jueves, 25 de marzo de 2010

ATEO CRISTIANO

Cuando se atisba la Semana Santa en el horizonte más próximo del calendario me suele entrar por el cuerpo un temblor extraño. No soy especialmente creyente, aunque culturalmente me defino como hacía Oriana Fallaci: ateo-cristiano. No creo en Dios pero estoy sumido por una cultura que se entrevera con la religión en casi cualquiera de sus manifestaciones. Desde el dios recién nacido de diciembre al que van a matar los romanos en apenas una semana; tres días después todo será júbilo y llegará el Corpus y más tarde ese rosario de vírgenes de verano y santos de alcoba de los calendarios. Con ellos vendrán las cosechas y los primeros vinos; santos de mayo labradores, ingeniero alguno, también gañanes, mitad beatos y mitad hoplitas que se esconden en libros que casi nadie lee. Pero me quiero detener en la semana santa barroca de España, en la de los cristos mortecinos por las calles y las vírgenes rotas de dolor mirando el destino del hijo concebido de milagro sin haber yacido con hombre alguno. Alucino con Berruguete, con el mito del Calvario, con el sermón de las siete palabras, con los picaos brutales de San Vicente. Pero no me estremezco, sólo me retiemblo con los capirotes cuando avanzan por las calles y las procesiones lo llenan todo de cirios y de niños que lloran ante los rostros embozados y el ritmo marcial de los tambores. Llega la Semana Santa y huele a vacaciones, a esperanza de buen tiempo, a una primavera que suele venir para quedarse mientras el frío regresa a su lugar natural, a Escandinavia o el polo. Luego llegará el verano con San Bernabé, ese patrón nuestro tan delicado y guapo al que no le hacen falta que lo asaeteen como a San Sebastián para enseñar el torso virginal que siempre le he adivinado. Porque San Bernabé es el santo barbudo más guapo de todos los que conozco.

o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una serie que sale los jueves y que se llama Mira por dónde.

1 comentario:

Rodolfo Plata dijo...

CRISTIANISMO ATEO: Los gentiles helénicos, siendo ateos siguieron a Cristo, no como Dios sino como hombre, ejemplo de la trascendencia humana. Y su doctrina como el método a seguir para alcanzar la supra humanidad y la sociedad perfecta. En cambio los judíos cristianos, siendo teístas siguieron a Cristo, no como hombre sino como hijo de Dios. En ambos hay fidelidad a sus principios. Los cristianos de hoy en día, no judíos; tenemos doble moral porque seguimos dos doctrinas distintas y contrarias. Congruencia es seguir a Cristo por ser cristianos, e incongruencia es seguir el Antiguo Testamento sin ser judíos; lo cual nos confunde conflictua y enajena; y convierte a el judeo cristianismo en religión chatarra; trasformando las Iglesia en sinagogas, los pastores y sacerdotes en rabinos, y a los cristianos en siervos del gobierno mundial judío; potentísima incubadora de generaciones de estultos en gran escala; por ello no hemos alcanzado la trascendencia humana ni la sociedad perfecta o reino de Dios que predicara Cristo. http://www.scribd.com/doc/17148152/CRÍTICA-A-LA-UTOPÍA-CRISTIANA-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

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