jueves, 8 de abril de 2010

DOS TONTOS AL VOLANTE

La escena se produjo el lunes. Una mamá -mi señora- y dos hijos -los míos, para más señas y para más Inri- atravesaban un paso de cebra en una rotonda contigua al campo de fútbol de Las Gaunas. Miraron a izquierda y derecha, y al comprobar que no había tráfico, se dispusieron a cruzar la calle. En ese momento, de improviso y como una exhalación, un cochazo entre amarillo y anarajando, tuneado todo él como mandan los cánones del tuneo más fetén, se lanzó hacia mi familia, que se libró de la embestida por los pelos. La mamá dio un empujón al más pequeño y se agarró con el mayor para salir zumbando de la trayectoria del bólido, pilotado por dos muchachitos que atendían a la siguiente descripción. El piloto tenía una especie de cresta que desafiaba a la gravedad y al vacío de pelos del resto de su cabeza; el copiloto cubría su escasez de ideas con una gorra roja con ribetes blancos. El coche era ignoto pero sólo un milagro salvó la vida de las personas que más quiero en el mundo, que salvaron su integridad de milagro.
Los conductores venían, con toda probabilidad, del aparcamiento del Palacio de los Deportes, que se ha convertido casi a cualquier hora del día o de la noche en una especie de tontódromo donde estos héroes muestran su virilidad a sus novietas a bordo de automóviles de colores. Derrapes, frenazos, loopings, salidas de cero a cien en tres octavos de milisegundo. componen parte del catálogo de salvajadas de estos minihéroes de barrio que se creen Monza cuando atraviesan un paso de cebra con niños y ancianos esquivando su idiotez mental. Y allí seguirán mientras no se den cuenta de que son los más tontos del volante, de la carretera y de nuestra ciudad.

o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una serie que aparece los jueves y que se titula Mira por dónde.

2 comentarios:

I. J. del Pino dijo...

Bien descrita la tipología, que para mí no es de un par de meros tontos, ya que yo, les bauticé hace tiempo con el término "patanes".
Tengo un amigo que lo pasa fatal viéndolos desprender feromonas ante pobres chavalas incautas.
A mí hace un par de meses no se me llevaron una pierna de milagro. Y encima se reían.
Me alegro de que no fuera más que el susto.

Noelia Jiménez dijo...

Ya les vale. Y luego te ponen una multa casi millonaria y te quitan no sé cuántos puntos por superar en 20 kms/h el límite de velocidad en una autovía bien señalizada y sin tráfico...

Me alegro de que no les pasara nada.

gracias por visitar toroprensa.com

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