sábado, 6 de febrero de 2010

Un estudio eleva a 50.000 años la antigüedad de las corridas de toros

El estudio histórico y antropológico "El cuerno y la espada", de Jack Randolpf Conrad, publicado en EEUU en 1957, que posteriormente conoció ediciones en Londres y Francia y que ahora ha sido traducido al español, eleva a más de 50.000 años el origen remoto de las corridas de toros.

Por Alfredo Valenzuela. (EFE) Publicado por la Universidad y la Maestranza de Sevilla, traducido al español por Rafael Mazarrasa con una introducción de Jorge Maier Allende, de la Real Academia de la Historia, "El cuerno y la espada" tuvo un gran impacto en EEUU y el Reino Unido en los años sesenta pero pasó casi inadvertido en España, donde no se tradujo y en escasas reseñas se le consideró una mera obra divulgativa. Doctor en Antropología Social, Jack Randolpf Conrad fue profesor de Antropología Psicológica en Duke University (Durham, Carolina del Norte) desde 1943 y en la investigación que efectuó por todo el mundo para escribir este libro visitó España entre 1950 y 1953. Ejemplares de esta obra formaron parte de la biblioteca del Nobel Ernest Hemingway y del antropólogo inglés Julian Pitt-Rivers, buen conocedor de las fiestas populares de España, país en el que vivió buena parte de su vida. Maier Allende achaca el poco eco de la obra en la España franquista a las conclusiones que Conrad alcanza en el último capítulo de su obra al afirmar que el aficionado a los toros está contra la autoridad: "para un verdadero aficionado el toreo es en esencia una reafirmación del valor del individuo frente a las grandes restricciones familiares, políticas, económicas y religiosas". "El español se encuentra muy restringido en esos terrenos y sin embargo rompe las ataduras que lo mantienen confinado mediante su participación identificada en la corrida de toros", escribe Conrad en los años cincuenta. Para el español "la corrida de toros es una batalla rara y preciosa donde un hombre bravo con su espada puede plantar cara a los cuernos de la autoridad y salir victorioso" Con estas palabras pone Conrad punto y final a su obra, no sin advertir unas líneas antes de que "no hay virtud alguna en el aborrecimiento del toreo". "Los que disfrutamos francamente de la belleza sádica de la corrida de toros -porque sadismo bello es- damos en realidad testimonio de nuestra propia resistencia y falta de adaptación a las fuerzas de autoridad que nos rodean", afirma Conrad en otro momento de sus conclusiones. "El cuerno y la espada" analiza las relaciones entre el hombre y el otro desde la edad de Piedra hasta el Imperio Romano, y no se limita a los antecedentes de la cultura occidental, sino que se extiende a Mesopotania, Egipto e India para revelar que el hombre ha mantenido una "relación especial" con el toro desde no menos de cincuenta milenios. Según establece el académico Maier Allende en el prólogo de esta primera edición en español, la obra de Conrad "no es ni mucho menos una obra de divulgación o vulgarización, sino un completo y original estudio sobre el origen de las corridas de toros". También lo considera uno de los estudios "más serios, interesantes y profundos análisis sobre el origen de las corridas de toros interpretadas a la luz de la historia de las religiones, de la antropología y de la arqueología". Desde el punto de vista historiográfico, la obra de Conrad es el primer trabajo publicado que demostró que las fiestas de toros españolas, y entre ellas la corridas de toros, derivan de los antiguos cultos taurinos que dominaron la religiosidad en todo el Mediterráneo durante siglos. Este enfoque lo compartió el catedrático de Historia de las religiones de la Universidad de Madrid Ángel Álvarez de Miranda en su obra "Ritos y juegos del toro", publicada póstumamente en 1962.

1 comentario:

Enrique Martín dijo...

Pablo:
Aunque seguro que no te descubro nada nuevo, ya Fernando Claramunt apunta en su "Historia Ilustrada de la Tauromaquia" la presencai de restos fósiles de toros en las cuencaas del Guadalquivir, Yeltes, Huebra, Jarama y creo qrecordar que también del Ebro, datados en unos 50.000 años. Esto demuestra que el toro de lidia no existe, como argumentan los antitaurinos, y que es un "engendro" creado por el hombre hace tres días para las corridas de toros. Y si había toros, seguro que habría quien jugaría con ellos. Lo de la corrida regulada según conocemos ahora, lógicamente es mucho más reciente. Y si todo lo que tenga menos de 200 años no vale, pues acabemos con el fútbol, los deportes en general, el cine... y hasta la tortilla de patata. Enhorabuena por recuperar una referencia tan ilustrativa.

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