miércoles, 23 de febrero de 2011

¿QUÉ ES TOREAR?


Siempre he mantenido que el toreo es un sentimiento antiguo, que pervive por desposeerse de cualquier artificio y por ofrecer al toro la vida abandonándose uno mismo de su propia existencia. A estas alturas resulta ocioso decir que Diego Urdiales es mi torero porque comulgo con él en su concepto ético de la profesión, en su camino libre tanto de prejuicios como como de padrinos. Diego discurre por su vereda buscando la utopía que persigue cada día desde que se levanta hasta que se acuesta toreando. Exactamente lo que refleja esta foto de su actuación en la Santamaría de Bogotá, ese clasicismo indeleble, esa manera de enroscarse en la embestida sin el más mínimo trazo de afectación, con la pierna contraria levísimamente adelantada para cargar la suerte sustentando todo el aplomo en los talones.

Mecánica precisa en su toreo con una muleta que vuela sin tensiones ni estridencias, sintiendo con compás el vuelo de pañosa -los flecos- con la yemita de los dedos, y sujetando la espada con la parte contraria de los nudillos.

El toro de Santa Bárbara no rompe a humillar, pero sigue fijo el engaño de un torero que sin crujirse da la senSación de que se paladea a sí mismo.

No hay rigor pero sí ese punto de abandono que nos indica a los que degustamos el arte que el muletazo tiene un trazo poderosamente largo, aromático, con ese retrogusto nasal de la garnacha de Rioja Baja por donde a veces pasea este torero recogiendo fragancias de la Vega del Cidacos para seguir ahormando su experiencia con más y depuradísmos matices cada día.

Tenía pensado escribir un artículo de la injusticia de los empresarios de Sevilla (Canorea y Valencia), de Valencia (Simón Casas) y de Castellón (Enrique Patón), pero no me sale de las narices explicarles a estos leguleyos insípidos del la fiesta lo que jamás alcanzarán a entender: no es lo mismo arte que estilismo, no es lo mismo organizar una feria con sustancia que intercambiar caras de toreos como si fueran cromos de futbolistas. No lo ponen, allá ellos. El año que viene hablaremos.

5 comentarios:

lesaqueño dijo...

Tienes toda la razon. Aburre a veces hablar de los cromos.
Pero tambien creo que se les debe de instruir a los nuevos aficionados, o como recordatorio para los flojos de memoria, tambien viene bien hablar de los cromos.
Lo de Diego no tiene nombre, tienes razon.
Por cierto, permiteme que hable de vino. Ya que con "mi encaste" lavo un poco mi anonimato, tambien permiteme que me defina, he sido forofo de los vinos del barrio de la estacion de Haro, de los viejos, mas que de los nuevos, siempre los he considerado como UN ENCASTE PROPIO. Asi como le tengo fobia al mueco, la tengo en igual o mayor medida a las filtradoras del vino. Al igual que el afeitado no me gustan los corchos de plastico. Me estoy acordando de un ganadero muy encastado que tiene unos alcornoques divinos...embestiran los vinos?, j,j,j,
Gracias por la entrada. Eres de una tierra maravillosa

eltorodelajota dijo...

Pablo, cuanto más dura que sea la escala, más reconfortante será llegar a la cima.

Como bien dices, en un año o dos, hablaremos.

Esta gente que regenta las plazas no saben ¿qué es torear?. Como dije en su día de Juan Mora: "Del vacío más absoluto al éxito imperecedero apenas concurren varios milímetros de suerte y perseverancia. Una mecha encendida que puede estallar en cualquier instante. Destinada para aquellos que no pierde la dignidad ni desesperan cuando vienen mal dadas."

Suerte a Diego, para esta temporada, se la merece.

Saludos

Juan Medina dijo...

Gran elección, Pablo. Eludir la quincalla, elegir lo auténtico.

En lugar de escribir de quienes hacen este mundo más sucio, más indigno, hablar de quien se realiza como torero y realiza algo valioso para los demás: nos hace mejores como aficionados y como personas.

Un abrazo.

ramón martínez dijo...

Precioso Pablo
Tu desde los medios y nosotros desde las redes sociales, son nuestras únicas armas para revindicar lo justo. Que por lo menos sirva para que vea que no esta solo y que hay mucha gente detrás de él dándole todo nuestro apoyo.

Anónimo dijo...

Vaya por delante mi admiración y respeto a Diego Urdiales, un torero que se la "juega" de verdad y que no tiene el fruto que debiera por la forma y manera con que se confecciona las ferias, es muy triste para toreros como Diego que a estas fechas, cuando no se ha iniciado el calendario taurino esté prácticamente contratado el 80 por ciento de los toreros que se comerán la tarta de la temporada española.

Sobre el comentario de cabecera titulado ¿QUÉ ES TOREAR? quisiera hacer el siguiente comentario. En primer lugar diré que soy un aficionado que trato de ser muy objetivo en mi reflexiones taurinas, tanto con los toros como con los toreros, de ahí mi frialdad a la hora de opinar.

Pienso Sr García-Mancha que el cariño y admiración al torero Diego Urdiales, aparte de por buen torero, puede estás influido un poco por el paisanaje, digo esto porque el comentario que usted hace sobre el derechazo de la foto, creo que no es el más acertado. Dice usted: "esa manera de enroscarse en la embestida sin el más mínimo trazo de afectación, con la pierna contraria levísimamente adelantada para cargar la suerte sustentando todo el aplomo en los talones". Esto último Don Pablo aunque no se ve los talones se adivina, pero lo de llevar al toro enroscado, ahí está la foto para ver que de enroscamiento nada de nada.

Un cordial saludo

Ángel Serrano

gracias por visitar toroprensa.com

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