jueves, 29 de enero de 2009

Morirse solo

La muerte le sobrevino sin estridencias, prácticamente en silencio, en todo caso matizada por ese rumor invertebrado y dócil que rellena las casas que se saben vacías, viviendas sin estímulos que parecen ofuscadas en un tiempo impreciso y que apenas se ven aliviadas por el monocromático soniquete del televisor o la radio, que predican en un pequeño desierto del alma, tropezado mínimamente por el eco sordo del crujir de las puertas, de la cama sin hacer o por el chasquido seco de un chorro de agua en el fondo del lavabo. Algunas veces, las menos, se cuela por los visillos -que con tanto esmero cuidaba la madre ausente- la hojarasca de unos niños que iban en bicicleta, el pitido de un automóvil atrapado en doble fila o la velocidad lejana de una ambulancia que crepita por la avenida. Pero casi siempre se impone el fulgor de un silencio sin personas del verbo. Un último temblor, un suspiro quizás, y el adiós más solitario, más triste

Por eso temo el aroma indefinido que envuelve a los hogares acaso deshabitados en los que el tiempo merodea a hurtadillas sin detenerse, ni un segundo, en los perfiles de estos seres que mueren olvidados mientras se agolpan los diarios y los días en un buzón en el que casi nadie repara: sólo alguna carta del banco, de Hacienda o el anónimo grito de la propaganda de los supermercados. Y temo más aún la indiferencia y la frustración; la sórdida desesperanza de los que ven pasar la vida a su lado sin anhelos, de los ancianos solitarios arrumbados entre esas cuatro paredes como único horizonte que les protegen pero que también ejercen sobre ellos de cárcel involuntaria, de frontera límite entre la monotonía de su rutina y un mundo que continúa dando vueltas sin complejos en un exterior al que ya no pueden acceder cuando giran los desengrasados goznes de la puerta.

El pintor sordo murió olvidado. Descanse en paz.


o Este artículo lo he publicado hoy en el Diario La Rioja en una serie que sale los jueves y tiene por nombre Mira por dónde.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Impresionante artículo, Pablo

Ramón Arrieta

gracias por visitar toroprensa.com

Blog de ideas de Pablo G. Mancha. (Copyleft) –año 2005/06/07/08–

Queda permitida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta bitácora, en cualquier forma o modalidad (Siempre y cuando se cite al autor)