sábado, 13 de abril de 2019

ISRAEL GALVÁN, UN GENIO

Lo más complejo en un artista es ser capaz de crear un lenguaje propio, un estilo que sea único, tuyo y particular. Hacerlo en el flamenco es aún más complicado porque en esta expresión artística la tradición y el respeto a las formas canónicas tiene un peso gigantesco. Sin embargo, en determinadas ocasiones de la historia han aparecido maestros de talla gigantesca que han sido capaces de crear nuevas modulaciones y fórmulas que partiendo del conocimiento de la urdimbre de cada uno de los palos, de sus ritmos y de sus variantes, han evolucionado el arte con sus personales creaciones. Los ha habido en el cante, desde Don Antonio Chacón, Caracol, Camarón, Morente; en el toque: Sabicas, Montoya, Ricardo, Paco y Rafael Riqueni y, desde luego, en el baile. Y el último de ellos, es Israel Galván, que dejó el jueves en el Bretón (en el último concierto del ciclo) una actuación tan intensamente personal como bella y cuajada de momentos verdaderamente mágicos, con el cante de David Lagos y la guitarra absolutamente melismática de su hermano Alfredo, que dio un soberbio recital de elegancia por todos los palos, por soleá, por alegrías, por siguiriya, por donde usted quiera que vaya, Alfredo lo borda, como demostró el año pasado con Rosalía en el Salón de Columnas.

Israel baila, canta y toca la guitarra con su cuerpo. Se deshace en un paseo vibrante por los cantes del flamenco en una sucesión inmarcesible y única de encuentros y desencuentros con su anatomía, que crepita con el misterio de la intensidad, del ritmo frenético, con las disonancias de las reverberaciones de ese tablado negro y conmovedor que parecía que el propio teatro, sus cimientos, se sumaban a su danza negra y luminosa a la vez. Israel es único, diferente a cualquier bailaor de la historia porque su sintaxis es distinta. Baila en el contrapunto, en el alambre de todos los alambres (’Man on wire’) y hace precisamente de su derrumbarse por todos los precipicios sin perder ni un ápice de su personalidad buena parte de su inalcanzable herencia.

Baila en la silla, sentado baila. Se encarama en la silla y baila. Pisa la silla y sigue bailando como un cóctel de todas las danzas. Es puro sincretismo, adIvinación de bailes. No respira. El público respira por él conteniendo sus bocanada de aire cuando se sube por las paredes de la danza y hace que crepiten sus nudillos, la falanges, no existe hueso de su cuerpo que no vibre cuando baila. Su taconeo va más allá del taconeo. No sé si es más rápido que aquel genial Ramírez, pero ametralla a compás como pocos. La Edad de Oro es su mejor obra. La más radical aunque formalmente sea la más parca en motivos. El cantaor, el tocaor, una silla y el negro infinito del escenario. Un juego de luces para romper el fondo inmensamente negro y toda la creatividad gigantesca del más personal de los bailaores. Me cautivó en 2008 con Fernando Terremoto y el jueves nos volvió a dejar a todos entusiasmados.

o XXIII JUEVES FLAMENCOS Obra: La Edad de Oro. Solista de baile: Israel Galván. Cante: David Lagos. Toque: Alfredo Lagos. Séptima a y última gala del abono. Teatro Bretón de los Herreros. Jueves, 11 de abril de 2019.

jueves, 11 de abril de 2019

El regreso a la Edad de Oro

Israel Galván cierra esta noche los Jueves Flamencos con su obra más excelsa

El bailaor sevillano vuelve doce años después de presentar esta obra en el Bretón con la voz de Fernando Terremoto

Acaba esta noche (20.30 horas) en el Teatro Bretón la XXIII edición de los Jueves Flamencos, un ciclo que por el nivel de sus protagonistas, categoría artística y respuesta de público se ha consagrado como una de las principales citas de lo jondo en el panorama nacional. Y como no podía ser menos, el cierre de hoy viene por todo lo alto, con la presencia de Israel Galván (Sevilla, 1973), el bailaor que está en las cimas del escalafón de la danza flamenca contemporánea y que no deja a nadie indiferente con su particular visión del baile, en la que afloran perfiles en ocasiones ásperos y tortuosos y momentos extraordinariamente sublimes y únicos.

Galván, que se presentó en Logroño en 2007 con esta misma Edad de Oro, lo hizo de la mano de Fernando Terremoto al cante y Alfredo Lagos a la guitarra. Aquella actuación fue memorable, con el prematuramente desaparecido cantaor de Jerez en absoluta sazón y un Galván en una secuencia de bailes en los que dio la dimensión exacta de lo que supone ser un artista de época. Tan grande es su recorrido y tantos incondicionales tiene en el mundo, que hace tres años la Presidencia de la República Francesa le concedió la insignia oficial en la ‘Orden de las Artes y las Letras’ por los lazos privilegiados que mantiene con Francia y su relevancia al propagar el flamenco en el país vecino.
La realidad es que Israel Galván tiene una forma de bailar que produce un estremecimiento desde la cadera hasta la coronilla, desde el dedo meñique del pie hasta el dedo gordo de la mano. Así explica el propio bailaor las claves de su peculiar estilo: «Es un proceso muy largo. No creo que exista un punto de inflexión. Me di cuenta de que era mi cuerpo el que me hablaba y que mi forma de bailar era la que expresaba mi yo más íntimo. Yo no me expreso hablando, lo hago con el cuerpo».

La Edad de Oro del flamenco corresponde al periodo que va del último tercio del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Y precisamente a esta época histórica se refiere principalmente al cante y al baile, ya que la guitarra tardaría aún muchos años en desarrollar su auténtica valía.
Desde este punto de vista, ningún cantaor o bailaor de hoy, salvo casos excepcionales, podría igualar en calidad, pureza y creatividad, a aquellos que, llevando el flamenco a su apogeo, han firmado esta Edad de Oro. Aparece entonces un declive de los cánones formales del arte flamenco tal y como quedó establecido en esa época dorada: Empobrecimiento, simplificación, mestizajes y fusiones, así como pérdida de contenidos, de sentido y del espíritu que animaba a este arte.
Con David Lagos, cantaor que atesora con mimo los cantes de las épocas doradas, y Alfredo Lagos, el tocaor que acompañó el año pasado a Rosalía en este ciclo, Israel Galván se amarra a las referencias buscando la aproximación a los cánones estilísticos de aquella época pero imprimiendo su personalidad más absoluta. Pedro G. Romero explica que con Israel «siempre se escapa un brazo de su ángulo, se desdibuja el suelo debajo del zapato, el equilibrio está a punto de perderse y casi se ve el cuerpo ya caído, extendido a lo largo del suelo».

Israel recuerda la personalidad de Fernando Terremoto, que tantas veces hizo esta obra con él y que le acompañó en Logroño: «En todos estos años de la Edad de Oro sobrevuela el recuerdo de mi admirado y desaparecido Fernando Terremoto, un recuerdo imborrable porque fue el cantaor que más veces me acompañó con esta obra». Romero ofrece otra clave de esta obra: «Por un lado remite a la época dorada del flamenco y de cualquier arte deberíamos decir, el tiempo áureo. Pero también, por la singularidad del Israel Galván de entonces, –un heterodoxo–, remitía a la famosa película de Luis Buñuel y sus intenciones de hacer protagonistas a los gusanos que devoraban la gran manzana del flamenco». El bailaor lo tiene muy claro: «Busco mi propia libertad, asumo riesgos; lo sé, pero me emociona caminar al lado del precipicio. Quizás sea mi sino», concluye. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

domingo, 7 de abril de 2019

SOÑAR EL FLAMENCO

El concierto tuvo tintes de ensoñación. Fue una de esas noches en las que se junta todo. El cante, el toque, la gente. Una atmósfera increíble para soñar el flamenco en su virtud máxima de belleza, elegancia, fuerza y asombro. Porque fue asombroso el paseo que hizo por las geografías del flamenco Paco del Pozo; del metal de su voz en los cabales a la policromía de una una guajira en la que con Paquito Vidal a la guitarra deslumbraron por los senderos de la más bella sutileza que imaginarse puedan. Hizo Paco orfebrerías con su garganta destilando los tonos por abajo –y por arriba– con la sensación absoluta de que todo era de verdad, sin la más mínima superchería, ni afectación, ni engolamiento. Vidal a la guitarra se salió y entre los dos la obra resultó sencillamente magnífica: los prodigiosos confines de Marchena aguardan de exploradores con el talento de Paco del Pozo para dar gloria a unos cantes a los que los funestos guardianes de la esencia quisieron arrumbar a los pabellones del olvido. Fue hermosísima la malagueña, en la que comenzamos a disfrutar del talento de un Paquito Vidal que fue capaz de poner a todo el público en pie en una de las ovaciones más grandes que se recuerdan en Logroño a un guitarrista. Si la memoria no me falla hay que remontarse a la excelsa actuación de Riqueni con Estrella Morente para sentir un calor así. Paco del Pozo hizo un concierto de figura máxima: bordó las alegrías con aroma a Chano, las dos soleares; aunque la de Triana me pareció conmovedora y todo lo que hizo destiló una clase de cantaor al que le adorna una sabiduría y un compás inabarcable. Es uno de los grandes.

o XXIII JUEVES FLAMENCOS. Cante: Paco del Pozo. Toque: Paco Vidal. Teatro Bretón de los Herreros de Logroño. Sexto concierto del abono (localidades agotadas). Jueves, 4 de abril de 2019.

jueves, 4 de abril de 2019

«Con veinte años no escuchaba a Marchena, ahora hasta me atrevo a hacer sus cantes»

Ganador de la Lámpara Minera en 1997, Paco del Pozo debutó al año siguiente en Logroño y hoy vuelve con el toque de Paco Vidal

«Ha pasado mucho tiempo desde que me presenté en Logroño, pero la esencia es la misma y la ilusión permanece intacta», explica el cantaor madrileño Paco del Pozo, que actúa esta noche (20.30 horas) en el Teatro Bretón en el penúltimo concierto de los Jueves Flamencos. Paco del Pozo debutó en Logroño en 1998, con su flamante Lámpara Minera y en la segunda edición de un ciclo que encabezó Chano Lobato, con nombres extraordinarios como Pepe Habichuela, Tino di Geraldo, Duquende, y Vicente Soto, entre otros: «Qué gran cartel».
-¿Qué queda de aquel joven cantaor?
-En el fondo soy el mismo, aunque tengo mucha más experiencia y una enorme madurez. Sigo con ese temperamento que me ha definido desde siempre como cantaor.
-¿Qué recuerdos tiene de Logroño desde sus inicios?
-Preciosos, he actuado varias veces en la gira del norte y siempre me quedo con la sensación de que he dejado muchos amigos. Antonio Benamargo me dice siempre que vuelvo es por aclamación popular. Llegué con 23 años a la primera actuación y el público me recibió con un calor especial. La afición de Logroño me gusta porque es agradecida y a la vez exigente. Notas como los oles son siempre a tiempo y se nota que tantos años de ciclo flamenco ha creado una gran base de aficionados.
-¿En qué medida ha evolucionado su expresión artística?
-Siempre digo que el cante no es ajeno a la evolución personal y emocional de cada uno. Hay una cosa que me ha hecho crecer que es mi parte pedagógica. Llevo diez años de profesor en la fundación flamenca ‘Casa Patas’ y tres en el Conservatorio de Madrid dando clases. Este trabajo me ha hecho cambiar mucho porque veo el cante de otra manera; soy mucho más analítico porque tengo que explicarlo a los alumnos. Pero destaco por encima de todo mi evolución personal. Con veinte años no escuchaba a Marchena quizás porque no me sentía identificado con su cante o no me sentía capaz de hacerlo. Sin embargo, ahora le escucho e intento hacer sus cantes. Todo eso tiene un proceso. El cante está vivo y como artista no te puedes cerrar a ninguna influencia. Ahora tengo más registros y puedo cantar de formas diferentes.
-Antes parecía que algo así era un sacrilegio...
-Eso lo dicen hoy en día los que no tienen otra cosa que ofrecer. Quizás los cantaores que no nos hemos desarrollado en entornos absolutamente propicios para el cante nos hemos dado cuenta de que el cante mismo hay que desarrollarlo en todas sus facetas. Fíjese, muchas veces me han dicho que soy un cantaor largo y estudioso. Y la verdad es que yo no he estudiado nunca. Lo he escuchado siempre por gusto, por placer, siempre estoy escuchando cante. Eso es lo que te mantiene y te hace evolucionar.
-Usted es profesor. ¿Se puede aprender a cantar flamenco?
-Desde luego, es un arte trasmitible. Los alumnos que vienen con el perfil de preaficonados tienen mucho ganado. Yo siempre digo que es una música culta que requiere de un cierto acercamiento antes de ponerte a cantar. Todo el mundo puede aprender; yo tengo alumnos de todas las edades. Luego la expresión va dentro de cada uno. Los mitos se van cayendo poco a poco y a las pruebas me remito con muchas de las primeras figuras del cante contemporáneo.
-¿Qué piensa de la crítica?
-Se ha perdido mucho con la digitalización. Me da pena, pero las grandes cabeceras de la prensa española que siempre tenían sus críticos apenas hacen referencia al flamenco. He tenido malas experiencias con alguna crítica y me las tomaba como constructivas para seguir mejorando.
-¿Cómo será el concierto?
-Como una actuación clásica pero con matices diferentes. Se suele cantar por siguiriyas, pero yo haré tres cabales seguidas y diferentes para romper un poco con la tonalidad habitual; o la guajira al calor de la evolución que me llevó a escuchar más a Marchena y a endulzar el cante.
-¿Hay riesgo de convertirse en ‘cantante’, como diría algún crítico?
-José María Gallardo me dijo que yo era un grandísimo cantaor y también un grandísimo cantante. Esas cosas hay que tomárselas con humor, siempre con humor. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

lunes, 25 de marzo de 2019

Miguel Aguilar se alza con el Zapato de Plata

Importante y bien presentada novillada de Miranda y Moreno y vuelta al ruedo al quinto

Miguel Aguilar, novillero mexicano de Aguascalientes que se encuentra enrolado en el Centro Internacional de Tauromaquia y Alto Rendimiento (CITAR), se hizo ayer con en Zapato de Plata de Arnedo tras las deliberaciones del jurado instantes después de terminar la novillada. Los tres diestros actuantes cortaron una oreja por coleta ante una interesante, seria, corajuda y movida novillada de Miranda y Moreno, que regaló infinidad de embestidas a lo largo de toda la función. La presidencia premió con la vuelta al ruedo al quinto, un novillo serio y con mucho motor, que no paró de embestir, aunque el de más calidad saltó en tercer lugar y le correspondió a Guillermo García, que logró los mejores lances del festejo, especialmente una serie con la mano izquierda en la que dibujó algún natural acompasado.
La realidad es que los tres jóvenes diestros se emplearon al máximo. Miguel Aguilar labró su triunfo en el quinto, en una faena de buen corte en la que consiguió dos tandas con buen gusto por ambas manos. Era el último novillo sin caballos de su carrera y si lo desea podrá elegir ganadería en la próxima Feria del Zapato de Oro. En el primero de su lote comenzó de rodillas y terminó por manoletinas en una faena compleja por la velocidad con la que embestía el animal. Con el capote entró en quites y dejó momentos de mucho lucimiento.
Uno de los momentos más curiosos de la novillada fue el salto al callejón del quinto, que provocó el terror entre los que se encontraban fuera del burladero y que se tuvieron que lanzar al ruedo para salvarse de una segura cogida en en anillo interior de la plaza. Uceda Vargas también cortó una oreja tras una faena voluntariosa al primero.

domingo, 24 de marzo de 2019

Triunfos, torería y gran entrada

Diego Urdiales con tres orejas y Tomás Campos con dos, salieron a hombros

La corrida de 'Toros de la Plata' decepcionó porque se apagó demasiado pronto y Cayetano toreó muy bien al segundo de la tarde, al que cortó una oreja de peso

Tarde de triunfo en la apertura de la temporada en La Rioja. Extraordinario aspecto en el Arnedo Arena con más de 3.500 espectadores en los tendidos y mucho más allá de las orejas y de la salida a hombros de Diego Urdiales y Tomás Campos, hay que poner de relieve las buenas sensaciones que desprendieron los tres matadores, incluido Cayetano que lo bordó con su primer toro, y la maestría de un Diego Urdiales que, sin apenas toros, cuajó dos actuaciones repletas de torería, de recursos y de sabrosos pasajes en los que conviene detenerse. El primero de ellos fue el añejo galleo por chicuelinas para poner en el caballo al segundo de su lote. Caminar despacio y torear a la vez; componer en movimiento. El vuelo del capote girando como un lirio en torno al diestro. Una belleza. Si sucede en Sevilla se arranca la música. Y después, el soberbio volapié con el que despenó al astado. Una verdadera obra de arte por la pureza de la ejecución. La colocación, entrar en la suerte en absoluta rectitud y todo a cámara lenta. Hubo como un encuentro con Antonio León, aquella espada inmemorial que pareció asomarse unos instantes a Arnedo, con el torero al que tanto quiso y que cuando nadie contaba con él dijo que iba a ser torero de Madrid.

Y todo sucedió con un lote a contraestilo. El primero, grande como una catedral y feo como un paquebote. Un toro extraño al que había que conceder mucho para equilibrar su descompensada anatomía. Y lo consiguió Urdiales con la mano izquierda en varios naturales de enorme calidad. El quinto fue un animal contradictorio: tuvo buen son con el capote y después del tercio de banderillas echó el freno de mano y sólo a base de maestría terminó embistiendo merced a la capacidad del riojano, que logró la mejor serie al final en redondo y sometiendo por abajo a un toro que ya no quiso más.

Tomás Campos también rayó a gran nivel. No fue nada fácil la construcción de la primera faena. Se puede decir que se la inventó porque el toro era tardo y embestía sin demasiada entrega. Pisó el de Llerena –afincado en Arnedo– los terrenos que queman y se la jugó para darse un atragantón a milímetros de los pitones. También estuvo muy bien en el sexto, el toro de más empuje del gordísimo envío de Toros de la Plata, un burraco salpicado que peleó bien en el caballo, y con el que demostró su capacidad en series de buena factura por ambas manos. Tomás tiene una gran oportunidad en San Isidro y cuenta con argumentos para dar un golpe de atención en la capital de España.

Cayetano sólo tuvo un toro que le dio opciones, el segundo de la corrida, quizás el más claro en la muleta. Y lo toreó francamente bien, con la yema de los dedos sobre todo por el pitón derecho y en redondo, que es el espacio por el que este diestro se siente verdaderamente a gusto. El quinto debió ser devuelto a los corrales por inválido, el presidente no lo entendió así, y sólo le dio opciones para brindárselo a Diego Urdiales.

o Feria de San José. Ganadería de Toros de la Plata: corrida demasiado gorda, poco ofensiva y de baja nota. Diego Urdiales: oreja tras aviso y dos orejas tras aviso. Cayetano: oreja y silencio. Tomás Campos: oreja tras aviso y oreja. Plaza de Toros 'Arnedo Arena': Más de tres cuartos de plaza (unos 3.500 espectadores). Sábado, 23 de marzo de 2019. Primera de feria. Diego Urdiales y Tomás Campos salieron a hombros de la plaza.

o Festejo de hoy: Final del Zapato de Plata. Seis novillos de Miranda y Moreno para Uceda Vargas, Miguel Aguilar y Guillermo García. Comienza a las cinco y media de la tarde.

sábado, 23 de marzo de 2019

Ventura, 'El Juli' y Diego Urdiales, cartel de la Beneficencia el 12 de junio

El diestro de Arnedo actuará dos tardes más (15 de mayo y 7 de junio) ante las divisas de Fuente Ymbro y Alcurrucén

Diego Urdiales ya tiene marcadas en su agenda las fechas de la próxima Feria de San Isidro, la más importante de la temporada taurina que fue presentada ayer en una gala en la Plaza de Las Ventas a la que asistió el rey emérito Don Juan Carlos. Este año la feria superará todos los récords, ya que contactará con 34 espectáculos: 27 corridas de toros, tres novilladas picadas y cuatro festejos de rejones. Es decir, más de un mes de toros que gravitarán las espaldas de diestros como 'El Juli', Urdiales, Roca Rey, Castella, Miguel Ángel Perera o Paco Ureña, que se antojan fundamentales tras las bajas de Morante y Manzanares -por decisión propia- y la de Enrique Ponce, lesionado de gravedad en su rodilla en las Fallas de Valencia. Así que la salida forzosa del diestro de Chiva de las combinaciones ha propiciado la entrada de 'El Juli', que no quiso someterse al bombo pero que finalmente actuará en la Beneficencia y en la corrida de Juan Pedro Domecq junto a Paco Ureña y la confirmación de David de Miranda.

Diego Urdiales va a tres tardes de verdadero lujo. La más grande llegará el 12 de junio en su debut en Beneficencia, con toros de Cuvillo y Ventura por delante. Su debut en la feria madrileña será el 15 de mayo (segunda corrida del abono) en la que lidiará toros de Fuente Ymbro (con los que triunfó en la Feria de Otoño) en un cartel en el que hará el paseíllo con Finito de Córdoba y Miguel Ángel Perera. La segunda tarde del torero de Arnedo será ya en pleno mes de junio, el día 7, con la ganadería con la que ha salido tres veces por la Puerta Grande de Bilbao, los Núñez de Alcurrucén. En dicho festejo compartirá terna con dos matadores extremeños: Antonio Ferrera y Ginés Marín.

La gran 'vedette' de San Isidro es Andrés Roca Rey, que actuará en las corridas de Parladé, Victoriano del Río y la de Adolfo Martín, festejo que va a ser uno de las más esperados del abono puesto que será la primera vez que la figura peruana se las verá con una de las ganaderías del ámbito más torista del campo bravo. La corrida de Victorino será lidiada por Daniel Luque, Octavio Chacón y Emilio de Justo; y la 'Del Arte y la Cultura' (15 de junio) la lidiarán Sebastián Castella, Roca Rey y Paco Ureña, que se las verán ante astados de Victoriano del Río.

Los datos de San Isidro
o Las tres tardes de Diego Urdiales. 15 de mayo: Finito de Córdoba, Diego Urdiales, Perera (Fuente Ymbro); 7 de junio: Antonio Ferrera, Diego Urdiales y Ginés Marín (Alcurrucén) y la Corrida de Beneficencia, el 12 de junio, con Diego Ventura y 'El Juli', con toros de Núñez del Cuvillo.
o Principales toreros: Julián López 'El Juli', Andrés Roca Rey, Sebastián Castella, Perera.
o Ausencias: Morante de la Puebla y José María Manzanaes. Ponce, baja por lesión
o 34 festejos: La feria de San Isidro comienza el martes 14 de mayo y se extenderá hasta el domingo 16 de junio. Está compuesta por 27 corridas de toros, tres novilladas picadas y cuatro festejos de rejones.

Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos abren la temporada taurina

El festejo comenzará a las 17.30 horas, se lidian astados de 'Toros de la Plata' y se espera muy buena entrada en el Arnedo Arena

El Arnedo Arena abrirá sus puertas esta tarde (17.30 horas) para levantar el telón de la temporada taurina riojana con una corrida de toros en la que harán el paseíllo Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos, el torero extremeño que ganó el Zapato de Oro y que después decidió afincarse en Arnedo. Tomás se ha convertido en un vecino más de la ciudad del calzado y el año pasado, además de triunfar por todo lo alto en plazas francesas de la importancia de Dax, confirmó su alternativa en Las Ventas con una faena en la dejó muy claras sus excelsas formas de sentir e interpretar el toreo. La corrida es de 'Toros de la Plata', una ganadería propiedad del empresario Pedro Trapote, y en la que lleva por separado dos líneas ganaderas diferentes, una más encastada en Núñez y la otra en Juan Pedro Domecq.

Abrirá la terna Diego Urdiales, que regresa a Arnedo tras los triunfos del año pasado y en los albores de una temporada muy importante en su carrera puesto que su presencia estará asegurada en un buen número de ferias y en los carteles más decisivos del año. Urdiales ofreció un gran nivel en Valencia a pesar de que los toros de Jandilla que le correspondieron en suerte no fueran demasiado propicios para el lucimiento. Este año cumple veinte temporadas de alternativa y su ciudad tendrá la posibilidad de disfrutar de su toreo en un momento de extraordinaria madurez.

Cayetano hará el paseíllo mañana en el Arnedo Arena tras no poder hacerlo el año pasado como consecuencia de una lesión que lo mantuvo apartado de los ruedos en los primeros festejos de la temporada. El torero de Madrid fue sustituido en aquella ocasión por Juan José Padilla, y este año viene precedido por un búsqueda que ha emprendido por apurar mucho más su estilo en una tauromaquia muy alejada de la de su hermano. En Valencia coincidió en el cartel con Diego Urdiales y acusó mucho el viento en una corrida en la que volvió a demostrar su amor propio y profesionalidad. No es un torero de excesivo repertorio, pero siempre da lo máximo en la cara del toro. Tomás Campos se ha planteado esta temporada como una de las más esperanzadoras de su carrera puesto que tiene aseguradas dos plazas en la feria de San Isidro y la tarde de hoy es un punto de partida necesario para albergar las mejores sensaciones posibles de cara a futuros compromisos. El año pasado dio un excelente nivel en esta corrida y logró salir a hombros. Se espera una muy buena entrada y la presencia de muchos aficionados de fuera de La Rioja.

MARÍA TERREMOTO, TESORO DE CANTAORA

Entrevista con María Terremoto en Bodegas Ontañón
La jovencísima María Terremoto (19 primaveras) se subió al escenario del Teatro Bretón dos años después de su presentación en los Jueves Flamencos en el concierto previo que se celebra en Bodegas Ontañón. Había llegado a Logroño con el premio ‘Giraldillo Revelación’ de la Bienal de Sevilla bajo el brazo. Su nombre comenzó a sonar de una manera muy llamativa y los que habían escuchado su cante lanzaban aleluyas por la figura que se presumía. El concierto de la bodega tuvo tintes premonitorios. Recuerdo que  titulé aquella crónica como el flamenco que viene y el jueves tuve la íntima sensación de que ya había llegado, de que su flamenco es irreversible y estamos ante una chica que ya es una excelente cantaora. La realidad es que María estuvo sensacional en toda la actuación. La ves y uno se rinde a la evidencia de que existe una parte genética innegable en su condición de cantaora. Hija de Fernando Terremoto, una de las voces más misteriosas del cante contemporáneo, y nieta de Terremoto de Jerez, una de esas fieras más indomables del cante flamenco histórico, una auténtica leyenda. Estoy convencido de que María tiene capacidad para amalgamar los dos registros, la sutileza absolutamente magistral de su progenitor y la valentía instintiva del abuelo. El jueves dio prueba de que es capaz de moverse por esos dos alambres del flamenco con notoria capacidad. He ahí la malagueña, que fue un prodigio de hondura con un remate por abandolaos sencillamente delicioso; o la siguiriya, o la creatividad de la que hizo gala homenajeando al maestro Enrique Morente y su versión de la lorquiana ‘Leyenda del tiempo’, que constituyó un verdadero dechado de clase, conocimiento y compás. La voz perfectamente controlada por abajo en los tercios más misteriosos. Y cuando había que romperse por arriba, no tuvo problema en acordarse de La Paquera en una tanda de bulerías bellísimas y melismáticas del final de la actuación. María es un prodigio y también un tesoro del cante. Tiene un punto de modernidad y un aroma de clasicismo jerezano innegable. Tiene todo el futuro por delante y sabe, además, llenar el escenario con una fuerza natural y sin gesto alguno que pueda parecer sobreactuado. Sus registros vocales son muy ricos, tanto en los tercios hondos en los que sabe masticar y deglutir su voz de bronce como cuando se aferra a la esperanza del grito, que le sale sobrio y elegante, sin crujido alguno. Dirán que puede ser una voz en formación; apenas es una adolescente, pero canta con el conocimiento de generaciones como si llevara su mochila sin que le pesara un ápice. Pero ha estudiado, conoce el secreto del compás, el porqué de las cosas. Y se nota. Además, lleva a su lado a un tocador excelente, Nono Jero, sobrino del Niño Jero, que hace unos cuantos años nos deleitó al lado de Juanito Villar. Fue una noche la del  jueves maravillosa, una noche que más que una revelación ha dado paso a la realidad palpitante de que María Terremoto es una voz para soñar el cante.

o XXIII JUEVES FLAMENCOS Cante: María Terremoto Toque: Nono Jero . Teatro Bretón de los Herreros de Logroño. Quinto concierto del abono (localidades agotadas). Jueves, 21 de marzo de 2019. Crónica publicada en Diario La Rioja

martes, 19 de marzo de 2019

Detalles, torería y resignación


Urdiales apenas tuvo opciones en Valencia en una corrida de Jandilla con un toro de bandera para Castella

El riojano escuchó una gran ovación en el primero y Castella se encontró con el toro de su vida en el coso de la calle Xátiva

Tarde de detalles y torería en Valencia de Diego Urdiales ayer ante un lote con escasísimas opciones de lucimiento. Una corrida bajo mínimos de Jandilla y Vegahermosa sin apenas fondo de casta que salió suelta y mansona y que se acabó precipitando en el hondo sumidero de la irrelevancia. Excepto el quinto, ‘Horroroso’, que fue un toro de bandera y para el que el público valenciano pidió con fuerza el indulto del ‘bou’ tras una faena de Sebastián Castella marcada por la velocidad, la aliteración de series en redondo que prologó con sus característicos pases cambiados clavado como una estaca en el centro del ruedo. El jandilla, premiado con una apoteósica vuelta al ruedo, lució acucharadas defensas y las mejores hechuras de la corrida. Derribó en dos ocasiones al picador y embistió con soberana clase por ambos pitones, aunque el gallo francés no terminara nunca de acoplarse al natural. Estiró la faena buscando el indulto, el presidente le envió dos avisos desde el palco y despenó al toro de una estocada en los bajos. Dos orejas de poco fuste en comparación con la inmensa calidad del morlaco de Borja Domecq, que salvó los muebles gracias a este grandioso toro, un ejemplar con el que se desataron todas las controversias sobre si merecía o no el más alto premio. Este cronista se emocionó con su bravura y su entrega en todos los tercios. Claramente yo lo hubiera mandado a la dehesa. Pero no... Ninguno de los cinco cornúpetas restantes tuvo el trapío ni las hechuras que merecen un coso como el de la calle Xátiva ni una afición que llenó en más de tres cuartos un edificio bellísimo y señorial sobre el que ayer cayó la canícula del ferragosto en pleno mes de marzo. Treinta grados marcaban los termómetros cuando Urdiales se abrió de capote con el primero de sus galafates, un vegahermosa sin cuello llamado ‘Fantasía’, que tuvo buenas intenciones pero que echó la persiana tras la segunda serie con la mano derecha. Lo toreó con gusto a la verónica a pesar de las desigualdades de su embestida y abrochó la tanda con dos medias ceñidas en el platillo. La faena prometió con un inicio de doblones muy toreros del arnedano y dos series en redondo que catapultaron los olés y el arranque musical de la banda. Hubo dos cambios de mano primorosos, uno para abrochar una serie de derechazos y otro, mecido por la lentitud, tras el intento del toreo al natural, que deshabitó la faena de emoción y ritmo porque el toro comenzó a defenderse con cabezazos y frenazos en su embestida. Abrochó la faena con una extraordinaria estocada.
El segundo del lote del riojano fue, con diferencia, el peor toro de la corrida. Un animal que reponía, que salía huido de los engaños y con el que poco pudo hacer a pesar de que lo lidió con soltura con el capote y lo intentó una y otra vez con la mano izquierdo. El segundo mejor toro de la corrida también le correspondió a Castella, con el que se empeñó en una faena insustancial y kilométrica. Cayetano, por su parte, no tuvo su tarde. El lote tampoco le dio demasiadas opciones pero al diestro madrileño se le vio muy incómodo desde la lidia del dificultoso tercero hasta la porfía con el parado sexto.

o FERIA DE FALLAS. Toros de Jandilla-Vegahermosa, una escalera de presentación. De muy baja nota en líneas generales, excepto el quinto, ‘Horroroso’, un toro extraordinario que peleó con bravura en el caballo y que embistió con inmensa clase y profundidad en la muleta. El lote de Urdiales fue desesperante: el primero tuvo cierta calidad pero se acabó muy pronto y el cuarto fue astado impresentable, huidizo, manso y muy deslucido. Diego Urdiales: gran ovación con saludos y silencio tras aviso. Sebastián Castella: silencio tras dos avisos y dos orejas tras dos avisos. Cayetano: silencio en su lote. Plaza de Toros de Valencia, más de tres cuartos de entrada. 9º de abono. Calor bochornoso y viento racheado que influyó para mal durante toda la corrida. El banderillero de Cayetano Javier Gómez Pascual, fue prendido de forma dramática por el segundo de la tarde. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

domingo, 17 de marzo de 2019

Diego Urdiales: «Me repugna profundamente que politicen el toreo»

Diego Urdiales. Foto: Miguel Pérez-Aradros
Diego Urdiales abre hoy su temporada «más ilusionante» en las Fallas de Valencia con Cayetano y Castella, ante toros de Jandilla y Vegahermosa

Urdiales vuelve a los ruedos hoy en el coso de la calle Xátiva de Valencia. «Estoy ilusionado, no cabe duda, es un año precioso, una temporada importante en mi carrera. Cumplo veinte años el próximo mes de agosto desde que tomé la alternativa en Dax y tengo ganas de torear, de sentir esas sensaciones que me hacen feliz desde que era un niño». Así se expresa el torero de Arnedo unas horas antes de que esta tarde realice el primer paseíllo del año en las Fallas de Valencia, con Cayetano y Sebastián Castella en el cartel y ante astados de Jandilla y Vegahermosa.
–Parece que ha pasado mucho tiempo desde el final de temporada y sus triunfos de Bilbao y Madrid. ¿Se acuerda?
–Claro. (Sonríe). Me los recuerdan casi todos los días, en la calle, los ganaderos cuando voy al campo, los compañeros y yo los llevo muy dentro.
–¿Le cambiaron?
–No, pero es verdad es que han sido como dos catalizadores increíbles para mi carrera. Bilbao fue algo mágico, sentí tantas cosas en la plaza que fue como un sueño.
–¿Y Madrid?
–Lo veo ahora y pienso que es una tarde en la que se resume mi vida. La dureza del frío, el viento, parecía que todo estaba a la contra. Y fíjese.
–¿Cree que los aficionados le ven de otra manera después de aquellas dos tardes?
–En ese sentido han cambiado muchas cosas, aunque los aficionados saben cómo siento e interpreto el toreo desde hace mucho tiempo. Quizás ha servido también para reivindicar la naturalidad, la imprevisibilidad y, de alguna manera, el camino que me tracé hace muchos años.
–¿Se refiere a las empresas?
–El año pasado me quedé fuera de San Isidro y de muchas ferias más. Tras la corrida de marzo en Arnedo y un festival en Ricla una semana después, no volví a torear hasta mediados de agosto en Alfaro. Y de allí a Bilbao. Pero fueron muchos meses sin torear.
–¿Cómo vivió aquella etapa?
–Muy tranquilo. Ésa es la verdad. Me iba a entrenar y paseaba. Trabajaba en el campo y me descomprimí del todo. Mis amigos me decían que se me veía demasiado tranquilo. Claro, la procesión iba por dentro, pero estaba convencido de que obraba conforme a mis principios y no podía traicionarme.
–Aceptó el bombo de la feria de Otoño y antes de los triunfos de Bilbao y Madrid ya había firmado dos tardes para este San Isidro. ¿Eso es arte?
–Yo tenía muy claro lo que tenía que hacer y el empresario de Madrid parece que también lo entendió… Es mi camino, ser dueño de mi futuro, tomar las decisiones en las que crees y defender lo que siento por esta profesión. Para decir que no tienes que tener muy claro que te puedes quedar en casa y asumirlo y ser coherente.
–¿Ganas de Valencia?
–Tengo ganas y deseos de torear donde quieran contratarme. Valencia es una feria de primerísimo nivel. Hace unos años perdí un triunfo grande por la espada, pero siempre he tenido muy buenas sensaciones en el coso de la calle Xátiva. Claro que tengo ganas y voy con mucha ilusión.
–Toros de Jandilla.
–Es una ganadería excelente y lo que sé es que ha pasado si problemas el reconocimiento veterinario. Vienen los toros que ha decidido el ganadero y eso me tranquiliza.
–Un cartel con dos figuras. ¿Ése es el sitio que persigue?
–He buscado siempre estar en esos carteles que son los de más categoría. Todos los toreros los buscamos.
–¿Por dónde torea mejor, por la derecha o por la izquierda?
–Es curioso, durante muchos años he sentido la mano derecha de una forma especial y la izquierda la ha perseguido casi siempre. Ahora creo que se dan la mano.
–¿Es tan diferente?
–Por completo. Al montar la ayuda hace que en redondo la muleta pese más y tenga un vuelo que no es el natural que se da con la izquierda. Son matices técnicos muy importantes que suelen pasar desapercibidos para el público, que no para los aficionados. Y no sólo eso, también influye la forma de montar la espada, la tela. Es como la tensión de la raqueta de un tenista o los palos de un jugador de golf.
–¿Qué pensó cuando le llamaron para la Beneficencia?
–Es difícil expresarlo. He estado muchas tardes en Madrid en esa corrida, que además es la que preside el Rey de España. Es la única vez que suena el himno nacional en Las Ventas y dese hace muchos años había soñado hacer el paseíllo en ella. Me siento muy español y estoy muy ilusionado de participar en la corrida que siempre es la más importante de la temporada y poderle brindar un toro a su Majestad.
–¿Se politiza el toreo?
–Odio todo eso. De un lado y de otro. El toreo es un arte, un mundo en el que hay personas de todas las ideologías, de todos los países, de todas las condiciones sociales. Que se politice como lleva pasando desde hace varios años es algo que me repugna profundamente.
–¿Qué tal su escuela con los niños del aula?
–Fenomenal. Ésa es la realidad que más me gusta. Los chavales se hacen personas, son felices, aprenden una serie de valores y entienden lo que supone amar un animal único como es el toro bravo.
–Y después de Valencia..., Arnedo.
–Siempre es algo especial torear en casa. Me alegro de volver a torear con Tomás Campos y repetiré paseíllo con Cayetano. Creo que es un carel precioso y espero que venga  mucha gente a la plaza.
–Sigue con Luis Miguel Villalpando...
–Hay una relación que va más de lo profesional. Estamos muy identificados y ha estado a mi lado desde que era novillero. Creo que con eso está todo explicado.
–¿Cuántas corridas va a torear esta temporada?
–No es algo que me preocupe excesivamente. Nunca he sido muy amigo de los números ni de valorar a un torero por esas circunstancias. Hay muchas plazas en las que no he toreado nunca y ferias a las que me apetece volver, desde luego.
–¿Habrá algo especial para conmemorar los veinte años de alternativa?
–Todavía no puedo decir nada porque se están hilvanando cosas.
–¿Cuantos vestidos nuevos ha encargado?
–Cuatro.
o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

sábado, 9 de marzo de 2019

UNA SIGUIRIYA FABULOSA

La cuarta sesión de los Jueves Flamencos constituyó un verdadero espectáculo en todos los sentidos, una noche redonda de cante donde sobresalió el poderío ancestral de Jesús Méndez y especialmente el cante y la modulación de Antonio Reyes, que dejó sobre las tablas del Teatro Bretón una siguiriya inolvidable, un monumento al flamenco más desnudo gracias a un sentido de la interpretación en el que se dieron citan en su garganta todos los colores y matices que pueden sostener a una voz vibrante y melismática como pocas. Antonio Reyes dibujó la segunda parte de a actuación, la de los puertos, la que según el programa y el sentido del flamenco histórico discurre desde las murallas de Cádiz pasando por San Fernando, Puerto Real, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Chiclana de la Frontera, desde donde llegó a Logroño un cantaor henchido de inspiración y matices, de solera y de duende. Por su parte, Jesús Méndez, trajo al ciclo el sentido del cante de Jerez, el más valiente de todos los cantes, y su actuación fue la más ensimismada de las tres veces que ha actuado en nuestra ciudad. Seco, Jesús, firme, sin contemplaciones, cante de Jerez rancio, como esos vinos que se asoleran en las botas y los suelos de albero de sus asombrosas bodegas en las que se produce un milagro al que se define como crianza biológica. Pero Chiclana también es tierra de vinos, del marco de Jerez, pero sin poder embotellar sus caldos con el nombre de la tierra madre. Quizás por eso se conozca menos su tradición flamenca y vinatera y quizás, también por lo mismo, nos dejó a todos ensimismados cuando se lanzó en la toná inicial por el camino de melisma más fino y después con unos tangos con una entrada tan hermosa que daban ganas de aprenderos al momento, de grabárselos y salir del teatro cantándoselos al personal para presumir de que a uno, por muy torpe que sea, también se le pega la magia del cante sin aditamentos, del cante rendido a su puro ser, a su encanto precioso, primigenio y preciso. Concierto con dos partes, la Mendez sin concesiones, con su poderío heredado de La Paquera, en la que logró momentos muy hermosos por soleá, sobre todo en el remate de las coplas. Y después Antonio Reyes, que reclamó la herencia de su tradición cantaora con dos cumbres, la sonoridad de sus tangos la belleza hermética, rotunda y genial de la soleá, en la que se pudo disfrutar también de la profundidad creativa del toque de Manuel Parrilla, que parapetado tras su guitarra, y sin querer nunca robar ni una brizna de de protagonismo a nadie, demostró su ciencia, su compás, su conocimiento y ese mecer la guitarra para acunar los cantes. La actuación acabó con el públicó que prácticamente llenó el Teatro Bretón puesto en pie tras un paseo por bulerías en dos turnos sucesivos de Jesús Méndez y Antonio Reyes. Cada uno co sus compás: el de Jerez y el de los puertos y con el tañido de Parrilla. ¡Casi ná!

o XXIII JUEVES FLAMENCOS  ‘De Jerez a los puertos’ Cante: Jesús Méndez y Antonio Reyes Toque: Manuel Parrilla Teatro Bretón de los Herreros. Quinto concierto del abono. Jueves, 7 de marzo de 2019

miércoles, 6 de marzo de 2019

Tres pilares para una evocación

Las voces de Jesús Mendez y Antonio Reyes y el toque de Manuel Parrilla traen el compás de Jerez y los Puertos

El concierto se celebra en el Bretón, comienza a las 20,30 horas y se citarán dos estilos muy personales de cantaores  

De Jerez a los puertos. Es decir, desde la capital maestra y señera de la siguiriya –donde nació Jesús Méndez–, al compás de Cádiz, San Fernando, Puerto Real, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Chiclana de la Frontera, –de donde es Antonio Reyes–, los dos cantaores que junto a Manuel Parrilla (nieto de Tío Parrilla, hijo de Juan Parrilla, sobrino de Parrilla de Jerez y de Ana Parrilla), llevarán a los espectadores esta noche en el Bretón a la mismísima ‘zona cero’ de la jondura. Jesús Méndez lo tiene clarísimo: «En un espectáculo tremendo, muy flamenco, porque en Logroño el público respira el cante y lo respeta. Lo sentí la primera vez que vine al Salón de Columnas con Manuel Valencia; después al Bretón con Tomasa y ahora estoy deseando que llegue el momento del concierto porque con semejantes artistas como Antonio Reyes y Parrilla da gusto actuar», confiesa un cantaor que ha cuajado en muy poco tiempo como una de las voces más reconocibles de Jerez y una de sus máximas figuras.
Y además, no ahorra en elogios con sus compañeros de terna de esta noche: «Antonio para mí es genial; él sabe que disfruto mucho escuchándole porque tiene una facilidad asombrosa en la voz para hacer lo que él quiera en cada momento. Posee un registro precioso y una voz muy dulce y canta muy gitano. La verdad es que uno de los cantaores con los que más disfruto escuchando ahora mismo».
Y tampoco para Parrilla: «Es un maestro absoluto, por su compás, por su sonido y por su creatividad. Un lujo cantar a su lado porque te lleva mecido».
Jesús Méndez se presentó en el Salón de Columnas en 2010: «Cuando mi familia me escuchó cantar mi padre se partió la camisa». Es exponente de una de las sagas más importantes que ha dado ese rincón de Andalucía, la de los Méndez, cuyo nombre más importante fue la de la Paquera de Jerez, una de las voces más atávicas de lo jondo. Y explica cómo prepara una actuación como la de esta noche en la que compartirá escenario con otro cantaor: «Cuando cantas en solitario haces el repertorio clásico y cantas lo que quieres; en el caso de un concierto compartido con otro artista cada uno elegimos los cantes según el momento y cómo te sientas. Pero la responsabilidad al final es la misma, puesto que se canta por soleá, por alegrías, por siguiriyas. Cantes lo que cantes, hay que dar el máximo posible y dejar el cien por cien sobre el escenario. Somos profesionales y eso es lo máximo para nostros», subraya. Y la admiración que sienten los dos cantaores es mutua, puesto que cuando a Reyes le dieron en Giraldillo del Cante de la Bienal, no tardó en confesar su admiración por el jerezano: «Jesús Méndez es un gran cantaor. Estoy seguro que también tendrá su Giraldillo». Antonio Reyes nació en Chiclana y pertenece a otra dinastía flamenca de máxima solea y en la que sobresalen dos cantaores:  Jarrito y Pansequito. En 1982, con sólo seis años, debutó en público y un año más tarde participó en los Jueves Flamencos que organizaba el guitarrista Manuel Morao en la Plaza de Toros de Jerez. «Sentir el calor del público me gusta más aún que cantar», explica un cantaor que ha llegado a una de las cumbre del flamenco actual con la grabación del disco en directo en el Círculo Flamenco de Madrid con la guitarra de Diego del Morao.

Isabelita de Jerez
Jesús Méndez, al igual que hizo Ángeles Toledano en el inicio del ciclo, recuerda la voz de Isabelita de Jerez y la coloca en el frontispicio de sus influencias: «Admiro su eco, su afinación, el registro... Es una verdadera maravilla y eso que para muchos es una auténtica desconocida. Murió en Zamora cuando estaba de gira con Pastora Imperio en 1942. Es una de esas voces que merece la pena escuchar pero que quizás por muchas cuestiones no sea conocida como se merece por su altura artística».

El toque genial de una de las grandes guitarras de Jerez
Manuel Fernández Gálvez –Manuel Parrilla– (Jerez, 1967) grabó en 2015 su primer disco ‘Pa mi gente’, una obra de arte que supuso un verdadero alegato a la guitarra de concierto y un recorrido por su amplia memoria como tocaor, ya que ha acompañado a maestros como ‘El Torta’ y hasta llegó a tocarle a ‘Tío Borrico’, uno de los nombres que alumbran el flamenco de Jerez merced a su legendaria personalidad. Es un lujo la presencia de Parrilla en un ciclo en el que debutó con Fernando Terremoto en el año 2000.

jueves, 28 de febrero de 2019

Giro torista en el Zapato de Oro

La Comisión apuesta por ganaderías 'duras' para la feria de septiembre

La Comisión organizadora del Zapato de Oro ha hecho públicos los nombres de las cinco ganaderías que compondrán el cartel de la próxima Feria de Novilladas de Arnedo y el giro torista del abono es la característica principal de un elenco ganadero en el que debutará una de las divisas históricas del campo bravo: Partido de Resina, los toros 'guapos' que antes componían el hato de Pablo Romero y que ahora buscan un nuevo espacio en este tipo de festejos en el que el toro redobla su protagonismo. Y no queda ahí la cosa, ya que también se suman a los hierros elegidos los astados de Cebada Gago, una ganadería gaditana con un gran cartel en la ciudad del calzado pero que llevaba muchas temporadas fuera de la selección de utreros para la feria. Cebada Gago fue durante muchas temporadas uno de los hierros predilectos de las aficiones de Arnedo y Logroño y tiene fama por su encestada bravura y por la exigencia que desarrolla siempre durante la lidia. Éstas son las principales novedades de un conjunto de ganaderías en el que repiten José Escolar, Baltasar Ibán y Fernando Peña, un hierro que se sale de la filosofía del resto de las ganaderías y que será la divisa por la que habrá codazos entre los novilleros más destacados del escalafón. Escolar e Ibán son las divisas que mejor juego han dado en los últimos años y acumulan un buen número de premios a las ganaderías más completas y los toros más bravos de cuantos se han lidiado en las últimas ferias del Zapato de Oro. Otro de los detalles de más gusto para los aficionados toristas será la diversidad de encastes del abono, ya que cada ganadería representa una diversidad genética única y la sangre predominante en el campo bravo, la de Juan Pedro Domecq, sólo estará presente diluida con Contreras en Baltasar Ibán, y con Núñez tanto en Cebada Gago como en Fernando Peña, aunque con porcentajes muy diferentes y criterios de selección radicalmente diferentes. Por su parte José Escolar es encaste Albaserrada y está íntimamente emparentada con Victorino Martín, con diversas incorporaciones de Santa Coloma, y Partido de Resina es un encaste único lejanamente familiar con los míticos toros de Miura. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

Ganaderías: Baltasar Ibán (encaste Contreras), José Escolar (Albaserrada-Santa Coloma), Fernando Peña (Torrestrella), Cebada Gago (Núñez-Torrestrella) y Partido de Resina (Pablo Romero)
Novedades: Debuta Partido de Resina y vuelve, tras varios años de ausencia, Cebada Gago.
Bajas con respecto al año pasado: Pedrés y Casasola.

domingo, 24 de febrero de 2019

DOS REFLEXIONES SOBRE ARNEDO

UN PLIEGO ABSURDO
(Cuando se publicó el pliego)

Si usted es empresario taurino y quiere licitar a coste cero por la plaza de toros de Arnedo para la Feria de San José y quiere llevar un cartel con José Tomás, Morante de la Puebla y Diego Urdiales y otro empresario propone al rejoneador Luis Rouxinol y a los matadores Álvaro Lorenzo y Ginés Marín lo tiene crudo. Le ganan por goleada de puntos administrativos. El pliego que acaba de colocar el gobierno municipal en la sección ‘Perfil del Contratante’ en la web del Ayuntamiento no le da la más mínima opción. Veamos: 5 puntos entre los 10 primeros del escalafón; 3 para los del 11 al 53 y un punto para los restantes. José Tomás acabó el año pasado el 126; Morante el 12 y Urdiales el 52. Total: 7 puntos. En cambio, su competencia se llevaría el contrato con el rejoneador Luis Rouxinol, (4 del escalafón de rejoneadores y 5 puntos según el pliego), Álvaro Lorenzo (7º del escalafón y 5 puntos) y Ginés Marín (8º y 5 puntos). Total: 15 puntos. Es decir, ocho más que su propuesta, imaginario amigo empresario. Así son las cosas en el mundo taurino cuando se meten por medio muchos ayuntamientos que no se sabe muy bien cómo le dan valor a un escalafón para las contrataciones saltándose (mucho peor que a la torera) el valor del arte. En Arnedo burocráticamente tiene más importancia para su ayuntamiento una pléyade casi incontable de toreros que Diego Urdiales, máximo e incontestable triunfador de la temporada pasada tras sus históricas tardes de Madrid y Bilbao, en las que puso el toreo del revés y dio un golpe en la línea de flotación de un sistema anquilosado e injusto al que arrasó con una torería que parecía haber pasado a los anaqueles de la historia. Es absurdo. Me atrevería a decir que es hasta bochornoso. Ya ha sucedido más temporadas y nadie, o casi nadie, ha dicho nada. Pero no es de recibo hacer las cosas de esta manera amparándose en el coste cero y, a la vez, endosando a la empresa que se quede con la plaza (si es que alguien lo hace) la novillada del Zapato de Plata, que a costa de regalarla se le ha quitado cualquier valor comercial que pudiera tener. Va muy tarde el Ayuntamiento de Arnedo en esta feria. Quedan menos de dos meses para los festejos y todo está absolutamente verde limón. Yo me pegunto por qué es tan difícil hacer las cosas con tiempo. Por qué cuesta tanto sentarse y hablar. Llamar a Urdiales, que va a estar en las principales ferias del mundo taurino, que vive en Arnedo y preguntarle cómo hacer las cosas lo mejor posible y más en este año que cumple 20 desde su alternativa.

ESTABA CANTADO
(Cuando se quedó desierto)

El concurso quedó desierto el lunes pero el Ayuntamiento comenzó a intentar salvar los muebles hace unos días ante la posibilidad –cierta y avisada desde aquí– de que ningún empresario iba a querer asumir los costes de la novillada a cambio de nada. El modelo ‘sirvió’ dos años y los dos empresarios desistieron de repetir. El Ayuntamiento organizará el Zapato de Oro y la corrida correrá a cuenta de Ignacio Ríos, que ha demostrado tanto en Alfaro como en Calahorra que es una persona solvente y con seriedad en todo lo que hace. Tiene apenas un mes para sacar adelante la corrida, la promoción, el trabajo de los palcos, la búsqueda de patrocinadores. Y no es tarea fácil. Yo me pregunto una cosa: ¿por qué el consistorio ha dejado prácticamente hasta el último momento todo el proceso de concesión de la plaza que al final se ha visto abocado al fracaso más absoluto? No lo sé, pero me imagino que habrán tenido muchas y más importantes cuestiones por resolver que plantearse con tiempo la Feria de Marzo, la necesidad de un modelo atractivo para un empresario que le ofrezca la posibilidad de trabajar con dos o tres años para amortizar los esfuerzos del primero. La fórmula de los puntos también ha demostrado su inoperancia. Ahora tenemos cartel, dos festejos por delante y un montón de retos para hacer. Ojalá que este fracaso sea la piedra angular de una época de renacimiento. o Ambos artículos los he publicado en Diario La Rioja

TOMASA DE LEY

Tomasa Guerrero ‘La Macanita’ abre a boca y te coloca en el Barrio de Santiago de Jerez como un caleidoscopio absolutamente extraordinario. Le miras los ojos a Tomasa y aparecen dos lunas negras, las lunas de la Tomasa que acarició con esa siguriya suya tan indescifrable, en la que canta sin el más mínimo aparato, solo con el vestigio que domina su universo sonoro. La luna, el toque de Manuel Valencia y la garganta lírica de Tomasa apoderándose de todos los registros. Canta a un naufragio del alma desde de lo alto del mástil de un bajel morisco con el que recorre la bahía, desde Cádiz a los puertos con esa cantiña suya tan dulce que se labró en su presentación de una noche que en realidad era un reencuentro con un público que siempre se ha dejado seducir por la elegancia y el misterio de su garganta lorquiana y su mirada de india, de gitana bella y poderosa que ha heredado la fragancia de las voces de su tierra y que le gusta pasearse por el cante sin añagazas ni facilidades melismáticas que nos conduzcan al pozo negro de los gorgoritos para la galería. Tomasa es una voz de ley y de fragua, de compás, de azogue como esa verdadera maravilla que constituyó la malagueña en la que penetró en el Jardín de Venus a buscar la flor que tato amaba. Y ahí me acordé de don Antonio Chacón, el zapaterito de Jerez, con ese cante iluminado al que hay que arrebatar segundos al tiempo y al aliento para no quedarse sin respiración, sin fuelle, gracias a ese prodigio de compás que demostró en una soleá en la que sacó a relucir toda la técnica que atesora pero a la que le faltó ese punto de emoción que hace que un tema pase de lo correcto a lo que te rasga el alma. Y es que un concierto, de naturaleza tiene que ser un punto guadianesco y desigual. Los cantaores ni son máquinas ni nadie espera que lo sean. Ni mejor ni peor. Quizás fue un respiro en el tiempo que se ofreció a sí misma para abordar los cantes de su tierra, la bulería o la siguriya con una interpretación sublime de Manuel Valencia, uno de esos tocaores que asustan por lo jóvenes que son y hasta dónde se puede adivinar que serán capaces de llegar cuando comiencen a asomarse al balcón de la madurez. Tiene cara de niño, le sueña afilada la guitarra, lírica, tremebunda cuando es necesario el rasgueo roto y electrizante. ¿Y qué me dicen del compás guajiro del Macano y Chicharito? Dos metrónomos con alma y guasa, dos gigantes de ritmo de este rito que es el cante y con el que Tomasa nos hizo vibrar este jueves cuando caía la tarde. Y no se me puede olvidar el final y las pataítas. ¿Qué es bailar? Lo van a ver ustedes con Israel Galván cuando termine el ciclo, pero bailar también es coserse a las olas del mar (los faldones de la camisa) y hacer cosas que parecen imposibles. Y hacerlas con gracia, y que te cante al lado la Macana mientras te sale eso que llevas (los que lo llevan) en el fondo del alma.

o XXIII Jueves Flamencos. Cante: Tomasa Guerrero ‘La Macanita’. Toque: Manuel Valencia. Compás: Chícharo y Macano. Teatro Bretón de los Herreros (localidades agotadas). Cuarto concierto del abono. Jueves, 21 de febrero de 2019. o Esta crítica la he publicado en Diario La Rioja

jueves, 21 de febrero de 2019

Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos torearán en Arnedo el 23 de marzo

Diego Urdiales, Cayetano y Tomás Campos harán el paseíllo finalmente en el Arnedo Arena el próximo sábado 23 de marzo en el primero de los festejos de la Feria de San José. Tras quedar en blanco la licitación del pliego de condiciones propuesto por el Ayuntamiento de Arnedo, la corrida finalmente la organizará el empresario aragonés Ignacio Ríos, que el año pasado dio los festejos de Calahorra y Alfaro. El lunes se acabó el plazo de presentación de propuestas sin que ningún empresario licitara por la organización de la corrida de marzo en Arnedo, que llevaba implícita los costes de la novillada de final del Zapato de Plata. El cartel es el mismo que se organizó el año pasado pero que finalmente no se pudo concretar por una lesión que impidió a Cayetano hacer el paseíllo en Arnedo. Fue sustituido por Juan José Padilla y tanto Diego Urdiales como Tomás Campos salieron a hombros. El domingo se celebrará, organizada por el Ayuntamiento de la Ciudad del Calzado la final de la XVIII edición del Zapato de Plata de Arnedo. Actuarán los novilleros sin caballos Miguel Aguilar, Uceda Vargas y Guillermo García , que lograron sus puestos en las semifinales celebradas el pasado fin de semana en las ganaderías de Los Ronceles y Baltasar Ibán. Las ganaderías de ambos festejos se harán públicos próximamente, ya que la premura en la organización del festejo ha impedido poder presentar los hierros con el conjunto de las combinaciones. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

Tomasa Guerrero 'La Macanita': «Mi voz siempre sonará flamenca, pura y afillá»

La cantaora jerezana actúa esta noche (20.30h) en el Bretón con el toque de Manuel Valencia

Foto: Martín Guerrero
«No parece que hayan pasado veinte años desde que debuté en Logroño», reconoce Tomasa Guerrero ‘La Macanita’, que se presentó en el Salón de Columnas en el tercer concierto del ciclo de 1999, con Diego del Morao a la guitarra y Chícharo y Gregorio al compás: «Estoy con la intriga de volver al norte y con muchas ganas de seguir dejando huela en los aficionados; además me encuentro muy bien, muy dispuesta», subraya la cantaora jerezana, que trae bajo la mano un disco en directo que grabó con Manuel Valencia –el tocaor que le acompañará esta noche– en el Círculo Flamenco de Madrid y el premio ‘Bandera de Andalucía’ que le concedió la Junta el año pasado. «Logroño me trae recuerdos bonitos, eran las primeras veces que me iba de gira por esos teatros y aprendí mucho. Además, me di cuenta desde el principio de que a los aficionados de vuestra tierra les gusta mucho la forma de interpretar el cante que tenemos en este rincón, que se identifican mucho con nuestras formas».  Y es que Tomasa está reconocida como una de las principales intérpretes de los estilos jerezanos y en los puntos cardinales de su cante aparecen los aromas de la Paquera o la Perla y explica en que consiste el acento jerezano en el flamenco: «No es mejor ni peor que otros, lo que pienso es que es muy diferente y se capta al instante. Y pasa no sólo en el cante, hay un sonido muy especial en el baile y también en la guitarra. Puede ser el compás, la modulación, es diferente sí o sí. Mira que se canta bien en Lebrija, o en Chiclana o en los Puertos. Es verdad, pero Jerez es diferente al resto».  Tomasa Guerrero representa para muchos aficionados y buena parte de la crítica la certidumbre de que la pureza es un signo de identidad en el cante, en la forma de expresar la raíz del flamenco acorde a un estilo y una estética prácticamente inmutable: «En el cante hay espacio para la pureza, para todo el que quiera cantar bien, pero tienes que aprenderlo aunque no se pueda aprender. Y me explico. La pureza es una cosa que tú la tienes o no la tienes. Se puede cantar mejor o peor o diferente, pero tú tienes que sentir las raíces que has percibido desde que estás en la tripa de tu madre. Y eso está impreso en los genes de cada uno. Luego te puede gustar o sonar mejor o peor. Tú puedes aprender también a vocalizar o a afinar, o a prepararte un espectáculo de dos horas porque me lo he propuesto así... Pero eso es distinto. La pureza es diferente y hay muchos espacios en los que se puede expresar». Y Tomasa, que se considera una cantaora «pura», no tiene problemas en explicar que en sus recitales puede haber dos partes diferenciadas: «Una acorde con la tradición esencial de mi cante y de mis raíces y otra más abierta, aunque mi voz jamás podrá sonar a una seguidilla manchega; mi voz siempre sonará flamenca, afillá. Me gusta lo que hago y no le pongo monigotes de ningún tipo. Me sale y es así», avisa.

Vida de artista
Pero el flamenco no es fácil: «Hay que quitarse las vendas de la cara. La vida del artista no es sencilla y a veces sientes que puedes tirar la toalla en cualquier momento puesto que esto no es un camino de rosas. Aquí hay muchas trabas; antes se trabajaba con dos o tres representes y ahora existen miles, por poner un ejemplo. A los artistas cada vez nos cuesta mucho más que nos salgan galas, que nos escuchen, que nos entiendan. Luego tú tienes que apretar los dientes para no decaer y buscar alicientes para seguir adelante. Lo veo y lo siento en todo. Antes los discos se grababan con tiempo, con mucho trabajo de producción por detrás en unos estudios muy buenos con grandes profesionales que hacían una obra maravillosa. Discos como aquel mío de ‘Jerez, Xerez, Sherry’, que lo pones ahora y aunque está grabado hace mucho tiempo parece que fue ayer porque mantiene intacta un textura en el sonido fresca. Y yo no digo que ahora las cosas se hagan peor, pero es diferente, se hace todo en casa y no existe aquella profesionalidad de antaño». Tomasa admira a Fernando Terremoto: «Se nos fue muy joven. Era un artista muy grande y sabía componer, que eso es muy difícil. Ahora está María, su hija, que lo hace muy bien». Y muere por La Paquera: «¡Me preguntas cómo era esa mujer!  Alucinante, todo lo cantaba bien, poseía todos los registros y además era una fuerza de la naturaleza impresionante. Tuve la suerte de aprender de aquellas generaciones de cantaores que eran puro nervio, sumo compás, delicadeza. Yo busco mi expresión, mi sentimiento en el flamenco siendo muy fiel a todo lo que he vivido».

Manuel Valencia, una guitarra con alma con el compás de Jerez
Manuel Valencia, que acompañará esta noche a ‘La Macanita’, con el compás de ‘Chícharo’ y ‘Macano’, es una de las guitarras jóvenes de la escena flamenca jerezana con más recorrido y futuro. Ya ha dejado en Logroño el aroma de su sonanta en varias ocasiones desde que debutó con Jesús Méndez en el Salón de Columnas. Tocaor largo, se acaba de alzar con el premio ‘Guitarra con Alma’ del Festival de Jerez, que concede la crítica especializada. Es uno de los renovadores del estilo y ya tiene un disco en el mercado. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

martes, 19 de febrero de 2019

Urdiales estará en Sevilla con Morante y Manzanares el próximo seis de mayo

El diestro de Arnedo entra en uno de los carteles ‘estrella’ del ciclo sevillano y actuará ante astados de Juan Pedro Domecq 

La empresa de Sevilla cerró ayer la contratación de Diego Urdiales para el próximo abono de su feria y el torero riojano ha entrado en uno de los carteles más ‘fuertes’ del ciclo hispalense, ya que compartirá terna con Morante de la Puebla y José María Manzanares, dos de los toreros base de la feria junto a Julián López ‘El Juli’ y Andrés Roca Rey. Diego Urdiales actuará, además, ante toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq, uno de los hierros con más predicamento entre las máximas figuras y una ganadería ‘consustancial’ con La Maestranza y su feria. La corrida se celebrará el lunes de ‘farolillos’ (6 de mayo), una de las fechas más señaladas de las citas taurinas de Sevilla. El año pasado Diego Urdiales se quedó fuera de Sevilla y hace dos temporadas toreó un festejo de preferia; la única presencia del riojano en feria se remonta al 13 de abril de 2016, cuando compartió cartel con Morante de la Puebla y Alberto López Simón para estoquear una corrida de Jandilla que no se prestó al mínimo lucimiento. Tras cerrar su contratación tres tardes en Madrid, una de ellas en Beneficencia –la corrida más importante del año en Las Ventas–, el diestro de Arnedo suma otro cartel de relumbrón en un inicio de temporada de máxima responsabilidad que comenzará el próximo 17 de marzo en la Feria de Fallas de Valencia, tarde en la que hará el paseíllo con Sebastián Castella y Cayetano ante astados de Jandilla. Luis Miguel Villapando, apoderado de Diego Urdiales, también se encuentra negociando con diferentes empresas tanto de España como Francia la presencia del riojano en los carteles. Este año se cumplirá su XX aniversario de alternativa, que recibió en la plaza de Dax en 1999 de manos de Paco Ojeda, coso en el que ha triunfado en repetidas ocasiones y en el que casi con toda probabilidad hará de nuevo el paseíllo para conmemorar su doctorado.  Otras plazas de Francia en las que puede actuar son Mont de Marsan, Nimes y Bèziers.

El posicionamiento en los mejores carteles de las ferias
Hace un año Diego Urdiales declinó la oferta de la empresa de Las Ventas para hacer el paseíllo en la Feria de San Isidro. Las condiciones que le ofreció Simón Casas no estaban a la altura de los merecimientos que consideraba en torero de Arnedo, que se quedó en su casa todo el año hasta la Feria de Alfaro. Después llegaría el triunfo de Bilbao y su contratación para Madrid antes de la prodigiosa tarde de la Feria de Otoño, en la que se colocó en la cúspide de las preferencias de los aficionados por su valor diferencial en los ruedos y también fuera de ellos. Urdiales tiene fama de «complejo» para las contrataciones porque es de los pocos que marca su territorio tanto en lo económico como en la calidad de los carteles. De hecho, ha preferido quedarse muchas veces en su casa antes de malbaratar su prestigio profesional. Muchos pensaron que tras decir no a Madrid y vivir en sus carnes las consecuencias en muchas ferias, el torero riojano se iba a debilitar en el cumplimiento de sus principios profesionales. Un año después, Urdiales está por derecho propio en los mejores carteles de las mejores ferias. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

domingo, 17 de febrero de 2019

Miguel Aguilar, Uceda Vargas y Guillermo García, finalistas del XVIII Zapato de Plata

Los novilleros sin caballos Miguel Aguilar, Uceda Vargas y Guillermo García serán los finalistas de la XVIII edición del Zapato de Plata de Arnedo tras la decisión de jurado como consecuencia de los tentaderos celebrados en Guarromán (Jaén) y El Escorial (Madrid) este fin de semana. Según el Club Taurino de Arnedo, los nombres de los tres diestros han surgido tras una votación muy reñida donde sendos clasificados han obtenido los mismos votos y seis de los catorce novilleros participantes han logrado algún sufragio del jurado. Miguel Aguilar fue el segundo de los novilleros mexicanos seleccionado para las semifinales, pertenece a la escuela taurina CITAR de Guadalajara y se ganó el paso a la final en el tentadero del sábado en la ganadería de Los Ronceles. Por su parte, Uceda Vargas es de Serena (Sevilla) y fue finalista del Bolsín de La Rioja en 2017. El año pasado tuvo que superar una mononucleosis y una hepatitis que no han sido capaces de parar su carrera. Guillermo García, el último de los tres finalistas, es de Madrid, de la Escuela ‘Yiyo’, y el año pasado fue finalista del trofeo ‘Camino hacia Las Ventas’, que organiza la plaza de Madrid con los novilleros más destacados del panorama. Guillermo también destacó en el tentadero celebrado en Jaén con las vacas de Los Ronceles. Todavía se desconoce la ganadería que se lidiará en la final del Zapato de Plata en el Arnedo Arena, puesto que eso corresponde, merced al pliego de licitación de la Feria de San José, al empresario que finalmente organice la corrida de toros de las fiestas de marzo de la capital del calzado. A los tentaderos de Guarromán y El Escorial se desplazaron más de treinta aficionados que pudieron disfrutar de dos jornadas de campo y de dos ganaderías tan importantes como Los Ronceles y Baltasar Ibán, la última de ellas con cariz de leyenda en Arnedo. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

jueves, 14 de febrero de 2019

Urdiales se apunta a la Beneficencia y a otras dos tardes más en San Isidro

El arnedano hará historia al hacer el paseíllo en el festejo más importante del año taurino y que preside el Rey Felipe VI en el Palco de Las Ventas

Diego Urdiales está haciendo historia en la tauromaquia, tal y como se lo reconocieron ayer mismo en el ‘Club Matador’ de Madrid (un exquisito espacio de la capital de España en el que se dan la mano el arte, los vinos –el manifiesto ‘Matador’ es uno de los textos esenciales de la viticultura moderna– y la literatura) y en el que el diestro riojano recibió el ‘Premio Minotauro’ (en forma de un lienzo de Eduardo Arroyo) por su faenón del año pasado en la Feria de Otoño. Eso fue por la tarde, después de que su apoderado, Luis Miguel Miguel Villalpando, se reuniera con Simón Casas, director de ‘Plaza 1’, empresa concesionaria del coso de Las Ventas, y acordara dos cosas: la inclusión del riojano en el bombo de San Isidro, con lo que toreará dos corridas en la feria más importante del calendario taurino, y su presencia en la Corrida de la Beneficencia, la más relevante de la temporada taurina española y la única del calendario en la que el Rey de España, Felipe VI, ocupa su espacio de honor en el Palco Real del coso de la calle de Alcalá. Todo un verdadero hito en la historia taurina de La Rioja puesto que sólo tres matadores por temporada tienen el honor de poder hacer el paseíllo en tan señalada fecha. La empresa venteña evacuó un comunicado a media tarde de ayer en el que sólo se refería a la participación del torero riojano en el sorteo de San Isidro, la novedosa fórmula para la confección de los carteles que se ensayó en la pasada Feria de Otoño y que tendrá en parte continuidad en este San Isidro: «Urdiales es un torero predilecto y esperado por la afición de Madrid y entra después de dejar una tarde para la historia en la pasada Feria de Otoño con la corrida de Fuente Ymbro en la que cortó tres orejas. Venía de triunfar en Bilbao cortando otras tres orejas y fue de los primeros en aceptar el nuevo formato de bombo en Otoño. Nuevamente acepta el reto y por el momento se une a los otros tres toreros confirmados, Paco Ureña, Sebastián Castella y Ginés Marín».
Diario LA RIOJA ha sabido que además de las dos tardes que tiene derecho por el bombo, una a sorteo y otra a elección del torero entre las ganaderías del propio bombo (Jandilla / Vegahermosa, Garcigrande / Domingo Hernández, El Puerto de San Lorenzo / Ventana del Puerto, Juan Pedro Domecq, Alcurrucén (dos corridas), Montalvo, Fuente Ymbro, Parladé y Adolfo Martín), el torero riojano actuará en la corrida de Beneficencia, posiblenente ante astados de Núñez del Cuvillo y con dos toreros que saldrán de entre los siguientes diestros: el rejoneador Diego Ventura (que cortó un rabo en San Isidro), Sebastián Castella, Emilio de Justo y Álvaro Lorenzo, también triunfadores de Madrid.

El tipo que dijo no
El columnista de ‘Vocento’ Chapu Apaolaza fue el encargado de glosar la figura del diestro de Arnedo en la entrega del ‘Minotauro’ en el ‘Club Matador’: «Allí en el ruedo se alinearon todos los Diego Urdiales: el chaval que salió de casa a un recado en Arnedo y volvió queriendo ser torero, el tipo que dijo no al insulto en los despachos y el hombre al que desahuciaron los maquinistas del sistema sin saber que lo estaban haciendo libre». Y fue más allá el donostiarra: «Urdiales siendo él mismo naturalmente, pues los toreros naturales son los más verdaderos y todo eso sucede únicamente gracias a traerse un toro de allí y dejarlo allá, gracias las mecánicas simples y a la vez inalcanzables del toreo, desprovistas de artificio, de estrategia, de triquiñuela y de engaño».
 El sorteo contará con dos bombos, uno con 10 ganaderías y otro con 10 toreros. Cada extracción asociará una ganadería con un torero, quedando dos puestos libres para completar la terna en cada una de esas tardes. La empresa será la encargada de completar cada cartel contando con toreros que hayan entrado en el bombo y que quieran torear más de una corrida. Ya hay cuatro matadores en el bombo: Urdiales, Castella, Ginés Marín, Paco Ureña y parece que también entrarán otros nombres como Enrique Ponce y Miguel Ángel Perera. o Este artículo lo he publicado en la edición de papel de Diario La Rioja. Versión web.

domingo, 10 de febrero de 2019

Maestría absoluta

Una guitarra majestuosa y una voz con un quejío infalible. El toque supremo de un maestro único y extraordinario –que realizó un repaso con su arte a su inmensa relación con el mejor toque flamenco– y la revelación de Samuel Serrano, un muchacho de 23 años nacido en Chipiona que conmovió al público con su voz afillá y el quejío roto y conmovedor con esos aromas a Rancapino que personalmente me transportaron a un concierto que ofreció en Logroño a la verita misma de Chano Lobato, con Juan y Pepe Habichuela y el inolvidable Paco Valdepeñas con su compás imposible bailando con la chaqueta. Una cosa musicalmente asombrosa fueron las dos siguiriyas; la primera de Cepero en su parte en solitario –con las caricias de la segunda guitarra de Paco León–, y después con el aullido místico de Samuel Serrano. ¡Qué barbaridad! El flamenco en su máxima expresión de ‘verismo’, tal y como describe Mayte Martín este manantial de cantes que brotan de las mismas entrañas del cantaor y que puede sobrecoger a cualquier ser humano por muy poco dado a los sentimientos que sea. Gracias al maestro Cepero por su generosidad para con el cante flamenco y la afición. Y es que conviene decir que su actuación fue un prodigio musicalmente hablando. Es capaz de detener el tiempo con esos silencios inapelables de su guitarra, con esa mano derecha que acaricia a las cuerdas, con el pulgar de Morón (heredado de la maestría de Diego del Gastor) y la sonoridad de los espacios que va creando con un compás que transita al parecer sin el más mínimo esfuerzo: del soniquete de Jerez a la composición melódica en tono de rumba que es su ‘Agua Marina’, una belleza que resume la esencia de un toque tan único como personal e innovador, un maestro al que se le conoce sólo con el tañer de una sola cuerda de su guitarra. No sé si me gustó más cuando tocó en solitario o cuando utilizó su soberbio compás para acompañar el cante de Samuel Serrano. Una belleza por sus alegrías arrastradas, con sus falsetas mágicas o la siguiriya moruna y oscura, con la luz de poniente, con la sal de la bahía recogida en sí misma en la que se entrelazaban las cuerdas de la voz del cante y la hondura de un Paco Cepero sencillamente colosal. 

XXIII JUEVES FLAMENCOS Guitarra en concierto: Paco Cepero. 2º guitarra: Paco León. Cantaor invitado: Samuel Serrano. Teatro Bretón de los Herreros. Tercer concierto del abono. Localidades agotadas. Jueves, 7 de marzo de 2019. o Esta crónica la he publicado en Diario La Rioja

jueves, 7 de febrero de 2019

«Con el que mejor ha cantado Camarón ha sido conmigo, lo dijo hasta Paco»

El mítico tocaor de Jerez actúa esta tarde en el Bretón (20.30 horas) con la segunda guitarra de Paco León y el cante de Samuel Serrano

Paco Cepero, que actúa esta noche en los Jueves Flamencos, (Teatro Bretón, 20.30 h.) es un mito del flamenco. Nació en el barrio de San Miguel de Jerez de la Frontera el 6 de marzo del 1942, fue discípulo de Rafael del Águila y comenzó acompañando a ‘La Paquera’. Se fraguó con ‘Tío Borrico’, Sernita o ‘Terremoto’ y se convirtió el primer tocaor de Camarón cuando se destapó en los principale tablaos de Madrid: «Lo dijeron Paco de Lucía, Tomatito y hasta el propio José... con el que mejor ha cantado Camarón ha sido conmigo. Conmigo cantaba de una forma diferente; su mejor época me la bebí yo».
-¿Cómo conoció a José?
-Era un chiquillo. Yo andaba por Jerez e íbamos a las fiestas a la Venta de Vargas. Él andaba pululando por allí y nos conocimos. Ya en la feria de Jerez quiso que yo le tocara y después le dije: ‘vente pa Madrid conmigo’. No me hizo caso al principio, pero coincidimos cuando estaba en ‘Torres Bermejas’ y ya comenzamos a tocar juntos.
-Usted ha vivido el flamenco más grandioso de la época de Caracol y todos los predecesores hasta el modernismo actual...
-Soy un afortunado; sin duda. Conocí y les toqué a los grandes maestros de aquella época: Antonio Mairena, Juan Talega, el Sevillano, el de la Calzá, a la Perla. Gracias a Dios estuve al lado de todos los que quedaban de los antiguos y les he tocado a todos los modernos: Chiquetete, Turronero, Pansequito, Rancapino, Lebrijano... Manolo Caracol me contrató en su última compañía y después se hizo compadre mío con el bautizo de mi hijo el mayor.
-¿Qué siente cuando toca la guitarra?
-Es algo maravilloso. Llevo más de sesenta años en la profesión y me sigue gustando mucho tocar. Pero no soy una máquina, no me sale la música como una obligación; me sale de dentro. Y soy transparente. Hay días mejores y peores porque esto también depende de cómo se siente uno anímicamente. Los artistas tienen que motivarse por dentro y hay veces que nos somos perfectos. Cuando sólo te refugias en la técnica es como si fuera un síntoma de impotencia.
-¿Su forma de sentir el flamenco está en relación con la manera en la que lo aprendió, de lo que se respiraba en aquellos años?
-Sin duda, y además siendo consciente de que cuantos más años cumplimos más nos queda por aprender. Genios hay pocos en la vida; yo me considero una persona normal y trabajo todos los días. Hoy mismo (esta entrevista se hizo el lunes) he estado toda la mañana componiendo.
-¿Qué maestros recuerda?
-Me dio unas poquitas clases Javier Molina y le pedí a mi padre que me llevara a un profesor que había en Jerez por el que pasamos todos. Se llamaba Rafael del Águila, un personaje increíble. Fue el que me metió a mí dentro de la guitarra. Me dijo que cuando llegué a sus clases miraba para el techo. Me enseñó a sentir la guitarra en el estómago. No a tocar por encima. Es como torear. Y soy muy aficionado al toreo y le digo que yo no conocía a Urdiales pero lo descubrí en una corrida en Madrid con los toros de Adolfo Martín. ¡Qué manera de colocarse para torear! Y así se lo dije a Curro que es muy amigo mío: ‘Me dio tiempo a comerme medio paquete de pipas en un pase suyo’. Diego es torero de toreros porque lo siente, porque lo hace todo con el alma.
-Siempre que se habla de su forma de tocar aparece la palabra personalidad. ¿Dónde reside esa arquitectura suya tan distinta?
-Tengo una pulsación muy fuerte pero a la vez sutil. Me lo han dicho siempre: ¡Paco, tu guitarra se conoce a una legua!
-¿Cómo ha planteado el concierto de esta noche?
-No suelo ser muy partidario de organizar un repertorio a rajatabla. Me gusta guiarme por lo que siento. Por un lado habrá una parte muy flamenca y también composiciones mías más clásicas y muy románticas, porque me considero un guitarrista romántico. Le gente a veces se sorprende cómo una persona con tanto ímpetu como soy yo se pueda volver tan emocional.
-¿Cuáles son sus influencias?
-Muchos maestros, Niño Ricardo, Manolo de Huelva, Sabicas... De Diego del Gastor, que tenía una enorme personalidad aprendí cosas y también mucho de Melchor de Marchena. Mis puntales han ido por ahí.
-¿Es tan diferente tocar en concierto a acompañar el cante?
-Es una sensibilidad distinta. Para tocarle a un cantaor hay que tener un conocimiento enciclopédico del cante; se trata de molestar lo menos posible y realzarlo en el momento necesario. Cuando me han dado el momento del respiro y me han dicho haz la falseta, las he hecho lo mejor posible.
-Y componer...
-Es otro mundo; parte de un concepto especial. Yo he tenido la suerte de enseñarles a cantar a muchos. Mi forma es muy peculiar y también canto lo que me ayuda mucho a componer y a ser muy pedagógico.
-¿Cómo ve el momento actual de la guitarra flamenca?
-Creo que técnicamente no se ha tocado nunca como se hace ahora. Pero,desde mi humilde punto de vista, es que se está perdiendo cierto sabor flamenco y hecho en falta un punto de creatividad. Y eso no se puede perder nunca. o Esta entrevista la he publicado en Diario La Rioja

viernes, 1 de febrero de 2019

Diego Urdiales, premio 'Hoteles Ercilla' al triunfador de las Corridas Generales de Bilbao

Foto: Andrè Viard
El jurado de los Premios Ercilla, galardones que convoca cada año la cadena Ercilla Hoteles, ha concedido a Diego Urdiales el premio al triunfador de las Corridas Generales de Bilbao por su completa actuación en el ruedo de Vista Alegre, "llena de clasicismo, naturalidad, poderío, que le permitió cortar tres orejas a sus dos toros de la ganadería de Alcurrucén", remarca en un comunicado en el que también destaca que ha concedido el premio a la mejor faena de la feria al diestro peruano Roca Rey "por su magnífica actuación frente al último toro de la tarde de Victoriano del Río el viernes 24 de agosto", cuando cuajó "una faena plena de firmeza, hondura y valor que llegó con fuerza a los tendidos". Por su parte, el trofeo al novillero triunfador de la temporada ha sido otorgado a Francisco de Manuel. "Este joven, una de las promesas del escalafón, ha triunfado con actuaciones destacadas en varias plazas de primera y demás ferias novilleras", pondera el jurado. El resto de premios que concede la empresa Ercilla Hoteles en el apartado taurino han sido para el diestro Emilio de Justo, premio al torero revelación de la temporada, Lea Vicens, galardón al rejoneador triunfador de la feria, y Manuel Vanegas, acreedor al "premio superación". Por su parte, el Trofeo Manolo Chopera al Fomento de la Fiesta ha sido concedido a Juan José Padilla, en el año de su despedida de los ruedos. La entrega de los premios tendrá lugar el próximo 4 de marzo junto con los Premios de Teatro, durante una cena para unas trescientas personas en el hotel Ercilla de Bilbao. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

gracias por visitar toroprensa.com

Blog de ideas de Pablo G. Mancha. (Copyleft) –año 2005/06/07/08–

Queda permitida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta bitácora, en cualquier forma o modalidad (Siempre y cuando se cite al autor)