jueves, 9 de junio de 2011

EL JUEVES Y EL TOTALITARISMO

Manel Fontdevilla
Manel Fontdevilla es el dibujante de la revista 'El Jueves' que el pasado miércoles perpetró una portada en la que aparecía una caricatura de José Ortega Cano con un volante clavado en el estómago y un toro a su lado diciéndole en román paladino: «¡Qué! A que jode ¿eh?». Más allá del lamentable gusto de Manel Fontdevilla, que también dibuja en Público (¿Cómo no?) y de los responsables de la revista, conviene recordar que dicha publicación pertenece a RBA Editores, es decir, a la misma empresa que edita Lecturas y Semana, revistas que no suelen sacar a Ortega Cano agonizando y a un toro descojonándose a su lado de risa en unos momentos tan aciagos para el torero retirado y su familia. Miren, a mí el Ortega Cano del papel couché me parece algo lamentable, pero más allá de su antigua profesión (en la que fue en unos años un consumado maestro, le pese a quien le pese) y de sus ridículas apariciones en platós y revistas, se trata de la vida un ser humano al que se pone por debajo de la existencia de un toro. Cuando perdemos la perspectiva de estas cosas como las ha perdido buena parte del pensamiento progre oficial se entienden las razones por las que nuestra sociedad se precipita sin miramientos hacia las cavernas de la inteligencia. Una sociedad sin valores está destinada al autoexterminio, a la desaparición, o lo que es peor, al totalitarismo. Manel Fontdevilla estará muy orgulloso de su lamentable caricatura. Le ampara la libertad de expresión, pero se ha pasado mil pueblos aunque le jaleen los llamados, y nunca mejor dicho, animalistas. Estoy seguro de que si Ortega Cano no hubiera sido torero, a Manel Fontdevilla le hubiera dado igual el toro y el accidentado. Pero fue torero, y eso a estos tipos escocidos les duele en el alma.

o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una serie que aparece los JUEVES y que se titula Mira por Dónde.

1 comentario:

Sergio dijo...

Estimado Pablo:

Respeto que no le guste la caricatura, pero veo una clara falta de argumentación por su parte.

Que el dibujante personifique al toro (le dé los atributos de una persona), no implica que le esté igualando en dignidad, moral, acción a un hombre.

La crítica, como usted apunta, se dirige al mundo de los toros en general desde un caso particular; no tanto al torero en sí.

Voy a intentar explicarle el caso contrario. Cuando al toro se le atribuyen características divinas.

Como usted sabe, el toro también es un símbolo de gran poder. Los hombres otorgan al toro características de seres divinos como la fecundidad, y le profesan temor por la bravura y la fuerza.

Para mí la fiesta de los toros lo es porque representa ese conflicto entre Dios y los hombres. Dios encarnado en un animal al que el hombre teme y venera. Ese es un valor inasible de la fiesta, pero para mí el más importante. Ese es el valor trascendente de la fiesta.

Pero el toro sigue siendo un animal y el torero una persona. Y a nadie se le ocurre otorgarle al toro los derechos de una persona ni, por supuesto, "derechos divinos".

Por otra parte, no puede (en términos de una buena argumentación) empezar con el Jueves y acabar con el totalitarismo, pasando por un supuesto apocalipsis, habla de autoexterminio (sic), debido a una "una sociedad sin valores".

¿Qué significa una sociedad sin valores?

(Ya he explicado por qué una personificación no iguala al toro como hombre.)

Y yo saco como conclusión de ese argumento: ¿una sociedad sin valores es una sociedad que no tiene mis valores? ¿Y una sociedad que no tiene mis valores se dirige hacia el abismo?

Un recurso frecuente para defender una tesis es recurrir a la exageración. "Si no X, todos al abismo".

Por ejemplo:
"Si los estudiantes españoles no aceptan Bolonia, se estancará al educación universitaria, Europa les cerrará sus puertas y caeremos en el abismo intelectual."

Este argumento que suena bien, ya es falso desde su primera premisa "que se vaya a estancar la educación universitaria".

Concluyo con lo ya dicho antes.

Cuando se personifican animales en la literatura, por ejemplo, las Fábulas de Samaniego, no se les resta (ni se les iguala en) dignidad a los hombres.

Reciba un cordial saludo,
Sergio

gracias por visitar toroprensa.com

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