sábado, 27 de mayo de 2017

HEBREA, EL TORO ENCENDIDO

Hebrea, el toro encendido. Toda la fiereza natural cincelada por la mano del hombre. Toro de bandera, avión que planea tras los vuelos, embestidas torrenciales que se precipitan sin solución de continuidad como una impresionante torre de Babel en la que descifrar todos las lenguas de la gramática taurina. Toro de piedra y sueño, toro inmortal que se come los vuelos de la muleta con toda la voracidad de la bravura.

domingo, 21 de mayo de 2017

EL COMPÁS DE DIEGO VENTURA Y NAZARÍ



El compás es una de esas palabras que unen el toro con el flamenco y que en ambas expresiones artísticas pertenecen sólo a los elegidos por el destino. Y lo cierto es que su definición siempre ha sido una aventura complicada. De hecho, se puede cantar con ritmo, igual que torear con ritmo y carecer compás. El compás es algo profundo, esquivo, es una especie de inmediato desvarío, una sensación única de encuentro entre la embestida templada de un toro y un capote o una muleta, o como vimos ayer en Madrid, con un rejoneador (Diego Ventura), su montura (Nazarí) y un toro de Los Espartales. Se torea a compás cuando lo que se hace se siente con el corazón, o más allá, con el alma. Ayer, hubo un momento en la corrida, que se sintió ese chispazo del compás genuino, no del toreo abierto a las interpretaciones técnicas, a los abismos del duelo o a la mera sensación de hermosura. Se sintió el compás.

domingo, 14 de mayo de 2017

El sino urdialista de la tristeza

El diestro de Arnedo se estrella en Madrid contra toros imposibles, un vendaval y el desaliento 

No logra Urdiales cuajar la tarde soñada en Madrid; los toros imposibles, la falta de bravura y el viento marcan con contundencia desde hace unos años con tristeza las actuaciones de este diestro en la primera plaza del mundo. La faena al primer toro se sostuvo en el alambre desde que Sospetillo, un buen mozo muy armado de El Pilar, se refugió en los tableros del cinco tras corretear por el anillo sin demasiado aliento tras abandonar los chiqueros. De hecho, se escupió con descaro de los vuelos del capote de Urdiales en los lances de recibo. El primer puyazo lo transformó y Diego firmó un sensacional quite a la verónica rematado con una media de cartel. El toro mostró su nobleza y su tendencia a hacer hilo, dos condiciones que no le abandonaron en toda su lidia. Urdiales lo galleó por delantales y al soltar al astado en un remate por atrás volvió a perseguirle, le arrebató el capote y el riojano se quedó frente a él en soledad en un instante de máximo riesgo, de absoluto desamparo. El tercio de banderillas se hizo muy pesado por lo dificultoso de su lidia a pesar de la nobleza con la que soltaba su cara por el pitón derecho y la desconcertante actitud del peonaje. Urdiales sintió en la mano la calidad del toro y era perfectamente consciente de esa ductilidad para firmar dos series en redondo plenas de empaque, colocación y gusto. La tercera tanda se antojaba fundamental para que la faena rompiera en triunfo, pero el viento y las ya descompuestas embestidas del noble toro hicieron el resto para desgracia de un Urdiales que se fajó al natural en una empresa que estaba ya abocada al fracaso. Lo intentó de uno en uno, pero el toro a esas alturas de la faena ya había echado la persiana definitivamente. El segundo de su lote fue un toro sin gracia alguna que ya demostró en los primeros tercios su condición de acémila escasa de fuerzas y absolutamente vacía de bravura. Un imposible en cualquier circunstancia que perdió las manos dos veces en los tres primeros muletazos de la faena. A esas alturas de la corrida y tras el muestrario de toros sin opciones de la primera parte de la función, el público venteño le pidió al torero riojano que desistiera del empeño de manera inmediata. Aún así, Urdiales tomó la muleta con la zocata para probar ese pitón y escarbar en ese vacío total que era la desabrida embestida del burel salmantino. Diego, visiblemente afectado, se dirigió a las tablas a por la tizona para pasaportar al bicho de una decidida estocada. Así terminó el oscuro y frío debut del matador arnedano en esta Feria de San Isidro. El sino urdialista en estado puro, a pesar de la lentísima media del su acompasado quite al sexto. David Mora escuchó los tres avisos en el toro más potable de la corrida tras eternizarse con el descabello y no entenderse con la muleta con una embestida franca que necesitaba de mando y temple. La bronca que vivió la plaza fue descomunal. Garrido no tuvo opciones con un manso encastado que se desinfló y en el sexto lo intentó sin demasiada fortuna.

FERIA DE SAN ISIDRO. Toros de El Pilar, bien presentados, astifinos, mansos y de nulas opciones. El 1° de Urdiales tuvo nobleza, pero se apagó pronto y el 4° de la tarde resultó imposible. 5°, de buen juego. Diego Urdiales: silencio (aviso) y silencio. David Mora: silencio y bronca (tres avisos y toro al corral), José Garrido: silencio y silencio. Destacó Ángel Otero en dos grandes pares de banderillas. Plaza de toros de Las Ventas (19.538 espectadores). Tercera corrida de abono, tarde ventosa y fría. Sábado, 13 de mayo de 2017.

sábado, 13 de mayo de 2017

Diego Urdiales actúa hoy ante toros de El Pilar en su primera cita de la Feria de San Isidro

El torero de Arnedo comparte cartel con David Mora y José Garrido tras su triunfo de Aguascalientes

Diego Urdiales hace el paseíllo esta tarde en la plaza más importante del mundo en la tercera corrida de la Feria de San Isidro (Canal Toros, de Movistar Plus a las 19 horas). Toros de la ganadería salmantina de 'El Pilar' (una corrida muy seria de hechuras) para el riojano y los diestros David Mora (uno de los triunfadores del año pasado) y el extremeño José Garrido, que regresa a Las Ventas tras su mano a mano con Curro Díaz en el segundo festejo de la temporada. La plaza se llenará y se espera una tarde fresca aunque sin riesgo de lluvia en la capital de España. El torero riojano cumplimentará su primer compromiso en San Isidro a la espera de la gran tarde de los victorinos del martes seis de junio con Alejandro Talavante y Paco Ureña como compañeros de terna. Diego Urdiales vuelve a Las Ventas tras su triunfo el pasado sábado en la feria mexicana de Aguascalientes: «Fue una corrida complicada con dos toros que me dieron pocas opciones; por eso pedí el sobrero de regalo. Fue un toro muy grande pero que me dio opciones. Estoy contento por la faena y porque el público se metió en ella desde el primer momento. Al final pude disfrutar y dejar mi huella en la afición hidrocálida».
Diego Urdiales tiene esperanzas en el comportamiento de la ganadería de El Pilar: «Es una divisa que ha dado extraordinarios toros a lo largo de su historia; este año mismo la corrida de Fitero tuvo muchas cosas buenas y la de Sevilla me gustó muchísimo porque hubo varios ejemplares notabilísimos, con mucha clase. Ojalá pueda tener la suerte que persigo desde tiempo en Madrid».
El torero riojano habla sobre el momento en el que llega a Las Ventas: «Es una plaza que pesa muchísimo, está claro y más en una feria como es ésta que tiene tanta trascendencia, pero llego muy bien, con muy buenas sensaciones en el cuerpo. Para un torero estar en Madrid es algo grandioso en todos los sentidos», explica el torero arnedano. Los toros de 'El Pilar' proceden del encaste Aldeanueva, los viejos toros de Juan Pedro Domecq que llegaron en los cincuenta al campo salmantino. Esta ganadería lidió una corrida muy noble en la pasada Feria de San Mateo, tarde en la que Enrique Ponce cortó dos orejas en la plaza de La Ribera.

lunes, 8 de mayo de 2017

Urdiales logra un gran triunfo en Aguascalientes

El diestro de Arnedo cautivó al público hidrocálido y cortó una oreja tras una faena de mucha exposición ante un encastado sobrero

La madrugada del domingo fue exitosa para Diego Urdiales en su regreso a Aguascalientes (México) en una corrida en la que logró imponerse a un toro dificultoso y demostrar su calidad taurina en una corrida en la que hasta el momento no le había acompañado la fortuna en su lote. Como explica el crítico Juan Antonio de Labra, «no podía marcharse Diego Urdiales de Aguascalientes sin sacar lo que lleva en el alma. Y por fortuna, regaló un sobrero de Montecristo que fue bravo, exigente, y con el que el riojano se dejó la piel en una faena de esas que cautivan, tanto por su forma como por su fondo». El cronista mexicano profundiza todavía más en la actuación del torero de Arnedo: «Dicen que antes que torear hay que lidiar, y lo cierto es que Urdiales así lo hizo. Era consciente de que ‘Castañuelo’, de Montecristo, no le iba a regalar ninguna embestida, sino que tenía que poderle, hacerse de él desde el comienzo de la faena y, luego, liarse a torear con sentimiento. Sólo así iba a trascender».
De Labra subraya la entidad del toreo al natural del diestro: «Cuando se puso la muleta en la zurda, el toreo de Diego brilló con luz propia en series de mucha intensidad, sobre todo porque el toro tendía a volverse sobre las manos si no se le llevaba largo, cosido a los vuelos del engaño. Y así, uno a uno, se desgranaron esos tersos naturales, de planta firme y pecho henchido, ahí donde latía ese corazón torero que se ha fraguado en los avatares del sufrimiento».
La valoración de la obra definitiva llega al final, en la que la destaca en el conjunto de la Feria de Aguascalientes: «En esta feria de alto nivel, donde la raza de los toreros ha tenido relieve, y se ha visto torear muy bien, la faena de Urdiales alcanzó una cuota especial, porque fue ante ese ‘Castañuelo’ que legitimó lo que es el concepto de bravura, de la que nace la emoción y siempre tiene un fondo de agradecida nobleza cuando se le hacen bien las cosas». Diego no había podido mostrarse en ninguno de los dos toros anteriores. Al que abrió plaza, si acaso le dio algunos ayudados reunidos y tersos; al reservón y huidizo cuarto, nada. «Pero luego vendría ese ‘Castañuelo’ con el que Urdiales se sublimó, recio, personal, profundo e inolvidable».
Otro cronista, José Aguilera, también destacó la calidad de su toreo: «Se impuso el toreo. Diego Urdiales, en el sobrero de regalo, estuvo en torero, con detalles profundos, de esos que solo admiran los verdaderos aficionados. Torería, clase, solera y más torería. Enfrentando el comportamiento de un astado al que no está tan acostumbrado. Pero así son los grandes, capaces de afrontar cualquier situación». Diego Urdiales regresa hoy hacia España para preparar a fondo su primer compromiso de la Feria de San Isidro, que será el sábado en Las Ventas ante toros de ‘El Pilar’.

o Ficha. Décima corrida de feria de Aguascalientes. Tres cuartos de entrada en tarde calurosa. Siete toros de Montecristo (el 7º), bien presentados, de juego desigual, de los que destacó el lote de Ureña, así como el 7º., premiado con arrastre lento. Diego Urdiales: ovación, silencio y oreja. Paco Ureña: ovación en su lote. Juan Pablo Sánchez: ovación y silencio.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Magistral faena de Urdiales en Madrid

Carmelo Bayo
El torero de Arnedo pierde una oreja de mucho peso por fallar con los aceros

Faenón de Urdiales al tercero de la función, un galán de muy seria y abierta cornamenta de José Vázquez; faena torerísima de enorme peso y dimensión; faena de oreja grande e indiscutible de Madrid que quedó en una fortísima ovación por no rematarla con la espada. La verdad es que Urdiales estuvo magistral y a un nivel de poder, valor y técnica que presagian lo mejor para las dos tardes que le quedan en la inminente Feria de San Isidro. Y fue una verdadera pena puesto que Urdiales dio un recital de toreo imponiéndose con su muleta a la enorme dificultad de una embestida incierta, descompuesta y exigente al máximo del muy armado toro de José Vázquez, a la que respondió con una suavidad y una naturalidad inopinada. Con el capote ya sometió al colorado burel por abajo, estrategia que dio continuidad en el inicio de faena bajo la puerta de Madrid para llevárselo a los terrenos del siete, territorio donde comenzó a fraguar su obra meciendo la franela. El toro escarbaba escondiendo su voluptuosa armadura entre las manos y ya en los medios comenzó a obligarle por abajo en tres series muy hondas al natural, donde rugió Madrid, sobre todo en los tres últimos lances de cada fajo de muletazos. En esos instantes surgió el Urdiales más profundo y genuino. En redondo hubo varios de esos derechazos de los que no se olvidan, enroscado con el toro y atornillado con sus zapatillas en el ruedo, con todo el peso muerto del cuerpo en los talones a sabiendas de que allí no había escapatoria. Remató la faena por bajo con esos lances tan del gusto del foro, que fueron aclamados por los aficionados. Se perfiló, la espada le dio con la hoja en la taleguilla tras salir rebotada del morrillo y se llevó al toro a los terrenos del cinco para consumar de nuevo la estocada, tras lucirse de nuevo con la muleta en otra serie de ésas que tanto conmueven en Madrid. Faena de mucho mérito ante uno de esos toros que piden el carnet y miden a cada torero realizando una perfecta radiografía de sus circunstancias.
Edulcorado, el primero de la tarde, de la piara de Salvador Domecq, no le regaló lo más mínimo a Urdiales. Un toro hondo, serio y sin entrega que se terminó parando en la muleta y que solo a base de insistencia y de pisar los terrenos que queman como el basalto se dejó trajinar con los avíos en la mano. Ureña se descaró con él en un ajustado quite por gaoneras al que Diego respondió por bellísimas chicuelinas, ceñidas y rematadas con donosura. El toro hizo en la muleta lo mismo que en el caballo, medir su ímpetu y reservarse. Comenzó el riojano por ayudados por alto, con un toro remolón al que le costaba un mundo perseguir los vuelos. La faena la dibujó en los medios, primero con la derecha y después al natural sorteando coladas y con la tensión perfecta en las muñecas para lograr varios muletazos de superior enjundia, aunque la extrema sosería del toro impidió que la faena tomara la entidad suficiente para lograr el premio de la oreja. No obstante, Urdiales siguió a lo suyo y logró hilvanar hermoso final arrebujándose con el toro por abajo buscando las tablas para cuadrar al toro. El quinto, tercero del lote de Urdiales, ya dejó clarísimas desde su irrupción en el ruedo sus intenciones. Un manso declarado, los dos puyazos los tomó en chiqueros, que iba a ser imposible para el más mínimo lucimiento. En banderillas fue imposible de lidiar y la cuadrilla del riojano pasó un verdadero quinario para facturar el tercio, el toro de Victoriano del Río esperaba, hacía hilo y se resistía a cualquier embroque. La faena fue un intento desesperado y de ahí no pasó, a pesar de que se abrió levemente la luz de la esperanza en una serie en redondo. Pero no hubo más. El toro se rajó y se fue a los terrenos de chiqueros antes de refugiarse en las tablas para que el torero lo despenara con habilidad. Un auténtico regalito.
Ureña pasó desapercibido hasta llegar el sexto, faena que comenzó al natural en los medios dejándose llegar al toro con todas sus fuerzas intactas. Se la jugó el murciano de veras en una batalla en la que estuvo a merced de las oleadas de un toro que lo pudo coger en repetidas ocasiones. Faena de mérito y coraje que Madrid premió con una generosísima oreja tras un bajonazo. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja.

Diego Urdiales, en la Goyesca del Dos de Mayo (Madrid 2017) from Pablo García-Mancha on Vimeo.

o Feria de la Comunidad (Corrida Goyesca). Toros de distintas ganaderías, bien presentados y de juego muy deficiente. Salvador Domecq (1°, reservón y parado; 2°, muy flojo), José Vázquez (3°, incierto y exigente; 4°, noble y con recorrido) y Victoriano del Río (5°, manso y descastado; 6°, noble y con movilidad). Diego Urdiales: saludos (aviso); saludos (aviso); silencio (aviso). Paco Ureña: ‪silencio; saludos (aviso); oreja (aviso). Plaza de toros de Las Ventas; media plaza en tarde ventosa y fresca.

martes, 2 de mayo de 2017

Diego Urdiales torea hoy su cuarta Goyesca del Dos de Mayo en Madrid

El torero de Arnedo vuelve a Las Ventas en un mano a mano con Paco Ureña ante toros de tres ganaderías

Diego Urdiales debuta esta tarde (18.30 h.) en la temporada de Las Ventas en la primera de las tres corridas que tiene ajustadas en Madrid. El festejo de hoy es la tradicional corrida goyesca del Dos de Mayo (Día de la Comunidad de Madrid) en la que actuará mano mano con el diestro murciano Paco Ureña, que el sábado cortó una importante oreja a un buen toro de Victorino Martín en La Maestranza de Sevilla. La corrida tiene otra particularidad, ya que se han reseñado dos toros de tres ganaderías diferentes de distintas ramas del encaste Domecq: Victoriano del Río (procedencia Luis Algarra y Juan Pedro); José Váquez (Zalduendo) y Salvador Domecq (El Torero). Son tres vías ganaderas muy diferentes con comportamientos distintos sobre el papel: la brava exigencia de Victoriano, la clase de Vázquez (Manzanares indultó un toro de este hierro en Cuéllar a principios de temporada) y la vivacidad de Salvador Domecq, divisa que siempre ha tenido fama de encastada en el orbe de esa rama ganadera. En principio también se iban a sortear dos toros de Adolfo Martín, pero el ganadero anunció que no disponía de ejemplares con el suficiente trapío para estar a la altura de esta corrida y no descuidar otros compromisos de su temporada. Para el torero riojano será su segundo mano a mano en Las Ventas y la cuarta corrida goyesca del Dos de Mayo en Madrid, un récord difícilmente superable. Urdiales debutó en este festejo en 2009, tarde en la que cortó una oreja (la tercera de su carrera en Madrid) a un toro de Carmen Segovia de 640 kilos. Estuvo a punto de lograr la Puerta Grande tras una gran faena que en San Isidro le hubiera valido los dos trofeos. Regresó al año siguiente y pudo cortar una oreja del segundo tras una actuación en la que destacó por naturales. Estropeó el resultado con el descabello. Nada pudo hacer con el quinto, un toro que se echó tres veces durante la lidia. La última de las goyescas de Urdiales fue en 2014, en una tarde de pavoroso viento y ante una corrida muy seria y complicada de ‘El Cortijillo’. Diego ofreció una gran dimensión y logró la única vuelta al ruedo de la tarde tras una faena para la que se pidió con mucha fuerza la oreja.

domingo, 30 de abril de 2017

EL NOVILLO DE SIMÓN CASAS

El tipo del sombrero asiste ensimismado a la mirada del ¿novillo? de la ¿novillada? de esta tarde en Madrid. Novillo enorme como la Basílica de San Pedro, con un morrillo inapelable y gigante como la cúpula del Vaticano, hinchado hasta las tablas de un cuello interminable y recio que se deposita en una especie de quilla de un pesado carguero que estiba carbón en Mozambique con destino a Canadá. Los músculos tensos del vientre se estiran como la piel de un tambor hasta llegar a esa especie de cimborrio que le brota en la penca del rabo. Torancón enorme y despegado del suelo con cuatro mástiles enhiestos que soportan el tonelaje como auténticos contrafuertes góticos. El tipo del sombrero parece puesto en la foto como por ensalmo, protegido por el cemento del monumental bicharraco al que le huele los belfos. Pero no es un toro, aunque lo parezca, es un novillo seleccionado por la empresa de Las Ventas, dirigida por Simón Casas, productor de arte y defensor de las causas perdidas que dejan de tener pérdidas cuando es él el que las perpetra. Un novillo para cualquiera de los tres chavales que esta tarde saldrán a cumplir un sueño en la plaza más importante del mundo.

ROCÍO SE INSTALA EN LA CÚSPIDE

Rocío Molina se proclamó el jueves, en la última función de uno de los ciclos más importantes y redondos de los 21 años de andadura de este evento, como una de las más grandes bailaoras del flamenco contemporáneo. No digo la más grande porque no conozco a todas las demás y trato de escaparme como de la peste de las proclamaciones maximalistas que tanto se llevan en la siempre resbaladiza esfera de la crítica. Rocío es una mujer inconformista que rezuma inquietud por todos sus costados; una inquietud que brota de su personalidad y de una fuerza salvaje sobre el escenario, de una asombrosa capacidad para romper moldes sin deshacerse lo más mínimo de la estructura fundamental del alma que informa y conforma cada latido del cante grande. Suma su danza con una naturalidad envidiable y es capaz de crear escenas musicales en las que su cuerpo, poderoso y extremadamente frágil a la vez, convive con las constelaciones de las más grandes de este arte. Carmen Amaya como cúspide y destino de su arquitectura de bailaora, y Ute Lemper como musa fugaz de acentos cabareteros de entreguerras, como en ese maravilloso y sutilísimo garrotín, donde destiló y consumó ese paraíso que es la gracia sin caer ni una sola vez en la sobreactuación o lo innecesario. Caída del cielo es una obra arriesgadísima en su configuración estética: el juego de matices y de referencias es brutal y contradictorio. Y no se configura como un alarde de técnica, sino que mucho más allá de ser un ejercicio de estilo, es como una especie de juego de muñecas rusas a través de un camino en el que Rocío va desnudando y despojándose de todas las almas que la habitan. El inicio es sorprendente, con un vestido largo con una cola que la hace bailar suspendida mientras ella parece ingrávida y le bailan las pestañas. Sonidos de aparente incoherencia, digitales y sintéticos que nos llevan después al mítico ‘Asesinado por cielo’ para penetrar en los terrenos donde no vale ningún subterfugio. Increíble la voz por fandangos de José Miguel Carmona y las armonías genéricas de un grupo que pasa de Paco de Lucía a la Leyenda del Tiempo para hacer que Rocío hable con su cuerpo en hora y media absolutamente frenética, cuajada de todos los ritmos, de los sonidos olorosos del cante grande y también del chico de los romanós de los ochenta. Ella se configura como una diosa de la escena, como una flamenca universal que busca el lenguaje más puro y exacto asomándose a todos los precipicios y sin despeñarse ni una sola vez. Si nos entusiasmó hace cinco años con ‘Danzaora’, que estrenó en esta plaza, la noche del jueves confirmó que se ha instalado en la cúspide. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

XXI JUEVES FLAMENCOS. ‘Caída del cielo’. Baile: Rocío Molina. Elenco: José Manuel Ramos ‘Oruco’ (Compás y percusiones); José Ángel Carmona (cante y bajo eléctrico); Eduardo Trassierra (guitarra flamenca y eléctrica); Pablo Martín Jones (Percusiones y electrónica). Última gala de la XXI edición de los Jueves Flamencos. Teatro Bretón de los Herreros. Jueves, 27 de abril de 2017.

jueves, 27 de abril de 2017

Rocío Molina: «Yo lo que hago es flamenco»

Rocío Molina presenta hoy en el Teatro Bretón ‘Caída del Cielo’, un paso más en su búsqueda artística

La última velada de los XXI Jueves Flamencos, la edición más femenina de la historia, trae a Logroño un trabajo conceptual de danza, cante y música

Existe en Rocío Molina (Torre del Mar-Málaga, 1984) una continua reflexión en torno a lo que supone el flamenco como una forma de expresión artística, no en vano en el Festival de Jerez de 2006 estrenó ‘El eterno retorno’, una obra inspirada en textos de Nietzsche, con dirección musical de Juan Carlos Romero: «Podrá sonar una guitarra eléctrica o lo que sea que tenga que sonar, pero suena por soleá, se canta por soleá y yo la bailo por soleá. Yo hago flamenco; lo que hago es flamenco, lo que sucede es que lo interpreto a mi forma, con el sentimiento y las sensaciones que me imponen los momentos de mi alma y de mi creatividad». Y es que esta noche (21 horas) cierra la XXI edición de los Jueves Flamencos una de las personalidades más fascinantes de la danza contemporánea, la bailaora malagueña que en 2011 estrenó en Logroño su obra ‘Danzaora’, un año después de lograr el Premio Nacional de Danza y en la que se consagró como una de las personalidades esenciales del mundo flamenco: «Sé que vengo a cerrar un ciclo de flamenco jondo con todo mujeres y tengo muy claro que lo que hago en esta obra parte del cante más desnudo; nace de la más pura esencia pero que a su vez tiene lecturas que no son solo flamencas, pero el sentido del flamenco no se pierde ni un solo instante. Llevo hechas más de siete soleás, once alegrías; en la obra me cantan por los fandangos que quiera el cantaor; no renuncio al cante; lo improviso en el baile; pero todo lo que hago es producto de mi propia evolución personal como artista, con mi carácter profesional; eso es lo que persigo...
-¿Qué es caída del cielo?
-Es una obra muy diferente a aquella de ‘Danzaora’. Es el producto de la concurrencia de un buen número de cosas y de historias. En primer lugar tengo que decir que es una producción que parte del trabajo en equipo con muchos de mis músicos y en la que dejo patente el significado de mi baile y su encuentro con las músicas.
-¿Y el contraste entre ellas?
-Es verdad, me gusta definirla como una especie de díptico donde se forjan dos historias que por separado no tienen mucho sentido. La primera parte es como muy blanca y angelical, pulcra con una insólita belleza; es como un paraíso. Luego aparece la segunda parte, que es como mucho más oscura, recóndita y políticamente muy incorrecta.
-Es un poco su personalidad.
-Quizás sí, soy muy de extremos y en este trabajo se ronda mucho por las periferias, por los acantilados. En cada trabajo muestro mi verdad como bailaora, no puedo reprimir lo que siento, lo que busco en cada momento. En mi trayectoria artística se ve claramente cómo todo es producto de un camino, de una apuesta. Llevo bailando desde que era una niña y no te puedes quedar arrinconada en una sola fórmula, en un espacio... Todo lo contrario, cada momento te va llevando de un lugar a otro descubriendo nuevas sensaciones en la danza y la música.
-Siempre habla de un trabajo coral con sus músicos.
-Eso es esencial porque no te puedes quedar encerrada tú sola. En este caso mi encuentro con Carlos Marqueríe, codirector artístico de espacio, dramaturgia e iluminación ha resultado vitalpara otorgar a toda la representación la estética que estaba buscando, que perseguía.
-¿Eso surge de un primer momento o se va depurando?
-Hemos quitado muchas cosas. En realidad nos gusta mucho trabajar sobre algo tan escurridizo como es la casualidad y aunque pueda parecer lo contrario, pensamos mucho menos las cosas de lo que parece. Y es que personalmente me gusta mucho que exista una sensación de transparencia en el trabajo escénico para mostrarme como soy.
-¿Eso supone habitar con todas las consecuencias el territorio donde habita el riesgo?
-Es verdad, porque ha habido momentos en los que hemos estado  muy perdidos. No sabíamos dónde íbamos, pero siempre te refugias en el talento de los músicos.
-¿Qué hay en Caída del Cielo?
-Está claro que aparece una simbología muy cercana al paraíso y el posterior descenso a los infiernos. Nos hemos inspirado en muchas cosas; en el Bosco, pero también en los caprichos de Goya, existen mundos muy cercanos entre estos dos artistas y ahí es donde hemos depositado nuestra mirada. No es la figura invertida del ángel caído, como le ocurrió a Dante en su Comedia, sino que busco un espacio de profunda libertad. En el camino se quiebra el alma, sumergida en un mar denso y opaco, en un paisaje oscuro plagado de luciérnagas que nos elevan hacia paraísos oscuros.
-Pero son espacios complejos.
-Es cierto, pero a la vez muy sugerentes para introducirlos en la danza. He sido siempre y seré una mujer de percepciones muy extremas. Me siento muy bien en esos espacios; la verdad es que me gusta mucho caminar por terrenos inestables. Significa también ser coherente con mi propia trayectoria vital y artística. Voy al límite con mi cuerpo en la danza, pero es mi forma de expresar lo que siento en un escenario. No me puedo cambiar a mí misma ni un segundo.
-¿Y el flamenco dónde queda?
-Lo inunda todo, cada instante de la obra, porque es el cuerpo por el que gravita toda las escenas, todo es flamenco. Cuando caigo de rodillas me derrumbo como un cantaor, sin ataduras algunas, con la sensación de que hay también ese aspecto de improvisación tan visceral que tiene el flamenco, con ese punto tan atávico. Esta obra es un viaje, un tránsito, un descenso. Desde un cuerpo en equilibrio a un cuerpo que celebra ser mujer, inmerso en el sentido trágico de la fiesta.  o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

gracias por visitar toroprensa.com

Blog de ideas de Pablo G. Mancha. (Copyleft) –año 2005/06/07/08–

Queda permitida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta bitácora, en cualquier forma o modalidad (Siempre y cuando se cite al autor)