jueves, 6 de noviembre de 2008

El discurso de Obama

Como tantos jóvenes de la generación de los ochenta me eduqué en cuestiones políticas en medio de un furibundo sentimiento antinorteamericano dominado por la singular superioridad democrática de nuestra izquierda (por supuesto, anticapitalista) y por el odio contra la esencia inequívocamente imperialista de su papel de superpotencia. Eran los años marrones de la revolución sandinista, de la reconversión industrial de Felipe González, de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, del escándalo Irán-contra y de la 'glasnot-perestroika' de Mijail Gorbachov.
Con el tiempo, quizás por la madurez o por la forma en la que se venían desarrollando los acontecimientos en España, comencé a darme cuenta de nuestro carpetovetónico sentido cainita de la política y de la pequeñez que suponía juzgar a los Estados Unidos con esa óptica con la que me habían impregnado en tantas manifestaciones de aquellos estrafalarios 'popes' de una progresía un punto iluminada y bastante intelectualoide en la que creía.
Ahora, casi veinte años después, no me da apuro decir que casi no me reconozco cuando ayer en la cama –a las cinco de la madrugaba– temblaba emocionado escuchando a Barack Obama en su discurso de la victoria afirmar algo tan impresionante y bello como que «en este país, avanzamos o fracasamos como una sola nación, como un solo pueblo. Resistamos la tentación de recaer en el partidismo y las mezquindades que han intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo». Y pensaba en España, en mi país, en nuestra clase política, en nosotros mismos y en las mezquindades y partidismos que sufrimos merced a esas inexcusables máquinas electorales que nos gobiernan. No sé qué hará Obama, pero su mensaje es tan bello como patriótico y todos deberíamos aprender mucho de Norteamérica.

o Este artículo lo he publicado hoy en el Diario La Rioja en una serie que sale los jueves y tiene por nombre Mira por donde.

4 comentarios:

J.L. García Íñiguez dijo...

Pablo, si trato de aprender algo de Estados Unidos, irremediablemente después, me tengo que volver contra ellos. Admiro a Obama por su enorme capacidad para enamorar a una nación. Luego, comparo con lo que tenemos aquí y echo a llorar. Políticos de medio pelo, blandengues. Reconozco que si fuera norteamericano también habría caído prendado de Obama. Pero resulta que soy europeo y que para mis intereses no es lo mejor. Barack es el perfecto y necesario lavado de cara que el imperio necesitaba para mantener su influencia.
Necesitamos, sin duda, varios Obamas europeos. Y no la mediocridad en la que vivimos en nuestros días. Sólo así podremos cambiar el mundo de verdad.

creditos dijo...

A Leire Pajín se le caen las bragas por Obama

En TVE, Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE, ha llamado ‘estadista’ al nuevo presidente de EEUU, Obama, que acaba de ser elegido y no ha empezado a gobernar. Si es o no ‘estadista’ habrá que valorarlo cuando haya gobernado o esté gobernando. Es una muestra más del contento, euforia y entrega total, casi servil, del Gobierno español al nuevo presidente estadounidense.

J.L. García Íñiguez dijo...

Si bien creo que el gobierno zapateril pierde el culo por hacerse la foto en la Casa Blanca, en este caso Pajín tiene algo de razón. Su discurso, su terrible respaldo, su personalidad dejan entrever a un estadista. Cierto es que tendrá que demostrarlo.
Pero hay cosas más serviles que las palabras de Pajín. Como las incesantes llamadas desde Ferraz al equipo de la candidatura demócrata durante la campaña.

eljinetepalido dijo...

Muchos, muchísimos, tenemos un itinerario vital parecido, Pablo, y no sé tú, pero para mí ha sido y es tan gratificante desandarlo.

(Hemos coincidido en el tema)

gracias por visitar toroprensa.com

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