jueves, 27 de mayo de 2010

¿INFORMACIÓN O MORBO?

El viernes pasado sufrí un terrible vuelco en mi corazón, un puñetazo en plena línea de la flotación donde se asientan mis más íntimas convicciones, las prioridades que ordenan ese laberinto interior de cada persona donde pugnan las creencias, los sueños, los principios…, y que suele definir lo que pienso y creo de las cosas; en definitiva, lo que me parece que está bien y aquello que no tanto. El viernes un pitón atravesó la garganta de Julio Aparicio en Las Ventas de Madrid dibujando en el aire la imagen más brutal que imaginarse pueda. Un derrote seco y sin miramientos, de apenas un segundo, que fue captado por ese sinfín de fotógrafos de prensa que se apostan en el callejón y los tendidos y que en apenas unos minutos saltó las portadas de las páginas web de todos los periódicos del mundo y que televisiones y rotativas han replicado hasta la saciedad, hasta ese punto intolerable que traspasa el derecho a la información para saciar ese hambre de morbo sangriento que luce esta sociedad superglotona, insatisfecha y ávida que hemos creado entre todos, con los periodistas a la cabeza. Incluso la familia del torero herido tuvo que emitir un comunicado para pedir a las teles que dejaran de repetir la terrible escena una y otra vez. Pero da lo mismo, Youtube se rebosa con la cogida de Julio Aparicio merced a las millones de visitas de personas que miran sin descanso la muerte misma en una tarde de primavera en Madrid. Confieso que mi alma de aficionado también se vio impelida a la reflexión, a la manifiesta banalización en que convertimos lo que significa ponerse delante de un toro, jugarse la vida sin trampa ni cartón porque como dice Marzal el torero es el último héroe épico y se sacrifica en nombre de los demás.


o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una sección que aparece los jueves y que se titula Mira por dónde.

6 comentarios:

Jorge dijo...

Bella pintura del percance, por cierto. ...No, no me parece morbo y me suscribo a la idea de la realidad del acontecimiento, sólo que, claro, ha sido una cornada mucho muy aparatosa, inusual, 'rara'; y esto es lo que por naturaleza atrae más la atención en general. Ahora bien, abundan y sobran los necios e insensatos de YouTube que aprovechan su idiotez y vagancia cibernética para anotar sandeces más extremas que la cornada misma ocurrida a Aparicio. A lo que afirmo yo: tienen mayor dignidad los toros mismos que quienes pretenden protegerlos. Gracias Sr. Mancha por le oportunidad de opinar aquí en este espacio. // Atte., Torotino.

PD: me parece que la mencionada pintura carece del cuerno en la cara del diestro, aunque fuese al estilo impresionista, sin mucho detalle. Así sería más memorable aún la obra artística. Repito, no me lo creo morboso sino indicativo de la dura realidad de la fiesta de los toros.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Totalmente de acuerdo, y no te cuento si pierdes unos minutos prestando atención a los comentarios en el you tube, es escalofriante. Muy pocos medios hicieron mención al triunfo rotundo del día anterior en Nimes, donde Julio estuvo enorme, solo interesa la tragedia mostrada de forma obscena. He sentido mucha tristeza imaginando lo que debe sentir la familia del torero y me pregunto si existe eso que llaman "ética" periodística.
Un cordial saludo.

Perez@larcón dijo...

Llevas toda la razón Pablo, pero me temo que la prensa lo hace porque desgraciadamente eso vende. Que no cuenten conmigo para el morbo.
Saludos

Salerito dijo...

No es una pintura. Es una fotografía tratada con un filtro de Photoshop.

Peterlulupan dijo...

leía estos días a un antitaurino que se escandalizaba de que en una crónica un periodista recriminara a los toreros por no arrimarse, por no estar dispuestos a la cogida ni a morir. Le parecía completam absurdo q nadie tuviera q estar "dispuesto a morir".
Y pensaba entonces yo que es cierto que el torero por el mero hecho de ponerse delante de un toro acepta el riesgo y la muerte de forma natural, y sin embargo quizá tienen que pasar cosas como esta para q incluso los aficionados dejemos de banalizar la labor del torero.
Y desde luego que suena absurdo, como decía el antitaurino, que nadie tenga que estar dispuesto a morir. Para unos son héroes; lamentablem para otros la cogida de Aparicio no es más que un esperpento.

Anónimo dijo...

Es noticia y vende, esto vende, pero no me gusta verlo en las portadas de los periódicos. Te obliga a verlo, a ti, a mi, a un niño que pasa por el quiosco...

Ramón Martínez

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