domingo 31 de mayo de 2009

Victorino divisa el Titanic

Una deplorable corrida de Victorino Martín en Madrid arruina una tarde en la que Diego Urdiales, El Cid e Iván Fandiño sólo pudieron dejar constancia de su entrega

Una decepción en toda regla. Un hundimiento de Victorino en Madrid que va a traer cola por el alarmante vacío de bravura y casta de los seis bellos ejemplares con el que el ganadero de Galapagar quiso enjuagar ayer la infame corrida de la pasada feria de Abril sevillana. Con tardes así, Victorino da la sensación de que empieza a coquetear con el Titanic, a deslizarse por una senda de descastamiento e intrascendencia impropia de un hierro legendario que se salvó sólo por el nombre de que algún astado hubiera acabado en los corrales al calor de la tropa de bueyes de Florito. Y en medio del descalabro ganadero, Diego Urdiales, que vio pasar a su lado una tarde en la que tenía depositadas muchas esperanzas tras sus prometedoras actuaciones en una plaza que lo esperaba con ansias de que ratificara todo lo anteriormente realizado. Pero no pudo ser. El torero riojano lo intentó en sus dos toros, tanto en el soso primero como en el cuarto, un pavo muy armado que acabó espectacularmente rajado buscando el refugio de las tablas de puro manso. Tampoco corrieron mejor suerte ‘El Cid’, que logró los mejores momentos de la corrida con el capote en el segundo, y el vizcaíno Iván Fandiño, que se libró por los pelos de sendas cornadas en los dos toros que despenó: todo voluntad y entrega la del valiente torero vasco que dejó el sello del valor pero también de una alarmante falta de recursos. Diego Urdiales comenzó por bajo, consintiendo mucho al primero de la tarde; intetando empujarle para que metiera la cara y no se acabara pronto. Hubo un momento en el que la faena parecía que iba a tomar vuelo hasta que el astifino ‘Madriles’ dijo basta. Se puso por la izquierda, el toro escondía la cabeza entre las manos y embistió con especial peligro, quedándose corto y rebañando. A pesar de todo Diego lo intentó y la porfía quedó en nada. No anduvo fino con la espada y tras tres pinchazos despenó al burel con una estocada caída. El segundo de su lote fue sencillamente imposible por acobardado y rajado. El toro estaba renqueante de los cuartos traseros y a pesar del arrimón que se pegó para demostrar valor, disposición y recursos, la faena nunca tomó el anhelado sendero del triunfo. El toreo es así de duro y complicado: todo el año esperando semejante pastel para estrellarse después ante un muro granítico e infranqueable: el de la mansedumbre y el descastamiento. Algo parecido tuvo que pensar ‘El Cid’, que venía a Las Ventas, que es su feudo, con el cuchillo entre los dientes. Y parecía que iba a ser tras el emocionante tercio de pica de su primero, en el que el toro derribó con estrépito en varas quedando el varilarguero a merced de unas astas que se entretuvieron con el peto hasta que el diestro de Salteras se sacó el toro a los medios con guapeza. Parecía que iba a ser, pero no, corazón. El morlaco se paró en la segunda tanda y a partir de ese momento la corrida se despeñó en el sumidero de la decepción. Acabó San Isidro y Urdiales se va reforzado de Madrid pero con el sinsabor de la impotencia.

o Última corrida de la Feria de San Isidro. Toros de Victorino Martín, bien presentados, en el tipo de la ganadería con ejemplares bellamente asaltillados como el primero, quinto y sexto. De juego infumable, mansos, descastados, renqueantes y alguno claramente rajado como el segundo de Urdiales, que buscó las tablas con descaro. El ganadero fue despedido con una gran pitada. Diego Urdiales: silencio tras aviso y silencio; El Cid: ovación y silencio; Iván Fandiño: silencio en ambos. Plaza de toros de Las Ventas, lleno de ‘no hay billetes’, en tarde calurosísima y pegajosa. A partir del cuarto molestó mucho el viento. La foto de arriba es de Juan Pelegrín, extraída de la web de Las Ventas y la de abajo, de JMSV, del blog Larga Cambiada. La crónica y la entrevista las he publicado hoy en Diario La Rioja.

o Diego Urdiales: «Estoy muy decepcionado porque no he tenido la más mínima opción de nada». Diego Urdiales estaba bastante cariacontecido tras la corrida de ayer en Las Ventas: «He hecho un gran esfuerzo con mis toros, pero la verdad es que no me han dado ninguna opción de triunfar», comentaba el torero riojano desde el hotel momentos antes de emprender viaje a Vic Fezensac (Francia), donde actuará esta tarde ante una corrida de Fidel San Román. Vic es una de las plazas más toristas del país vecino y los toros de esta divisa tienen fama por su especial dureza.
- ¿Qué sensaciones tiene tras la corrida?
- La verdad es que malas, muy malas porque no me podía esperar en ningún caso algo así. No he podido torear con el capote y con la muleta, a pesar de que lo he intentado todo, no he tenido ninguna opción de lucimiento.
- ¿Qué opina de sus toros?
- A los dos les ha faltado bravura. El primero pasaba por la derecha sin emplearse y si le bajabas la mano se quedaba siempre debajo. Por la izquierda ha sido sencillamente imposible porque se quedaba corto y reponía mucho. El segundo se ha rajado clamorosamente. Lo he intentado sujetar, he expuesto mucho con él, pero no había nada que rascar.
- ¿Cómo lo asume?
- Es duro esperar una corrida así y que no valga para nada, pero tengo claro que éste es un camino duro, complicado y no lo voy a dejar escapar.

sábado 30 de mayo de 2009

El único rastro de torería

Luis Carlos Aranda dejó ayer en Las Ventas un rastro de torería, se diría casi que el único que depararon la corrida de Adolfo Martín y los toreros Frascuelo, Rafaelillo y Javier Valverde.

Muy bajos de casi todo los adolfos, bajos de casta, de presencia y de bravura. Los hubo manejables como el lote de Frascuelo y el primero del salmantino, pero casi todos cogidos con alfileres y lejos, muy lejos, de lo que se espera de esta vacada.

Prefiero no decir casi nada de Frascuelo porque respeto su decisión y su vocación torera profundísimamente; pero desgraciadamente no está para Madrid. Rafaelillo ha tocado techo y a Valverde lo vi extrañamente desconfiado.

Por eso me quedo con Luis Carlos Aranda, un tipo que huele a torero, que siente la profesión y que tiene una torería casi desusada. Aranda me recordó, no sé las razones, a Pepe Luis Vázquez... Ese aroma y la fragilidad de su cuerpo que se recrece y se gusta en el cite. Debe de ser un tipo apasionado. Torerazo Luis Carlos, torerazo. (La foto es del Blog Larga Cambiada)

o Hoy vuelve Diego Urdiales a Las Ventas, ante toros de Victorino Martín y con El Cid e Iván Fandiño en el cartel. Allí estaré porque, además, y gracias a la invitación de Carlos Abella, tendré el honor de moderar una mesa redonda sobre Curro Romero. He aquí el cartel: A las 12:30, en la sala Antoñete, “Recordando a Curro Romero”. Pedro Martínez “Pedrés”, Matador de toros; Santiago Martín “El Viti”, Matador de toros; Javier Sánchez Arjona, Ganadero; Juan Mora, Matador de toros; Pablo G. Mancha, Crítico del Diario La Rioja.

jueves 28 de mayo de 2009

La final

Ayer se paró el mundo. Se contuvo el movimiento de traslación y el ritmo de las esferas planetarias se quedó también pasmado; no se movía una brizna de aire y los pajarillos apenas palpitaban en sus nidos de estaño. Los pocos vehículos que atravesaron las calles lo hacían como fantasmagóricas sombras junto a unos -pocos y osados- ciudadanos a los que les brotaban de las orejas unos pequeños adminículos a través de los cuales se les suministraba un suero biomecánico en forma de ondas de radio lleno de oes, aes y alaridos esféricos y trapezoidales merced a las todopoderosas gargantas de los locutores. Los niños acabaron sus deberes presurosos con el alma compungida; los padres no trabajaron con el ritmo acostumbrado y hasta las lavadoras enmudecieron en esa hora mágica y balompédica del gran ritual.

Aunque una final en el fútbol, conviene no engañarse, no es un fin en sí misma. Paradójica cuestión; la final siempre es un punto y aparte porque el clímax definitivo parece que está por llegar: la copa en sí, la entrega de la copa, la ofrenda de la copa... El ganador ganará y el perdedor maliciará su suerte y al árbitro. La afición vencedora quedará ronca hasta enmudecer y algunos, esto es seguro, se cogerán melopeas monumentales por ser los campeones. El perdedor tenderá a olvidar en unas pocas horas que había estado allí. ¡No le pregunten!

Y justo cuando dejen de rodar el balón y de vociferar las emisoras, la tierra misma (hasta ese momento anclada), perezosa y con andares desdibujados, comenzará de nuevo a rodar. Las calles se llenarán de coches, las escuelas verán sus aulas rebosantes de muchachos/as con ojeras y con el gesto todavía sorprendido por el gol. Mujeres futboleras y hombres de equipo dictarán sentencia en los cafés y en reuniones familiares. A mí, que no me gusta el fútbol, me queda un solo consuelo: por lo menos este partido no lo perdió el Madrid. Eso, seguro.

o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja en una serie que sale los jueves y que lleva por título Mira por dónde.

Israel Lancho o cuando la desgracia está más que cantada: proclamada

He pasado toda la noche dándole vueltas a la imagen de Israel Lancho colgado de los pitones del último Palha de ayer. Brutal instantánea de un torero a merced de la muerte en una de las cogidas más terroríficas que jamás hayan visto estos ojos, los míos, que se los ha de tragar la tierra. Y tras ver repetida la corrida tengo para mí que los palhas no fueron tan bravos como he leído por ahí y que la terna, muy a mi pesar, no estaba ni de lejos preparada para acometer semejante empresa y ni mucho menos en un escenario de la exigencia de Madrid.

Vayamos con los toros: la corrida fue dura, correosa, de muy desiguales y disparejas hechuras, algunos destartalados y otros más recogidos, y con más genio que bravura, aunque astifinos hasta decir basta. El mejor toro fue el quinto, encastado, repetidor y muy exigente por lo que convenía hacerle las cosas siempre por abajo con una muleta más poderosa que voluntariosa, que es a la postres con lo que se encontró y a la que dejó casi siempre en evidencia. El cuarto de la corrida fue, sin duda, el más noble y también desarboló a Paulita, que es un torero fino pero que le faltó el cuajo y la decisión para apostar en Madrid. El resto de la corrida fue muy dispareja, más bravucona que brava, con tendencia a humillar poco y a apretar para los adentros y a vencerse. Estoy convencido de que si a mucho de ellos les hubieran bajado un poco la mano o se hubieran parado o hubiesen tomado las de Villadiego. Eso sí, fue una corrida de toros con muchos matices que pedía, ante todo, oficio y temple.

Paulita no tuvo su tarde y anduvo a merced de los toros y de esa inseguridad que provoca el viento y la falta de singladura como torero. Serranito, con más oficio, lo intentó sin suerte y con el quinto estuvo desbordado porque no fue capaz de sujetar las embestidas, de embarcar al toro y de domeñar aquel torrente.

Y Lancho. No puedo ni imaginar el trago que estará pasando él y su familia, sus amigos, su gente... Ya el año pasado con Aragonés, aquel bravo de Cuadri (éste sí bravo de verdad) estuvo a merced de su nobilísima embestida y aunque no quiero caer en ventajismos, el chaval no estaba capacitado para matar el corridón de ayer en Las Ventas. Es un contradiós su presencia en semejante cartel con tan escasa cienca y con tanto valor, cuestión en la que el espigado torero anda más que sobrado. Alguien tendrá que tomar nota y obrar en consecuencia: empresa, apoderados... No sé; pero lo de ayer fue todo un sinsen
tido, una auténtica barbaridad. Sencillamente no estaba preparado para semejantes toros y más cuando todo el mundo conoce cómo se las gastan los astados de Joao Folhque de Mendoza. Y si esto lo veo yo, también lo habrán visto sus mentores y no vale decir que el torero asumía por su cuenta la responsabilidad; hay ocasiones en la vida en la que por mucho que te empeñes no se puede subir al Himalaya en paños menores. Y eso, exactamente eso, es lo que intentó Israel Lancho en la corrida de ayer. Es valiente, valentísimo, pero ese punto de inconsciencia nada tiene que ver con la torería porque es terrible estar a merced de los toros como estuvo, y que encima, casi nadie le hiciera caso.

Reflexión final: No se puede venir a Madrid así; lo siento. Afortunadamente todo indica que el torero se va a salvar pero una desgracia de cotas inimaginables ha estado a punto de sacudir al toreo y precisamente el toreo es el responsable de que sucedan cosas como éstas. Las cornadas son inherentes a la profesión, no cabe duda, pero en ocasiones como ésta la desgracia estaba más que cantada: proclamada. Y lo que es peor, muchos lo sabían y no han hecho nada. Repito: nada.

o Foto: Esa mirada de Lancho, de (J. M. S. V. ); del blog Larga Cambiada.

lunes 25 de mayo de 2009

Urdiales por naturales

Diego Urdiales, sin orejas, volvió a demostrar en Las Ventas su sentimiento torero inventándose una gran faena por la izquierda que no pudo coronar con la espada

La acendrada torería de Diego
Urdiales volvió a cautivar a la plaza de Madrid en una tarde marcada por la violencia del viento y la extrema mansedumbre de los toros de Samuel Flores, de bella lámina muchos de ellos y de afiladísimos y desarrollados pitones todo el envío del ganadero manchego. El torero riojano, muy seguro toda la tarde, obtuvo los mejores momentos de toda la corrida por naturales, en medio de un vendaval y frente a un toro de media arrancada al que de manera tan sorprendente como insólita consiguió sonsacar varias series por la izquierda con las que se le entregó Madrid con ese rugido sobrecogedor que sólo es capaz de emitir esta plaza. El toro parecía que no albergaba nada en su impresionante anatomía, coronada, eso sí, por dos pitones interminables, buidos y tan astifinos como un bisturí. Urdiales empezó con mucha suavidad sacándose al samuel al tercio por alto, barriendo los lomos y sin molestar. El remate por abajo preludió una faena importante. Sin embargo, en los medios, por el pitón derecho, la embestida se hizo rocosa con un incómodo cabeceo que impedía el más mínimo lucimiento. Además, al viento le dio por acompañar al trasteo. En el único que no cundió el desánimo, ni el más mínimo desasosiego, fue en Diego, que tiró de recursos sobando al astado hasta que, más cerca de tablas y muy en rectitud con el toro, sacó la izquierda. Y entonces, justo en ese momento, empezó a brotar el toreo. Medida la distancia, comenzó a provocar al toro con el vuelo de su muleta, siempre entregado y pisando los terrenos que tanto gustan en Madrid, en tres tandas en las que sencillamente lo bordó. Por momentos, se tuvo que ayudar con la espada para sujetar el engaño ante la insistencia del viento. Era la única estrategia para mandar en la embestida de un toro que parecía un pozo sin agua pero que merced a la exposición y a la rima natural del toreo, la ligazón, pareció mucho mejor de lo que era.

El secreto de la muleta
¿Y cuál fue el secreto? ¿Dónde residían las razones de aquella transformación? El toreo amigos, el toreo. El matador riojano, seguro y macizo, realizó un auténtico despliegue de técnica conjugada con un valor que se captó a la primera. Firme la planta, los talones enterrados en el albero y el natural hasta el fondo, rematando cada lance atrás para enganchar al toro en esos terceros muletazos con los que crujió Madrid. Y es que a estas alturas el buen toreo, la clase y la hondura de este matador no es ninguna novedad en esta plaza, la más importante del mundo y la más exigente, porque en cada una de sus actuaciones ha ido superando todo lo anterior. Le sonó el primer aviso antes de tomar la pañosa con la derecha para rematar la faena y traerse al toro hacia las rayas. Y brotó, de nuevo, el sabor en dos lances por abajo preciosos.
Se cuadró para matar y aunque atacó en rectitud, pinchó en todo lo alto. El toro estaba vencido y el triunfo peludo se le escapó literalmente con el segundo fallo a espadas. Sin embargo, Madrid, toda la plaza puesta en pie, le premió con una ovación clamorosa. No hubo oreja, pero a veces los triunfos no se miden así: habían visto un torero que volvió a marcar las diferencias y eso, en la tauromaquia, pesa como el oro. El segundo de su lote, otro manso integral, se terminó en un suspiro y aunque Diego se metió entre los pitones en una faena valerosa y ceñida, la empresa se antojaba imposible. Y eso que 'El Víctor' y toda la cuadrilla habían labrado una lidia perfecta para ayudar al toro. Pero el animal había echado la persiana sin miramientos. Media estocada en la yema y un descabello lo despenaron. Urdiales lució su capote en dos momentos: por bellos delantales en un quite al cuarto (con una media de cartel) y el saludo al quinto, donde derrochó torería y valor.

El susto y la honradez de J
avier Valverde
El resto de la corrida fue lamentable. El mejor toro le correspondió a Domingo López Chaves en segundo lugar de su lote y no se acopló en ningún momento. Javier Valverde, que salió vivo de milagro tras una voltereta feísima del sobrero, se la jugó a carta cabal en sus dos enemigos.

o Plaza de toros Monumental de las Ventas (Madrid). Domingo, 24 de mayo de 2009. 18 º corrida. Lleno de «no hay billetes». Toros de Samuel Flores y Manuela Agustina López Flores (2º, 3º y 6º), muy serios, astifinos y de impresionante cornamenta; un sobrero de Julio de la Puerta, de infames hechuras, manso, descastado y peligroso (6º bis). Domingo López Chaves: silencio tras aviso y silencio. Diego Urdiales: fuerte ovación con saludos tras dos avisos y silencio tras aviso. Javier Valverde: silencio y saludos tras aviso. (Parte médico de Javier Valverde: A la finalización del sexto toro acude a la enfermería el matador de toros Javier Valverde. Tras la exploración oportuna se le encuentra un puntazo en la axila y hemotórax izquierdo. Un puntazo en el tercio superior cara anterior del muslo derecho, así como contusiones múltiples por todo el cuerpo. Pronóstico reservado).

o Crónica publicada hoy en Diario La Rioja; las fotos son de Burladero.com la de arriba y de Paloma Aguilar, la de la trincherilla

o Gloria a un lidiador / El País, por Antonio Lorca
o Urdiales lidió la papeleta
/ El Correo, por Pedro Mari Azofra
o Lección de lidia y valor de Diego Urdiales / Abc, por Zabala de la Serna

domingo 24 de mayo de 2009

Diego Urdiales: «Mi refugio es el toreo»

Diego Urdiales vuelve hoy a Las Ventas ante una serísima corrida de Samuel Flores: «Lo único que pido es que me embistan los toros para seguir creciendo»

El caso de Diego Urdiales en la tauromaquia empieza a ser más que llamativo: tres tardes en Madrid, cuatro orejas y apenas ningún contrato en el esportón. Es más, se están cocinando las ferias de Alfaro, Calahorra y la inauguración de la plaza de Nájera y las posibilidades de que figure el diestro arnedano es estos carteles cada vez son más pequeñas. El caso es que tras su triunfo el pasado dos de mayo en Madrid, vuelve a Las Ventas con un objetivo claro: «Todo cambiará con un gran triunfo y voy a por él», asegura Diego mientras destaca las buenas sensaciones que le acompañan: «Mi refugio es el toreo; he matado dos toros a puerta cerrada con muy buenos resultados y no me puedo despistar ni un ápice ante los dos festejos de Madrid. El tema de las ferias esa muy complicado pero yo he elegido un camino, que quizás sea el más difícil, pero es el que yo quiero». El torero riojano hará su debut anunciado en San Isidro: «Las dos actuaciones anteriores fueron por sustituciones y la verdad es que tengo muchas ganas de que llegue el momento del paseíllo». Sobre los toros de Samuel Flores Diego Urdiales tiene confianza en que alguno embista: «Sé que va a tratarse de una corrida seria y amplia porque esta ganadería es así; yo sólo pido que embistan y que den posibilidades de torear». Artículo publicado hoy en Diario La Rioja; la foto es de EFE.

sábado 23 de mayo de 2009

En la muerte de Rafael Conte

Leo en Internet que ha muerto Rafael Conte, crítico literario y periodista, al que conocí cuando le invité a participar en una charla literaria en Logroño sobre el estilo del añorado maestro Joaquín Vidal. Me pareció un tipo asombroso y un excelente conversador. La conferencia fue memorable porque él conocía la urdimbre, la arquitectura, de la prosa de Joaquín. Me permito la licencia de publicar hoy en Toroprensa un extenso artículo suyo titulado El Poder de la escritura, que publicó en el suplemento Babelia el 21 de diciembre de 2002 al calor de la edición por parte de Aguilar del libro Crónicas Taurinas de Joaquín Vidal


El poder de la escritura, por Rafael Conte

Resulta curioso que la lectura de este libro -una simple antología de crónicas taurinas, bien que sean magistrales- me sugiera estas grandes preguntas de siempre, que son las provocadas por la lectura de todo gran libro. Para empezar, este libro lo es -grande- y no tan sólo por lo que el propio Joaquín Vidal (1935-2002) dijo en el título de su primer libro, El toreo es grandeza (1987), que en su día no causó el impacto que merecía. Sí, el toreo es grandeza, o puede llegar a serlo, aunque no voy a entrar en ello, porque creo que la que provocan estas Crónicas taurinas no lo hacen tan sólo por sus contenidos, sino por la maravillosa manera con la que han sido escritas, algo insólito en las letras españolas de hoy, como se puso de relieve por la repercusión causada por su fallecimiento el pasado mes de abril. Pues lo que sí resulta ser una verdadera "excepción cultural" es la expresión formal de estas crónicas, tan excelsa, perfecta y poética, tan metafórica, clásica y moderna a la vez, que se configuran como un verdadero "manifiesto literario" a tener en cuenta como un auténtico "canon" o referencia expresiva en estos lamentables tiempos de descuido y abandono de todo lo literario, donde la poesía (mejor dicho, lo "poético") es lo primero que parece estar siendo expulsado de nuestro lenguaje.

Este libro no es una novela, ni una narración unitaria, como lo era el que antes he citado (12 estampas taurinas encabalgadas a través de un relato, que se configuraban como una novela "teórica", entre ensayo y ficción doctrinal, quizá por ello demasiado encorsetada, aunque escrita con su habitual maestría y pasión), sino un conjunto de 150 crónicas, como si se tratara -que se trata- de otros tantos cuentos o microrrelatos perfectamente magistrales: para cada corrida un cuento, desde luego. Y hay algo más, pues, al tratarse de un libro de cuentos (reales, desde luego), su carácter "antológico" y su calidad formal le impiden caer en el habitual defecto de este tipo de libros, que suele ser el de la desigualdad, los desequilibrios y la falta de ritmo. Por el contrario, la tensión expresiva y su máxima calidad permanente le convierten en un libro unitario y perfecto de principio al fin, un auténtico mazazo en estos tiempos de abandono y descuido de nuestro idioma, una lengua cada vez más "basura" y dejada de la mano de dios, en manos de profesores, académicos y medios de comunicación de masas que en función de falsas identidades -¿a quién se le habrá ocurrido eso de la unidad del español, que sólo se ha salvado gracias a su dispersión?-, falsas libertades y no menos falsas ideas sobre la democracia y la huida de todos los cánones han desembocado en esta lengua de hoy, que oscila entre polisemias, sentidos y equívocos diccionarios, como una verdadera "marea negra" que invade nuestra vieja lengua enfangándola hasta sus tuétanos. Entre esta general abdicación de responsabilidades y las reales amenazas que una lengua hablada (¡y hasta escrita!) a todos los niveles, en las televisiones, los teléfonos móviles, los "emilios" y los "ordenatas" con sus "internets" (instrumento "acrítico" donde los haya) incorporados, dentro de poco entenderse en español va a ser más complicado que hablar en el espacio aéreo que es el verdadero inglés de Shakespeare y Faulkner, en el que ya nadie habla en nuestros días. (Sin olvidar la permanente e inmoral lección de desmemoria que hoy se predica en nuestras escuelas, con las falsas "calidades" o "reválidas" que se quieran, pues en toda enseñanza lo importante no son las pedagogías, sino los contenidos).

Y en este sentido es en el que digo que este libro de Joaquín Vidal no es tan sólo modélico, ni ejemplar: es un verdadero manifiesto literario y cultural de la mejor y máxima ley, que debería ser de lectura obligada en todas las escuelas; y hasta un recordatorio que consagra uno de los idiolectos más dignos y acreditados del idioma castellano, el de la jerga taurina, en la que Joaquín Vidal ha entrado a saco reafirmándola y dándole la vuelta sin parar, conservándola y modernizándola, dotado de una sabiduría que sólo la pasión, el humor, la capacidad metafórica y de creación de neologismos podían inspirarle sin parar, hasta con el obligado olfato circunstancial que todo periodista auténtico debe contar de antemano. Hombre austero ("aparentemente introvertido y adusto", le describe Juan Luis Cebrián en su emocionado prólogo), fundamentalmente honesto, libre, insobornable, pero siempre repleto de humor, amor y respeto a todo lo respetable, los toros y los toreros, y odio hacia quienes les manipulaban y todavía les sigue manipulando, ganaderos, empresarios, burocracias, presidencias y toda esa faramalla de la clase taurina que siempre está ahí al acecho, para arruinar el mundo de los toros mientras ellos se enriquecen. Cuando Joaquín se fue, el planeta de los toros recibió un golpe mortal y se abrió un "agujero negro" en el universo de la cultura y la lengua castellana y española. Y quizá su obra, parcial y esencialmente aquí recogida y su actitud de respeto, espíritu de aprendizaje, y la sencillez y humildad con que cultivó su afición al trabajo bien hecho, sin alharacas y lejos de todo mundanal ruido, es la única respuesta -desde luego individual- que puede proponerse frente a las grandes preguntas que me agobiaban cuando empecé a escribir, verdaderamente conmovido, estas temblorosas líneas.

Una lágrima por Cataluña

Trasteando por Internet en esos ratos que robo a la lectura para divagar entre páginas extrañas, algunas de ornitorrincos y otras de mujeres en cueros (esto es broma y me asusta que alguien como usted pueda pensar que un tipo como yo alberga semejantes debilidades), encontré hace unos días una maravillosa galería fotográfica de Álvaro Ybarra Zabala, un descomunal fotorreportero bilbaíno que con 19 años se marchó a Ruanda por su cuenta y que ahora trabaja para diversos periódicos y revistas tales como Abc, Time o Le Monde.

Pues bien, las imágenes de Álvaro versaban sobre una escuela taurina de una ciudad indeterminada: los muchachos toreaban con zapatillas nike embutidos en coloristas camisetas de equipos de fútbol. El casco de la moto y las llaves descansaban a lado del estribo de la barrera y las novietas/amigas estaban ensimismadas con sus héroes mirando en silencio la danza del toreo. Los torerillos, en chandal, imitaban a los grandes maestros: el misterio de José Tomás, la precocidad de El Juli, el arte de Morante. La luz era la de un atardecer gaditano, con ese aroma lejano de una bahía que expulsa por sus ojos el delicioso compás un tanto cubano de aquellas gentes.

Y mientras veía a los chavales lancear al viento, estirarse al natural o ensayar un par de banderillas ante el vacío, me dio por pensar en el negro futuro de los toros en Cataluña, porque cada día queda menos tiempo para la definitiva abolición de las corridas en aquella comunidad donde parece que no existen más problemas que la celebración de este rito. Así que como dice Arcadi Espada: «Es bonito pensar que a los animales a los que ponemos nombre no nos los comemos, pero a los toros se les pone, se les estoquean y se comen». Pues eso.

o Para acceder a la galería de fotos hay que pinchar aquí o directamente sobre la instantánea que ilustra este post.

o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja en una serie que aparece los jueves y que se titula Mira por dónde.

viernes 22 de mayo de 2009

Morante de la Puebla, el torero puro

No he creído nunca en la pureza como concepto artístico porque el arte, por definición, es mestizo y bebe de múltiples fuentes. Si el toreo fuera puro, en esencia sería igual ahora al que se destilaba en los tiempos de Paquiro y Pedro Romero. De ahí que los creadores, para los ultraístas defensores de esa 'pureza' mitificada y releída, sean herejes, asesinos del canon, perturbadores de lo establecido por la Academia o por la Cátedra en la que ellos establecen lo que ha de ser el toreo. Y lo que es todavía peor, lo que no ha de ser.

Sin embargo, sí creo en la pureza del creador, en la autenticidad que brota del corazón del artista: sea el estilo que sea. De hecho, Morante es el toreo que ha asimilado como ninguno la estirpe dominadora del gallismo y el patetismo barroco de Belmonte. El hilo histórico del toreo, que escribiera Pepe Alameda, se enfrenta con este torero a una paradója difícilmente resoluble. Es el toreo más viejo y más rompedor, y el más clásico, y el más sentido. Morante, su toreo, es un camino intelectual, reflexivo, profundamente técnico, pero marcado por el compás de su corazón. Aúna la técnica más depurada con un valor sin ambages. Su conocimiento, su ciencia, al contrario que otros toreros, lo emplea para más alto fin: torear. Y dicen que no tiene recursos, que torea a impulsos...

El torero de la naturaleza
Se rompía Morante ayer con ese capote y salía derramando una lágrima en cada embroque. Morante es el toreo de la naturaleza, de los estratos, de las constelaciones y de las universidades. Morante mágico galleando por chicuelinas a compás de un mirabrás de Enrique Morente, de una siguiriya de El Torta. Morante enroscándose el capote; él era el ojo del huracán, con el toro sumido en el chisporroteo del lance. Morante puro frenesí alado.

Morante a la verónica sin arrastrar nada, apenas obligado. Amance cada uno de sus pases con tal suavidad, con tal tersura, que parece indeleble. Y es mentira, cada lance se sustenta en los contrafuertes de una catedral gótica porque su toreo es profundamente arquitectónico, es Calatrava, pero también Juan de Herrera. Morante parece inhumano cuando torea porque en un segundo se ha transfigurado: su cuerpo entero se cimbrea con un diapasón inimitable, y aunque torea con las yemas, sus talones se clavan en el suelo para conmoverse hasta la raíz (Sabe el fruto a su raíz, dijo Góngora).

Y Morante rompe a llorar porque se queda vacío, exhausto, como un poeta rendido al final del verso. Morante es el torero puro y no brota su arte como por capricho. Y está en su momento y fue único ayer y será único mañana y siempre.

Morante, el maestro de la armonía, Galileo Galilei del toreo
, Arquímedes del temple, Leonardo de la verónica, Margarita Yourcenar de los abismos del natural, Averroes del desplante, Unamuno del cite, Ortega y Gasset de las distancias y Miguel Ángel del sentimiento.

Morante para siempre, para los malos momentos, para cuando nos asusten los precipicios y las rendiciones. Curro, Paula, Cagancho, Albaicín, Rafael El Gallo, todos los artistas que en el toro han sido están a tus pies... Y tú a los de ellos. ¡Morante, viva la madre que te pario!


o Foto Juan Manuel Sánchez Vigil, de su blog Larga Cambiada
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jueves 21 de mayo de 2009

Francis (Paniego) dos punto cero

o Francis Paniego elabora la carta de pinchos de su nuevo gastrobar del Echaurren (Ezcaray) a base de ideas y aportaciones de los seguidores de su web en la red social Facebook

o Las fotos son de Enrique del Río y este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

«Aprovechando las ventajas que ofrece Facebook, me gustaría proponeros un debate muy sencillo. ¿Cuáles son tus cinco tapas preferidas?». Así inauguraba a finales de marzo Francis Paniego, chef del restaurante Echaurren de Ezcaray, un novedoso foro de discusión en esta red social de Internet con el fin de elaborar la carta de tapas de su nuevo espacio gastronómico: 'El Salón de la Chimenea'. El cocinero riojano, el único que posee una estrella Michelín, empezó a «trastear» por las redes sociales y muy pronto se convenció de las enormes posibilidades que tenían para difundir ideas, inquietudes y posibilidades tanto en el mundo de la restauración como en el de los pequeños hoteles. «Internet es un espacio tan gigantesco como inabarcable, pero a la vez ofrece la posibilidad de llegar muy lejos y a personas muy determinadas que además comparten las mismas inquietudes contigo», asegura Francis, quien ya había empezado a despertar sus ideas a través del foro de 'La Ruina Habitada', un espacio virtual en el que se debate sobre la nuevas tendencias que definen los hoteles del siglo XXI. Paniego está convencido de que Internet es una herramienta de futuro y también sobre las posibilidades que ofrece para el mundo de la gastronomía: «Te puedes encontrar gente de la profesión, y de fuera de ella, con la que puedes compartir mil inquietudes, desde un vídeo de Ferrán Adriá a un libro sobre cocina o cualquier detalle sobre ideas o sabores». En un congreso celebrado en Jávea sobre la crisis y sus oportunidades en la hostelería se habló de Internet y de Facebook: «A muchos se nos empezaron a ocurrir algunas ideas, porque quiero dejar claro que yo empecé proponiendo esta historia como una especie de juego para llegar a los amigos que se han ido sumando. No quiero, ni pretendo, inventar nada, sólo hacer más accesible y participativa nuestra casa».

El gastrobar del Echaurren
Relata Francis (en Facebook) que tenemos «un nuevo espacio, versátil, multifuncional, nexo de unión entre la tradición y la modernidad, un espacio contemporáneo, un lugar para disfrutar de la cocina del Echaurren en versión 'Pincho', de sus desayunos al aire libre, un lugar para disfrutar de tu copa, de buena música, con actuaciones en vivo, un nuevo concepto del ocio en Ezcaray. Queremos compartirlo contigo y queremos que nos acompañes en este día, que marca el inicio de una nueva etapa para nuestra casa». Y convocó a sus amigos virtuales a la inauguración y a algo mucho más novedoso: el diseño de la nueva carta de pinchos. Así que nada más lanzar la idea a sus amigos de Internet, empezaron a llegar las propuestas y las ideas. «Fue tan rápida la respuesta que yo mismo me quedé muy sorprendido con lo que estaba sucediendo». El primer internauta que proporcionó ideas no se anduvo con chiquitas y propuso seis pinchos con diferentes procedencias (del mar, del monte y de la granja). Otro de los navegantes afirmaba que las tapas fueran «como una visión» del restaurante y apostó por el pescado, por la «crema en tosta y una de verdura, que queda muy original». El debate fue tomando forma y Marta propuso coquitas de dacsa y huevos con pimentón. También apareció algún glotón y le mostró al chef la conveniencia de celebrar un casting «no virtual» para tomar las decisiones definitivas. Otra amiga de Francis terció pronto y escribió: «¡A mí las croquetas que no me falten!» y apostó por «alguna tapa que tenga algo de queso suave y cremoso y a la vez sabroso para poder degustar con una copita de buen Rioja». Poco a poco, a Francis se le fueron acumulando las ideas: gazpacho de fresa, tapita de risotto de hongos, porra antequerana, gildas con anchoas, taco de atún, chopitos y/o en una copita de martini, membrillo casero untando la copa, carpaccio de corazón de alcachofa crudo, queso de cabra de almedijar en laminitas, paté de olivas negras, piñoncitos doraditos, regado con aceite del espadan y sal del Himalaya». En pocos días, Francis había diseñado la primera carta nacida en Facebook.

Conversaciones en la red social del Echaurren
Juan: Como dice Iñaki, una tapa de verdura, que queda muy original.
Francis Paniego: Las verduras son una gran opción, pero nos gustaría que la oferta del Bar sea muy diferente a lo que ya ofrecemos en los restaurantes, con excepción de las croquetas.
Edurne: Una buena gilda nunca viene mal para cuando tampoco apetece un 'pintxo' pero sí picar.
Francis: La Gilda me parece fundamental, si cuidamos el tipo de anchoa como dice Yayo, resulta un aperitivo riquísimo cuando quieres llevarte algo a la boca sin querer empapuzarte, como apuntaba Edurne.
Yayo: Te atreves con una ración de ensaladilla rusa, ¿a que no? je, jeee, Francis...
Francis: Recojo el guante de la idea de la ensaladilla rusa, a mi me encantan

La carta de Tapas.
Lo verde: Ensalda verde, rúcula y berros con láminas de manchego; Hortalizas salteadas sobre un fondo de romescu picante; Alcachofas en salsa verde con jamón.
Algunos clásicos: Unas finas lonchas de Jamón Ibérico 'Joselito' con pan de cristal recién tostado y caeite de oliva; Las croquetas del Echaurren; Pimientos asados en casa con anchoas de Santoña y aceite de oliva virgen extra.
Nuestras versiones: La ensaladilla rusa; las patatas bravas y la panceta con alcachofas y manzana.

miércoles 20 de mayo de 2009

Un toro bravo en Madrid

Aguafría (nº 247, de 522 kgs), de la ganadería de Núñez del Cuvillo, lidiado en Madrid en quinto lugar por Manuel Jesús 'El Cid', ha sido bravo de verdad; bravo en el caballo y muy encastado en la muleta.

El toreo de Salteras ha estado voluntarioso con él, aunque ha sido desbordado claramanente en la faena de muleta, tanto al natural como en redondo.

No sé qué le pasa a El Cid, pero está irreconocible.

El resto de la corrida ha carecido de fondo: ensimismados pos su bondad, los cinco hermanos restantes se han rendido demasiado pronto. (Foto: Burladero)

lunes 18 de mayo de 2009

Yo también, Serafín, yo también

El día que reapareció José Tomás en Barcelona hace dos años vino un tipo y me llamó a la cara asesino y algún epíteto más de parecida estofa. Yo, que iba a los toros con mi hermana y un buen amigo dispuesto a emocionarme y a soñar, le espeté: ¡Asesino lo serás tú, imbécil! y le puse el dedo como hizo Serfafín Marín ayer cuando salía triunfante de La Monumental. No soy partidario de entrar en provocaciones pero de ahí a aguantar que te insulten por ejercer la libertad va un universo. ¡Enhorabuena Serafín! (por las dos orejas y por el pepinazo).

o Foto de Jesús Brinoes, de Mundotoro; a través de Cuchilladas D.C.

La ley del péndulo

Foto: Paloma Aguilar, del blog Larga Cambiada

El planeta de los toros se rige por la ley del péndulo; por un increíble diapasón que cuando le da la gana, y por capricho, marca el amanecer segundos después del ocaso. O quizás en menos de un segundo: por una rendijita que separa la bronca espesa del triunfo preclaro merced a razones tan delgadas que a veces parecen más sutiles que un papelillo de fumar. Y exactamente eso es lo que le sucedió ayer a Sergio Domínguez en Las Ventas, que en el mismo toro, el sexto, un manso de carreta que saltó al callejón y que luego le dio por embestir (eso sí, a arreones), transitó de la bronca nacida del hastío de un público aburrido de tanto mulo con forma de toro, al éxtasis y al horizonte de las dos orejas por una faena técnica y corajinuda del riojano que tocó el cielo a lomos de 'Ronda', esa yegua rubia y mínima, de anatomía recortada pero simpática, con la que puso materialmente la plaza a revienta calderas tras varias banderillas asombrosas -una de singular pureza- por su verdad y hondura y tres piruetas en la misma cara que le habían puesto las dos orejas de 'Perdi' (así bautizaron al descastado toro) a los pies de su estribo. Pero llegó el momento supino para un rejoneador -la hora de la verdad que decían los viejos revisteros- y en ese trance el calagurritano perdió, como le sucedió en Zaragoza hace tres temporadas, el pasaporte para descerrajar la puerta de Madrid, el fielato más importante del toreo, el salvoconducto hacia la gloria. Es difícil saber a estas alturas si se trata de una cuestión técnica o si su inseguridad con los aceros deviene de un problema de mentalización. El caso es que cuando suena el clarín a este torero se le viene materialmente el mundo encima: segundos antes había sido capaz de sobreponerse a la mayor de las adversidades y cuando llegó el momento falló sin remisión, sin ambages. A pesar de todo, sería injusto no reconocer el mérito de una actuación en la que fue capaz de lograr cotas inauditas con un toro manso e incierto con el que la plaza pagó la sucesión de ejemplares descafeinados que fueron jalonando la tarde sin solución de continuidad. El primero del riojano fue sencillamente infame: aquerenciado, soso, y de carácter mular. Y el sexto no presagiaba nada bueno. De hecho, mientras arreciaba la bronca, Sergio fue ahormándolo con paciencia hasta que sacó a 'Gallito', con el que sin cuajar una actuación sobresaliente, metió al respetable en la faena. Se la estaba jugando y no quería perder. Con 'Ronda' labró los mejores momentos de la larga corrida y después... la espada. Madrid lo sacó a saludar aunque Sergio, por sus adentros, apenas podría contener el llanto.

Hermoso o la maestría

Pablo Hermoso de Mendoza estuvo magistral y se inventó sus dos toros con esa forma suya inverosímil con la que es capaz como nadie de encelar a los astados a milímetros de sus caballos. El primero fue un mulo y tiró de la sutileza; el segundo, un carretón sin rasmia, abrochó su tarde con la técnica privilegiada que posee y con un par de banderillas a dos manos con 'Pirata' que enardeció a los aficionados. Mató a la primera pero de sendos rejonazos caídos que le sirvieron para salir, una vez más, por esa puerta tan anhelada. Andy Cartagena es un caballero espectacular. Con el mejor de la tarde (el tercero) logró momentos de interés en banderillas, y aunque la faena tuvo altibajos, un sector le pidió la segunda oreja. Con el quinto anduvo más fallón e irregular y vio silenciada su actuación.

o Feria de San Isidro: Seis toros despuntados de forma reglamentaria para rejones de Los Espartales (encaste Murube), bien presentados, mansos, descastados y de juego infame. Pablo Hermoso de Mendoza: oreja y dos orejas (salió por la Puerta Grande). Andy Cartagena: oreja y silencio. Sergio Domínguez: silencio y saludos (confirmó su alternativa). Plaza de toros de Las Ventas: lleno de no hay billetes. (Crónica publicada hoy en Diario La Rioja).

sábado 16 de mayo de 2009

Sergio Domínguez, ante el día más decisivo de su vida

El calagurritano Sergio Domínguez confirma mañana su alternativa en Las Ventas con Pablo Hermoso de Mendoza como padrino en una corrida en la que sueña con un gran triunfo (Foto: Justo Rodríguez)

Sergio Domínguez afrontará mañana en Madrid la corrida número 330 desde que recibió la alternativa de manos de Pablo Hermoso de Mendoza en Calahorra un 28 de agosto del 2001. Ocho años después, volverá a encontrarse con el maestro estellés a las siete de la tarde en el coso más importante del planeta, -en uno de los festejos mayores de la Feria de San Isidro y para el que las entradas se agotaron hace unas semanas- con la mente puesta en dar un golpe de timón a su carrera y desembarcar en el primer circuito del rejoneo, ése con el que tantas veces ha coqueteado con éxito pero para el que es necesario poner sobre el tapete de Las Ventas todo el talento que atesora y abrirse un hueco en las grandes ferias. «Sueño con la puerta grande», asegura. Y es que el joven rejoneador calagurritano se ha preparado a fondo para un compromiso que buscaba hace varios años que se convirtiera en realidad: «Madrid es la plaza más decisiva y sé que gran parte de mi futuro inmediato pasa por lo que haga en ella», explica un torero que lleva soñando con este evento casi desde que el año pasado dio por concluida la temporada. Y el tiempo no ha pasado en balde porque el centauro calagurritano llega con sus caballos en gran momento y con la finura necesaria para seducir a la afición madrileña, exigente y acostumbrada a tardes grandiosas de toreo a caballo protagonizadas en la mayoría de las ocasiones por su padrino de alternativa, Pablo Hermoso de Mendoza, que regresa a su feudo con una cuadra novísima en la que se rebosan caballos consagrados como 'Chenel', 'Curro' o 'Silveti', con novedades sorprendentes como 'Caviar' , 'Dali' o 'Pata Negra', entre otros. Pero eso no impresiona a Sergio: «Yo sé cuáles son mis bazas y las voy a jugar con todas las consecuencias. Pablo Hermoso es un espejo, un modelo como torero tanto por todo lo que ha aportado artísticamente al rejoneo por cómo ha dignificado nuestra profesión. Para mí es un orgullo que sea el padrino de mi confirmación, pero no me siento inferior a nadie». Sergio Domínguez cerrará el triángulo de confirmaciones europeas por el que pasan los rejoneadores. «El primer lugar fue en Nîmes (Francia), donde salí por la puerta de los Cónsules; hace dos años tuve la fortuna de hacerlo en la plaza de Campo Pequenho (Lisboa), donde también triunfé y ahora llega Madrid. Es curioso porque la mayoría suelen confirmar en su país y luego van fuera y en mi caso ha sido al revés», comenta el torero riojano. La ganadería con la que se enfrentará es de los Espartales, un hierro extremeño que le trae gratísimos recuerdos porque con estos toros logró hace tres temporadas su primer gran triunfo en una feria de las de gran circuito, la de Castellón, donde cortó dos orejas y salió por la puerta grande: «Esta divisa es una de las más codiciadas por todos los toreros porque suele propiciar astados con motor pero con un galope sostenido y franco que da muchas opciones. Aunque ahora eso me preocupa poco porque el que tengo que estar bien soy yo».

o Sergio Domínguez: «Confío mucho en todo mi trabajo y sé que 'Gallito' está capacitado para montar un lío»
- ¿En qué caballo de todos tiene más confianza?
- Un rejoneador no puede basar una corrida en un solo caballo porque estaría absolutamente perdido. Lo que sí que sucede es que hay caballos que por su personalidad marcan las diferencias porque son capaces de llegar al público y a los aficionados de una forma muy evidente.
- ¿Se refiere a 'Gallito'?
- Claro. Este caballo tiene una personalidad especial, pero no sólo en el ruedo, donde se estira, se engalla y se le ve disfrutar. En la cuadra es también complejo, da mucha guerra y siempre anda a la gresca con los demás.
- ¿Qué es lo que tiene?
- Posee un potencial genético alucinante: es hermano de 'Chenel', de 'Curro' e hijo de 'Gallo', uno de los más artistas y elegantes de la historia. Lo que sucede es que no ha sido tan precoz como ellos, que a los cuatro años ya eran figuras. A él le ha costado más. Cuando me lo regaló Pablo Hermoso de Mendoza era asustadizo y daba pocas esperanzas. Continué con él por sus antecedentes familiares y poco a poco, con trabajo empezó a madurar y creo que en estos momentos está con una finura especial. Puede liarla.
- ¿Cree que cautiva también por su belleza?
- Desde luego, es un ejemplar precioso, armónico, no muy grande pero que tiene una elegancia en el ruedo especialísima.
- ¿Cuáles son sus otras bazas?
- Creo que he logrado confeccionar una cuadra muy interesante y hay varios. Quiero destacar a 'Quilate', del hierro de Manuel Vidrié, porque es la seguridad absoluta y porque es tan completo que está preparado para actuar en todos los tercios. Es un caballo de una regularidad apabullante, muy valiente y que me ofrece todas las garantías. En Madrid saldrá para matar.
- No ha dicho nada todavía de 'Ronda'...
- Es parte de mí porque lleva toda la vida en casa, la he puesto yo y sólo con verla en el patio de caballos me da una tranquilidad impresionante. Es clave.
- Una de sus nuevas incorporaciones es 'Merengue'. ¿Qué le aporta?
- Muchas cosas porque está dotado de una gran clase, es espectacular en la doma y es hermano del mítico 'Cagancho'. Será uno de los fijos el domingo.
- ¿Cómo está viviendo los días previos a la corrida?
- Toreando muchísimo en la plaza de casa a puerta cerrada para poner a punto a los caballos, limar cuestiones técnicas de última hora e intentando disfrutar cada minuto de estos momentos.
- Su padre en su etapa de rejoneador no pudo debutar en Madrid ¿Le ha comentado algo especial?
- Él está siempre conmigo porque es mi mejor consejero y la persona en la que más confío. Creo que no me ha dicho nada especial para no meterme presión. Él sabe lo que significa la corrida mejor que nadie y aunque por dentro llevará lo suyo, mantiene toda la normalidad del mundo.
- Usted es uno de los pocos toreros que por la mañana van al apartado a ver los toros. ¿Lo hará en Madrid?
- Seguro que sí. Yo no voy a cambiar nada por torear en Las Ventas; se trata de ser tú mismo y confiar en las bazas y el trabajo de tanto tiempo.
- ¿Ayuda en momentos así toda la experiencia?
- Desde luego. Lo que no puedes hacer es cambiar o traicionarte porque eso asegura el fracaso.
- ¿Un pronóstico?
- Mi sueño es triunfar. (Reportaje y entrevistas publicados hoy en Diario La Rioja).

Manolete: «Es un orgullo enorme que los nuevos bailaores me consideren maestro»


El legendario bailaor Manolete acercará con 'Mi Camino' al teatro Bretón el flamenco del Sacromonte de Granada


Manuel Santiago Maya, bailaor gitano, nació en las cuevas del Sacromonte de Granada en el año 1945 y aquello le marcó para toda su singladura vital: «El flamenco me llegó porque estaba presente en todos los sitios alrededor de mí. Era la esencia misma de nuestra gente y brotaba por cualquier esquina, por cualquier rincón. Unos cantaban o tocaban la guitarra y a mí me dio por el baile. Me ayudaba, además, porque gracias a él empecé a ganar unas perrillas y después fui a Madrid. Y ahora, aquí estoy, para continuar bailando». El veterano maestro, venerado por la crítica y espejo de las últimas generaciones de bailaores, actuará esta noche en el teatro Bretón, en un espectáculo titulado Mi Camino, en el que paseará por los estilos más clásicos y en el que no faltará su espeluznante farruca, la que le ha hecho mítico.
- Maestro ¿qué tiene la farruca?
- Eso es muy complicado de explicar, hay un sentimiento muy profundo que brota a través ella, que lo llevo muy adentro; es algo iniciático. En cada artista hay palos con los que se relacionan mejor que con otros y a mí este estilo me fascina. No sé si será por su compás, por su ritmo...
- ¿Cómo concibe el baile flamenco?
- Creo que como cualquier artista, lo que hay que hacer es emocionar a los espectadores trasmitiendo verdad y autenticidad. En mi caso lo que busco es ser plenamente honesto con lo que hago, ser yo mismo, expresar mis sensaciones desde el alma.
- Cuando entrevistan a muchos de los nuevos bailaores sobre las fuentes en las que beben muchos le citan a usted. ¿Qué siente?
- Eso es algo de lo más hermoso que le puede suceder a un artista porque ves que tu mensaje no se va a quedar sólo contigo. Todos buscamos cositas por ahí, pero es un orgullo enorme que me vean como espejo y que incluso alguno diga que sigue viendo cosas novedosas en mi estilo.
- ¿Escucha otras músicas?
- Claro. Si te encierras sólo en el flamenco acabas empobreciéndote y un artista tiene que estar siempre a la búsqueda de nuevas historias, de nuevos matices.
- ¿Se podría bailar en silencio?
- Si. Yo lo he hecho; muchos lo han hecho. Al silencio le puedes extraer su compás, mentalmente, por los adentros. No ha de ser muy largo.
- ¿Y qué es el compás?
- Eso es algo que está dentro y hay que sacar en el escenario. El compás te inquieta.
- En Logroño se tenía devoción por Chano Lobato, que fue uno de los más grandes de los que han cantado para bailar.
- Yo le quería mucho y con el Indio Gitano ha sido el que mejor nos ha cantado. En el baile flamenco ha habido cantaores excepcionales capaces de sentarse a cantar como los grandes.
- ¿Bailará la farruca?
- Desde luego.

o Lugar: Teatro Bretón de los Herreros, a las 21 horas. Bailaor solista: Manuel Santiago Maya 'Manolete' Compañía: Judea Maya y Mónica Fernández (bailaoras); Isaac de los Reyes y Pol Vaquero (bailaores). José Jiménez y Juñares de Jerez (cantaores) y Basilio García y Juan Jiménez (tocaores). Programa: martinete, martinete-seguirilla, seguirilla, farruca, soleá por bulerías y alegrías. o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja.

A esto se le llama torería

Ayer cogí del brazo a uno de mis hijos y le llevé frente a la televisión cuando el Plus repetía la corrida para que viese la lección de torería que había dado Antonio Ferrera en Las Ventas. El crío se quedó flipado con la actitud del torero y la comparó con los futbolistas, que les soplas en el hombro y se tiran por el suelo revolcándose como un molinillo porque les duele el codo, el bíceps, el recto anterior y la cuscusilla...

El torero no. El torero tiene el muslo reventado y atravesado con un boquete por donde se escapa la vida a chorros y permanece sin un mal gesto, sin aspavientos, con una serenidad impropia de estos tiempos donde se prima la mentira y la apariencia, la falsedad, el triunfo como sea y por encima de lo que sea.

El torero no. Incluso algunos desalmados le pitaban porque no acertaba el puntillero. Ferrera es un torero discutido y disutible; gustarán más sus formas, sus banderillas, su concepto, pero tiene todos mis respetos por esa hondura suya inapelable, herido, partido, pero torero siempre.

o Coda lamentable: Lo siento, pero no todo es lícito en el periodismo y me parece inaceptable que cuando un torero va a la enfermería intenten entrevistarlo. En la vida, en la profesión existen normas sagradas, espacios para la intimidad y esferas en las que no caben estas cosas. No es la primera vez que lo hacen y no es de recibo. Alguien les debería decir algo. Soy periodista, me siento periodista por los cuatro costados y cada vez entiendo más las razones por las que José Tomás pasa de nosotros. ¿O no?. La foto es de Juan Pelegrín, de las-ventas.com

viernes 15 de mayo de 2009

Me quedo con Morante

Sebastián Castella ha salido por la Puerta Grande de Madrid. No me pregunten las razones. No las sé, las desconozco, a pesar de lo bien que ha toreado según Manuel Molés, que no ha parado en toda la corrida de ensalzar la tauromaquia del galo de Beziers, de decir lo bien que ha estado (mejor que nunca), de su firmeza y del valor que tiene. Posiblemente lleve razón Molés, al que no le gustan las fundas que les ponen a los toros en el campo, en lo superior que ha estado Castella. A mí, qué quieren que les diga, me ha parecido dos faenas simples aderezadas por sendos astados potables, manejables y facilones. El espadazo primero ha sido regular y el segundo, un bajonazo. Dos orejas en Madrid. Me alegro por Castella y me aflijo por Talavante, que se ha dejado ir una tarde más como un pan sin sal.

Y me quedo con Morante, faltaría más (en eso coincido con el Plus de Molés) porque todo lo que hace nace bajo el sello de la autenticidad, de la torería. Por ejemplo, ha sacado muletazos inverosímiles al cuarto de los seis borricos de Garcigrande; toreando de verdad, con el pecho, en el sitio, exponiendo mucho más que cuando sus compañeros se dejan venir a los toros en esos incios de faena tan voluptuosos y huecos en los que la muleta se transforma en banderola, mejor dicho, en pendón alocado.

Una vez más ¡Viva Morante!, porque es la esencia del toreo.

o Foto: Juan Pelegrín; vía: las-ventas.com

jueves 14 de mayo de 2009

Se dejaba llevar (a la memoria de Antonio Vega)

He visto muchas miradas como las últimas de Antonio Vega, miradas entrecortadas por una trémula amargura carmesí que apenas se filtraba por sus párpados desvanecidos de tanto llorar, de tanta muerte presentida en un corazón en el que como pocos anidaba un enternecedor sentido de la vida, una distancia íntima entre él y la poesía sutilmente afilada de sus bellas canciones con las que susurraba un aliento casi siempre solitario. Antonio Vega, siempre delgado como un hilillo de saliba, siempre pálido, siempre enfermo, palpitando con el flequillo que rezumaba su frente para discurrir con languidez en esos ojos de porcelana entre cheli y sufí, un tanto acosada en los ochenta por el rumor de aquellas colegialas que le perseguían por los camerinos y el aullido de los camellos que se apostaban a la salida de los conciertos para quitarle el brillo a su iris a cambio de mil duros de estraperlo. Antonio Vega, el mismo que se dejaba llevar como un eterno Peter Pan arrasado por el viento más gélido de la movida, se ha muerto y con él me muero un poco yo y mi chica, mis colegas, aquellas camperas y una chupa de cuero que quizás guarde mi madre en algún desván imposible. Recuerdo sus temas, la ambigüedad inteligente e inflexible de una poesía entre melancólica y naif, los conciertos al borde del abismo y el sudor de su camiseta oradándole una piel sin vitaminas pegada a su guitarra. Un día desapareció en el abismo, quizás en el sitio de su recreo, quizás donde no le acosaran ni las chicas de ayer ni la memoria rutilante de una mentira de celofán que ahora evoco entre las crónicas de aquellas noches locas de los hoteles, los garitos de Malasaña y el murmullo agitado de sus manos de espuma.

o Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja en una serie que sale los jueves y que se llama Mira por dónde.

miércoles 13 de mayo de 2009

Me importa un bledo el fútbol; otras cosas no tanto



El fútbol me importa un bledo; quizás menos porque cada día me aburre más el monocromatismo con el que inunda a un mundo mundial que parece moverse sólo al calor de los impulsos del balón, de sus caprichosas estrellas y de ese reduccionismo del oe! oe! oe! y cánticos de similar pelo. Durante un tiempo seguí a un equipo que se llamaba Orientación Marítima, o algo así, por lo poético de un nombre que me recordaba, vagamente, al Motín del Caine y a Chanquete. Hasta ahí mi debilidad, aunque soy del Madrid por Santillana y del Español para fastidiar. Si viviera en Madrid me haría del Rayo Vallecano, por lo mismo, para no caer en el enredo del hincha y el ovillo de los presidentes, mánagers, periodistas (predicadores) deportivos y demás patulea mediática de este colosal circo en el que beben millones de niños que sueñan con ser Ronaldo, Messi o cualquiera de esas estrellas que enseñan sus piernas por los estadios.

La última vez que estuve en un campo fue en el Bernabéu con mi hijo y me pasé todo el partido intentado disatraerle de los millones de insultos, provocaciones, palabrotas que rezumaban los espectadores sin ton ni son. Unas veces porque había sido lo que no era; y el resto, exactamente por lo contrario.


Me acabo de asomar a la tele para ver cómo recibían las hinchadas el himno de España, y como TVE lo ha censurado de una manera, por decir algo suave, tardofranquista, me he pasado a la ETB. Y ha sucedido lo que imaginaba. Una soberana pitada al Rey y a nuestro himno, que no es que me importe gran cosa como tal, pero que me parece totalmente inaceptable como ciudadano español. Me he sentido insultado por los hinchas y menospreciado por la tele pública (cosa nada nueva); lo peor de todo es que en España nunca pasa nad
a y todo se olvidará cuanto griten: ¡¡¡¡Goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool!!!!

Po
r eso me importan un bledo el fútbol, los hinchas, la tele tardofranquista que pagamos con nuestros impuestos y la Copa del Rey. (Aunque eso sí; si yo fuera don Juan Carlos se la iba a dar su tía). Afortunadamente ni soy el Rey y ni mucho menos uno de esos imbéciles que chillan y se ciscan en España cuando aspiran a ganar la copa... de España.


El toreo se dice susurrándolo

Los amigos franceses de Campos y Ruedos siempre son capaces de aportar a la blogosfera ese punto de belleza radical que posee el toreo. Es una de mis maravillosas rutinas de cada día: pasear por su blog y, después, conmoverme con las bellas imágenes de su web.

En ella cada día podemos encontrar la idiosincrasia indómita del toro de lidia, ganaderías míticas y también sorprendentes parajes con el toro como rey y señor, como amo taciturno de los paisajes.

Y también tentaderos con aroma a estaño. Y hoy en visto a Diego Urdiales, con Julien Lescarret, sonsacando la urdimbre de la bravura a unas vacas de El Palmeral. Un puñado magníficas fotografías obra de Laurent Larrieu que merece la pena disfrutar y estudiar.

o Pinchar aquí para disfrutar de las fotos.

Qué haría mi animal

domingo 10 de mayo de 2009

Iván Vicente o la melancolía

Un torero, dos buenos toros y un silencio de piedra. Iván vio venir el tren, pasar a su lado tan despacio como para subirse y se quedó en el apeadero. Sin mirarse, sin parecer contrariado y con un gélido gesto de indiferencia, acaso melancolía o quizás aburrimiento.

Iván Vicente, torero finísimo, delgado y leve como un papelillo de fumar, armado con un capote ciclopeo y una muleta de luz de luna que no se enfada, que no coge ni vuelo ni compás, que pasa por la plaza con suma ligereza, con desencanto, con una inercia que sólo provoca silencios de piedra y basalto.

Y como Iván no se enfada, parece un torero sin aliento, terco en los enganchones, pródigo en los desconsuelos. Ni se crispa, ni se arrebata ni se cruza. Allí en el ruedo con dos toros bonancibles que van y vienen, que humillan y se dejan torear. Y él como si nada... O como si le trajera al pairo el toro y el toreo, como si no llevara todo el invierno preparando esta tarde. ¿Habrá otra como ésta?

Foto: las-ventas.com

Una noche de toros en Campo Pequenho


A veces los aficionados creemos que nos lo sabemos todo. Por eso traigo este video de la corrida de rejones que se celebró el pasado jueves siete de mayo en el coso de Campo Pequenho, donde triunfaron Pablo Hermoso de Mendoza y Antonio Ribeiro Telles. Merece la pena detenerse en el espectacular trapío de los toros de Passanha. Ya me gustaría que una cuarta parte de la seriedad que reina en Lisboa se viera en los festejos de rejones españoles.

Quejido de nenúfares

Un lujazo. Así puede definirse el II Ciclo de Flamenco que ha organizado el Ayuntamiento de Fuenmayor y el concierto que desgranó la cantaora María Toledo el viernes, acompañada por uno de los primeros espadas del toque, Paco Cortés, un maestro consumado para el que la guitarra carece de secretos. María Toledo, que en el mes de junio lanzará su primer disco, fue capaz en apenas una hora de emocionar a los muchos aficionados que se dieron cita al calor de su nombre y de su cante, que cada día es más hermoso y reunido porque a su peculiar armonía ha sumado muchos más matices a una voz poderosa, limpia, aceitunada, que emociona tanto cuando la hace transitar por los tonos bajos como cuando erosiona el corazón con su delicado grito. María Toledo tiene madera de estrella, posee el quejido de los nenúfares y por eso fue capaz de dibujar momentos sublimemente bellos como en la soleá, en los tangos e incluso en una siguiriya breve y mecida en la que desparramó el conocimiento enciclopédico del flamenco que posee. A mí me llegó por alegrías, con ese arrastrar las sílabas, con ese guiño moruno que imprime a su respiración, a su infinito talento y a la manera que tiene de dejarse el alma en cada compás, como en la media granaína que se me pasó en un suspiro, como en los fandangos caracoleros o huelvanos y al despedirse por bulería cantada con el viento. Una vez más, esta cantaora me volvió a llegar al alma. ¡Que vuelva pronto!

o II Ciclo de Flamenco en Fuenmayor. Primer concierto. Cante: María Toledo. Toque: Paco Cortés. Lugar: Teatro Gran Coliseo. Fecha: viernes, 8 de mayo de 2009. Crónica publicada hoy en Diario La Rioja.

Maestro de maestros

Pablo Hermoso de Mendoza volvió a conquistar Lisboa el jueves merced a una mágica actuación con Chenel y Caviar (en la fotografía)

Pablo Hermoso de Mendoza, que el próximo domingo confirmará su alternativa al calagurritano Sergio Domínguez en plena feria de San Isidro, volvió el jueves a realizar una hazaña histórica en la plaza lisboeta de Campo Pequenho, coso que llenó hasta la bandera, gracias a dos faenas sencillamente inigualables. Como en Portugal no se matan a los toros en el ruedo, el premio fue de cuatro vueltas, lo que le valió salir por la puerta grande entre aclamaciones de los aficionados. Pero la noche lisboeta sirvió para consagrar a una nueva estrella. Se llama 'Caviar', un caballo tordo rodado muy oscuro hijo de 'Chicuelo', de apenas cuatro años, que debutó este invierno en México y que para las primeras actuaciones en Europa ha actuado en el primer tercio. Sin embargo, en Lisboa lo hizo en el tercio de banderillas y causó sensación. En la propia web del estellés se puede leer que «llevaba varios días avisando de sus cualidades y esta noche, el público ya tiene un nuevo ídolo en la cuadra del navarro. Es un espectáculo la reunión con el toro en la que casi toca el suelo con el pecho; la habilidad natural para salir de la suerte, y sobre todo, esa facilidad lidiadora para colocar al toro en el sitio oportuno o para llevarlo a los terrenos adecuados. Es un caballo total que tiene además un gran repertorio y que podíamos definir como una mezcla de todas las facetas y suertes de 'Fusilero', con el nervio, brío y habilidad de su padre, 'Chicuelo'. Terminó la lidia y la plaza estaba puesta en pie despidiendo al caballo y haciendo que el jinete diese dos ovacionadísimas vueltas al ruedo». En el segundo de sus toros el recital lo volvió a dar a lomos de 'Chenel', ese caballo hijo de 'Gallo' que se ha convertido en el mejor de la historia del rejoneo. La temporada que se adivina este año a Pablo Hermoso puede ser histórica por su maestría y sus nuevos caballos.

o Foto: pablohermoso.net; artículo publicado hoy en Diario La Rioja).

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