercado de los pases cambiados, de las muletas planas, del aburrimiento de lo que está previsto. Por eso, cuando surge con la rotunda imperfección de ayer, no existe más explicación que el arte por el arte. Pinchó al toro. Curiosamente. Como Roca Rey el sábado. Y el estoconazo que cobró después no le dejó más salida a Matías que sacar los dos pañuelos. La locura. Urdiales en la cúspide del toreo ante dos maestros consumados: Enrique Ponce y El Juli, que se fueron de vacío en una tarde que sólo tuvo un dueño y señor de los abismos.... En el tercero de la corrida ya habían ya habían compuesto ‘Tonadillo’ y Urdiales una sincera sinfonía de toreo clásico y hondura, de prestancia en la colocación de los vuelos de la muleta y de sinceridad absoluta en la rectitud frente a la embestida. Orejón en Bilbao y de Bilbao ante un Alcurrucén de alta alcurnia y de máxima exigencia que no consentía ni una duda ni la más mínima ligereza. Toro de cara o cruz al que había que someter y consentir: poderle primero y concederle después con absoluta generosidad el fleco del engaño para ligar los muletazos en redondo sin rectificar ni un milímetro la colocación del cuerpo. Comenzó por abajo, genuflexo y muy torero para llevárselo a los medios con ese compás tan suyo que provocó que Vista Alegre comenzara a rugir. Y llegó la primera serie de derechazos y los olés brotaron roncos y embravecidos. Olés a la emoción de la imprevisibilidad, a la conmoción que provoca lo distinto que es su toreo y... su verdad, su inapelable autenticidad. El Juli demostró su maestría con el segundo sobrero. Un berrendo de intenciones aviesas que fue un galimatías que el madrileño resolvió con su raza proverbial. No lo mató pero el público agradeció el esfuerzo. Ponce estuvo a punto de cortar una de sus orejas ‘poncistas’ al cuarto, un toro noble al que pinchó con la espada. Los dos fueron ovacionados antes de que Urdiales se fuera a hombros un año más como máximo triunfador de las Corridas Generales.

o CORRIDAS GENERALES Toros de Alcurrucén, serios, con poco fondo y de dispares hechuras. Enrique Ponce: silencio tras aviso y saludos tras aviso. Julián López ‘El Juli’: silencio y gran ovación con saludos. Diego Urdiales: oreja tras aviso y dos orejas. Salió por la puerta grande . Plaza de toros de Vista Alegre, tres cuartos de entrada . Sábado, 25 de agosto de 2018.

«En Bilbao he conseguido cosas con las que no me atrevía ni a soñar»

El riojano vuelve a Bilbao hoy con Enrique Ponce y ‘El Juli’ ante toros de Alcurrucén: «Es un cartel precioso y Bilbao es un escenario perfecto» logroño. Diego Urdiales afronta hoy en Bilbao la tercera tarde de una de sus temporadas más extrañas y difíciles. Actúa con Enrique Ponce y ‘El Juli’ ante astados de Alcurrucén (18 horas, canal ‘Toros’): «Me quedé fuera de San Isidro por decisión personal y sabía que la temporada se me iba a poner muy dura».
-¿Por qué dijo no a Madrid? 
-Básicamente porque el trato que me dispensó la empresa consideré que era muy injusto. Y decidí no ir.
-¿Decir no a Madrid le ha pasado factura en otras ferias? 
-Todos sabemos cómo están las cosas y es evidente que influye.
-Hace unos días se anunció que usted era el primer matador que había aceptado el sorteo para la próxima Feria de Otoño de Madrid. ¿Por qué ahora sí y antes no? 
-Varias cosas. En primer lugar la empresa de Las Ventas ha venido en otro tono y me ha ofrecido condiciones diferentes. He considerado que el ofrecimiento que me han hecho es lo suficientemente importante para estar en el sorteo y a la altura de lo que yo esperaba. De hecho me ratifica en mi impresión de que en la primera negociación yo no andaba desencaminado.
-¿Hay algo más que la feria de Otoño? 
-La empresa me ofreció estar en otoño y a la vez dos tardes para el próximo San Isidro en la condiciones que yo buscaba.
-¿Le había pasado alguna vez que antes de Bilbao tuviese contratadas tres tardes para Madrid? 
-No. Y qué paradoja más grande que haya sucedido en una temporada en la que he toreado hasta el momento sólo dos corridas de toros. Ahora tengo Bilbao y Logroño en dos carteles extraordinarios; voy a la Feria de Otoño de Madrid y posiblemente Zaragoza. Así es.
-Es verdaderamente insólito…
-Por lo menos no es habitual. Interiormente siento que el tiempo me ha acabado dando la razón.
-Lo ha pasado mal con tantas ferias que iban celebrándose… 
-Lo he vivido sabiendo que no iba a ser fácil. Sin embargo, estaba plenamente te convencido de que la decisión que había tomado era la más coherente conmigo mismo. He intentado cobijarme en mi toreo y en mi forma de entender la vida. Es un poco como siempre. Intentar centrarme en cómo siento el toreo y en evolucionar en mi concepto. Éste ha sido mi principal asidero y la verdad es que no he estado mal. He tenido muy claro que lo que estaba haciendo tenía un sentido y una razón profunda.
-¿Y ahora Bilbao? 
-Sí, siempre llega. Es una plaza esencial en mi vida desde que debuté hace diez años con la corrida de Victorino Martín y aquel toro ‘Planetario’...
-¿Cómo llega? 
-Con mucha concentración. Es una plaza que me merece el máximo respeto por la categoría de sus aficionados, de su feria y del toro que se lidia. He tenido la gran suerte de llevar diez temporadas consecutivas disfrutando de ella y lograr en ocasiones cosas que no me atrevía casi ni a soñar.
-Sus números en Bilbao son apabullantes. El año pasado dos orejas; en los anteriores, dos puertas grandes consecutivas y previamente, triunfos anuales con los toros de Victorino. ¿Por qué es tan especial esta plaza en su vida? 
-La verdad es que es cierto que me siento muy comprendido por el público. Una de sus virtudes que me encanta es que se trata de una plaza muy paciente. Soy un torero muy sensible para estos detalles y en ocasiones los climas crispados me pueden afectar. En Bilbao noto que las cosas que hago ante el toro trascienden inmediatamente a los aficionados. El público lo percibe y sabe esperar porque no todo en el toreo tiene que tener ese carácter inmediato. Hay toros y faenas que necesitan de un hilo conductor para poder arribar al puerto que yo quiero llegar. Bilbao para mí es un escenario perfecto. -Y con dos máximas figuras como Ponce y ‘El Juli’…
-Dos máximas figuras indiscutibles. Creo que ha quedado un cartel extraordinario. 
-Y los toros de Alcurrucén, compañeros de sus dos puertas grandes en este coso. -Es una ganadería extraordinaria. Siempre me ha encantado el toro de Núñez y espero que me dé de nuevo opciones para hacer el toreo que yo siento.
-Con lo poco que ha toreado este año da la sensación de que cada corrida es única y especial. 
-Es lo que persigo. No cabe duda de que ir a los toros sabiendo que lo que buscas son unas sensaciones determinadas que no pueden surgir de cualquier manera es algo muy íntimo que a todos nos llena. Conseguirlo es difícil. Tengo que sentir una motivación especial para vestirme de torero, para dar en la plaza todo lo que ofrecemos. Bilbao es una de esas plazas únicas. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

DOCE MONOS

El Frente de Liberación Animal me suena tan absurdo como el Ejército de los Doce Monos de aquella horrorosa película distópica de Bruce Willis y Brad Pitt. Como anhelan transformar el planeta su lógica les hace causar estragos en los corrales del Gas antes de San Fermín o destrozar esta madrugada la sede social del Club Taurino de Pamplona, que por cierto es un bar. Se definen como antiespecistas: es decir, todas las criaturas somos igualmente animales. Unos humanos y otros no, pero paralelos en derechos (y obligaciones, supongo). Mucho más allá del aliento filosófico del FLA y de sustentar su pretendida revolución en destrozar la sede social de un club y revestirla a continuación con un comunicado propio de la dialéctica terrorista, lo que me produce estupor es la conclusión a la que ha llegado Geroa Bai, que subraya que "acciones como ésta dificultan el necesario debate sobre el futuro de los toros en Sanfermines". Es decir, la equidistancia de siempre llevada ahora al socorrido debate antitaurino. En Francia determinados grupos veganos andan destrozando carnicerías e intimidando carniceros. Me pregunto si en un hipotético atentado del FLA contra una carnicería o una pescadería en Navarra, aparecería un comunicado de Geroa Bai lamentado que "acciones como ésta dificulten el necesario debate" sobre el futuro del consumo del chorizo o la pescadilla en el territorio foral. Apuesten a que no. Total, son doce monos. o Este artículo lo he pubicado en Diario de Navarra

viernes, 24 de agosto de 2018

Esta tarde comienza una nueva edición del trofeo del 'Racimo de oro'

En el abono se citan ganaderías en gran momento y jóvenes valores como Juan Collado, ganador del Bolsín de La Rioja

La variedad de encastes define un año más una nueva edición del trofeo para novilleros sin caballos 'Racimo de oro' que comienza esta tarde a partir de las 18 horas. El abono consta de cuatro festejos: tres novilladas de dos actuantes (cuatro astados) para toreros a pie, y para culminar el ciclo, una novillada de rejones el martes 28. Las cuatro ganaderías tienen distintas procedencias genéticas. La de esta tarde -Santafé Martón- es una divisa navarra que pasta en Villafranca y que tiene su estirpe genética basada en Torrealta. El domingo será el turno del hierro riojano de Álvaro y Pablo Lumbreras, que tiene origen Núñez y el lunes, la ganadería de José Antonio Baigorri 'Pincha', que debutó con mucho éxito en la pasada Feria de San Fermín y que aúna dos orígenes: Juan Pedro Domecq a través de Gerardo Ortega Marqués de Domecq. Acabará el cartel ganadero con las reses de Iván López para el festejo de rejones, lo que supondrá el debut como ganadero del propio empresario del coso riojano. En cuanto a los novilleros destaca la presencia el domingo de Juan Collado, triunfador en el Bolsín Taurino de La Rioja, también triunfador en Rincón de Soto y en la feria navarra de San Adrián, donde cortó dos orejas a un gran novillo de la ganadería de las hermanas Azcona de Olite. Del resto de los novilleros que llegan a la feria de Aldeanueva destacan el mexicano Arturo Gilio, José Antonio Valencia o Daniel Barbero, que ha demostrado en las ferias en las que han actuado que tienen recursos para lograr estar a la altura de las reses anunciadas. Entre los rejoneadores destaca Óscar Borjas, que ha triunfado en ferias como las de Burgos. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

Los carteles
Hoy. Novillos de Santafé Martón para José Antonio Valencia y Tristán Espigue.
Domingo 26 Novillos de Carlos Lumbreras para Aitor Fernández y Juan Collado.
Lunes 27 Novillos de Pincha para Daniel Barbero y Arturo Gilio.
Martes 28 Novillos de Iván López para Óscar Borjas y Alejandro Rodríguez (rejoneadores)
Horario A las 18 horas.

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