jueves, 1 de octubre de 2015

TARDE PARA EL RECUERDO

Foto: Justo Rodríguez
Siempre he pensado que una corrida de toros tiene un punto milagroso. El toreo bueno es tan difícil y se tienen que dar tantas circunstancias para que se materialice que resulta harto improbable. Pero a veces pasa. Sucedió en Bilbao con la memorable faena de Diego Urdiales al toro ‘Favorito’ y aquello fue la locura. Ríos de tinta, entrevistas por doquier y hasta en el telediario se hicieron eco de la maravilla. ¡Pardiez! los milagros existen. En la última corrida de San Mateo se vivió otra tarde para la memoria. Otra vez Urdiales, Sebastián Castella y los toros de Fuente Ymbro. Corridón, toreo bueno, emoción y belleza. Y ayer llegó Arnedo. De nuevo astados de Fuente Ymbro y otra corrida que pasará a los anales. De seis embistieron seis, algo irrepetible que recordó a los toros de Ibán con el indulto de ‘Santanero’ por Fernando Adrián en 2011. Más allá de que ‘Esmerado’ se hiciera acreedor a tan alto premio (hay opiniones para todos los gustos y yo aplaudo al presidente por concederlo), la pasión con la que se vivió la corrida en el coso fue de locura. ‘Esmerado’ tuvo emoción, fijeza, prontitud, embestidas por ambos pitones y una bravura extraordinaria de principio a fin, no paró de embestir durante toda la lidia y se le hubiera podido trenzar otra faena antes de regresar a los corrales. Sin embargo, me dejó una duda. ¿Qué hubiera pasado si Joaquín Galdós le hubiera obligado de verdad a embestir por abajo? No lo sé. Los agoreros puede que lo sepan, yo no. También me hubiera gustado que al final de la lidia saliera un picador y le diera un puyazo con el regatón para despejar alguna que otra duda. Estoy convencido de que ‘Esmerado’, interpelado por el impresionante motor de su bravura, habría acudido desde los chiqueros a la contraquerencia con esa codicia que demostró desde que apareció por chiqueros. Seguro. El presidente se hizo de rogar y aunque en una plaza de tercera categoría -como es Arnedo- no se contemple la posibilidad reglamentaria del indulto, estuvo bien saltarse la norma para premiar no solo a este toro sino a los seis que se lidiaron. Y es que hubo toros para todos los gustos y qué cosas, los dos más complicados cayeron en manos de Alejandro Marcos, que estuvo muy bien con el segundo (a pesar de que no humillaba) y muy valiente con el quinto, el más complicado y exigente del envío. Quiere hacer el toreo caro y eso cuesta una barbaridad. Ha sido el novillero que más me ha gustado en toda la feria. Varea tuvo momentos muy buenos con el primero -otro excelente ejemplar- especialmente con la mano derecha y cuando más obligaba al astado. Faena irregular, parecida a la del cuarto (también muy bien en redondo) con un toro al que sometió y con el que hizo un esfuerzo. Joaquín Galdós me dejó frío, ésa es la verdad, y especialmente con el toro ‘Esmerado’. Bien con el capote pero una faena excesivamente liviana. Hubo muchos muletazos pero poco toreo. Cantidad a raudales pero escasa hondura y temple. El novillo persiguió la muleta de manera incansable pero sin demasiada obligación. ¿Qué hubiera pasado si le hubieran sometido por abajo? o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

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