domingo, 28 de junio de 2009

San Ponce según Del Moral, 'The critic'

Enrique Ponce sale a casi un indulto por semana. Va de récord en récord el mestre valenciano que sin rumbo capitalino casi perdona la vida a un toro en cada corrida. La madre naturaleza nos lo da y Enrique Ponce multiplica el número de sementales por doquier, como si tal cosa, como por ensalmo.

San Ponce -el amigo de los toros- paseará por las dehesas y los novillos todos, los sementales, los cuatreños y vaquitas rumbosas se acercarán a su santidad torera para agadecer sus estupendas faenas; su torería indultadora, su enorme benevolencia para con la especie bóvida por la parte brava, o no tan brava (según se mire).

Y es que todo en Don Enrique conlleva al perdón. ¡Qué torerazo!, que repite Del Moral como un mantra; porque además de perdonar, torea mucho mejor que José Tomás, que no tiene ni idea, dice y repite Del Moral, como una oración donde el verbo es Ponce; el sujeto, también y, desde luego, los adjetivos, todos ellos, tienen casi un único protagonista, el gran torero chivano (de Chiva).

Vamos a ver algún ejemplo de la azarosa prosa delmoralesca sobre Ponce cazado al vuelo en los últimos días.
(Vía: www.detorosenlibertad.com [sic])


1. Sobre el afán indultador del maestro: Enrique Ponce volvió a indultar un toro y van treinta y nueve. Tal y cómo anda este año, no sería de chocar que logre indultar el que redondee los cuarenta y varios más si así lo desea.

2. No hay mejor defensa del maestro que un buen ataque: “Es que indulta tantos toros porque no los somete ni los torea de verdad”, dicen algunos imbéciles.

3. Arquitectura sublime del toreo: en su portentoso crecer y crecer en técnica y en cuajo artístico llevado de su indeclinable afición, le ha llegado el momento de alcanzar la regularidad en la suma perfección.

4. Así se describe un milagro: Sonó un primer aviso en pleno prodigio y el público –que no Ponce– empezó a solicitar con entusiasmo imparable el indulto del toro. Se sumaron luego el propio torero, el ganadero y hasta el presidente que, también entusiasmado, hizo señas al gran torero para que siguiera toreando el tiempo que le viniera en gana.

5. Y para muestra un botón más de efervescencia Delmoralesca-poncista: Una vez más, el gran torero valenciano contrarió a sus pertinaces enemigos al tiempo que enardecía a la inmensa mayoría, encantada con el portento. Ponce reapareció en la escena de la gran temporada tras casi más de un mes prácticamente desaparecido de los ruedos y ferias con relumbre y lo hizo por todo lo alto en un “aquí estoy yo” más pimpante, ilusionado y glorioso que nunca.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No le da lache tanta lisonja al señor del Moral? Creo que ruboriza hasta Ponce... quizás no por su egolatría. Cuarenta indultos, miles de orejas, no sé cuantos rabos, millones y millones de pelas, hasta aquí todo bien. ¿Para cuando pasarse uno por la faja?

Xavier González Fisher dijo...

Voy con el comentario de 'Anónimo'. Resulta sospechosa tanta 'quema de incienso' del señor Del Moral hacia Ponce y que sea directamente proporcional a la cantidad de denuestos que vierte hacia José Tomás... Saludos desde Aguascalientes, México

gracias por visitar toroprensa.com

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