jueves, 23 de enero de 2020

«Para mí lo clásico es cantar la Aurora de Nueva York»

Arcángel abre esta noche (20.30 h) los Jueves Flamencos en el Bretón con el toque de Dani de Morón y el compás de Agustín Diasera

Francisco José Arcángel Ramos (Alosno, Huelva, 1977) se presentó en los Jueves Flamencos de 2001, en una actuación en el Salón de Columnas de la que se acuerda perfectamente: «Hace mucho tiempo, tanto que asusta, pero claro que me acuerdo de aquel concierto. Fíjese, todavía me considero joven y han pasado diecinueve años de aquel día». Arcángel, considerado como una de las principales voces del flamenco contemporáneo, actúa esta noche (20.30 horas; Teatro Bretón) con un elenco espectacular: Dani de Morón al toque y Agustín Diasera a la percusión.
-En aquel ciclo en el que se presentó en Logroño estaban en el cartel maestros de la talla de Juan Habichuela, Juanito Villar, Agujetas o Fernando Terremoto... 
-Increíble; yo era un crío y el elenco es espectacular.
-¿Ha cambiado mucho el flamenco?
-Lo más triste son los nombres que nos han dejado. Pero en el panorama del cante yo creo que está todo bastante ordenado. Es decir, aquellos años hacían presagiar que había una serie de chavales jóvenes que estaban llegando con mucha fuerza, y la mayoría de ellos se han situado. Y otra cosa que sí ha cambiado, y en este caso para bien, es el posicionamiento que tiene el flamenco en la sociedad. El cante ahora compite con otros géneros musicales que antes parecía imposible y se encuentra en una situación mucho mejor.
-Usted siempre ha mostrado mucha inquietud por unir el flamenco con otras músicas tal y como hizo con el barroco de la mano de  Fahmi Alqhai. ¿Qué le aportan esas búsquedas?
-Pretendo ser muy fiel a las cosas que realmente siento, y en esos caminos de búsqueda encuentran personas que captan tu atención, y ése fue el caso de Fahmi Alqhai y la músca barroca. La verdad es que teníamos una idea que ninguno de los dos sabíamos a ciencia cierta cómo tratarla y al final llegamos a un entendimiento artístico que fue muy fructífero para ambos. Yo siempre he sido de la opinión de que los géneros pueden llegar a unirse unos con otros cuando los músicos tienen la voluntad de que eso ocurra. Cada género está en su propio mundo y en su propio espacio y las claves del encuentro residen siempre en los músicos que se lo propongan.
-En el flamenco parece que algo así sea considerado en muchas ocasiones una herejía...
-Es que se dan cita cuestiones muy especiales. Existen dos corrientes conservadoras, una que defiende la tradición porque no conoce otra cosa y rechaza sistemáticamente todo lo nuevo que venga. Después, estamos lo que defendemos la tradición porque creemos que supone un tesoro de un valor incalculable, pero que también sentimos la necesidad de hacer otras cosas partiendo del simple aburrimiento de repetir lo mismo una y otra vez e intentar un camino de expresión en el que podamos dar rienda suelta a lo que sentimos.
-¿Y el rechazo?
-En muchas ocasiones ha ocurrido que autores con mucha avidez  vislumbran que pueden funcionar la mezcla de dos músicas y comienzan a tirar del hilo; por lo general acaban resumiendo esas fusiones en la capa superficial de ambos géneros. Eso en el flamenco, donde hay bastante gente reticente a lo nuevo, se siente en lo más profundo. Sin embargo, cuando las cosas se han hecho en serio y se ha trabajado con más rigor e investigación musical, no se ha sentido un rechazo tan frontal, aunque siempre hay y habrá voces discrepantes.
-¿Ese revuelo se generó con Rosalía?
-Yo creo que sucedió porque nadie se esperaba una carrera tan vertiginosa. Ahora que está muy arriba el revuelo es mucho menor. Fue más cuando estaba generándose todo el fenómeno a su alrededor. Era como si nadie se sintiese situado... Ella está totalmente alejada de la estética flamenca más allá de las dos canciones que mete en su repertorio porque le gusta o le da la gana. Aunque yo crea que nunca hizo flamenco, ella ha terminado atrayendo a mucha gente hacia el flamenco. Si de toda la masa que sigue a Rosalía es capaz de atraer hacia su música un cinco por ciento se interesa por el flamenco de calidad, pues bienvenido sea...
-¿Cómo va a plantear el concierto de esta noche?
-En este tipo de ciclos me gusta cantar el flamenco clásico, pero para mí eso significa cantar la Aurora de Nueva York o la Leyenda del Tiempo... Se han convertido en clásicos una serie de repertorios que para muchos pueden ser un sacrilegio.

Con Dani de Morón, al toque, uno de los grandes
Dani de Morón acompañará al toque esta noche a Arcángel. Estamos ante uno de los guitarristas más importantes y talentosos del panorama flamenco, tanto en su vertiente en solitario como acompañando al toque. Su último disco (21) realiza un paseo por 12 palos para cantar con varios del los flamencos más distinguidos a los que acompaña de una manera extraordinaria. Daniel nació en Sevilla el 6 de septiembre de 1981, se formó en Morón, después con Matilde Coral y fue la segunda guitarra de Paco de Lucía en su gira ‘Cositas Buenas’. Silvia Cruz puso hace una semanas en Twitter que su próximo disco es «una virguería».