jueves, 4 de febrero de 2010

Curro, porque me da la gana

Curro Romero vuela
como las aves del mar
como la soledad, como la esperanza

Curro Romero huele
como la flor de la jara
como sus sueños, como la alegría

El toreo era suyo porque conmovía el tiempo,
porque lo mecía en un compás que de sus manos soñadoras brotaba infinito,
sin arrebatos pero tan pulcro que parecía de porcelana

Curro Romero hacía embestir al toro como en una ensoñación
con una rara fragilidad de cristal sin tiempo, de nata,
de bosque de acebuches o de flor de almendro o loto

Curro apasionado, Curro inerte ante las esporas violentas del toro malparido
Curro en la distancia y en la gramática de los terrenos
Curro en los juzgados, en las conversaciones, mágico hasta en su tendido

Pero me quedo con el Curro de las contemplaciones
Del si no soy yo no puede ser,
de Curro príncipe en las tardes de napalm
o de las broncas de estaño sin miramientos
ante los curristas zaheridos por lo que habían perdido

Mas aún, me muero por el Curro poderoso de los días de tormenta
de esas tardes raras en las que ni quería ni podía estirarse
porque hacía un frío que atería el alma,
porque el anticiclón se escondía en su capote

Curro, siempre vivo, pegado a su cigarrillo
a sus papelillos que vuelan como palomas por plazas imposibles
porque sabe que el tiempo embiste hacia adelante

Pero Curro me huele a emperador, a patricio,
a senador y a Averroes, a patriarca gitano que rechupetea
un caramelo de menta mientras pasa las hojas de los periódicos
sin interesarle apenas nada


Curro sin contrastes,
con toda la naturaleza a sus pies
Curro, cincuenta años del alternativa
Curro, siempre vivo, edecán de un misterio al que ni siquiera me puedo acercar
pero al que admiro

Porque mientras los demás andan, Curro Romero vuela

o Para ver más fotos de Fredik Hagblom, pinchad aquí.

3 comentarios:

Luis Domínguez Barco dijo...

Bonitos versos, pero más bonitos sonaron de tu viva voz el día que los recitastes en la sala de exposiciones de Las Ventas entre dos maestros como el Viti y Pedrés con Juan Mora de testigo en la mesa y dirigiendo una mesa redonda sobre Curro Romero.

Enrique Martín dijo...

Pablo:

Para recordar tanto a Curro, como "al Paula", no hace falta más que eso, que te dé la gana. Existía el tópico de que sólo con verles hacer el paseíllo ya merecía el precio de la entrada y aunque tiene algo de frivolidad, también tiene un mensaje que no se debe olvidar y era que ambos, como otros toreros de antes, vivían y se sentían toreros. Y es que los TOREROS parecían toreros hasta de futbolistas. Ahora pareceb fuitbolístas haste de toreros. Cosas del sentimiento

Anónimo dijo...

Aprendi mucho

gracias por visitar toroprensa.com

Blog de ideas de Pablo G. Mancha. (Copyleft) –año 2005/06/07/08–

Queda permitida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta bitácora, en cualquier forma o modalidad (Siempre y cuando se cite al autor)