martes, 5 de octubre de 2010

JUAN MORA: "EL TORO ERA COMO UN AVE DE LOS DE SEVILLA"

Foto: Juan Pelegrín
Juan Mora debutó en la monumental pamplonesa en 1992 y con sus triunfos continuados en las ferias del primer lustro de los 90 se metió a los pamploneses en el bolsillo. Tuve la suerte de publicar este reportaje en el desaparecido periódico Navarra Hoy, de Pamplona el año de su presentación en San Fermín.

Este hombre de aspecto quebradizo y de sonrisa ladeada es el que ha rubricado la faena mas emotiva de estos sanfermines. "El toro era como un AVE de los de Sevilla" , y aunque su labor resultó en algún momento embarullada, "al final me hice con él ". Con el relajo que produce la satisfacción de lo bien hecho y la alegría de tener a la plaza conquistada, Mora paseó su palmito con la elegancia de los que atesoran en su entraña el dominio de la bravura. Durante muchos años se le calificó como un torero otoñal, no porque se encontrase al final de su carrera, sino porque su maestría afloraba cuando la temporada buscaba las tablas de la despedida. Quizás este detalle nos resuelva la duda sobre su atemperada personalidad: "Las cosas hay que hacerlas paso a paso sin atropellar la razón". Apartados del gentío que se junta en el patio de caballos y a resguardo de los cazautógrafos y demás marejada filotaurina, la conversación cambia de derroteros con la naturalidad propia del que tiene claro lo que dice. Recordó una ocasión en que se jugaba toda la temporada con un solo toro y en una feria tan rigurosa como la de Logroño: "Fue una tarde muy importante que me sirvió mucho y a continuación apuntó: "Aquella era una etapa un poquito oscura". Etapas oscuras hasta los toreros tienen porque no conviene olvidar que una vez despojados del vestido de torear son de carne y hueso como los cimientos del resto de la población. Resuelve con su mirada inquieta todos los miedos que merodean por el ánima ofuscada de los que se convierten en los actores de la muerte de un dios. "En la cosa del toro pasan cosas incomprensibles. No haber ido este año a Madrid por piques y cosas que hay entre las grandes empresas", le duele como salir desaforado por no poder encontrar la salida cuando se necesita el alivio . Mucho se habla de lo que pasa por la cabeza de un torero cuando los toros no embisten, "cuando las cosas no salen bien no duermo". Otro sambenito que ha padecido y padece este alternativado es el de "considerarme un torero de espejo". Su cintura mimbreña que acompasa al viaje del morlaco y la carita quebrá y la muleta que embebe al toro hasta caer hipnotizado es un patrimonio genético propiedad de los Gutiérrez Mora. Porque también en esto del toro hay nativistas y de los otros. Belmonte decía que se torea como se es,y eso "no lo puedo evitar". Y cuando sale el bicho le da por relajarse y gustarse. Y además tiene que ser así. Lo de toreo de espejo más que un reproche se puede considerar un halago de su concepción de su tauromaquia. Si hay alguna duda que se lo pregunten al cebaíta con el que dictó su parsimonia en nuestra monumental. Hay que ver lo que le ha costado enterarse a la Meca que por la parte de Badajoz hay un torero que "cuando la gana apunta con el capote una seguiriya gitana". Diez años diez. "He vivido muchos años en Sevilla , y tampoco he logrado entrar del todo allí". "En la cosa del toro pasan cosas incomprensibles". Curro, no la mascota de la "Expo", sino Curro el que asegura que el miedo tiene ojos azabaches como los de los toros, opina que en las plazas con jarana y bombos son a contraestilo y no se degusta el toreo de melocotón, que dice de cuando en vez realizar. Mora, en cambio, se mostró sorprendido por el calor de nuestro coso: "El público de Pamplona me ha gustado, meterse con el toreo no se mete, sin embargo cuando haces las cosas bien reacciona y se entrega una barbaridad". Además cuando saltó la liebre la concurrencia estaba entregada a los placeres de la merienda, ora bocadillos de magras o refinados productos de repostería navarra. "Al parecer es muy difícil conectar con el público cuando están merendando. La gente pegó unos berríos fuertes". En Pamplona con Mora parece Otoño, porque el Otoño según Mora es torería . "Por dos circunstancias. La primera por ser mi debut en este coso y en segundo lugar porque triunfé y eso siempre vale mucho". Lo de los espejos permitidme que lo deje para los alquimistas. Porque Mora, con sus espejos, con su otoñal memoria, fue capaz de enseñarle al AVE que en Pamplona también sabemos degustar el toreo de melocotón, con altibajos, pero de melocotón.

2 comentarios:

Mariano dijo...

Hola Pablo:
El sábado, en l aplaza, me acordé un montón de esta entrevista, porque fue la primera vez que leí lo del toreo otoñal.
Dieciocho años después y parece que fuese escrita ayer...

Pablo G. Mancha dijo...

Ya te digo Mariano, lo que es la vida. Un abrazo

gracias por visitar toroprensa.com

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