jueves, 12 de junio de 2008

El triunfo de la verdad, por Carlos Abella (Artículo publicado en El País)

Por su interés me permito la licencia de reproducir el artículo publicado por Carlos Abella, el pasado viernes en El País.

Enmudecieron los intereses, callaron los mercaderes del falso templo. Triunfó la verdad eterna del valor sereno, consciente y cabal de un torero privilegiado, capaz de asustar al mismo miedo y de imponer sin hablar la desnuda realidad. Su clamor es el de los hombres de verdad, el de quienes además de enfrentarse a un toro se enfrentan en los despachos al miura del conservadurismo, al victorino de los mediocres, al pabloromero de los que prefieren vetar que retar, medrar en vez de rivalizar y levantar falsos testimonios antes que aceptar que el toreo ha sido y será siempre esto. Valor de verdad, arte para dejarse ver en los cites, en los remates, y dejar en el cielo azul de Madrid el imborrable recuerdo de una tarde histórica. Desde el rincón serrano de Galapagar, un hombre sencillo, de nombre Celestino, podrá morirse feliz por haber alentado en su nieto la pasión por el toreo. Y hoy España y el toreo están disfrutando del clamor y de que un artista comprometido con su tiempo haya provocado el entusiasmo de una nación, la felicidad de un pueblo y el éxtasis de un Rey y su hija. Abajo la suficiencia teórica, el ridículo enfoque científico de una pasión; esto es una dulce alegría de toreros de verdad, de tipos con las ganas de hacer historia y no de hacer de comparsa de este monumental negocio. Se acabó la falsa torpeza de quienes le acusan para tapar las carencias de los demás y se acabaron las revistas y los portales de Internet creados para servirse del toreo y no para servir a la verdad. Silencio siempre a esas bocas que han profanado la honradez de la palabra crítico, silencio para quien insultaba la inteligencia de las aficiones. ¡Y pensar que han llegado a decir que no venía a Las Ventas porque no se atrevía con el toro de Madrid! Viva también Victoriano del Río, capaz de criar ese toro que emociona y que da importancia al que se pone delante de él. Y viva José Tomás por devolver al toreo la emoción y la trascendencia, y al torero, la dignidad del creador.


o Carlos Abella es autor del libro recién editado José Tomás, un torero de leyenda (Alianza Editorial). La foto es obra de David Cordero

6 comentarios:

bastonito dijo...

Pues no es por nada, Pablo, pero el artículo me parece un tanto casposillo y, sobre todo, hueco. No creo que cumpla otra finalidad que la de hacer ambiente para que el señor Abella venda más ejemplares de esa especie de hagiografía que ha escrito del Mesías.

Pablo G. Mancha dijo...

Pues no es por nada, Bastonito, pero estoy diametralmente en desacuerdo con lo que dices porque precisamente Carlos Abella ataca a la caspa y a la mamandurria que gobierna el mundo del toro, a los intereses que se sirven precisamente del toro para medrar y a los que convierten la fiesta de los toros en algo anodino, vulgar, predecible y mafiosos. Además, el ambiente para el libro al que tú llamas hagiografía lo ha creado el propio torero con su triunfo de Las Ventas y con la emoción que fue capaz de trasmitir a los espectadores. Y por cierto, me aburre y mucho, lo de Mesías, que es una forma como otra cualquiera de desprestigiar a José Tomás, que no ha dicho nada, que no se ha metido con nadie y que no se autoproclamado salvador de nadie. Que se sepa es sólo y nada más que un torero, que bien mirado no es poca cosa.

Un saludo

bastonito dijo...

Joer, Pablo, no te enfades, que no es para tanto. La verdad es que no te reconozco últimamente con este asunto de JT.

Pablo G. Mancha dijo...

No me enfado, de verdad, Martín, pero es que ya estoy aburrido de lo de Mesías, de lo de galáctico y esas historias. Estoy convencido de que si el mismísimo Rafael Ortega hubiera visto a José Tomás el jueves hubiera dicho: eso es torear. A JT se le niega lo principal, que es su toreo y determinadas personas hablan sólo y una y otra vez de lo del Mesías. ¿Mesías de qué?. Es un toreo, con sus virtudes inmensas y sus defectos, que ha llevado el toreo a la calle: hacía mucho tiempo que nadie me hablaba de toros por la calle como se hace con José Tomás. ¿Montaje mediático? Él evita a los medios y a los periodistas "habituales". Le han intentado no poner los principales empresarios, y se ha convertido en subversivo para un sistema podrido, corrupto y manejado por los peores intereses. Pero mira, Martín, con todo el respeto y cariño que te tengo, lo que más me sorprende es que se le niegue todo por sistema. Tengo 40 años y en mi vida he visto torear con más autenticidad que la suya. Sí, soy tomasista, porque José Tomás hace el toreo y soy cuando lo hace como lo hizo el jueves. Ni Mesías ni chorradas, Martín, que de chorradas y de chorras ya está suficientemente lleno el toreo. Y así nos luce el pelo.... a los toreros, a los periodistas y a los aficionados.

Un saludo Martín, con todo respeto y con el cariño que te tengo

Pablo G. Mancha dijo...

Ah. Y una cosa más. Mi respeto y admiración hacia Carlos Abella, biógrafo de José Tomás, aficionado cabal, honesto e íntegro y que además, me ha tratado con una generosidad extraordinaria.

Anónimo dijo...
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