jueves, 5 de febrero de 2009

Huele a miedo

Hay una especie de gólgota en la mirada de las gentes, un recelo y un qué nos va a pasar que se asoma a cada instante y que atasca los meandros de las conversaciones entre el humo de las cafeterías, las colas de los supermercados y las estaciones de servicio. Los peatones caminan por las aceras, y mientras sortean las obras del carril-bici, parecen absortos –como embebidos– al conjeturar multiplicaciones y divisiones para saber cómo diablos llegar a fin de mes sin la despensa vacía y con el suficiente resuello para que no nos devoren las letras. ¿Me va a tocar a mí? Barruntan. Mejor dicho, barruntamos casi todos cuando, por ejemplo, pulsamos el ascensor entre la turbamulta de los niños que se niegan mansamente a ir al cole por la mañana sin saber que el suyo es un destino privilegiado, ausentes todavía de esa tortura en la que se ha transformado la economía y que ahora sólo nos congela el ánimo y amordaza la esperanza. El miedo al paro se atisba pero también se huele y cuando se mastica se convierte en la peor de las condenas. Es desalentador el ritmo de las conversaciones, la hecatombe de las estadísticas y el sino cruel de los informativos.
Mientras tanto, nuestros gobernantes se enredan una y otra vez en la hidra de sus intereses: antes la culpa era de Bush; después de los constructores y ahora de los bancos. La oposición, aterida y escandalosamente atribulada, dormita enredada en retruécanos de espías y en trémulas conspiraciones palaciegas. Y los sindicatos callan..., y otorgan. España ofrece a los ciudadanos, en un momento gravísimo, la imagen de un país a la deriva, sin nadie capaz de tomar decisiones, sin el liderazgo necesario para no llevarnos a la bancarrota. Quizás suceda, que como hay elecciones, a nuestros líderes el futuro parece traerles sin cuidado.

o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una serie que sale los jueves y tiene por título Mira por dónde.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pablo, llevas más razón que un santo

Ramón Arrieta

loquepasasucede dijo...

Lamentable gobierno, penosa oposición y servil prensa. ¿A que sí?

Anónimo dijo...

Lo más triste es ver la forma en la que se esconde el rogerío. ¿Dónde están escondidos los que dicen defender a los trabajadores?

Se esconden en la Moncloa y en los ministerios

Germán Andreu (Barcelona)

Don Giovanni dijo...

La verdad es que lo que está pasando no tiene nombre.

ZP: se llama crisis

jar dijo...

Enhorabuena Pablo... por lo del premio.
Uno del 'rogerío' (sic) y de la prensa, tamente que doble culpable de lo que pasa. Hay que gundirse.

carlos gonzález ximenéz dijo...

Hay que cambiar la dirección del barco, y mientras, el timonel, cantando una "salve marinera", esperando ver si no se hunde el navio.
El problema no es de rogerio, el problema es que nos han estafado. Nos estafaron los políticos, nos estafaron los banqueros,las inmobiliarias, y mucho espabilao, que curiosamente ahora tiene miedo de mover las pelas, no gasta ni en los servicios minimos. Mucho billete de 500 € en los armarios. Aquí se ha hecho mucho dinero, muchas inmobiliarias se forraron, a costas de la trama que se montaron con los políticos y los bancos, y ahora esa fazofia no mueve el dinero,....el dinero es muy miedoso.

Pablo G. Mancha dijo...

Gracias JAR, (Me gusta eso de que hay que gundirse). Carlos, llevas toda la razón ¿Dónde están los billetes de 500 euros de los armarios? El dinero es muy miedoso, y las personas más.

Un saludo y gracias por tener un blog tan maravilloso.

gracias por visitar toroprensa.com

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