domingo, 1 de octubre de 2006

El señor Marqués de Domecq manda a Arnedo seis muñones de toro

El primer novillo del Marqués de Domecq deambulaba por el ruedo con una abulia interminable. Daba un pasito y estiraba la cabeza, daba otro y alargaba el cuello con una impotencia tal que con cada gesto desmentía que fuera un toro o algo parecido. Porque un toro, que se sepa, ni deambula por el ruedo ni da pasitos amagando; porque un toro, que se sepa, no consiente que le presenten la muleta a media altura para no molestar. De hecho, los toros que yo he visto que les presentan la muleta a media altura para no incordiar acaban lanzando al reloj al de las precauciones. Pues bien, ayer en Arnedo no salió ni un toro. Todo lo contrario, un interminable desfile de animales lamentables, de astados deconstruidos que de tanto rehogar en el lamentable cocedero de las neotientas se han convertido en no se sabe qué. Por fuera, algunos hasta parecen toros, con sus pezuñas, su morrillo y sus pitoncitos enrevesados. Por dentro, una singunlar escofina les ha mordido la entraña hasta convertirlos en zombies, sin espíritu, sin tribulaciones y como almas en pena recorren el ruedo tras muletitas a media altura. Y de tanto toro de laboratorio a muchos se les quedan caras unicelulares: ganaderos, apoderados, veedores y demás miembros del comité científico del asunto. Porque este lío es un asunto y tiene hasta un comité científico que analiza las razones. Primero hablan del viaje, del estrés y del cambio climático que se produce desde la dehesa hasta los corrales; después aportan el dato de los corrales, claro, porque suelen ser pequeños y los veterinarios generan mucho nerviosismo a los animales, que sienten que les miran, que los estudian y que los ponen de vuelta y media. Uno de los que se reúnen en el cónclave incide en alimentación: "Desde que bajaron del camión no han probao bocao", así como suena, porque este encaste es especialmente sensible a los sinsabores. Luego diseccionan la puya –aunque los del Marqués de Domecq se llevaran cuatro míseros picotazos, cuatro, entre los seis–. En fin, las teorías de las máximas autoridades científicas del asunto son inabarcables, aunque eso sí, nadie habla de la simpatía que tiene este, ese y aquel ganadero con tal torero, del cariño que siempre le ha profesado desde que le indultó un utrero en un festival en Calamocha o en una becerrada en Mairena del Alcor. Es decir, lo de la casta es un tema tabú para los expertos; una maldición bíblica de la que sólo hablan los reventadores y los malos aficionados que persiguen la tragedia. Ayer en Arnedo se lidiaron seis muñones de toro del Marqués de Domecq y los tres novilleros hicieron lo que pudieron. Sergio Serrano se encontró con dos basuras y la segunda le propinó un tremendo hachazo que casi lo parte por la mitad. Nuno Casquinha estuvo listo ante sus dos regalitos y a pesar de que lleva seis novilladas y de que nadie en el taurinismo se ha fijado en él –carece de apoderado– es un torero valiente que adelanta la muleta, que podría tener recorrido y que tiene ambición. David Esteve, valenciano apoderado por Gerardo Roa, también se la jugó de veras e impotente, con sus compañeros de terna, salió de Arnedo maldiciendo ad libitum los dromedarios enviados por el señor Marqués.

Nota de interés: un aficionado fue "invitado" por la Guardia Civil a abandonar la plaza tras protestar –sin insultar ni lanzar objetos– la decisión de la Comisión Organizadora de contratar a Sergio Serrano para sustituir a Manuel Jesús Pérez Mota. Se da la circunstancia de que Serrano hace por tercer año el paseíllo en Arnedo. Se montó una gran refriega verbal en los tendidos y el aficionado le gritaba a Serrano que era el "torero de la empresa" y pedía la dimisón de la Comisión.

Novillos de Marqués de Domecq, desiguales de presentación y de comportamiento lamentable por mansos, descastados y crepusculares. Sergio Serrano: silencio y saludos; Nuno Casquinha: vuelta y silencio. David Esteve: saludos y silencio tras aviso. Plaza de toros de Arnedo: casi lleno. 5º de la Feria del Zapato de Oro.

1 comentario:

bastonito dijo...

Vaya animalejo más asqueroso el de la foto. Cada vez se puede ir a ver toros a menos sitios.

gracias por visitar toroprensa.com

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