jueves, 11 de septiembre de 2008

La vergüenza de La Noria, de Telecinco

Creo que fue el viernes por la noche: tres periodistas interrogaban –o algo así– en el programa La Noria de Telecinco a la novia de Antonio Puerta, el tipo patibulario que de una paliza había dejado en coma a Jesús Neira, el profesor de la Universidad Camilo José Cela que arriesgó su vida por defender a la protagonista del programa. El asunto, además de tétrico y cargado de toda suerte de connotaciones (violencia, droga, machismo), tenía un trasfondo económico palpitante. La novia del agresor cobró algo así como 70.000 euros por aparecer en el programa y desgranar al detalle todas y cada una de las vetas del vidrioso asunto. Todo televisado a pesar de que la persona que salió a defenderla se debate entre la vida y la muerte en el precipicio de una UVI. Pilar Rahola, muy seria y sobreactuada, reprochaba a la agredida y defensora de su agresor que traficara con su desgracia y que «comprara el sufrimiento ajeno». También estaban allí María Antonia Iglesias y Pepe Calabuig, por supuesto, también escandalizados por la actitud de la novia. Nadie decía nada de ellos mismos: «Somos periodistas y estamos en el ejercicio de la profesión», aseguraban. Me parece lamentable que en un programa se pueda caer tan bajo y se pisotee de una forma tan increíble cualquier ética de la información y del periodismo. Es patético que en un medio de comunicación se aireen estas cuestiones, se trafique con el dolor de una persona agredida o que se invite –pagando una pasta gansa– a una señora que pone en duda la agresión, la de Neira y la suya misma. Creo que en una sociedad avanzada los límites del periodismo no pueden ni deben tropezar con cuestiones tan serias como la violencia de género. Resulta intolerable que del dolor y de la muerte se haga un espectáculo y si la novia del agresor es una persona sin principios, allá ella. Pero por favor, que no sea el dinero de una televisión la que le arranque su voracidad y que no vengan tres periodistas a explicar a la gente que nuestra profesión es chapotear en la sangre de los demás o hacer caja con las miserias humanas.

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Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja y corresponde a una serie que aparece los jueves bajo el epígrafe de Mira por donde.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades, D. Pablo.

Ob Tulio.

Anónimo dijo...

No cree que los periodistas deberían librarse de toda esta patulea.

Toño

fuentelespino dijo...

Es vergonzoso lo que cuenta ¿por qué vio usted el programa?

J.L. García Íñiguez dijo...

Jordi González es uno de los tipos más cínicos de la televisión.

Anónimo dijo...

Hace muchos AÑOS que los programas rosas o "del corazón" y sucedáneos (la mayoría) perdieron el norte.
Esto es una muestra más. Entiendo que como periodista te sientas especialmente dolido puesto que desvirtúan claramente tu profesión y el tan depauperado "derecho a la información".
Creo que está ya meridianamente claro que eso no es periodismo ni información. Mientras tenga audiencia tiene poco arreglo. Creo.
Saludos, mulillero.

Chagua dijo...

Yo creo que en España se ha perdido el último átomo de dignidad. Este caso lo demuestra. Parece un país de locos de atar. Espero que la gente normal se salve de este virus, aunque nos han metido en casa el foco infeccioso de esta televisión que debería estar en el contenedor junto con sus ocupantes, políticos incluidos.
Un saludo.
Fernando

gracias por visitar toroprensa.com

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